Mar y piscina: ¿flotador, manguitos o chaleco?

Mar y piscina: ¿flotador, manguitos o chaleco?

Llega el verano y lxs peques aún no saben nadar. ¿Qué es lo más apropiado para ellos? Flotadores, manguitos, burbujita, chalecos de natación, cinturones de flotabilidad e incluso bañadores con flotador incorporado. ¿Qué es lo más seguro y permite a la vez una mayor libertad de movimientos dentro del agua?

Para el mar o la piscina: seguridad y libertad de movimiento

Yo no sé si vosotrxs os coméis tanto la olla como yo a la hora de escoger este tipo de artículos infantiles. Yo en cuanto veo que hay variedad de diseños o diversidad de materiales, es que no lo puede evitar: me pongo a estudiar. XD

El caso es que el año pasado el peque comenzó a bañarse en el mar y la piscina de manera más o menos independiente (en el mar siempre de la mano, en la piscina al ladito de un adulto siempre) porque antes era demasiado bebé y le dábamos un chapuzoncillo en brazos.

El año pasado utilizamos manguitos hinchables, pero la verdad es que no me gustaron nada. Se pinchan con demasiada facilidad (gastamos tres pares diferentes) y también se van desinflando poco a poco con el movimiento y el ajetreo. Total, que me parecían súper poco fiables (después, leyendo la opinión de los expertos, confirmé mi temor: no son elementos seguros).

Tampoco me gusta nada el flotador. Por los mismos motivos (materiales poco dignos de confianza) y también por su diseño, demasiado propenso al vuelco o a la “escapada”.

Mar y piscina: ¿flotador, manguitos o chaleco?

De hecho, tampoco son seguras las burbujas de espuma (que impiden a lxs niñxs girar sobre sí mismos y les mantienen boca abajo), ni los cinturones de flotabilidad, ya que (según los expertos) están considerados “juguetes acuáticos”, no elementos de seguridad.

Y seguimos: los bañadores con flotadores integrados son bastante incómodos para lxs más pequeñxs (aunque parecen dar buen resultado con aquellxs niñxs que se medio defienden solos en el agua ya que les ayudan a flotar sin agotarse, dejándoles a la vez libertad para mover brazos y piernas).

Así que este año (casi por puro descarte) hemos optado por combinar dos sistemas: el chaleco de natación de espuma y neopreno (que se ha puesto muy de moda en los últimos veranos) y los manguitos de poliestireno (espuma), ya que ninguno de los dos puede pincharse y es muy complicado que el niño (3 años) se los quite por sí mismo o se desprendan solos (sobre todo en el caso del chaleco).

Nuestro modelo de manguitos es este. Es de 15 a 30 kgs. y se ajustan bastante bien a los brazos del peque.

Mar y piscina: ¿flotador, manguitos o chaleco?

También hay diseños que se componen de varios discos (enlace de afiliado a Amazon) que se pueden ir quitando a medida que el niño crece y flota mejor. Yo estoy muy contenta con nuestros manguitos pero la idea de ir quitando discos me parece muy práctica también.

Mar y piscina: ¿flotador, manguitos o chaleco?

Chalecos le probamos dos (este y este) y al final nos quedamos con el segundo porque al peque le resultaba más cómodo (es un diseño nuevo que aumenta la libertad de movimientos para aprender a nadar).

Mar y piscina: ¿flotador, manguitos o chaleco?

Tiene una hebilla con 3 puntos de seguridad que hay que manipular desde sus extremos y su centro al mismo tiempo para abrir (y cuesta, así que es casi imposible que lo consiga un niño solo). Está indicado para niños de 15 a 25 kgs.

Mar y piscina: ¿flotador, manguitos o chaleco?

Aquí os dejo unas imágenes para que veáis de cerca su diseño y el tipo de cierre:

El modelo tradicional, en cambio, va por tallas. Hay que escoger muy bien la más adecuada para que el chaleco no se le suba dentro del agua. También tenéis uno muy similar aquí – enlace de afiliado- (aunque yo estas cosas prefiero probárselas al niño antes de encargarlas).

Mar y piscina: ¿flotador, manguitos o chaleco?

¿Cuál de los dos me gusta más? Hasta ahora (recién inaugurada la temporada de piscina y a falta probarlos también en la playa) me inclino más hacia los manguitos de espuma. El chaleco eleva demasiado el centro de gravedad del niño y aunque le mantiene a flote, le hace sentir inseguro. Es cierto que le da libertad de movimiento y le deja ambos brazos libres para chapotear y aprender a nadar, pero parece que el peque (por lo menos hasta ahora) pierde el equilibrio (no sé si eso es posible dentro del agua, pero me entendéis, ¿verdad?) y se zarandea sobre sí mismo porque no domina muy bien el giro y la estabilidad de su propio cuerpo con él.

Los manguitos de espuma, en cambio, perfectos. Aunque tiren de él hacia arriba por los hombros, parece que coordina mejor con ellos sus movimientos de todo el resto de su cuerpo bajo el agua.

Él está feliz como una perdiz con ambos. En ningún momento me ha dicho que no quiera el chaleco y se hizo con él desde el primer momento. Realmente es mi apreciación personal. Creo que el chaleco es más adecuado para niños que acuden a clases de natación o cuya actividad en el agua está siendo supervisada por un instructor. Mi hijo se agarra mucho más a mí cuando lo lleva puesto porque se “tambalea” mucho más. En cambio con los manguitos se suelta y se atreve a dar brazadas por sí mismos.

Los expertos advierten: el principal para riesgo que corren nuetrxs hijxs en el agua es por nuestra causa

Y cito textualmente:

Uno de los principales riesgos que supone la utilización de flotadores, manguitos u otros sistemas de flotación, es que dan una falsa impresión de seguridad a los adultos, que pueden relajar sus tareas de vigilancia de los niños que están en el agua. Por eso, la norma es muy clara, obligando a todos los fabricantes a colocar distintas leyendas con advertencias según el tipo de producto. Si es un juguete, es obligatorio que se indique que sólo puede utilizarse donde el niño haga pie y bajo vigilancia de un adulto.

Está claro no nos vamos a llevar a nuestrxs hijxs a la piscina infantil de la urbanización con un chaleco salvavidas y una lancha de rescate. Esto es una cuestión más de sentido común. Lo que realmente tenemos que hacer es no despistarnos, no quitarles los ojos de encima ni distraernos con el móvil o charlando con la vecina. No podemos dar por hecho que el artículo que hemos escogido es fiable al 100%, aunque sea una ayuda; ni que el/la peque no nos va a necesitar.

Unos pocos centímetros de agua bastan para provocar un ahogamiento. Esa es la realidad. Nuestrxs hijxs están mucho más seguros cuando estamos junto a ellxs en el agua, incluso aunque no dispongan de más elementos de seguridad, pero nunca está de más proporcionárselos mientras seguimos velando por su bienestar. 🙂

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