Mamá, ¿qué es la regla?

Seguro que os sentís identificadas: desde que soy madre, no estoy sola ni un segundo. Ni siquiera puedo ir sola al baño. Ni cuando tengo la regla. Así que antes o después iba a llegar este momento. El de las preguntas: «¿Mamá, qué te pasa?, ¿Estás malita?, ¿Te has hecho pupa?, ¿De dónde viene toda esa sangre?» Normalizar la menstruación es una labor necesaria que comienza en casa, con nosotras.

¿De dónde sale esa sangre?

Situación: niño en modo ninja-silencioso se acerca al cuarto de baño, empuja la puerta y observa desde el umbral. Lo que ve: a mí sentada en el inodoro, con las bragas por las rodillas. En ellas, una compresa manchada de sangre.

Y la subsiguiente (y lógica) pregunta: «¿De dónde viene toda esa sangre?»

No estaba alarmado, que conste, porque veía que yo estaba bien. Más bien intrigado y un poco confuso. Así que, al igual que llegó el momento de hablar de las diferencias físicas de los niños y las niñas, llegó el día en que (sentada en la taza del water) le expliqué a mi hijo de 4 años qué era la menstruación.

Lo cierto es que no me pilló del todo desprevenida (de hecho, hasta me sorprendía un poco que tardase tanto en preguntar), porque desde que soy madre (bienvenida Conciliación) no estoy sola ni un minuto. Con mi hijo voy al baño, me ducho, cocino, como, duermo… Así que es inevitable que vea como me lavo, me visto y… hasta cómo orino.

Y sí, también que tengo la regla. Y es perfectamente normal.

El día que mi hijo de 4 años me preguntó qué era la regla

El despertar de la sexualidad no empieza en la adolescencia, sino en la etapa infantil. De 3 a 5 años es cuando los/as niños/as manifiestan más curiosidad por este tema. Evidentemente con 4 años no se puede pretender ni explicarles todo ni que ellos/as lo entiendan. No evite el tema ni me fui por las ramas. No me gusta mentir a los/as niños/as ni ofrecerles explicaciones fantasiosas.

Lo primero les hace perder confianza en nosotros, y lo segundo les puede llegar a confundir más (hay un álbum ilustrado infantil muy bueno que muestra las consecuencias de todo esto, y que también está relacionado con las preguntas infantiles sobre la sexualidad. Si os apetece, lo podéis ver en este post).

Me limité a ofrecerle, con toda la naturalidad del mundo, los datos necesarios para que pudiera normalizar la menstruación: tranquilo, está todo bien. No me pasa nada. No, no estoy mala, es que tengo la regla.

Regla. Menstruación, Periodo.

No, no es una enfermedad. No, no es una herida y no me pasa nada “raro”. Es normal. Les sucede a todas las mujeres adultas, pasa una vez al mes y es la forma que nuestro cuerpo tiene de decirnos que, si nos apetece, podemos tener bebés. Ser mamás.

Sí, en mi caso tengo un hijo. Un niño. Pero una correcta educación sexual es tan importante para niños como para niñas. Y normalizar la menstruación es algo que deberíamos hacer todos/as. 

Normalizando la menstruación

La menstruación consciente es un término que hace referencia a la aceptación de nuestro sangrado mensual con plena consciencia y amor propio. La menstruación es el sangrado mensual que todas las mujeres compartimos.

En todo momento en este planeta, millones de mujeres sangran. Normalizar la menstruación es no sentir vergüenza o malestar, es aceptarnos a nosotras mismas, abrazar nuestra naturaleza y unirnos de forma consciente con la vida misma.

Porque no hay nada más natural que la sangre menstrual.

Y bajo esta premisa es como se lo expliqué a mi hijo, porque considero de gran importancia que los padres/madres intervengan de forma consciente en la educación de sus hijos/as y esta explicación no era solo importante para su educación académica-científico, sino también para su educación sexual e incluso para su educación en igualdad.

Educación sexual

La educación sexual se trabaja desde la primera infancia, desde el mismo momento en que nuestros/as hijos/as nos plantean preguntas y dudas. Es tan importante hacerlo con las niñas como con los niños y no es bueno mentirles ni contarles fantasías.

Hoy en día es posible encontrar muchísimas muñecas y maquetas que reproducen modelos anatómicos y nos permiten enseñar a nuestros hijos/as, por ejemplo, que sucede dentro del cuerpo de la mujer cuando está embarazada, como se gestan y nacen los bebés y cómo es el aparato sexual y reproductor femenino. También hay maquetas de torsos masculinos que nos permiten enseñar a los/as peques cómo es la anatomía masculina y/o el aparato sexual y reproductor de los varones.

También hay numerosas obras de referencia para hablar con naturalidad de estas cuestiones con nuestros hijos/as. Y os voy a recomendar dos: ¿De dónde vengo? y ¿De dónde venimos? Ambas son obras ilustradas para niños/as que no solo hablan de sexualidad y pareja con sencillez y naturalidad, sino también de diversidad familiar; que buena falta sigue haciendo.

Y, por último, aquí tenéis una guía práctica del Ministerio de Educación que incluso incluye epígrafes interesantes para la educación a favor de la diversidad, dando respuesta a preguntas tales como: ¿Hay una sola manera correcta de ser mujer y de ser hombre? ¿El sentido de la sexualidad es la reproducción? ¿El sexo y la sexualidad son pura biología? ¿Las mujeres no tienen sexualidad propia? ¿Los afectos y la sexualidad no van unidos?

También menciona explícitamente los mitos e ideas falsas sobre el sexo y la sexualidad que las sociedades patriarcales llevamos acarreando desde hace siglos. Cito textualmente:

A partir del sexo, las sociedades patriarcales han construido la teoría de los géneros, que consiste en una serie de características que definen lo masculino y lo femenino. Han dicho que los hombres son “hombres de verdad” cuando son capaces de hacer uso de la fuerza física, el control, el poder y el dinero; y que las mujeres son “mujeres de verdad” cuando son capaces de sostener las necesidades afectivas, sexuales y fisiológicas masculinas. La teoría de los géneros, además de dictaminar un rol diferenciado para unas y para otros, ha considerado que el sexo masculino tiene más valor e importancia que el femenino.

Las prácticas de algunas mujeres singulares a lo largo de la historia y, especialmente, los grandes cambios que se han producido en las vidas de las mujeres durante el último siglo, han permitido desmontar este esquema; han hecho visible que el sexo no predetermina una forma de ser, y que siempre ha habido mujeres y hombres que han podido o sabido situarse más allá de las imposiciones de género y que han vivido, de este modo, experiencias de libertad.

Todo ello ha contribuido a nombrar las experiencias y aportaciones femeninas que han estado ocultas e infravaloradas históricamente, es decir, ha permitido reconocer que ambos sexos (y no sólo el masculino) han aportado a la cultura y a la humanidad experiencias y saberes de gran trascendencia e importancia.

La educación sexual incluye temas tan diversos como las diferencias anatómicas, el aparato sexual y reproductor, la exploración temprana, la autoestimulación, la curiosidad natural, las relaciones sexuales, la práctica de sexo seguro e incluso la orientación sexual. Evidentemente, cada cosa a su ritmo. Y, por supuesto, cada explicación requiere una adaptación de lenguaje y contenido del mensaje a la capacidad comprensiva de nuestros/as hijos/as, según en la etapa y edad en la que se encuentren.

 

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