Equivocarse y pedir perdón

Equivocarse y pedir perdón: ¿Qué pasa si le pido perdón a mi hijo?

Pues nada. No pasa nada. Ni se nos va a caer el cielo encima ni se va a abrir la tierra sobre la que pisamos. Saber reconocer los errores y disculparse por ellos es señal de sana inteligencia y humildad personal. Saber pedir perdón es un ejemplo magnífico para nuestrxs hijxs.

Pedir perdón a lxs hijxs es educarles en valores y darles herramientas necesarias para su desarrollo

No es algo que ocurra a menudo, ¿verdad? Muchos papás y mamás sienten confusión con este tema porque les parece que pierden autoridad si les piden perdón a sus hijxs. Esto es porque tenemos un concepto tergiversado de la autoridad, según el cual damos muestras de flaqueza si demostramos «debilidades» tales como la posibilidad de no estar siempre en lo cierto, la capacidad de equivocarnos o el derecho a cambiar de idea.

Pero es absurdo fingir que los padres no son meros seres humanos y que los seres humanos son siempre infalibles. Pedir perdón a un niño cuando nos hemos equivocado es un acto de humildad y de justicia que nos engrandece. También es un acto de enseñanza, de tremendo valor educativo. Por lo tanto, pedir perdón a nuestrxs hijxs cuando nos hemos equivocado no solo no es malo, sino que es necesario e indispensable.

La autoridad está más relacionada con el respeto y la enseñanza que con la infalibilidad o la supremacía. Es por esto que pedir perdón no nos aleja de nuestra familia sino que, por el contrario, nos une mucho más a ella. No nos hace parecer débiles sino seguros y confiados.

Pedir perdón no es un acto de mera formalidad, es una acción que resulta reconfortante para ambas partes y enseña a nuestrxs hijxs empatía y asertividad. De esta forma, ayudamos a lxs más pequeñxs de la casa a integrar el perdón como herramienta personal.

Equivocarse y pedir perdón: ¿Qué pasa si le pido perdón a mi hijo?

El respeto y la coherencia son valores importantes para los padres y las madres. Valores que al transmitirse de padres a hijos forman una sociedad mejor. Saber decir «me he equivocado, lo siento» e intentar enmendarlo es demostrar confianza en uno mismo, un código ético ejemplar y respeto hacia nuestros semejantes.

Pedir perdón a nuestrxs hijxs cuando nos equivocamos nos convierte en padres conscientes y responsables, y en personas sinceras y honestas, abiertas a la auto-revisión y al cambio. Y es que no somos infalibles, cometemos errores como todos los seres humanos, y como la mayoría de ellos, queremos mejorar. Y demostrar todo esto con un acto de humildad es el mejor de los ejemplos para nuestrxs hijxs.

Si queremos criar niñxs felices, espontáneos y naturales; que sean capaces de ser ellxs mismxs con nosotrxs y con otras personas; entonces tenemos que ser capaces de ser nosotros mismos delante de ellxs: tenemos que poder reír, llorar… Porque solo así sabrán que es normal sentir alegría y también tristeza. Que es normal exteriorizar pensamientos y emociones y compartirlas con otros seres humanos.

Si queremos que confían en nosotros para ello, tenemos que alejarnos del modelo de perfección infalible que a menudo nos sentimos tentados a seguir, para que en el futuro ellxs no luchen contra esos sentimientos para evitarlos o esconderlos. El arrepentimiento, la injusticia, el remordimiento… Todas estas emociones están asociadas al error. Pero un acto tan simple como el reconocimiento y el perdón las subsana.

Equivocarse y pedir perdón: ¿Qué pasa si le pido perdón a mi hijo?

No somos seres superiores a lxs niñxs, por eso es importante validar sus sentimientos y explicarles por qué pedimos disculpas exactamente, siendo prioritario ser totalmente sinceros con ellxs. Que los padres reconozcan los errores y que acepten la responsabilidad de sus acciones hará que lxs niñxs hagan lo mismo. Todo esto tiene enormes beneficios para su desarrollo personal:

  • Se fomenta la autoaceptación y la autoestima. Nos aceptamos tal y como somos incluyendo nuestros defectos e imperfecciones. Pedir perdón por nuestros fallos es un acto de valentía y seguridad en uno mismo. Todo ello conforma una autoestima saludable.
  • Demuestra que equivocarse no es ser débil. Los niños necesitan aprender a pedir perdón a través del ejemplo, y a aceptar el error no como un fracaso, sino como una oportunidad de aprender. Pedir perdón por la equivocación es signo de fortaleza y valentía.
  • Evita la culpa. Enseñar a disculparse es aprender que vivir con una mentira es peor que admitir el error.
  • Aumenta las oportunidades de aprendizaje. ¡Y de resolución de problemas! Lxs niñxs aprenden que los errores son inevitables, pero también que hay cosas que no se pueden aprender sin cometer errores.

A veces parece que lxs niñxs fuesen seres de otro planeta, cuando en realidad son seres humanos que están aprendiéndolo todo desde cero y quieren adaptarse, entender, participar… Yo he conocido muchos adultos que no sabían reconocer sus errores y muchos más que no sabían pedir perdón. Y no quiero que mi hijo sea como ellos en el futuro.

One thought on “Equivocarse y pedir perdón: ¿Qué pasa si le pido perdón a mi hijo?

  1. A mi me parece bien, yo alguna vez cuando riño a la mayor y me he equivocado que ella no ha sido que ha sido el pequeño o viceversa les pido perdón porque me he equivocado yo, no ellos, como ya he dicho antes a mi me parece bien.

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