Lactancia de larga duración: cómo fue nuestro destete y cuál ha sido nuestra experiencia durante más de 3 años

Lactancia de larga duración: cómo fue nuestro destete y cuál ha sido nuestra experiencia durante más de 3 años

La lactancia de larga duración es difícil de conciliar hoy en día para las mamás trabajadoras. Nosotros superamos la barrera de los 3 años y hace poco más de un mes que alcanzamos el destete de forma respetuosa y progresiva. ¿Queréis conocer nuestra experiencia?

Nuestra experiencia dando el pecho durante más de 3 años

He escrito muchas veces sobre nuestra experiencia con la lactancia y sus beneficios en este blog, así que no quiero entretenerme mucho en esto. Sé que no en todos los casos es así, pero para mí la lactancia materna ha sido un camino de rosas desde el principio. El peque se agarró perfectamente al pezón desde el minuto uno (en el mismo paritorio) y desde entonces nunca hemos tenido ningún problema…

La leche materna es el mejor alimento posible para un bebé, el más cómodo, fácil, rápido y económico. El pecho está disponible en cualquier circunstancia y siempre a punto para él, a la temperatura adecuada. Para mí resultó comodísimo y tranquilizador poder dar el pecho a mi hijo en cualquier situación y momento del día.

Esto no significa que este vaya a ser un post más sobre lactancia materna idealizada. Es cierto que la lactancia materna exige sacrificio. Como el pecho se da a demanda, esto significa que el peque puede estar enganchado a ti todo el día, cada 2 ó 3 horas o cada 20 minutos, depende de cada bebé. Esto exige que la madre deje de hacer lo que esté haciendo o deba hacer en ese momento y se dedique, prácticamente en exclusiva, al niño.

Hay muchas actividades domésticas y laborales (y exclusivamente personales, también) que no son compatibles con tener a un niño colgando del pecho todo el día (por más maravilloso que sea esto para ambos, madre e hijo); por lo que, a medida que va pasando el tiempo, la lactancia se va haciendo más y más cuesta arriba cada vez.

Lxs niñxs que toman pecho dependen mucho más físicamente de sus madres, obviamente. Por lo que se hace casi imposible que el padre o cualquier otra figura pueda sustituirte. Una madre es una madre. Y durante los primeros años de vida de un niño, es prácticamente todo su mundo. Como consecuencia, a veces resulta tarea imposible incluso poder ducharte sola…

Y esto es lo que, al final, determina el principio del fin de la lactancia en el 90% de los casos. Porque cuando hablamos de crianza respetuosa nos referimos al niño, claro, pero también a la madre…

El destete: progresivo y respetuoso

A partir de los dos años a mí me comenzó a pesar muchísimo la lactancia. Necesitaba desesperadamente recuperar mi vida y mi identidad, y el peque demandaba demasiado. Como consecuencia, comencé a restringirla a las siestas y las noches.

Fue algo en parte impuesto por mí, pero también un proceso natural, ya que cada vez eras menos las veces que el peque demandaba fuera de estas horas. Lo único que tuve que hacer fue distraerle o entretenerle un poco cuando esto sucedía.

Y de esta forma ambos ganamos mucha más independencia y autonomía personal. Ya solo tomaba pecho cuando estaba muy cansado y quería dormir (más o menos, ya que siempre había excepciones en las que parecía que retrocedíamos: se ponía malito, se caía y se hacía pupa, tenía un día un poco “tontorrón”, etc.).

Aún así, mi espalda para aquel entonces estaba ya tan resentida (no hay forma humana de estar cómoda sosteniendo a un niño de 15 kilos durante más de media hora) que tenía dolores prácticamente constantes, no dormía bien por las noches y me levantaba fatal por las mañanas. Y siempre estaba cansada…

Hacíamos 2 ó 3 tomas diarias, pero seguía necesitando ganar tiempo de alguna forma porque cada vez que el peque se enganchaba al pecho se tiraba varias horas seguidas lactando y si se dormía e intentaba retirarme, se despertaba de inmediato y volvíamos a empezar de nuevo…

Así que un día una mamá me recomendó que probara “el truco de las tiritas”. Este consiste, básicamente, en ponerte una tirita en cada pezón y decir que tienes “pupa”. Solo funciona cuando el peque ya sabe lo que es el dolor, evidentemente.

Y no me pareció mala idea, ya que aunque yo no soy partidaria de engañar a lxs niñxs ni en Navidad, lo cierto es que a mí cada vez me dolía más el pecho debido a la cada vez mayor fuerza con la que el peque succionaba.

También aquello, de cualquier forma, me parecía mucho más apropiado que esperar un par de años a que el peque soltara el pecho por propia voluntad (porque yo me sentía tan al límite que comenzaba a sentir rechazo) o que frustrarle negándoselo sin más, porque sabía que no iba a entender mis motivos y se sentiría rechazado.

Bueno, lo de las tiritas funcionó… ¡Pero no de la manera en la que yo esperaba! Todo salió al revés de lo imaginado. Aunque el peque pedía pecho de vez en cuando, en cuanto le enseñaba los pezones cubiertos por las tiritas en seguida comprendía y se resignaba.

Al principio, me daba muchos besitos para que “las tetis se curasen” pero a los pocos días comenzó a perder el interés por ellos y se contentaba con un vaso de leche, un yogur líquido o un poco de queso. Él lo llevaba infinitamente mejor que lo esperado… ¡Y muchísimo mejor que yo!

Sí, de forma inesperada, yo me sentía infeliz. Me daba muchísima pena el fin de la lactancia y pensaba que, aunque costosa durante los últimos meses, había resultado efímera y ya nunca volvería a experimentar ese vínculo especial entre nosotros. Así que a la mínima de cambio, en una de las ocasiones que el peque me preguntó si “las tetis” ya no tenían pupa, volví a darle el pecho.

Aquí quiero hacer una pausa para señalar, que en la crianza no existe eso que mucha gente califica peyorativamente como de “un paso atrás”. Si sientes que te estás equivocando y que estás forzando una situación, mejor corregir a tiempo que lamentar después.

Yo, evidentemente, había equivocado el momento. El destete no es solo un acto físico, sino también emocional. La madre y el bebé deben ponerse de acuerdo en ello y nadie más ha de interferir.

Así que unos meses más adelante, habiendo asumido ya los cambios que la nueva etapa estaba por traer, volví a intentarlo de la misma forma y fue un éxito total. Tanto para él como para mí.

Los efectos secundarios del destete

¿Nunca habéis oído hablar de esto? Ya… ¿Jamas nadie os lo ha explicado? Ni lo harán. La maternidad en la red está tan sumamente idealizada que hay ciertos temas que parecen haberse convertido en tabú… Pero no por ello dejan de estar ahí y no se les puede ignorar.

Así que no te sientas mala madre si ya te pesa dar el pecho, necesitas tiempo para ti misma o acabas de destetar a tu bebé. Porque ese es el primer efecto secundario que vas a percibir con claridad. En este caso es puramente emocional. Si ves que no puedes hacerle frente, haz como yo: da un pasito hacia atrás… No pasa nada, de verdad. En otro momento será. 🙂

El segundo efecto secundario es de carácter físico: tu peque no dormirá siesta y le costará muchísimo más conciliar el sueño por las noches. No dormirá tanto ni tan bien durante una buena temporada (3-4 semanas) y, como consecuencia, estará tan cansado e insoportable ¡que no se aguantará ni a sí mismo! XD

Prepárate para una dosis extra de cansancio y berrinches durante un tiempo. Se te hará tan terrible que por momentos pensarás que hubiera sido mejor seguir dándole el pecho un poco más…

El tercer efecto secundario es que deberás sustituir la leche materna por la leche que juzgues más adecuada para tu bebé en función de su edad y vuestros hábitos alimentarios (no voy a meterme en si es mejor dar leche de vaca o de cabra, de soja o de coco en este post, a vuestra merced queda), ¡y no todos lxs niñxs admiten fácilmente este cambio!

Todos estos efectos se darán de forma simultáneamente o justo uno detrás de otro, así que el destete resulta una etapa tremendamente intensa y un poco estresante, pero no te preocupes ¡porque es completamente temporal!

Y si optáis por seguir amamantando a vuestro bebé hasta que él quiera o las circunstancias os lo permitan, ¡genial por vosotras! Aquí abajo os dejo otros posts sobre lactancia materna de larga duración que quizás os resulte útil consultar. 🙂

Hasta cuándo amamantar a un bebé: el por qué de la lactancia prolongada y la edad natural del destete

Desmintiendo mitos sobre la lactancia de larga duración: no hay límite de edad para amamantar, la leche materna también tiene beneficios para los “niños mayores”

Lactancia prolongada o de larga duración: cuando nadie más que la madre la protege

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