Juegos de mesa para trabajar la lógica en solitario o en familia con los peques

¿A quién no le gustan los juegos de mesa? Además de ser divertidos y ofrecer una oportunidad de ocio familiar maravillosa reuniendo en torno a una misma mesa a edades muy diversas, permiten desarrollar múltiples habilidades en función de su tipología.

Nosotros somos muy fans y, muy especialmente, nos encantan los juegos bonitos. Juegos de mesa con colores atractivos, originales diseños, estética cuidada, componentes originales…

Por todo esto, nos encanta poder hablaros de un par de juegos de mesa de Cayro que podéis encontrar en la tienda online de juguetes educativos Mumuchu. ¡Y ahora entenderéis por qué!

Juego de mesa individuales: Skyline, un solitario de exquisito diseño

Skyline de Cayro es un juego de lógica en solitario lleno de retos para toda la familia, puesto que cuenta con diferentes niveles de dificultad. En él, la capacidad de observación, la creatividad y la imaginación serán los mejores aliados.

Como otros juegos de mesa, Skyline está pensado para jugar en solitario, pero podemos jugar en familia haciendo turnos. La edad recomendada es a partir de 5 años (mi peque los tiene y juega solito que da gusto verle, ¡lo concentrado que está y cómo se entretiene!), siendo igualmente atractivo para jugadores adultos, a los que presenta reto en sus niveles de dificultad superiores.

El juego incluye:

  • 40 tarjetas reversibles: con objetos y dibujos en una cara y con la silueta de la ciudad en la otra.
  • 11 bloques de madera con diferentes objetos en cada una de sus 2 caras.
  • 4 plantillas con 4 diferentes niveles de dificultad, de 1 a 4.

En cuanto a su estética, como podéis ver ¡ya en la caja resulta atractivo! Además, como es habitual en esta marca, Cayro nos ofrece una calidad magnífica en los componentes del juego, especialmente en los bloques de madera.

Modalidades de juego

En Skyline existen dos tipos de desafíos:

  • Siluetas: Tendremos que colocar los bloques representando la silueta indicada en la tarjeta, sin importar los elementos que aparezcan en las piezas.

  • Objetos: En la tarjeta se nos indicarán qué objetos deben aparecer en nuestra ciudad, y debemos colocarlos en su número exacto. (es la modalidad más atractiva, en mi opinión). Para ello debemos seguir las normas de construcción que comentamos a continuación.

Cómo se juega

Skyline es un juego de estrategia visual y espacial. Su objetivo es construir una ciudad que cumpla con el reto indicado en la tarjeta de desafío correspondiente. Para ello se deben usar los bloques necesarios para cumplir cada reto. Presenta un total de 80 retos diferentes divididos en 4 niveles de dificultad.

Primero elegimos una plantilla, que delimitará la dificultad del juego (están numeradas de menor a mayor dificultad), y una tarjeta del mismo color. Por ejemplo, la plantilla color menta es la más sencilla y se juega con las tarjetas del mismo color.

La dinámica de juego es sencilla: tenemos que llevar a cabo la construcción que nos propone la tarjeta. Ahora bien, tenemos que tener en cuenta varias reglas:

  • Todos los bloques (impresos por ambas caras) deben estar tocando el suelo en algún punto.
  • No pueden quedar huecos en la base de la plantillas.
  • Tampoco pueden sobresalir bloques por los lados de la plantilla.
  • Los bloques se colocarán de forma lógica (hay que fijarse en el dibujo y que este sea coherente, no vale poner coches en el aire ni edificios boca abajo, por ejemplo).
  • En los retos de objetos, estos no se pueden repetir salvo que lo indique la plantilla.

Una vez que hayamos cumplido todos los requisitos, podremos pasar al siguiente reto. Así, el juego nunca termina (a no ser que se realicen los 80 desafíos – 40 de objetos y 40 de siluetas – del tirón), sino que acaba cuando nos atascamos en uno de ellos… ¡Y siempre podemos seguir intentándolo cuando queramos, en otro momento!

Aspectos psicopedagógicos

Skyline nos ayuda a trabajar el razonamiento, la visión espacial, la imaginación, la creatividad, la coordinación óculo-manual, la habilidad manual, la orientación espacial, la resolución de problemas y pensamiento creativo.

 

Es un juego de lógica de original diseño, en el que no importa tanto la agudeza visual como cabe suponer al principio (ya que vamos a jugar tranquilamente y en solitario, algo también muy necesario en algunos momentos) sino la paciencia y la concentración.

Otro plus de Skyline es que es un juego al que incluso los más peques pueden empezar a jugar prácticamente nada más abrir la caja (cada vez me da más pereza aprenderme complicadas reglas de juego), y a pesar de ello, podrá disfrutar de él toda la familia desde 5 años (algo que se consigue en parte gracias a la falta de competitividad y a que podremos tomarnos nuestro tiempo tranquilamente en busca de la combinación con la que cumplir los desafíos).

Además, tiene algo de adictivo… En cuanto se cumple un reto, no podemos evitar pasar corriendo al siguiente… ¡Y es que no se puede parar tras sólo un desafío! De hecho, es uno de los juegos de mesa para jugar en solitario más originales que he visto.

Otro extra es que los peques pueden jugar con los bloques de forma libre para construir lo que quieran con las formas… O diseñar sus propios skylines de ciudades… ¡Con lógica o sin ella!

Juego de mesa competitivos: Encuadra, lógica espacial con atractivo visual

Encuadra es otro de los juegos de mesa más bonitos y curiosos con los que nos hemos topado últimamente. Se trata de un juego de razonamiento espacial donde el primer jugador que consigue imitar con los cuadrados de diferentes tamaños la disposición de las piezas de la tarjeta será el ganador.

Y, al igual que sucede en Skyline, su presentación en caja ya resulta atractiva a simple vista. El juego incluye:

  • 48 piezas cuadradas de diferentes tamaños y colores.
  • 50 fichas modelo para realizar las construcciones que se indican.

¡Pero ojo! No es tan fácil identificar los tamaños de las piezas y si están en vertical, manteniendo el equilibrio, o en horizontal, sobre la mesa.

El juego está pensado para 2-4 jugadores (también se puede jugar en solitario, recreando los diseños propuestos en las tarjetas, a nuestro ritmo) a partir de los 8 años de edad (por la competición en velocidad, pero podemos tomarnos el juego de forma más relajada para que los más peques participen, ¡mi hijo de 5 años juega divinamente así!).

Cómo se juega

El objetivo es ser la primera persona en conseguir copiar, con los cuadrados de plástico, la disposición de las piezas que aparecen en las carta de reto, con el tamaño y el color correcto, y la disposición adecuada (que puede ser lineal, sobre la mesa; o en vertical, construyendo tridimensionalmente y en equilibrio).

Primero, repartimos tres cuadrados de cada tamaño y color a cada persona que juegue. Colocamos el montón de cartas de reto en el centro de la mesa (están impresas por las dos caras, así que las colocamos con las que vamos a sacar bocabajo).

En total, hay 100 retos (numerados del 1 al 100) de dificultad creciente a todas luces. Empezaremos por números bajos (al menos en las primeras partidas). Por turnos, los jugadores van dando la vuelta a la primera carta del mazo. Entonces, todos a la vez, intentan construir con sus cuadrados la figura que aparece en la carta.

Cuando una persona crea que lo ha terminado correctamente, coloca su mano sobre esta tarjeta. Entonces se comprueba la figura: Si está bien hecha, ganará la ronda y se queda con la tarjeta. Si no está bien hecha, continúa la ronda.

Cuando alguien consiga un reto, la siguiente persona (a la izquierda de la anterior que sacó la carta), le da la vuelta a la siguiente tarjeta y se continúa el juego. Cuando se hayan sacado 5 cartas de reto (5 rondas), la persona que tenga más tarjetas, habrá ganado. En las normas no especifica qué ocurre en caso de empate. En ese caso, entendemos que ambas comparten victoria.

Aspectos psicopedagógicos

Encuadra es un juego de mesa de habilidad, coordinación ojo-mano , reconocimiento de patrones, acción simultánea y colección. Ayuda a desarrollar la visopercepción (habilidad requerida para diferenciar colores, formas, tamaños y composiciones).

Además, con este juego trabajamos la orientación espacial (ya que podemos construir en horizontal o en vertical y en distintas posiciones). Por último, puesto que hay tres tamaños diferentes, debemos rotar mentalmente esos cuadrados para ir ajustando nuestras acciones, por lo que trabajaremos las habilidades visoespaciales.

En cuanto a lo que a funciones ejecutivas se refiere, en su modalidad competitiva Encuadra ayuda a mejorar la velocidad de procesamiento (ya que la carta se la lleva la persona que haga más rápido la composición), la toma de decisiones (puesto que hemos de elegir qué tamaño y color coger y, en el caso de las construcciones en vertical, por dónde empezar a construir) y la planificación (al ser necesario planificar, en el caso de los diseños más complicados, en qué orden hacemos la construcción).

Si dejamos, en cambio, que los peques jueguen sin competir, a su ritmo y en solitario, imitando los modelos sugeridos por las tarjetas o, incluso, para construir de forma libre, sin seguir los patrones de construcción ofrecidos por los modelo de las cartas; Encuadra desarrolla enormemente su imaginación y creatividad, paciencia y concentración. Como juego libre, los cuadrados huecos de Encuadra son preciosas y originales piezas de construcción.

Por otra parte, la estética de Encuadra es un regalo para la vista. Las composiciones que se pueden crear son preciosas (las figuras geométricas escogidas como piezas de juego – cuadrados de distintos tamaños – y los colores son muy armónicos). En este sentido, por lo que he podido averiguar hablando con otras familias, los colores son distinguibles incluso por personas con daltonismo.

Respecto a la edad mínima, como os he dicho anteriormente, podéis jugar con niños y niñas más pequeños de la edad indicada, como sucede en muchos juegos de mesa, adaptando las reglas. En este caso, podemos jugar con niños y niñas menores de 8 años sin competición de velocidad. De esta forma, podrían formar las composiciones más sencillas (a medida que se va aumentando la dificultad de las tarjetas, algunas composiciones tienen una dificultad casi imposible, la verdad).

Para los mayores de 8 años y adultos en general, el juego es también muy divertido, ya que exige para ganar ser la persona más rápida en hacer las construcciones.

 

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