Eneagrama infantil: ¿quieres saber qué personalidad tiene tu hijo?

El Eneagrama infantil es una herramienta de identificación de la personalidad. Nos permite conocer los diferentes tipos de personalidad que pueden tener nuestros hijos para trabajar con ellos potenciando su mejor versión. En la actualidad es empleado por cada vez más expertos en psicología, ya que les facilita la identificación de sus clientes.

Los expertos coinciden en que los niños forman la personalidad que les definirá como adultos durante los primeros 6-7 años de vida. Nuestra personalidad determina las cosas que nos gustan y las que no, las que nos hacen felices e infelices e incluso la forma en la que nos relacionamos con los demás y con nuestro entorno. ¡Imagina que útil puede ser averiguar qué tipo de carácter está formando tu hijo!

¿Qué es el Enagrama y para qué sirve?

Eneagrama en griego significa literalmente «nueve líneas». En psicología, el Eneagrama es una propuesta de conocimiento que une Occidente con Oriente, y que ha sido desarrollada por múltiples autores y expertos en psicología. Es una especie de «mandala» de la personalidad.

El Eneagrama define la personalidad (del latín «personam» o máscara) como «eneatipo». El eneatipo sería esa máscara que construimos durante la infancia y nos sirve para relacionarnos en sociedad. Nadie es exactamente igual a solas que delante de otros… Pero cuidado, el Eneagrama no es un método de «etiquetación».

Cada persona es única y diferente del resto y en la formación de nuestro carácter y forma de ser influyen también los de nuestras personas cercanas, nuestro entorno y nuestras propias experiencias vitales.

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Su máxima utilidad es que nos ayuda a averiguar qué tipo de personalidad o eneatipo tenemos para sacar todo nuestro potencial. Aplicado a los niños, nos ayuda a descubrir su esencia para que puedan desarrollarla en todo su esplendor.

En otras palabras: se trata de un sistema de clasificación de la personalidad que identifica 9 tipos de personalidad o eneatipos estructurados en 3 grupos de 3. Cada grupo gira en torno a uno de los tres cerebros que regulan el equilibrio saludable de las personas: Cerebro, Corazón y Tubo Digestivo.

No solo pensamos y sentimos con la cabeza, también con el corazón y el estómago

Hace más de 40 años la medicina  afirmaba que las neuronas pertenecían en exclusividad al tejido cerebral. Entonces se creía que en la cabeza tenía lugar todo el pensamiento. También que solo en ella se diseñaba la totalidad de la conducta, la emoción y cualquier otra respuesta humana.

Hoy se sabe que esto no es así. La ciencia ha descubierto células nerviosas con las mismas características que las cerebrales en en el corazón y en el aparato digestivo. De hecho, el aparato digestivo funciona como un segundo cerebro. En él hay más de 100 millones de células neuronales en el tubo digestivo con las mismas capacidades que las situadas en el cerebro craneal.

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Las “neuronas” de nuestro estómago no solo colaboran a mantener nuestro sistema inmunitario, sino que también actúan en la regulación de funciones cognitivas emocionales e intelectuales. Por ejemplo: hasta hoy se pensaba que la serotonina (que se asocia a la felicidad y el bienestar) habitaba solo en el cerebro, pero ahora sabemos que nuestro “cerebro intestinal” la produce en grandes cantidades.

Lo mismo sucede con el “cerebro cardíaco”. En nuestro corazón habitan otros tantos millones de “neuronas” interrelacionadas con nuestro sistema nervioso central y con todo nuestro ser, incluyendo cada una de sus respuestas físicas o emocionales.

Los 3 grupos del Enagrama

Como decíamos al principio, los 9 tipos de personalidad ó 9 eneatipos que distingue el Eneagrama, están estructurados en 3 grupos de 3. Cada grupo se corresponde con cada uno de los 3 cerebros reconocidos por la ciencia:

  • El mental: aquellos niños y niñas que se guían, sobre todo, por el pensamiento y les rige la cabeza. Son los eneatipos 5, 6 y 7.
  • El emocional: estos pequeños se guían por el corazón y tienen una gran empatía y sensibilidad. Se trata de los eneatipos 2, 3 y 4.
  • El visceral: son aquellos niños que se guían más por el instinto y el impulso. Les rige el estómago, las vísceras. A este grupo pertenece la triada 8, 9 y 1.

Dentro de cada uno de estos grupos encontramos 3 eneatipos o tipos de personalidad diferentes entre sí, aunque con afinidades dentro de su mismo grupo. En total, 9 eneatipos que se desarrollan en función de la esencia o naturaleza de cada ser humano y sus experiencias vitales durante la infancia.

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Estas van moldeando el carácter del niño y, a su vez, están íntimamente relacionadas con las heridas emocionales de la infancia. Cada forma de ser se manifiesta a través de una serie de comportamientos y tiene sus debilidades (o «defectos»), y sus fortalezas o virtudes.

Identificar el carácter de nuestro hijo (o de los alumnos, en el caso de los docentes), nos sirve para trabajar las primeras y reforzar las segundas. Comprender cómo nuestros hijos interpretan el mundo y las situaciones, cómo se relacionan con el entorno y con los demás, y cómo se sienten; nos ayuda a conocerles para así cumplir mejor nuestro papel de acompañantes.

Enegrama infantil: ¿cómo identifico el carácter de mi hijo?

Los métodos de crianza actuales son cada vez más respetuosos con la infancia, permitiendo que cada niño se desarrolle según su propia naturaleza, ya que cada individuo es único y tiene habilidades y talentos especiales. Es por esto que las pedagogías alternativas (tales como Waldorf o Montessori) o las teorías psicológicas (como la de las Inteligencias Múltiples, por ejemplo, que distingue hasta 7 tipos de inteligencias o talentos diferentes) son cada vez más aplicadas en las aulas escolares.

Inteligencias Múltiples

El Eneagrama abraza esta diversidad estableciendo 9 tipos distintos de carácter o eneatipos. Cada eneatipo está a su vez subdividido en 3 subtipos. En total, nos ofrece un mapa con 27 formas de ser. Sin embargo, en el caso de los niños es complejo desarrollar los subtipos (ya que su carácter aún está en formación), por lo que a continuación veremos los rasgos principales que coinciden con su eneatipo general.

Cada eneatipo tiene unas necesidades muy concretas, atendiendo a su personalidad. Así, el eneatipo 1 busca la perfección, el 2 conectar con los demás, el 3 destacar en lo que hace, el 4 sentirse especial, etc. Conocer el tipo de personalidad que tienen nuestros hijos nos ayuda a comprenderles mejor.

Mediante la observación de sus rasgos de carácter, podemos acompañar mucho mejor en su evolución a nuestros hijos, respetando el marco que determinada su tipo de personalidad. Ningún eneatipo es mejor ni peor que otro. Cada forma de ser tiene virtudes maravillosas y puntos débiles que se pueden trabajar, para que su desarrollo sea enriquecedor y saludable.

También es importante señalar que aunque la identificación de cada tipo de personalidad se hace mediante números, estos no representan valores. Cada eneatipo también tiene ciertos nombres atribuidos a él, pero la simplicidad de los números hace que su uso se haya extendido más que el de los sustantivos.

Eneatipos emocionales

Los eneatipos emocionales tienen ciertas necesidades que destacan por encima de las demás: necesitan relacionarse, de sentirse queridos y amar. Cuidan mucho de sus familiares y amigos, y se preocupan por ellos. Les nutre, sobre todo, el vínculo afectivo con sus semejantes.

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Para ellos es muy importante el contacto con las personas y la pertenencia al grupo. Para ser aceptados por los demás, cultivan la comprensión mutua y el compartir. Por ello, les importa mucho la imagen que proyectan hacia fuera, cómo les ven y tratan los demás. En definitiva, las necesidades de tipo afectivo prevalecen en los eneatipos 2, 3 y 4.

Eneatipo 2: Los amorosos, ayudadores o auxiliadores. Los que necesitan AMOR

Los niños y niñas pertenecientes a este eneatipo son generosos y sensibles. Les gusta compartir y suelen poner los deseos y necesidades de las otras personas por encima de los suyos, siendo incluso raro que identifiquen sus propias necesidades y pidan lo que necesitan. Es necesario insistir en el desarrollo de su autonomía personal, para que no caigan en la codependencia. 

Son susceptibles, sienten heridos sus sentimientos con facilidad. Se sienten conmovidos por los débiles y necesitados, a quienes siempre intentan ayudar. Saben cómo conectar con las personas y hacer que estas se sientan bien con ellos. También son capaces de manipular a los demás, mediante la ayuda y el elogio, para conseguir que hagan lo que ellos quieren.

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Les gusta estar en compañía de otras personas más que cualquier otra cosa. Necesitan conectar con los otros y no soportan la soledad. Como bebés, pueden ser de alta demanda. Como niños, los 2 llaman frecuentemente la atención mostrándose agradables y amables con los demás. Tratan de ser buenos en la escuela y son muy empáticos, parecen tener una habilidad especial para saber que quieren o necesitan los demás sin que estos se lo digan.

Les gusta hacer cosas para los demás. Pueden ser muy bondadosos y ayudar a quienes los necesitan, así como apoyar y proteger a sus amigos y seres queridos, así como a hermanitos y mascotas. Suelen sentirse traicionados y rechazados cuando tienen problemas con otras personas.

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Procuran recibir amor y aceptación, lo que hace que a menudo traten de comportarse correctamente para que no se enfaden con ellos, o incluso desatiendan sus propios deseos a favor de los de los demás. Como adultos, corren el riesgo de caer en la dependencia emocional con mayor facilidad que otros eneatipos, por lo que hay que cuidar especialmente el tipo de apego que desarrollamos con ellos durante su infancia.

También es conveniente hacerles entender que no hace falta actuar siempre amablemente para agradar a los demás, ni decirles solo lo que quieren oír. Tratar de agradar siempre a los otros requiere una energía que pueden aplicar a descubrir quiénes son, y cuidarse y quererse ellos mismos. Además, los demás no nos quieren por las cosas que hacemos por ellos, sino por quiénes somos. Quien nos ama incondicionalmente, nos ama por ser nosotros mismos. 

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Es conveniente ayudar a los doses a sentirse serenos y equilibrados enseñándoles a quedarse a solas con sus pensamientos. De esta forma aprenderán a identificar sus sentimientos y necesidades tan bien como son capaces de averiguar las de los demás.

Asimismo, hay que trabajar con ellos las emociones y animarles a dedicarse a actividades creativas y artísticas (en las que suelen destacar, gracias a su gran sensibilidad) con las que puedan descubrirse a sí mismos y expresarse.

También debemos ayudarles a ser más asertivos y directos, para que pierdan el miedo a expresar sus necesidades. ¡Son tan importantes como las de los demás! Con el entorno y la compañía adecuada, estos pequeños se desarrollan como adultos empáticos, altruistas y generosos capaces de poner su talento al servicio de los demás y establecer relaciones sinceras y profundas con los otros.

Eneatipo 3: Los triunfadores. Necesitan sentirse VALORADOS

Los niños y niñas treses son muy perseverantes, no cesan hasta terminar o conseguir las cosas que quieren. Son muy sociables y camaleónicos, se adaptan bien a cualquier escenario o grupo social. Les gusta cuidar la imagen que proyectan hacia fuera y como les ven los demás (les suele gustar estar limpios, bien peinados, con su ropa favorita…).

Son niños enormemente productivos y tienen mucha energía. Por ello, pueden caer agotados al final del día por hacer demasiadas cosas. Tienen muchas aptitudes e intereses diferentes, y una mente rápida y eficiente. La mayor parte del tiempo se muestran simpáticos, optimistas, positivos y seguros de sí mismos. 

Los niños y niñas de tipo ganador o triunfador necesitan, por encima de todo, destacar en lo que hacen. Pueden acabar estresándose por el trabajo, la competición, las actividades y por tratar de estar constantemente en «la cresta de la ola». Aprender a relajarse es tarea necesaria para ellos.

También es necesario hacerles saber que los queremos por quienes son, sin que tengan que ganarse los elogios a base de éxitos. Conviene hacerles entender desde pequeños que el éxito no es sinónimo de felicidad y que más vale disfrutar que competir.

Hay que dedicar más tiempo que con otros niños a enseñarles a alimentar sus sentimientos, a establecer prioridades y a que entablen amistades significativas. Asimismo, es necesario insistirles en que su imagen no es lo único (ni lo más) importante que tienen que cuidar.

Podemos ayudarles a equilibrar esta tendencia enseñándoles a respetar su propia vida interior, preguntándoles acerca de lo que verdaderamente les preocupa para que dirijan su atención hacia ello. También, impulsándoles a desarrollar sus principios y valores.

De adultos, los 3 que han crecido con el apoyo y en el contexto adecuado, pueden convertirse en grandes triunfadores y figuras destacables de su comunidad.

Eneatipo 4 – Los artistas, individualistas o especiales. Necesitan sentirse ÚNICOS

Los 4 tienen algunos rasgos comunes a los eneatipos 2. Son niños y niñas extremadamente susceptibles a la crítica. Se sienten heridos con facilidad y necesitan que los demás los consideren especiales. También pueden ser niños y niñas de alta demanda.

Pueden ser tímidos por temor al rechazo y, en tal caso, para llamar la atención de los demás, les suele gustar vestirse con determinada ropa (disfraces, un color favorito o un estilo propio con accesorios o complementos determinados como gorras, adornos de pelo, etc.)

Tienen un mundo interior riquísimo, en el que suelen quedarse ensimismados y refugiarse de vez en cuando. Son muy imaginativos, les gustan los juegos de fantasía y disfrutan coleccionando bonitos «tesoros». De adultos suelen ser personas sensibles y creativas, con un punto de vista original y único, que siempre aporta soluciones alternativas.

Son tremendamente creativos (mucho más artísticos que el resto de personalidades descritas por el eneagrama). Es posible que, desde pequeños, muestren predisposición por la música o la pintura. En cualquier caso, da igual la afición: ellos siempre enfocarán las cosas de forma original.

Son muy expresivos cuando están alegres, y dramáticos cuando se entristecen o enfadan. Tienden al victimismo y a la auto-culpa, sintiéndose a veces melancólicos. Con frecuencia se sienten incomprendidos, por lo que es muy importante escucharles con mucha atención, no restar importancia a sus emociones (aunque tiendan a exgarerarles) y legitimar siempre sus sentimientos antes de ayudarles a gestionarlos de forma sana y equilibrada.

Las heridas emocionales de la infancia

Conviene enseñarles a no dejarse atrapar por sus emociones, ya que en ellos son siempre muy intensos. A veces, a estos niños les conviene salir de su mundo interior, ya que se genera un círculo vicioso: se refugian en él al sentirse incomprendidos por los demás, pero también acaban sintiéndose aislados en él.

En cambio, al juntarse con otros niños y aportar su ingenio y originalidad, pueden conseguir lo que en realidad necesitan: sentirse únicos y especiales. De lo contrario, pueden acabar percibiéndose a sí mismos como «raros», diferentes del resto y acomplejados.

Hay que enseñarles que todos somos diferentes, únicos y especiales. Cada cual a su manera. En su caso, el reto está en ayudarles a desarrollar una correcta gestión emocional que les equilibre y les ayude a ser más ecuánimes.

Eneatipos mentales

Estos 3 tipos de personalidad necesitan, sobre todo, orientación y seguridad. Se preocupan por conocer bien los sitios a los que van, las personas con las que se relacionan, las situaciones a las que se exponen, las actividades que realizan y las materias que les interesan.

Analizan para entender y obtener claridad. Eso les da confianza y seguridad en sí mismos. Se sienten desorientados en el mundo de los sentimientos, por lo que a menudo les cuesta identificar y gestionar sus propias emociones y necesidades.

Las heridas emocionales de la infancia

Las relaciones demasiado estrechas con los demás les apabullan, estresan o desorientan. Por eso, a veces tienden a buscar métodos de evasión: como la soledad, el divertimento o la evitación.

El trabajo con estos niños y niñas consiste en equilibrar su a menudo intensa actividad mental, enseñándoles a escuchar a su corazón. Para ello, debemos procurar mantener un equilibrio entre preguntarles cómo se sienten ante determinada situación, y respetar sus momentos de soledad, silencio o evasión.

Eneatipo 5: los observadores, solitarios o intelectuales. Necesitan DISTANCIA

Los pequeños pertenientes a este eneatipo tienen una personalidad tranquila, tímida o incluso introvertida. Les gusta estar solos, por lo que tienden a desarrollar aficiones tales como la lectura o la investigación científica. Les suelen gustar las actividades en solitario, los juegos de experimentación y los juguetes STEM.

Tienen opiniones claras sobre la mayoría de las cosas, ya que son muy reflexivos, pero escuchan y respetan las opiniones de los demás. Son calmados, respetuosos y curiosos. Les interesa saber cómo funcionan las cosas y las cuestiones científicas y filosóficas.

Inteligencias Múltiples

Tiene un sentido del humor muy personal. Son inteligentes, pero prudentes en la manifestación de sus pensamientos. Se muestran solitarios y tienden a guardar cierta distancia con los grupos, siendo frecuente verles rondando por separado. No demuestran tener gran interés las normas sociales, guardan las distancias emocionales y les disgusta que la gente les interrogue o les preste demuestre demasiado interés.

Se sienten incómodos siendo el centro de atención. No son muy demostrativos a nivel afectivo, mostrándose más bien fríos y distantes. Son especialmente sensibles a los sonidos altos o desagradables, los cuales les perturban y les estresan. Les gusta el silencio, la slow life y la gente tranquila.

Pueden estar largos periodos de tiempo callados o entretenidos con sus intereses. No hablan sin pensar y les resulta más fácil relacionarse con los demás cuando el contacto es de uno en uno, en vez de en grupo. Por eso, es fácil que estos peques tengan un amigo o amiga especial durante su infancia; pero no tengan interés en cultivar la amistad con un grupo ni en participar en deportes, actividades o juegos sociales.

Necesitan perder el miedo a expresar sus sentimientos (un campo en el que se sienten inseguros), por lo que cultivar el diálogo sobre sus aficiones favoritas les ayuda a abrirse, y trabajar con ellos la socialización, la comunicación asertiva y la gestión de emociones les resultará muy útil en su vida adulta.

Para acompañarles en el desarrollo de su personalidad, debemos respetar su forma de ser y de sentir, no criticándoles su poca expresividad afectiva ni tomándonos como algo personal sus distanciamientos. Como adultos, son magníficos sabios, investigadores y estudiosos. Su capacidad para centrarse en sus intereses e investigar sobre las materias que les interesan, les convierte en auténticos especialistas en su campo.

Eneatipo 6: Los inseguros, interrogadores o duditativos. Necesitan SEGURIDAD

Los enatipo 6 son pequeños a los que les preocupa mucho más la seguridad que a otros niños. Cuando se sienten inseguros o estresados pueden reaccionar de forma extrema, contradictoria o imprevisible. Pueden mostrarse nerviosos y cambiar de humor con frecuencia: estar inquietos, irritados, alegres, serios…

Les gusta defender la postura opuesta a la de los demás, solo para poner a prueba la seguridad de sus opiniones. A veces se muestran inseguros, suspicaces y asustadizos. Hacen siempre muchas preguntas porque temen equivocarse a la hora de decidir y siempre se muestran agradables con la gente, ya que les gusta pedir consejo a los demás.

Suelen hablar rápido y plantear muchos interrogantes dentro del grupo, proponer diversas propuestas de juego y buscar alternativas y posibilidades. Son nerviosos, compasivos y cariñosos. Suelen portarse bien y para sentirse seguros, les gusta identificar quién es el «líder» en un grupo de amigos o «la autoridad» dentro del seno familiar.

Podemos ayudarles a ganar seguridad en sí mismos enseñándoles a confiar en su propio criterio. Asimismo, debemos mostrarnos ante ellos con confianza, tranquilos y firmes. Así les transmitiremos un patrón de referencia en cuanto a la capacidad para afrontar situaciones y tomar decisiones.

A menudo, las dudas y el miedo a la equivocación y el fracaso les atormentan, por lo que también es importante ayudarles a concebir el error como una magnífica oportunidad de aprendizaje. No hay que tener tanto miedo a arriesgarse… ¡No pasa nada por equivocarse!

Como adultos, pueden convertirse en personas muy valientes y ejemplares si se les presta la confianza adecuada y se les enseña a confiar un poco más en su instinto durante su infancia. También son buenos consejeros, flexibles y tolerantes, muy abiertos de mente. Manifiestan un trato cálido y cariñoso con los demás.

Eneatipo 7: Los aventureros, alegres y entusiastas. Necesitan ESTIMULACIÓN

Los niños y niñas de este eneatipo tienen una personalidad extrovertida y alegre. La mayoría de las veces se muestran contentos y empiezan y acaban el día felices. Le encanta ser las estrellas y suelen causar fascinación en la gente gracias a su energía desbordante, a su carácter entusiasta y a su forma de ser arrolladora.

Son muy sociables. Le gusta recibir visitas en casa y también salir a jugar con el resto de los niños. Son participativos y suelen tomar la iniciativa y proponer nuevas y diferentes actividades. Tiene una disposición risueña y una risa contagiosa. Todo esto les ayuda a hacer y tener montones de amigos. Se relacionan con la gente con suma facilidad, por diferentes a ellos o entre sí que sean.

Muestran una gran curiosidad y ganas de saber. Les encantan las aventuras, los viajes, conocer sitios nuevos y desarrollar nuevas aficiones y actividades. Le gusta contar cuentos y chistes, reír y disfrutar de la vida, de los amigos y familiares. Por el contrario, pueden aburrirse con facilidad y sentirse decaídos si no encuentran nada que les estimule lo suficiente.

Su es muy activa. A veces, lo es tanto que pueden sentirse dispersos y dejar a medias una actividad para emprender otra diferente. Aunque los adultos los critiquen por no perseverar lo cierto es que, gracias a su alta capacidad, pueden adquirir una considerable amplitud de conocimientos. ¡Y es que su curiosidad es voraz!
Estos pequeños son todoterreno y suelen tener altas capacidades y múltiples talentos e intereses, aunque difícilmente se centrarán en uno en específico. ¡No tienen tiempo, con todo lo que les ofrece el mundo y ellos tienen que descubrir! Son grandes exploradores y también son soñadores, por lo que pueden tener unos ideales elevados.
Detestan la quietud y la inactividad, para ellos la vida es movimiento. Si paran, se sienten vacíos y perdidos. Es importante ayudarles a conectar consigo mismos, a centrarse y trabajar en sus emociones. También es importante ayudarles a mantener vínculos significativos con sus amigos (no solo de divertimento) y a no huir de las cuestiones importantes cuando estas requieren su atención.
Asimismo, hay que enseñarles a detenerse y «respirar la vida», a escucharse, a percibir sus necesidades, a reconocer sus cualidades… Especialmente su aprecio por la vida. Cualidad que destacará en ellos durante su vida adulta, así como su facilidad innata para ser queridos por los demás.

Eneatipos viscerales o instintivos

La necesidad básica de estos 3 eneatipos es la auto-afirmación. Necesitan tener una clara sensación del «Yo», potenciar su autopercepción y su sentido de la autoridad, defender sus valores y su criterio moral. Para ello, pueden tratar de imponerse a los demás, o mantener a salvo su propio criterio evitando la confrontación.

Las niñas y los niños instintivos o viscerales, sienten impulsos vitales que hay que enseñarles a experimentar y canalizar para que no les desborden. Suelen responder espontáneamente con reacciones instintivas a los estímulos y situaciones externas. Sus reacciones pueden parecer a veces radicales y extremas, por lo que debemos ayudarles a manifestarse con equilibrio y serenidad.

Eneatipo 8: Los autoritarios, líderes o poderosos. Necesitan tener el CONTROL

Los niños y niñas 8 son asertivos: saben cómo reclamar lo que necesitan y desean ante los demás, sin hacer sentir mal a nadie por ello. Son líderes innatos y dominan a otros niños y las situaciones con facilidad. Les encanta el poder y son muy resolutivos: se enfrentan a los problemas con valentía y tienen un sentido de la justicia muy desarrollado.

Sienten debilidad por los débiles, a quienes protegen. Son extremadamente protectores con aquellos a quienes aman, y no toleran las injusticias. Tienen gran energía y fuerza y, aunque no es fácil lastimarles emocionalmente, pueden resultar agresivos y vengativos cuando se enojan. Para compensar esta característica, conviene inculcarles el valor de la compasión desde pequeños.

Es fácil reconocer el eneatipo de estos peques porque se nota su presencia. No pasan desapercibidos, aunque no busquen la atención de los demás. Son desafiantes y hablan y actúan con autoridad, incluso desde pequeños. Manifiestan sin tapujos su ira e insatisfacción y pueden hacer pasar malos ratos a las canguros y profesores por su terquedad y cabezonería.

Se revolucionan mucho cuando se enfadan o se sienten contrariados y hay que detenerlos. Debemos enseñarles que hay que frenarse y calmarse antes de actuar cuando sentimos ira y no dejarnos llevar por la rabia, solo experimentarla y canalizarla como una emoción más.

Se comportan de forma exuberante y entusiasta cuando se sienten felices. Son potencia pura y pueden ser feroces en muchos aspectos. Su instinto les lleva, por encima de todo, a querer sentir la vida con intensidad. Para que no se sientan tristes y alicaídos es necesario ayudarles a dar salida a todo ese caudal de energía a través de la diversión, las actividades, el deporte, las aventuras en la naturaleza…

Como no dudan a la hora de decir a las personas lo que piensan de ellas, a veces resultan demasiado directos. Practicar con ellos la comunicación asertiva y empática es muy útil para ellos. Así a sus amigos no les asustará estar en desacuerdo con ellos y ellos, a su vez, encajarán los diferentes puntos de vista con mayor facilidad, sin sentirse atacados. También tienen cierta tendencia a intentar controlar a sus padres o hermanos mayores, que hay que saber sortear con sensibilidad. ¡No lo hacen adrede!

Odian la falsedad de las personas. La educación de los niños 8 puede resultar difícil porque tienden a echar la culpa a los otros y no responsabilizarse de su conducta. Les gusta liderar y no acatan bien las normas ni las órdenes, por lo que la convivencia también presenta ciertos desafíos…

La disciplina positiva y la tabla de rutinas son recursos idóneos para estos niños y niñas, que reaccionan mucho peor que otros a las reprimendas y los castigos (inútiles para todos, por otra parte) debido a su cabezonería y a su tendencia vengativa. El desafío con ellos pasa por aprender a imponerles límites con respeto.

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Y es que (como en el caso de los perros muy ladradores) escondido en el interior de estos pequeños leones hay una gran sensibilidad. La esencia de estos niños y niñas es cálida, agradable… y vulnerable. Pero solo seremos capaces de apreciarlo si conseguimos ganarnos antes su confianza y respeto. En el fondo, temen resultar heridos si manifiestan debilidad por lo que, para ganarnos su confianza, debemos mostrarles cariño y lealtad incondicionales.

Los 8 establecen fuertes vínculos de unión con sus personas favoritas y de confianza. Con ellas se muestran incondicionales y les prestan apoyo y lealtad infinitos. Protegerán y defenderán a sus amigos y seres queridos durante toda su vida y pelearán por ellos si hace falta hasta su último aliento.

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Para ganarnos este gran honor (del que son dignos muy pocos), es importante que seamos siempre directos, claros y sinceros con ellos. Al mismo tiempo, debemos ayudarles a diferenciar entre sentimiento y debilidad. ¡No son sinónimos!

Sentir no nos hace más vulnerables, ¡sino más capaces para gozar de la vida! También es recomendable cultivar su tremenda capacidad para la ternura. En la convivencia familiar, debemos ser pacientes y recordar que la obediencia no es sinónimo de sumisión. ¡Tener la capacidad de liderazgo y la fuerte personalidad del 8 será un gran regalo en su vida adulta!

Eneatipo 9: Los pacificadores o conciliadores. Necesitan PAZ Y ARMONÍA

Los conciliadores son niñas y niños flexibles y tolerantes. Odian las confrontaciones y tienden a tratar de facilitar las relaciones dentro de un grupo, evitando peleas y actuando de mediadores. ¿Cuándo os enfadáis o discutís en casa, vuestro hijo media en el asunto para hacer las paces? No lo dudéis: ¡tenéis en casa un peque que se está definiendo como eneatipo 9!

A menudo son el pegamento del grupo más dispar posible de amigos, y es que estos peques son muy diplomáticos y saben cómo conciliar e integrar diferentes puntos de vista, necesidades y deseos. ¡Ojalá todos los políticos fueran como ellos! Evitar el conflicto es su don… y también su perdición.

Y es que muchas veces tienden a mostrarse demasiado complacientes y sumisos, con tal de evitar llevar la contraria y ahorrarse problemas. Esta tendencia puede hacerle sentir frustrados e insatisfechos a la larga, ya que mostrarse siempre de acuerdo en todo puede ir en contra de sus propias necesidades e intereses.

Son de ritmo más bien lento y cierta «pereza espiritual» les hace considerar una pérdida de energía el contrariar a los demás o manifestar pensamientos y emociones diferentes a los del resto. Necesitan ser considerados encantadores y obedientes, por lo que suelen hacer demasiadas cosas por los demás y desatender su propio auto-cuidado.

Las heridas emocionales de la infancia

Les gusta ver la TV, usar el ordenador y holgazanear en casa. Suelen subirse al regazo para abrazarnos y se resisten a despegarse. Les cuesta tomar decisiones como a los enatipos 6, por lo que sigue a los demás la mayoría de las veces. Pero en este caso su miedo no es equivocarse, sino no ser aceptado por los demás tal y como es.

Por ello, estas niñas y niños se quejan poco. Suelen aceptar las cosas y decir que se sienten bien aunque no lo estén. Se mueven y hablan un poco más despacio que la mayoría de los niños, son un poco cabezotas (sin llegar al grado de los 8) y se sienten heridos con facilidad en sus sentimientos (como los 4), aunque los 9 no lo reconocen para no discutir, ya que odian el drama (todo lo contrario que los 4).

Aunque su convivencia y crianza parezca un regalo, desde fuera con frecuencia se ven más fáciles de complacer de lo que ellos se sienten en realidad. Al no expresar emociones ni necesidades, es fácil que estos niños se tornen taciturnos e insatisfechos.

Es bueno animarles a expresar sus opiniones y deseos sin temor a la confrontación ni al rechazo, a poner límites y a no dejar que los demás abusen de ellos, ya que a menudo tienden a conceder demasiados favores o a ocuparse de las tareas de otros.

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Debemos tratar a los 9, como a todos los niños, con tacto. Y demostrarles (muy especialmente a ellos) que los vemos, los escuchamos y valoramos su presencia. Los niños 9 se sienten conectados de modo especial con la naturaleza, por lo que también conviene acercarles a ella todo lo posible.

Como adultos, pueden llegar a convertirse en personas muy ecuánimes capaces de integrar diferentes puntos de vista y necesidades. Son grandes mediadores y conciliadores natos, por lo que su ayuda en los conflictos resulta indispensable.

Eneatipo 1: Los perfeccionistas, rígidos o intolerantes. Necesitan ser PERFECTOS

Los perfeccionistas son niños un tanto inflexibles, a los que no les convencen las medias tintas. Su carácter presenta cierta rigidez y les cuesta aceptar los puntos de vista diferentes. Sienten frustrados cuando se les lleva la contraria, son testarudos y las formas de ser muy distintas a la suya les puede generar cierta disonancia cognitiva.

No admiten el error y las normas les hacen sentir seguros. Los 1 son esos niños y niñas que parecen muy maduros para su edad, los que se muestran obedientes, acaba toda su comida, acatan bien las órdenes y las rutinas, ayudan con gusto en todo lo que se les pide, hacen los deberes sin recordárselo, recogen su cuarto y se bañan sin protestar.

Potenciar las Inteligencias Múltiples mediante el juego (V): Inteligencia Lingüística

Los 1 hacen siempre lo correcto porque para ellos el mundo se rige por normas que hay que seguir para no caer en el caos. Son hiper-responsables y serios. Son los «perfectos» hijos, alumnos, amigos… Todo un regalo, ¿no? Pues no siempre es así…

Su exagerada «rectitud» les hace sentir ira reprimida cuando el resto del mundo no ve las cosas como ellos o no actúa como él espera que lo hagan. Reprimen su rabia porque no ven bien manifestar emociones negativas. Para ellos, es un síntoma de debilidad imperdonable.

También ostentan cierta actitud de sabelotodo que se manifiesta, por ejemplo, corrigiendo la forma de expresarse de la gente. ¿Te dice tu peque cómo hacer mejor las cosas y te reprende cuando te equivocas? ¡Probablemente su personalidad sea de tipo 1!

También pueden tratar de controlar a otros niños, pero no necesariamente mediante la intimidación o el liderazgo (como en el caso del 8) sino mediante la ostentación de su superioridad moral, tratando de aleccionarles y convencerles de que sus principios y valores son los mejores, ¡los únicos posibles!

Se sienten enojados cuando se equivocan o se les dice que no llevan razón, lo que les lleva a ser exageradamente perfeccionistas y exigentes. Aman el concepto de idoneidad, por lo que son exigentes en grado extremo; tanto con los demás, como consigo mismos. Todo esto les separa de los demás, ya que pueden llegar a ser muy críticos, y les puede llevar a sentir una profunda insatisfacción y vacío interiores.

Pegar a los hijos para educarles ya es oficialmente maltrato

Los niños y niñas 1 tienen la imagen de un mundo ideal que tratan de poner en práctica siendo correctos en todo, trabajadores y responsables. Como parece que los demás no se preocupan tanto como ellos, temen mostrar su preocupación y vulnerabilidad.

Con esta tremenda presión interior, debajo de su imagen superficial, están constantemente enfadados. Les viene bien tomarse las cosas menos a pecho… ¡Así que toca enseñarles a relajarse y divertirse! Para ello les sienta de maravilla desarrollar las cualidades más creativas de su personalidad, soltarse y no ser tan rígidos. Asimismo, es necesario enseñarles a aceptar diferentes puntos de vista y otras maneras de hacer las cosas. ¡Para gustos, hay colores!

Los 1 que se desarrollan de forma sana se convierten en adultos responsables con un fuerte sentido del deber, que les ayuda a ellos y a otros a hacer lo correcto en cada circunstancia.

Cuidado con las etiquetas…

Los adultos pueden acercarse de modo propio al Eneagrama de la personalidad para buscar aquel eneatipo o personalidad con la que más se sientan identificados. Sin embargo, al emplear el eneagrama con los pequeños, corremos el riesgo de «etiquetar» a los niños.

La «clasificación» de las personas es una perversión del sentido original del eneagrama. Aunque sea una útil herramienta de desarrollo personal, la psicología hace mucho hincapié en lo necesario que es huir de los arquetipos. Los niños pequeños son especialmente maleables e influenciables, y todos los estereotipos tienen sus peligros…

Potenciar las Inteligencias Múltiples mediante el juego (IV): Inteligencia Interpersonal

Es posible «catalogar» sin querer a un niño y atenderle como a su categoría, en lugar de como a la persona que es. Se produciría entonces el llamado «efecto Pigmalion» en negativo, es decir: convertiríamos al niño en aquello que nosotros creemos que es, a fuerza de repetírselo. Por eso, hay ciertas cosas que nunca deberíamos decir a los niños.

La finalidad de utilizar el eneagrama con los niños es conocer, aceptar y respetar su forma de ser, sea la que sea. Con el propósito de prestarle la mejor compañía, apoyo y ayuda posibles durante su infancia. Debemos recordar que nuestros hijos tienen su propia personalidad y que sus gustos y necesidades no tienen por qué coincidir con los nuestros, por muy padres suyos que seamos.

Potenciar las Inteligencias Múltiples mediante el juego (IV): Inteligencia Interpersonal

Los seres humanos están más allá de cualquier categoría que podamos asignarles. Conocer el eneagrama no debe de servirnos para tratar de clasificar o asignar tipos a las personas, sino para facilitar nuestra relación y convivencia con ellas.

Si identificas o haces hipótesis sobre la personalidad de tus hijos, no les digas nada; solo experimenta qué tal se sienten si pones en marcha los recursos y orientaciones que ofrece a tu disposición el eneagrama.

Recordemos que aunque los niños tengan ciertas predisposiciones innatas, aún son pequeños y están constantemente experimentando, cambiando y probando nuevas actitudes y formas de comportarse. Su auténtica naturaleza, y la personalidad asociada a su esencia, se manifestará poco a poco, con el paso de los años y sus propias experiencias.

 

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