¿Es incondicional nuestro amor por los hijos?

Muchas veces esperamos de nuestros hijos nos hagan sentir orgullosos (siendo y haciendo lo que esperamos de ellos, que a menudo es que sean una réplica nuestra) cuando en realidad solo tienen que ser ellos mismos. Educar es dar raíces y alas: transmitir valores de vida para que después ellos tomen sus propias decisiones. Criar es formar a niños felices, autónomos, libres. Querer es dejar que sean ellos mismos. El amor por los hijos es incondicional cuando les queremos (y así se lo transmitimos) incluso cuando discutimos o nos enfadamos, cuando piensan diferente y también cuando cometen errores. 

El amor incondicional o Agápē

Cuando nos preguntan sobre quién es la persona que nos ha hecho sentir más queridos, las respuestas más habituales suelen ser los padres o, en algunos casos, los abuelos. ¿Por qué? ¿Qué tiene de especial ese amor?

La clave está en la incondicionalidad. Agápē (ἀγάπη) es el término griego que describe un tipo de amor incondicional y reflexivo, en el que el que ama tiene en cuenta sólo el bien del ser amado.

El amor incondicional es la expresión más pura y sincera del amor, la que se basa en la libertad y la aceptación completa del otro tal y como es. Generalmente se reserva a los hijos y es un tipo de amor innato: no hay que hacer nada para que ocurra de un lado, ni para merecerlo de otro.

Es una forma de amar sincera y sin condiciones. No entiende de perfección, expectativas ni errores, sino de aceptación. De ahí la importancia del amor incondicional para nuestros hijos.

Por qué es tan importante que nuestro amor por los hijos sea incondicional

Probablemente ninguna otra persona nos querrá de esta manera: sin condiciones. Sin importar cómo somos, nuestros errores o defectos. Sin tener que hacer nada para que nos amen, simplemente ser nosotros mismos. El amor incondicional tiene un gran valor durante los primeros años de vida y crianza. Es la base para el desarrollo de un vínculo de apego seguro y toda la estructura emocional posterior del niño.

Un niño que se siente seguro y cuidado desarrolla una sana autoestima y seguridad en sí mismo y en sus capacidades. Se siente apoyado y, desde ese apoyo, querrá explorar el mundo y relacionarse con los demás sin miedo, porque sabe que siempre existirá un lugar seguro al que poder acudir, en el que se le cuida, se le protege y se le quiere.

En el futuro, ese niño se convertirá en un adulto con buena autoestima y tendrá más posibilidades de establecer relaciones satisfactorias con los demás. El amor incondicional confiere a los niños estabilidad, protección y seguridad, ingredientes necesarios para crecer sanamente, sintiéndose bien tanto con ellos mismos como con los demás.

Errores que se cometen en nombre del amor

A menudo obligamos a los niños a hacer cosas que no quieren porque pensamos que son buenas para ellos. Les regañamos o castigamos por «su bien». Imponemos sobre ellos nuestra autoridad de forma vertical, porque «les queremos».

Evidentemente, hay cosas que debemos hacer respetar a un niño por su propio bien, incluso aunque no le gusten; como no asomarse a la ventana, jugar con cerillas o ir debidamente amarrado en su silla de coche. Los niños necesitan normas, límites, hábitos y rutinas que les proporcionen seguridad y bienestar, pero siempre existe la manera adecuada de transmitirles el por qué de su necesariedad, explicarles para que lo entiendan.

Existen, en cambio, otras ocasiones en las que proyectamos sobre ellos nuestras propias expectativas y deseos, en las que vemos a nuestros hijos como una extensión de nosotros mismos, una versión más joven capaz de solventar nuestras propias carencias, de cumplir nuestros sueños frustrados o satisfacer nuestras idealizaciones.

Esto sucede, por ejemplo, en los casos en los que nos empeñamos en que asuman el legado familiar, vivan su vida bajo nuestro criterio personal o les influenciamos en su proceso de toma de decisiones para orientar sus objetivos vitales en función de nuestro propio enfoque.

Las consecuencias del amor condicionado

Las conductas que tienen la intención de condicionar al otro para que actúe de la forma que nosotros necesitamos que actúe tienen dos posibles resultados: la confrontación o la sumisión. Los niños sumisos se convierten en adultos que llegan a perdonar lo imperdonable, que viven una vida que nunca desearon, que actúan en contra de su voluntad o sacrifican sus propias necesidades y deseos por los del otro.

Por otro lado, la confrontación o el conflicto enturbian y estropean los lazos familiares y el vínculo afectivo. Esto sucede en el caso de aquellos niños que, habiendo crecido bajo un clima autoritario, se rebelan instintivamente contra sus progenitores, en un intento desesperado por obtener el bienestar que en el seno de su familia se le niega: la libertad para ser ellos mismos que les dicta como derecho su propia naturaleza.

asertivos

En muchos casos la falta de respeto y la violencia (aunque no sea física) se disfraza de amor que chantajea bajo el pretexto de lo mucho que como padres nos hemos sacrificado por nuestros hijos… pero no lo hacemos por ellos. El amor no es sacrificio. Sucede que, realmente, para nuestra felicidad es necesaria la suya.

La correcta combinación entre «amor» y «respeto» implica que, aunque nos sobrepase la emoción o el temor, seremos capaces de respetar y respetarnos. Amor es dejar ir a nuestros hijos por su propio camino incluso aunque este nos separe de ellos, si así lo desean. Es conseguir que nuestros objetivos o acciones estén conectadas con sus necesidades y deseos. Nuestros hijos no son de nuestra propiedad. Su vida es solo de ellos.

 

One thought on “¿Es incondicional nuestro amor por los hijos?

Deja una respuesta

Responsable »Tania Losada Muñoz
Finalidad » Gestionar los comentarios
Legitimación » Tu consentimiento
Destinatarios » Los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de 1and1 dentro de la UE. Ver política de privacidad de 1and1 (https://www.1and1.es/terms-gtc/terms-privacy/?).
Derechos » Podrás ejercer tus derechos, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.