Educación Cósmica Montessori: las 5 Grandes Lecciones

Cambiar la educación para cambiar el mundo

El fenómeno es imparable, los nuevos tiempos exigen desarrollar las capacidades innatas de los niños y cambiar las consignas académicas. Gabriel García Márquez decía sobre la educación reglada: “Desde muy pequeño tuve que interrumpir mi educación para empezar a ir a la escuela” y cada vez más docentes lo tienen claro: ¿para qué sirve la escuela si impide que cada individuo desarrolle al máximo todo su potencialidad? Hoy, por fin, los estudiantes le dan la espalda a un sistema educativo que nunca les tuvo en cuenta.

Cambiar la educación para cambiar el mundo

Si bien la fórmula pedagógica actual permite que los estudiantes aprendan a leer, escribir y hacer cálculos matemáticos, la escuela mata su creatividad, una habilidad mal entendida que se asocia casi exclusivamente con tener cierto don para las artes plásticas cuando en realidad consiste en la capacidad para pensar, crear y encontrar nuevas formas, medios y caminos.

“Educar no consiste en llenar un vaso vacío, sino en encender un fuego latente”, decía Lao Tsé. En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional” como una de las claves del cambio de paradigma: la educación exige emociones.

La educación emocional se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. La Teoría de las Inteligencias Múltiples, las pedagogías alternativas respetuosas con la infancia como Montessori o Reggio Emilia, la teoría psicológica de la Economía de las Caricias, la de las heridas emocionales de la infancia o el Eneagrama de la Personalidad… son solo algunas de las tendencias psicopedagógicas emergentes, que irán cada vez en mayor aumento en los próximos años.

La inteligencia emocional es la capacidad de realizar el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes pueden resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo. Según los científicos, está cada vez más ligada al grado de inteligencia general del individuo.

Inteligencias Múltiples

A lo largo del proceso formativo, la gran mayoría pierde la conexión con esta facultad, marginando por completo el espíritu emprendedor. Como consecuencia, se empiezan a seguir los dictados marcados por la mayoría, un ruido que impide escuchar la propia voz interior.

¿Estamos educando a las nuevas generaciones para vivir en un mundo que ya no existe?

El objetivo académico imperante en la educación reglada sigue siendo “estudiar mucho”, “sacar buenas notas”, tener un «buen expediente académico» y, posteriormente, obtener cuantos más certificados y títulos académicos mejor. Y eso es lo que muchos han procurado hacer.

Inteligencias Múltiples

Se creyó que, una vez finalizada la etapa de estudiantes, habría un “empleo fijo” con un “salario estable”. Hoy la realidad nos exige un cambio de rumbo. Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana.

En vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.

El problema deriva de su propio origen: las escuelas públicas se crearon en el siglo XIX para convertir a campesinos analfabetos en obreros dóciles, adaptándolos a la función mecánica que iban a desempeñar en las fábricas. Tal como apunta el experto mundial en educación, Ken Robinson:

Los centros de enseñanza secundaria contemporáneos siguen teniendo muchos paralelismos con las cadenas de montaje, la división del trabajo y la producción en serie impulsadas por Frederick Taylor y Henry Ford.

Hoy los estudiantes se sienten defraudados y la realidad nos exige un cambio de paradigma.

La sensación de crisis imperante exige el cambio de paradigma educativo

Hay una enorme sensación de crisis, de cambio en el campo de la educación. En todo el mundo. En todos los campos. Todo se mueve. Lo que no lo hace, arriesga su futuro. Están cambiando los valores, las prioridades, los objetivos, los estilos de vida, las formas de pensamiento…

Todo ello está alterando profundamente el funcionamiento de los sistemas educativos y el papel de todos los diferentes actores que participan en ellos. Pero, como en todos los momentos de cambio, este tránsito produce perplejidad, incertidumbre y desorientación.

Educación Cósmica Montessori: las 5 Grandes Lecciones

El tema es complejo, global, y tiene diversas caras. Pero lo importante es reconocer que estamos ante un cambio de paradigma educativo que requiere ser abordado desde una perspectiva integral. Se requiere un cambio global y cualitativo que, entre otras cosas, se manifiesta en una transformación en tres dimensiones: los valores, las infraestructuras y las prácticas de las culturas educativas que han regido hasta ahora.

La escuela de hoy está caracterizada e identificada desde la aplicación de un modelo conductista, en el que se establecen unos parámetros que mantienen el estado de confort de muchos actores de la educación, quienes a su vez desvalorizan a los estudiantes, generando resentimiento y exclusión en estos.

Por su parte, los estudiantes anhelan avanzar hacia una educación integral, holística, en la que se les integre fundamentalmente como personas. Sería reflexivo acogerse entonces a las palabras de Einstein, que invitaba a “no hacer siempre lo mismo, si se busca resultados diferentes”, pero, fundamentalmente, se deben hacer las cosas con el corazón.

La sociedad del siglo XXI vive en continuo cambio, y con ella también el conocimiento. La llamada «Sociedad del conocimiento» implica cambios profundos, similares a los que tuvieron lugar en el Renacimiento, y que implican nuevas demandas cognitivas y nuevas capacidades.

Por ello se requieren nuevas formas de enseñar y nuevas formas de interactuar en la escuela. Los centros educativos no deben estar ajenos a estudiantes con ritmos y necesidades diferentes, y que requieren una atención a las diferencias.   

El cambio debe comenzar con la forma de concebir al estudiante. Es tiempo de volver la mirada hacia los estudiantes, esos seres humanos que se desarrollan individual y colectivamente. Es hora de reconocerles, no solo de acogerles, como personas sedientas de conocimiento y orientación, desde sus potencialidades y necesidades.

Aprender gramática de forma manipulativa y sensorial con los sólidos gramaticales Montessori

Solo seremos capaces de generar oportunidades de transformación positiva y crear espacios de formación, cuando la educación considere al estudiante su única razón de ser, y crezca de la mano del estudiante humanizado.  

 

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