Retirar el pañal por imposición escolar: una medida irrespetuosa

Retirar el pañal por imposición escolar: una medida irrespetuosa

Si ya habéis pasado por la época de selección de colegio como nosotros, os habréis enfrentado muchas veces a la temida pregunta: “¿el niño controla sus esfínteres?”. Al entrar en el Segundo Ciclo de Infantil la mayoría de colegios exige a los padres llevar a lxs niñxs sin pañal. Pero, ¿hasta qué punto es esto lícito?

La operación pañal: un proceso evolutivo que no puede ser impuesto

El otro día, cuando manifesté mi desagrado por esta medida por Instagram, donde sabéis que comparto buena parte de día a día y mis reflexiones con vosotrxs, recibí muchos mensajes de mamás que reflejaban su angustia ante esta situación: “¿Y si mi hijx no está preparado?”, “Me han dicho que si se hace pipí o caca me llamaran al trabajo para que vaya a cambiarle yo, ¿pueden hacer eso?”.

A ver, voy a aclarar desde el principio que nosotros no tenemos ese problema porque la escuela Montessori SÍ respeta el ritmo natural de cada niñx, tienen auxiliares en clase y además a las profesoras no les importa cambiar pañales. Es más, aprovechan el momento para “acompañar” a lxs niñxs en su proceso madurativo y ayudarles en lo que necesiten.

Tener que comenzar la “operación pañal” por imposición escolar me parece una barbaridad, un desacierto y más cosas que me callo… Desde luego esta medida no se toma pensando en lxs niñxs. El control de esfínteres forma parte de un proceso evolutivo y NO educativo que se suele dar de forma natural entre los 2 y los 4 años, pero que es único en cada niñx y cada cual lleva su ritmo. Un niño no es más ni menos inteligente que otro ni sus padres lo han hecho mejor o peor si su hijo por ello.

Antes no es mejor. Por el contrario, forzar una etapa puede resultar totalmente contraproducente. Cuando comienzan el colegio, muchxs niñxs aún no tienen ni 3 años. Os recomiendo el magnífico post de Miriam Tirado, experta en este tema, sobre el asunto de la retirada del pañal y la escolarización. Forzándoles a abandonar el pañal estamos perturbando su maduración fisológica y NO hay ninguna medida pedagógica que legitimice esta imposición.

Los colegios aseguran que es una norma. Pero, ¿es lícita?

¿Pueden obligaros? ¿Pueden expulsar a vuestrx hijx del colegio si no controla los esfínteres? Rotundamente NO. NO existe ninguna norma que diga que los niños, para entrar en el segundo ciclo de Educación Infantil, deban controlar los esfínteres. Os remito a la fantástica reflexión de esta maestra de Educación Infantil.

El mantra de que “es norma del colegio que lxs niñxs acudan sin pañal a clase y controlen las funciones fisiológicas” no es lícito. Ni lícito ni razonable. Es más: es absurdo. Tan absurdo como exigir que para entrar en la guardería los niñxs sepan ya caminar o hayan sido destetadxs.

Sin embargo, y a pesar de esto, muchos padres se ven obligados a adelantar este momento del desarrollo de sus hijxs porque en el colegio se les dice que “no aceptan niñxs con pañal”. Y tampoco cambian a los que aún no controlan sus esfínteres…

¿A qué se debe pues esta medida? A la falta de infraestructuras y personal, Es decir: a la falta de fondos. En la mayoría de las aulas alegan que no hay cambiador (lo cual no debería ser un problema, ya que en la guardería de mi hijo se les cambia de pie, igual que le cambio yo en cualquier cuarto de baño. Además, los hay baratísimos…), y las profesoras (y aquí esta el verdadero quid de la cuestión) no disponen de auxiliares que les echen una mano para no interrumpir la clase.

Así pues, si una profesora que se encuentra sola con 25 niñxs (que es el ratio habitual) menores de 4 años (muchxs de ellxs no han cumplido ni los 3 añitos aún) en una clase (de recién llegados que todavía tienen que adaptarse a un cambio de ciclo, además) se ve obligada a cambiar a cada unx de lxs peques cada vez que lo necesitan… No puede dar clase.

Muy bien. Yo entiendo perfectamente que una profesora con 25 niñxs en una clase sin auxiliar no puede dedicar todo su horario lectivo a estar cambiando pañales, pero es que tener 25 niñxs de 3 años en una clase con un solo docente es una barbaridad. Con auxiliar o sin ella.

Y por más que pueda solidarizarme con la clase docente por esta cuestión, y en tantas otras (es vergonzosa la poca consideración que se tiene a su labor en este país), en este caso la solución a los problemas laborales del profesorado no pasa porque otra mujer trabajadora (en este caso, la madre del niñx) se vea obligada a jugarse su puesto de trabajo para ir a cambiar a su hijx.

Es como si llevara a mi hijo a urgencias y el médico de guardia nos atendiera de malos modos porque llevara trabajando 12 horas seguidas… Pues chico no sé, manifiéstate, hablad con el sindicato para que deje de aburrirse un rato y se ponga manos a la obra, defended vuestros derechos y vuestro puesto de trabajo, organizad una huelga con servicios mínimos… Mira, no sé. Yo no soy un agente social ni político, solo soy una madre preocupada por la dignidad, el bienestar y el derecho a la infancia de su hijo.

Y que sea una norma impuesta por el centro educativo NO la legitimiza. Imaginaos que la dirección de un centro establece una norma inconstitucional. ¿Habría que cumplirla? Evidentemente no. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

Esta medida conlleva una enorme carga de humillación para el niño o la niña que aún no controla sus esfínteres y ha de permanecer “suci@” junto al resto de sus compañerxs (o apartado de ellxs, que es aún peor) hasta que llegue su mamá (o su papá) y le cambie.

Además, esa norma que nadie sabe quién se inventó pero que pasa de colegio en colegio como si fuera una verdad absoluta también implica que es responsabilidad exclusiva de los padres quitar el pañal a sus hijos…

Entonces, ¿es que esos centros educativos no están preparados para acompañar a lxs niñxs en su proceso evolutivo? ¿No nos van a ayudar a las familias en nuestra labor de formarles en valores y hábitos de vida saludables? ¿Importa solo el expediente académico o la brillantez del alumno? ¿No se preocupan de sus necesidades cuando los padres les dejamos a nuestrxs hijxs en sus manos mientras trabajamos? Quiero pensar que no es así y que en todo este asunto hay un terrible malentendido…

¿Pueden llegar a expulsar a mi hijo del centro si no controla los esfínteres?

Sinceramente yo veo muy complicado que puedan expulsar a un niño de un colegio público por el motivo de no controlar los esfínteres, ya que hacer pipí y caca es un acto natural cuyo control va unido a la madurez del niño, NO un comportamiento inadecuado que conllevaría una falta grave (como puede ser el acoso escolar).

Además, la expulsión en la mayoría de los casos no es una decisión que pueda tomar por sí mismo el colegio, sino que debe contar con la aprobación de la delegación de Educación. Para ello, la decisión de la expulsión debería estar justificada y no ser arbitraria. ¿Qué supuesto razonamiento seguiría en la argumentación del centro? ¿Que un niño de 2 ó 3 años se hace caca encima¿ ¿Y por cuál es el motivo? ¿Que lo hace con prevaricación y alevosía para fastidiarles la vida? Como veis, sería bastante surrealista…

Legalmente hay muy pocos casos en los que un colegio pueda expulsar a un alumno por decisión de sus profesores o de su director, tal y como explica este artículo, ya que es un acto discriminatorio. También podéis recurrir a la Ley Orgánica de Educación y solicitar el reglamento de Régimen Interno del Colegio, que es el documento que os informa sobre las medidas que el cole puede adoptar con lxs alumnxs en cada caso.

Todo esto para mí sería más dar una amenaza por respuesta, que ofrecer una solución razonable y práctica al problema… Pero bueno, también quiero creer que entre personas adultas y razonables una conversación lógica, amable y educada nunca debería llegar a este punto.

¿Qué podemos hacer los padres en esta situación?

En un mundo ideal y fantástico, yo os recomendaría que nunca optarais por un centro donde no se respeta el ritmo madurativo de vuestrxs hijxs. Por el bien de lxs peques y para evitaros disgustos. Pero claro, la logística y la economía familiar imponen una realidad muy distinta…

La primera opción, en mi opinión, sería hablar con la profesora del niño. Si es una persona sensata, empática y comprensiva (que no debería ser mucho pedir, ya que todos los adultos que trabajan con niñxs deberían serlo) ahí debería acabar vuestro problema.

Pero a menudo sucede que la presión de la dirección del centro o del resto de compañeros no deja mucho margen de “libertad” a los docentes más comprometidos con el desarrollo de sus pequeñxs alumnxs.

En este caso, os podéis encontrar con un muro. O con otra respuesta aún más tajante que la de “es norma del centro” e igual de injusta… Y es que puede suceder que os recuerden “amablemente” que “la escolarización no es obligatoria hasta los 6 años”. Y volvemos al punto anterior, al de la amenaza de expulsión.

Los padres unidos solemos conseguir muchas más cosas que por separado. Una buena idea sería contactar con el APA y/o, tal y como recomienda esta otra profesora en el blog Tigriteando, una buena movilizarse para conseguir el apoyo de las administraciones.

¿Es un tema por el que merece la pena pelear?

Bueno, como os he dicho desde el comienzo de este post, nosotros no tenemos ese problema. Así que os hablo desde una posición privilegiada y no soy quien para deciros lo que debéis o no debéis hacer. Pero si yo estuviera en vuestro lugar y no tuviera más remedio que matricular a mi hijo en una escuela que claramente no tiene en cuenta su etapa de desarrollo ni respeta sus ritmos y necesidades, para mí sí sería un tema en el que me volcaría (siempre con actitud conciliadora), por todo lo que implica.

La sociedad actual no tiene en cuenta las necesidades y los procesos madurativos de lxs niñxs. Les da la espalda. Quiere que todxs sean iguales, respondan de la misma manera, se porten “bien”, sean obedientes sin cuestionarse las normas y crezcan al mismo ritmo. Eso es imposible. ¡Y menos mal!

Si nosotros, sus padres, no exigimos que la sociedad ponga su foco de atención en lxs niñxs (que, por cierto, son lxs adultos del mañana), honestamente: creo que nos merecemos que cuando seamos nosotrxs quienes necesitemos que en la residencia de ancianos nos cambien el pañal, se nos niegue la misma asistencia y el mismo trato respetuoso por los que en el presente nos manifestamos totalmente incapaces de luchar para nuestrxs hijos.

Por nuestra parte, nosotros vamos a comenzar pronto la llamada “operación pañal”, pero no porque a nuestro hijo se lo imponga la dirección de un centro educativo que ni le conoce todavía, sino porque él mismo comienza a dar las primeras señales que nos indican que ha llegado el momento. Y lo haremos sin prisas y sin presiones. A su ritmo. Faltaría más. Y para acompañarle en el proceso de la forma más respetuosa posible, hemos hecho hace poco un curso de parenting que ya os he dejado reseñado en el blog, por si os apetece echarle un vistazo. ¡Ánimo y fuerza familias!

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