Ande yo valiente

“Ande yo valiente”, la segunda colección de cuentos coeducativos y sin estereotipos de los autores de Érase dos veces

No sé si os acordáis, pero hace tiempo apoyamos la campaña de crowdfunding a través de la cual Cuatro Tuercas sacaría a la luz su nueva colección de libros que hoy es ya una realidad: Ande yo valiente es una serie de divertidos cuentos escritos en rima que empoderan a niños y niñas y les alejan de todo tipo de estereotipos socioculturales.

Ande yo valiente…

Seguro que a estas alturas todos conocéis ya los cuentos de Érase dos veces (los que no, los tenéis reseñados en el Rincón de Lectura del blog). Se trata de una colección que reescribe los clásicos de siempre para infundirles valores educativos e igualitarios.

Ande yo valiente

En esta ocasión, jugando con el refrán que nos invita a dejar correr la opinión de los demás y ser felices, Ande yo valiente nos invita a los padres a infundir confianza y libertad en nuestrxs hijxs, educándoles al margen de estereotipos; y a los niñxs a atreverse a ser ellxs mismxs sin importar lo que les digan o piensen los demás.

Ande yo valiente

La colección está formada hasta la fecha por tres títulos, a cada cual más increíble: Teresa no quiere ser princesa, Benito y su carrito y Marta no da besos. 

Ande yo valiente

A nosotros nos los ha enviado la tienda online de juguetes y libros educativos Bonicosdonde podéis encontrar todos los libros de Cuatro Tuercas: Ande yo valienteÉrase dos veces. 🙂

Esta colección, como la primera, mantiene intacta su esencia educativa: dejemos libertad a lxs niñxs para que sean lo que ellxs quieran, respetémosles y no les inculquemos estereotipos que les impidan evolucionar y desarrollarse.

Ande yo valiente

La diferencia básica está en que en tanto los cuentos de Érase dos veces reescriben cuentos infantiles populares para adaptarlos a las necesidades educativas actuales, los cuentos de Ande yo valiente son completamente originales. 🙂 Las ilustraciones, como podéis ver, también son muy diferentes en esta ocasión…

Érase dos veces
Érase dos veces, Pinocho.
Ande yo valiente
Ande yo valiente, Marta no da besos.

Nosotros teníamos muchas ganas de tenerlos en casa y han superado con creces nuestras expectativas. Ya veréis por qué…

Teresa no quiere ser princesa

Ande yo valiente

Teresa no quiere ser princesa es la historia de una niña que le pregunta a su mamá qué significa ser princesa. Y a medida que su madre le va explicando cómo es una princesa, a Teresa le va gustando cada vez menos…

Ande yo valiente

Teresa no quiere estar todo el día esperando en una torre porque le parece muy aburrido. Tampoco quiere vestir lindos trajes que la impidan moverse libremente, jugar y ensuciarse. No quiere maquillarse porque prefiere pintarse la cara de gato. Y desde luego a Teresa no le gustaría estar todo el día limpiando y cocinando…

Ande yo valiente

Ande yo valiente

Ande yo valiente

Ande yo valiente

Lo que le gusta a Teresa es hacer experimentos, practicar deportes, jugar con sus amigos e imaginarse mil aventuras…

Ande yo valiente

Lo que opinen los demás, a ella le da completamente igual…

Ande yo valiente

Pero Teresa, como todxs lxs niñxs, sigue siendo testigo de injusticias… Por ejemplo: le duele que los demás niños se rían si su mejor amigo, que es un niño, quiere disfrazarse de princesa. A ella no le gusta hacerlo, pero ¡todo el mundo debería poder hacer lo que quisiera si no hace daño a los demás!

Ande yo valiente

Es un cuento precioso y muy colorido, que defiende el feminismo (la igualdad de género) y nos hace darnos cuenta de que lxs niñxs son muchísimo más liberales y respetuosos que nosotros. También de que ninguna niña ni ningún niño debería estar obligado a “encajar” dentro de los ridículos y limitadores sistemas de etiquetas generalistas que socialmente resultan “aceptables”.

Ande yo valiente

Y es que la cuestión no es que las niñas no puedan disfrazarse de princesas, sino que deberíamos dejarles libertad para elegir si quieren ser bomberos, astronautas o futbolistas. ¡O princesas-guerrero y hadas-superhéroes, si eso es lo que quieren!

Yo sigo viendo demasiado a menudo madres y padres empeñados en prohibir a sus hijas tener un disfraz o un juguete “de chico”, y muchas veces me veo obligada a debatir sus argumentos porque los esgrimen delante de mi hijo, que les está escuchando… 🙁

Benito y su carrito

Ande yo valiente

Benito y su carrito tiene el mismo objetivo que Teresa no quiere ser princesa, solo que en este caso se invierten los papeles y es un niño el protagonista de la historia. A Benito le encanta jugar con su muñeco. Le saca a pasear en su carrito, le da de comer y en general le cuida como a un bebé.

Ande yo valiente

Su tío está muy preocupado y no para de ofrecerle juguetes tradicionalmente considerados de “chicos”. Y es que es tristemente cierto: a menudo solemos relacionar el juego con la orientación sexual de nuestrxs hijxs cuando, en realidad, los juguetes no tienen género.

Ande yo valiente

Pero el tío de Benito no está tranquilo y llega incluso a hablar con el padre del niño, que pacientemente le explica que Benito solo está reproduciendo los roles que ve en casa (su papá le cuida a él y él cuida a su muñeco) y que eso hará que el día de mañana sea un estupendo papá.

Ande yo valiente

Finalmente el tío de Benito comprende que el niño es feliz siendo él mismo, y que le da igual lo que piensen los demás (si a su tío le preocupa, es problema de él, no de Benito). Al final, ver a su sobrino tan dichoso hace que su tío deje de intentar cambiarle.

Ande yo valiente

En esta ocasión, el niño le da una enorme lección a este adulto, que le acaba aceptando como es ¡y hasta le regala una sombrilla rosa a juego con su carrito!

Ande yo valiente

Ande yo valiente

Este es, de momento, mi cuento favorito de la colección sin lugar a dudas. Y es que trata un tema que nos toca muy de cerca ya que mi hijo ha jugado desde pequeño con todo tipo de juguetes y esto es algo que no todo el mundo acepta fácilmente…

Sé que los padres de niñas luchan diariamente contra el prejuicio y el estereotipo sexista, pero de verdad os digo que tener un niño y querer educarle en igualdad no es más sencillo. Y es que sigue estando casi peor visto que un niño se disfrace de princesa o juegue con un carrito rosa a que una niña lo haga con una pelota o un robot.

El tema de los colores rosa y azul también da para hablar largo y tendido… Cuando María Montessori diseñó la Torre Rosa (uno los materiales más emblemáticos de esta pedagogía) la terminó fabricando en ese color, y no en otro, porque en las primeras pruebas la encargó hacer en varios colores y el rosa era el que más manipulaban tanto los niños como las niñas.

Durante su infancia, es muy común que tanto a niños como a niñas les guste el color rosa. De hecho, todo lo que conocemos sobre los colores asociados a los géneros es incierto. De hecho, aunque  hemos crecido con la idea de que todo lo rosa es de chicas y todo lo azul es de chicos, hubo un tiempo en el que todos los bebés vestían de blanco y con vestido de algodón hasta los 6 ó 7 años porque era más fácil limpiarles si llevaban con faldones y el color blanco era más sencillo de lavar y blanquear.

La moda de los colores pastel para vestir a lxs niñxs pequeñxs llegó en el siglo XIX, pero el color no definía el género de los bebés. Tanto es así que era común vestir a los niños de rosa y a las niñas de azul, y no fue hasta casi mediados de siglo que se impuso el rosa para las niñas y el azul para los niños. Así que fijaos qué absurdo resulta aferrarnos a estos estúpidos clichés cuando uno resulta estar bien instruido…

Marta no da besos

Ande yo valiente

Marta no da besos trata otro tema importante en la crianza y educación de lxs niñxs: la manía de obligar a lxs niñxs a hacer cosas que no quieren porque es “de buena educación”. Como besar a desconocidos o dar besos cuando no les apetece hacerlo…

Ande yo valiente

A Marta no le gusta dar besos. Para ella dar un beso es algo importante. Demuestra cariño y alegría por ver y estar con alguien. A ella todo el mundo quiere besarla: las ancianas, las desconocidas, las amigas de mamá, los familiares… ¡Y se empeñan en “chantajearla” cuando se niega a darles un beso!

Ande yo valiente

Al principio la mamá de Marta intenta explicarle a su hija que es una cuestión de “modales” pero a Marta, sin duda, le parecen mucho más maleducadas las personas que no respetan su postura y siguen intentando conseguir un beso.

Ande yo valiente

Todo esto termina poniendo muy triste a la niña que se siente incomprendida, poco tenida en cuenta y además, su mamá no la apoya…

Ande yo valiente

Y es que Marta no es arisca ni antipática; ni quiere que le “compren” los besos con regalos, dinero o caramelos. Marta besa a quien ella quiere, a quien le cae bien o a quien la divierte.

Ande yo valiente

Al final su madre tiene que reconocer que no se puede obligar a lxs niñxs a hacer algo que les sienta mal en contra de su voluntad y le pide disculpas a Marta. La niña se alegra mucho de que su mamá la apoye en su forma de ser, pensar y sentir.

Ande yo valiente

Este libro pretende hacernos reflexionar sobre la cantidad de cosas que inculcamos en lxs niñxs que tienen que hacer o dejar de hacer porque está socialmente bien visto o mal visto. Las personas deben ser libres para ser ellas mismas y actuar como mejor les haga sentirse bien consigo mismas, mientras no hagan daño a nadie.

Ande yo valiente

Demasiado a menudo se nos olvida que criando niñxs complacientes estamos formando adultxs sumisxs. ¿Es así como de verdad queremos que sean nuestrxs hijxs el día de mañana?

Ande yo valiente

Los autores han incluido en cada uno de los libros una pequeña dedicatoria:

Ande yo valiente

Ande yo valiente

Ande yo valiente

Los tres títulos me parecen geniales desde cualquier punto de vista. Tres pequeñas grandes joyas coeducativas que se convierten en excelentes herramientas para inculcar valores a lxs niñxs. 🙂 Tres cuentos fantásticos que juntos forman un tándem ideal para educar en libertad, igualdad y respeto a nuestrxs hijxs. 

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