Marcas, influencers y sorteos

La colaboración entre marcas e influencers tiene repercusiones tanto positivas como negativas. Por un lado, los patrocinadores posibilitan dedicar tiempo y esfuerzo a la perpetuación de contenidos de calidad. Por otra, es fácil que estos pierdan credibilidad si las colaboraciones no se efectúan con criterio.

Colaboraciones con marcas

Sobre este apartado no pienso extenderme mucho en el presente post, ya que ya expliqué con anterioridad cómo reconocer un post patrocinado y también qué criterio utilizo para elegir las colaboraciones.

También redacté hace tiempo un post que tuvo bastante repercusión en el mundo online, titulado «Querida marca: soy una mamá blogger y esto es lo que NUNCA voy a hacer por ti» en el que explico mis principios personales a la hora de escoger las colaboraciones y marcas (o tiendas) patrocinadoras.

Este post lo voy a dedicar exclusivamente al tema de los sorteos. O, mejor dicho, en él voy a explicar cómo los realizo yo.

Marcas y sorteos

Los sorteos son una forma de colaboración entre marcas y creadores de contenido como cualquier otra. Por lo general, es la marca quien contacta al «influencer» de su agrado para proponerle un tipo u otro de colaboración. Entre ellas, existe la modalidad del sorteo.

Los sorteos generan gran interés y permiten a ambos, marca y creador de contenido, aumentar su número de seguidores y dar a conocer al público tanto el producto de la marca, como el trabajo del creador de contenidos. Por otra parte, los fans de las marcas y los seguidores de los «influencers» pueden beneficiarse de un premio de forma totalmente gratuita, gracias a su fidelidad.

Como cualquier otro tipo de colaboración, el sorteo puede ser remunerado o no por la marca (normalmente los de mi blog no lo son y en cualquier caso, siempre se especifica el tipo de colaboración) y se pacta un medio (blog, red social, etc.) para la celebración del sorteo.

En mi caso, lo que suelo hacer (de acuerdo con la marca) es la publicación de un post con la redacción de una reseña sobre el producto (que debido a mi tipo de bitácoras suele ser un producto de puericultura, un juguete o un cuento). Al final de la misma anuncio el sorteo, sus requisitos y bases, las condiciones de participación, plazos de tiempo, tipo de premio, etc.

La forma y las condiciones de la realización del sorteo a veces se pactan con las marcas (a las que les puede interesar incluir como requisito que se apunten a su newsletter, les sigan en una red social, etc.) y otros no; pero, en cualquier caso, el texto final SIEMPRE es supervisado por ellos (ya que son quienes patrocinan el sorteo y regalan el premio).

Una vez publicado el post correspondiente, así como el sorteo en la red social que corresponda, comparto y anuncio en redes para dar a ambos una mayor difusión. Una vez trascurrido el plazo anunciado para el cierre de participaciones, se procede a sortear el premio, que NUNCA ES ENVIADO POR NOSOTROS (por más que os enseñemos el ejemplar de muestra que nos proporciona la marca), sino por la marca (que es también quien recoge vuestros datos personales.

Nosotros desconocemos vuestros datos personales (o, al menos yo, no los solicito). No sabemos más que el nombre de usuario con el que hayáis participado, que bien puede ser un apodo o un nombre ficticio ya que (al menos yo, insisto) me limito a proporcionar al ganador la dirección de e-mail de la persona encargada de la colaboración por parte de la marca, para que sea esta quien tome sus datos y le envíe a casa el regalo.

Cómo hago los sorteos

En cada sorteo (a no ser que se especifique lo contrario) se elige UN SOLO GANADOR, que se anuncia en la red social en la que se realiza el sorteo y en el mismo post del blog en el que se anuncia en un plazo advertido de antemano (normalmente de una semana máximo, tras la celebración del sorteo).

Asimismo, mis ganadores disponen de una semana para reclamar su premio contactando con nosotros. Si no lo reclamase en este tiempo, el premio volverá a ser sorteado 1 vez más antes de quedar desierto. Lo único que tiene que hacer el ganador es proporcionar a Bandai España una dirección de envío dentro de España peninsular para que la marca pueda enviarle su premio a casa. ¡Así de fácil!

El sorteo se realiza con la aplicación web Sortea2, en su modalidad gratuita (porque aquí la menda lerenda NO RECIBE REMUNERACIÓN ECONÓMICA ALGUNA por la realización de este post, la reseña del juguete ni el sorteo. Y de verdad que me alegra mucho poder tener la oportunidad de repartir un regalo entre todos vosotros/as, pero tampoco soy una ONG y yo, como la mayoría de españoles/as, llego bastante justita a fin de mes. 😉

Sortea2 NO es una aplicación que se dedique a importar absolutamente todos los nombres de los participantes de forma automática, sin tener en cuenta si cumplen o no requisitos. Los nombres se introducen individualmente y a mano, tecleándolos en el ordenador. A su lado, el programa permite indicar el número de participaciones que tiene cada persona en función del número de veces que haya comentado (a más comentarios, más participaciones).

De esta forma, se puede comprobar personalmente si cada participante cumple todos los requisitos antes de introducir su nombre en la lista. De lo contrario, queda excluido. Por último, se hace clic en el botón de realizar el sorteo y este elige al azar un nombre de entre todos los participantes. Este último paso final SÍ está automatizado.

La aplicación genera una imagen con el nombre del ganador, que el realizador del sorteo puede descargar a voluntad para subir a las redes y al blog. A veces, a algunos participantes (expertos en la «caza de premios» en sorteos, por lo que se deduce de sus quejas) les sorprende no haber sido seleccionados teniendo en cuenta su ingente cantidad de participaciones (comentarios), pero resulta que bien pueden haber sido eliminados desde el principio de la participación del sorteo por no cumplir uno o varios requisitos… Otras veces el azar es en efecto caprichoso. ¡Es lo que tiene la suerte!

Como os podéis imaginar, todo este trabajo es una ardua tarea (tanto la comprobación de requisitos como la introducción manual de todos los nombres). Por este motivo, la comprobación de participantes y el cumplimiento de los requisitos se va haciendo a diario desde el primer día del sorteo (las participaciones válidas las voy apuntando en un documento de Word, para copiarlas y pegarlas en la lista del sorteo el último día), con el objetivo de poder celebrar el sorteo con la mayor celeridad posible tras su finalización, y que el premio llegue a su destinatario también lo antes posible (sobre todo en estas fechas).

Y esta es la razón por la que NO grabo los sorteos, ya que para enseñar cómo se seleccionan e introducen realmente los participantes (en este sistema en concreto), debería grabar diariamente el proceso de selección y descarte, y luego compartirlo o editar un vídeo final que adoptaría formato largometraje (y, honestamente, no tengo tiempo ni ganas). Además que daría igual, porque siempre habría quien no estaría de acuerdo con su exclusión por más que le remitiese a las bases del sorteo (nunca llueve a gusto de todos, y hay para quien llueve siempre…).

Al participar, se asumen las condiciones y requisitos del procedimiento, por más informal o imperfecto que este sea. Como no se cobra nada por la participación en el sorteo ni se promete premio incondicional por ello, tampoco existe derecho de reclamación. ¿Justo, no?

Yo elijo cuánto expongo públicamente. Y no, eso no te da derecho a decirme cualquier cosa

Usemos el sentido común, por favor. Los bloggers no somos la entidad de Loterías y Apuestas del Estado (no realizamos sorteos con el notario al lado de la mesa de nuestra cocina, en casa) y aunque en Instagram hay muchas cuentas que graban e incluso emiten en directo cómo sus apps importan de forma automática los nombres de usuario de todos los participantes y sortean al azar; hay otras que, en cambio, nos enseñan un bol de cristal lleno de papelitos ya doblados y sacan con la manita al azar uno de ellos; o quien simplemente anuncia el nombre del ganador sin dar más explicaciones, etc.

Si quisiéramos hacerles un «regalito» a nuestros familiares y amigos con niños/as (como de hecho yo hago a menudo), les regalaríamos el ejemplar que la misma marca patrocinadora del sorteo nos envía a casa para que testemos. Mucho más sencillo y limpio que exponerse a ser descubierto «trucando» un sorteo patrocinado, ¿verdad que sí? 😉

Supongo que esto sucede porque, como dice mi abuela: «cree el ladrón que todos son de su condición». Es decir: a estas personas (afortunadamente son las menos, en casi 5 años de recorrido que tiene el blog solo me ha sucedido en 2 ocasiones y nunca son más de 2 ó 3 personas las que protestan – generalmente 1 es la alborotadora principal y un par las que se suman después-) en algún momento, antes de hacer el comentario insidioso, se les pasa por la cabeza FORZOSAMENTE que sería muy tentador beneficiar a algún conocido trucando el sorteo…

A nosotros, personalmente (y aunque rechazamos muchas colaboraciones por criterios prácticos, ya que este no es mi trabajo principal; o porque no son de nuestro agrado), nos salen los juguetes por las orejas y no tenemos espacio en casa para quedarnos con toooooooodo lo que nos envían las marcas (a veces libremente y otras por acuerdo).

Así que sí, reparto mucho y entre mis conocidos (obviamente), siguiendo los gustos y deseos de mi hijo y mi propio criterio como madre, claro está. También donamos mucho todos los años, generalmente en época navideña. De lo que abunda (que ojalá fuera dinero), hay que saber dar ejemplo a los peques compartiendo.

Así que, volviendo al tema que nos ocupa: ¿Cuál es el mejor sistema posible (o el más justo) para sortear un premio? Pues ni idea. Ya os digo que no soy Loterías y Apuestas del Estado. Este es, sencillamente, el que a mí más me gusta. Y no porque resulte rápido, cómodo y práctico (imaginaos comprobar e introducir, uno a uno, cientos de participaciones), pero me permite comprobar que se cumplen los requisitos, lo que me parece justo y honesto. Por todo ello, es el que yo elijo.

Tanto las marcas como los seguidores que confían en nosotros (sobre todo los que, como yo, no hacemos carrera realmente profesional de esta labor), lo hacen porque creen en nuestra honestidad en base a lo que les transmitimos en nuestros contenidos (que suelen leer) y el feedback con nosotros (del que nos nutrimos mutuamente). Así es como, con trabajo y perseverancia, se consigue una comunidad bien avenida, que funciona como una auténtica tribu de gente bonita. Así es también como valoran nuestra labor y esfuerzo las marcas bonitas.

A quien (bien siendo marca o usuario), le genere desconfianza este sistema (evidentemente informal) de sortear un juguete, le pido que no participe de antemano. ¡Puede sencillamente buscar otro sorteo u otro «influencer»! (Me da risa la palabra, en serio).

Así (y me dirijo ahora en concreto a los usuarios), se ahorra el ser bloqueado si me falta al respeto o trata de generar con posterioridad al sorteo cuyas condiciones ha aceptado al participar malestar, sembrar discordia, cizaña y desconfianza, o quejarse por la «tremenda injusticia» que le supone que las cosas no se hagan a su manera (y encima se crean en el derecho de exigir explicaciones o compensaciones, o amenacen con tratar de causar perjuicio con insinuaciones subjetivas y no fundamentadas con hechos objetivos o pruebas).

El deporte nacional en este país es criticar, luego ya si eso que el otro demuestre su inocencia. Incluso aunque esto manifieste ingorancia. Ignorancia sí, ya que la injuria y la calumnia son delitos. Se denuncian, se juzgan y se penalizan. 

El artículo 205 de la CE define como calumnia la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad. La injuria se define en el artículo 208 de la CE, como la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.

Por lo general yo NO RESPONDO NUNCA a comentarios tóxicos y malintencionados (y generalmente pasivo-agresivos o directamente agresivos) porque la experiencia me ha enseñado que es inútil regalar abundancia a quien está en situación de carencia (en serio, no lo valoran; hagas lo que hagas, y les molesta muchísimo la asertividad, cualidad de la que carecen por completo, así que mejor no perder tiempo de vida en discusiones absurdas). Y así yo, de paso, ahorro energía y tiempo para las cosas importantes, como estar con los míos (y más en estas fechas).

Personalmente, no entiendo cómo es posible que haya gente que, al no salir elegido su nombre de usuario en el sorteo DE UN JUGUETE en una red social (madre mía, ¡que no son los 90 millones de euros del bote del Eurojackpot!), parece que le estén «robando» el premio a ellos/as… A ver: ¡que no lo tenías antes ni lo tienes que regalar tú! ¡Que te quedas igual que como estabas!

Tampoco entiendo a las personas a las que les causa ira que las cosas no se hagan «perfectas» (según su criterio, claro), tal y como las harían ellos/as… ¡Pero que es un sorteo informal y gratuito realizado por un individuo (en colaboración, o no, con una marca), no una política social financiada con impuestos de los ciudadanos!

Para mí vale lo mismo tener un seguidor que 100.000, ya que no me mueve la motivación económica para crear y compartir contenidos. Lo hago desde la más absoluta libertad y criterio personal, por lo que gestiono mi blog y mis redes como libremente se me antoja. Es la ventaja de que sean personales y no haya que rendir cuentas a socios, inversores o consejos de administración. Tampoco tengo «clientes», ya que no vendo absolutamente nada. Así que tampoco le debo nada a nadie, ya que los regalos no vienen con ticket de compra, derechos adquiridos ni opción a usar el libro de reclamación.

A quien no le guste mi forma de hacer las cosas, yo siempre le animo a que use los botones de «dejar de seguir» y/o «bloquear»; dos opciones maravillosas que a todos nos hacen la vida mucho más fácil y feliz, que es lo que importa. Por mi parte, el día que deje de disfrutar haciendo lo que hago, o no disponga de la libertad de hacerlo como yo quiero, cerraré el chiringuito. Y seguiré siendo feliz. Sin seguidores. 

Hasta entonces (y esperando que no llegue nunca ese día), humanicemos las redes sociales comportándonos como lo que somos o deberíamos ser todos/as: seres humanos humanizados.

¡Feliz Navidad familias!

 

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