Juego de mesa cooperativo La Pandilla Hámster

Los juegos de mesa cooperativos enseñan a trabajar en equipo y desarrollan habilidades sociales. En ellos no se compite, sino que se unen fuerzas para alcanzar un objetivo común. O todos ganan, o todos pierden.  La Pandilla Hámster es un juego de cooperación y almacenaje donde los niños deben almacenar alimentos para los hámsters.

Juego de mesa La Pandilla Hámster: colaborar para ayudar

La Pandilla Hámster es un juego familiar (hasta 4 jugadores) orientado a niños y niñas a partir de los 4 años. Las partidas cortas, de entre 10 y 15 minutos, impiden que los más peques de la casa se aburran o dispersen su atención, y facilita que nosotros podamos encontrar un momento para jugar con ellos a lo largo del día.

Lo podéis encontrar en la tienda online de juegos educativos Mumuchu por poco más de 15 euros (muy económico para tratarse de un juego de sus características y fabricado con buenos materiales) y su temática es muy del agrado de los peques (los divertidos e inquietos hámsters son siempre simpáticos y bienvenidos).

Su precioso diseño (con piezas de madera y bonitas ilustraciones) lo hacen muy llamativo, pero también es un juego educativo que transmite valores tales como los de cooperación, estrategia, filantropía (colaborar para ayudar), cohesión con el grupo, habilidades sociales y comunicativas…

Sinopsis

Es otoño en Hamsterlandia. Los cálidos rayos de sol aún llegan a los bosques y los campos, y la intrépida pandilla de hámsters corretea llena de júbilo por su gran madriguera. Recorren el ascensor arriba y abajo, alborotan en la rueda y pasan volando de aquí para allá por la cabina y la vagoneta mientras fuera brotan las zanahorias crujientes, los cereales dorados y el trébol jugoso.

No obstante, las primeras hojas comenzarán a caer pronto y el invierno se acerca a pasos agigantados. Por eso, ¡daos prisa y llenad vuestros mofletes, pequeños hámsters! Si conseguís almacenar en la despensa adecuada todas las zanahorias, el trébol y las espigas de cereal antes de que caigan las hojas del árbol y el erizo se esconda en su nido de follaje, ¡seréis la mejor pandilla de hámsters de todos los tiempos!

Esta es la trama de este divertido y original juego de mesa de Haba (las «cajas amarillas» del fabricante alemán indican que se trata de un juego educativo de desarrollo de habilidades).

Objetivo del juego

Es otoño y hora de hacer acopio de provisiones. ¿Conseguirán los hámsters almacenar todas las zanahorias, el trébol y las espigas de cereal en las despensas correctas antes de que caigan las hojas de los árboles y el erizo se esconda en su nido de follaje?

Ayudar a los inquietos roedores a hacer acopio de provisiones para pasar el invierno en su madriguera es el objetivo de La Pandilla Hámster.

El juego finaliza cuando se haya depositado la última ficha de alimento en la despensa adecuada (objetivo cumplido) o cuando todas las hojas hayan caído (el otoño deja paso al invierno) sobre el erizo.

Si esto sucede y el grupo ha almacenado todas las provisiones, todos ganan. Si el grupo no ha conseguido el objetivo, todos pierden.

Qué incluye el juego

  • 4 hámsters y 1 erizo de madera.
  • 1 tablero (puzzle) con 1 ascensor, 1 rueda, 1 vagoneta, 1 cabina y 14 hojas de árbol.
  • 1 dado y 12 fichas de comida (4 zanahorias, 4 hojas de trébol, 4 espigas de cereal).
  • Instrucciones sobre la preparación, el desarrollo, el final del juego y una variante de juego.

Preparación del juego

Para comenzar a recolectar rápidamente, debemos unir todas las piezas del tablero (montar el puzzle que se va a convertir en nuestro tablero de juego es muy divertido para los enanos) y colocar la vagoneta, el ascensor, la cabina y la rueda en los huecos correspondientes de forma que puedan desplazarse con facilidad.

Disponemos todas las hojas en la copa del árbol. Este marcará el tiempo que nos queda para alcanzar el objetivo, ya que con la última hoja caída el otoño acabará y llegará el invierno. Debemos de ser capaces de almacenar las provisiones antes de que esto suceda.

Por cada jugador, ponemos 3 fichas de comida (1 zanahoria, 1 espiga de cereal y 1 hoja de trébol) en las casillas correspondientes. Cada jugador coge un hámster y lo sitúa en la sala de estar. Preparamos el dado.

El que pueda hinchar más sus carrillos será el primero en empezar y colocará el erizo delante de él. Durante todo el juego se hará cargo del erizo. El material restante se deposita de nuevo en la caja.

Cómo se juega

Se jugará por turnos y en el sentido de las agujas del reloj. El primer jugador tira el dado y recorre con su hámster el número de estancias que indique el dado en la dirección que desee (debemos ir buscando preferentemente los almacenes de comida, para poder ir recolectándola). El ascensor, la vagoneta, la cabina y la rueda también cuentan como estancias.

Si un jugador cae en una de las casillas de alimento (zanahoria, trébol o cereal), podrá coger la ficha indicada y colocarla en la despensa correspondiente.

Si caemos en una estancia en la que ya se encuentra un hámster, podemos entregar la ficha al jugador que lo posee (solo si éste no dispone de ninguna).

Cuando un jugador caiga en la una despensa, podrá dejar la ficha aquí y seguir avanzando si es que corresponde. Por ejemplo: el dado indica 3 y en la casilla (estancia) número 2 colocamos una ficha de alimento. Después seguimos avanzando 1 casilla más antes de detenernos.

Una vez que un jugador y su hámster hayan jugado su turno, le toca al siguiente jugador tirar el dado. Pero antes de que el primer jugador vuelva a tirar, cogerá una hoja del árbol y la colocará sobre el erizo, ya que también él necesita un lugar calentito para hibernar.

El juego termina cuando hayáis depositado la última ficha de alimento en la despensa adecuada, o bien cuando el primer jugador coloque la última hoja del árbol en el erizo. Si hemos almacenado todas provisiones en las despensas adecuadas, hemos alcanzado el objetivo y los hámster pueden acomodarse en su madriguera y pasar tranquilamente todo el invierno.

Si, por el contrario, no hemos sido capaces de almacenar todas las provisiones o no lo hemos hecho en las despensas adecuadas, debemos conseguir almacenar más alimento el próximo otoño (para este invierno tendréis que hacer un poco de dieta, jeje).

Variante para hámsters profesionales

Para hacer el juego un poco más emocionante (para jugadores expertos o de mayor edad), podemos revestir el árbol de menos hojas. Esto significa que los hámsters disponen de menos tiempo y tenemos que almacenar alimento más rápido. ¿De cuántas hojas podemos prescindir para que continúen siendo suficientes?

Nuestra experiencia de juego

Desde la primera partida, a mi hijo de 4 años y medio le ha encantado este juego. Al ser cooperativo los niños reciben el apoyo del grupo para jugar y les cuesta menos aprender y asimilar las reglas (que, por otra parte, en este caso no tienen dificultad ninguna: contar estancias, recoger alimentos, colocarlos en su sitio y poco más).

Es un juego muuuuuy bonito adaptado perfectamente en nivel de dificultad a la edad a la que va dirigido. Además, el hecho de formar equipo pudiendo llevar uno el alimento de otro y fomentar así el trabajo en equipo, es maravilloso. 🙂

Los elementos móviles del tablero, así como los pequeños hámsters y las piezas de los alimentos gustan, divierten y entretienen mucho a los peques, que se divierten muchísimo manipulando los diversos elementos del juego.

Nos gusta porque…

En primer lugar, es un juego muuuuuy bonito y está bien hecho. Y no solo por su estética y la originalidad de sus componentes, sino por los valores que transmite: fomenta la cooperación en vez de la rivalidad. También enseña a los peques el valor del trabajo, el esfuerzo, la organización, las obligaciones y la responsabilidad (recoger alimentos para pasar un buen invierno), así como ayudar a cuidar a los animalitos (los hámsters).

Que sea fácil y rápido de jugar en familia es otro plus a su favor. Las reglas son sencillas de explicar y aprender (contar estancias y coger alimentos).

Además, una ventaja de los juegos de Haba, es que si después de un uso continuado descubrimos que falta una pieza del material de juego (porque se ha perdido o se ha deteriorado, que sabemos que pasa…), ¡no hay ningún problema! Rellenando este cuestionario podemos consultar si esta pieza está disponible como repuesto (probable en el caso de que el juego se siga comercializando).

Por último, el formato compacto (22 x 22 x 5 cm.) hace que no ocupe mucho espacio en la ludoteca familiar (algo que importa mucho a medida que los niños y niñas van cumpliendo años y acumulando juguetes y juegos). Al ser pequeño, el juego también puede ser transportado con facilidad para jugar en cualquier parte (si bien es necesaria una superficie amplia para desplegar el tablero de juego).

 

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