Pelotas sensoriales

¿Y el segundo hijo para cuándo? ¿Es que no vas a tener otro? ¿Le vas a dejar solito?

Ya no recuerdo la de veces que he contestado a estas preguntas (que parece que se intensifican a medida que me acerco a los 40). Me las hacen los abuelitos, los familiares, lxs amigxs, las profesoras, la señora que espera su turno en la cola del supermercado, el panadero que también opina… ¡Y cada vez me saca un poco más de quicio! Tener solo un hijo es una opción tan respetable como cualquier otra.

Pero no. Tener solo un hijo es de mala madre, está claro. Es todavía peor que quedarte soltera por voluntad propia (modo sarcasmo on). Al menos es lo que parece. La gente me mira raro cuando digo que creo me voy a quedar tal y como estoy. Veo en sus caras el reflejo de la incomprensión, la pena y el juicio (me juzgan a mí, evidentemente: ¡por egoísta!).

E inmediatamente vuelven a preguntar: “¿Y no te da pena dejarle solito?”. Y yo me pongo negra. Porque mi hijo tiene padres, tíxs, primxs, abuelxs y amigxs. ¡Que no está solo, vaya! Además, lo normal es que los hermanxs se lleven bien… pero conozco todo tipo de casos y familias. Los hay que se llevan genial, los hay que se llevan fatal y los hay que no se llevan en absoluto…

El momento también parece ser muy importante. Hay que tenerlos bien seguiditos para que se lleven bien. Falso mito. Lo ideal es que lxs niñxs se lleven unos 3 años para poder atender bien las necesidades de cada uno. Pero mi cuñada ha tenido su segundo hijo 10 años después que a su primera niña y les va divinamente a todos. Porque cada familia es un mundo.

Tener solo un hijo es una opción tan respetable como cualquier otra. Incluso no tener ninguno. O tener seis. Las mujeres somos diversas y las madres, por tanto, también. Una familia de 3 es tan familia como otra de 4. ¡O de solo 2 personas!

Me causan profunda admiración las madres que tienen varios hijos. No sé cómo se las apañan para llegar a todo y cubrir las necesidades de cada uno de ellos si están en etapas diferentes… ¡Y cuando las edades se acercan mucho es todo aún mucho más intenso!

Yo no sé lo que es ser madre con veintitantos. Supongo que, como todo en esta vida, tiene sus ventajas y desventajas. Pero sí sé lo que es ser mamá de un niño de 3 años con casi 40. Y la verdad, estoy agotada.

Apenas tengo energía suficiente para acabar bien el día (sin gritos, sin llantos, sin luchas de poder, discusiones, berrinches o pataletas). Imaginarme con dos en mi caso es rozar la locura… Me siento low battery la mayor parte del tiempo.

Llego siempre tarde a todas partes, no hago más que posponer tareas y no duermo bien desde hace más de 3 años. Me acuesto tarde y muy cansada todas las noches, y me levanto cada mañana peor de lo que me acuesto. Acumulo cansancio y horas de sueño atrasadas… desde hace más de 1000 días.

Y luego, la ayuda también es un factor importante. En esta casa el papi trabaja en casa por las mañanas y en el trabajo por las tardes-noches, yo no tengo a mi familia cerca y el tema de la conciliación me está matando…

Y no es por llorar. Que yo soy optimista y positiva por naturaleza. Tampoco es por justificarme. Es más bien por desahogarme el que os esté contando hoy todo esto. Porque son muchas las veces que me preguntan y ya a una es como que se la cortocircuita el cerebro… Además, sé por las conversaciones que tengo con vosotras que es un tema fastidioso para muchas de nosotras.

Hubo un tiempo en el que sí me hubiera gustado tener al menos dos. Si parejita, mejor (ya sabéis, lo típico). Pero honestamente, me acerco a los 40 y cada vez me veo menos. El embarazo, el puerperio, la estabilidad económica…

Yo a los 40 me veo llevando a mi hijo a los partidos de fútbol o a las clases de natación. No me veo, la verdad, volviendo a la época de cambiar pañales y dar el pecho cada 20 minutos (¡si aún le sigo dando teta al único que tengo y estoy molida!).

Supongo que todo esto sería mucho más fácil si yo fuera de dejar a lxs niñxs con 4 meses en la guardería, de dar el pecho 3 meses, prescindir de la BLW y encender la televisión toda la tarde para que se mantengan entretenidxs…

Pues sí, claro, solución hay para todo. Pero el caso es que solo se pueden hacer las cosas bien o mal (aunque también en esto existan diferentes grados y maneras) y no quiero sacrificar necesidades por aumentar la familia. Y hablo de necesidades (las de mi hijo, pero también las mías) y no de caprichos. Porque volver a recuperar tu espacio, tu tiempo, tu propia individualidad… También es una necesidad.

Por supuesto, no estoy diciendo que todas las familias que tienen varios niñxs no les atiendan como deben ni que nuestra pa-maternidad sea más consciente que la de cualquiera. Es solo que (tal y como a mí me gusta hacer las cosas) a mí me faltarían manos, brazos y neuronas para llegar a todo. ¡Lo sé porque ya me faltan!

Lo he dicho mil veces y seguiré repitiéndolo las que haga falta: soy una madre imperfecta. Soy humana y tengo mis defectos. También cometo equivocaciones. Pero creo que tener un hijo debe ser una decisión muy consciente (lo que no quiere decir que salga mal si no lo es, solo que es mejor prepararse para todo lo que conlleva). Y sé que el número de errores aumentaría en mi caso, si tuviera un segundo hijo.

Nunca se sabe lo que puede pasar, pero de momento esta sigue siendo mi respuesta: creo que en casa nos vamos a quedar todos tal y como estamos. Es una decisión tomada sin drama que no nos supone un sacrificio ni nos deja ninguna necesidad insatisfecha. Estamos bien como estamos. 🙂

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