La rutina familiar: cómo planificar una tabla de rutinas con peques en casa

La rutina familiar: cómo planificar una tabla de rutinas con peques

Establecer una adecuada rutina familiar con niñxs pequeñxs en casa puede no resultar tarea fácil. ¡Parece como si necesitáramos un extra de tiempo para llegar a todo! En realidad, la clave está en empatizar con lxs niñxs y tenerles en cuenta. En este post os contamos nuestros trucos para cumplir con la rutina en el hogar sin conflictos.

Cómo establecer una rutina familiar con peques

A la hora de establecer una rutina familiar diaria con peques en casa, debemos tener en cuenta sus propias necesidades: ellxs nunca van a tardar tan poco como nosotros en bañarse porque se ponen a jugar en el agua, necesitan salir a la calle mínimo una hora diaria, relacionarse con otrxs niñxs, que sus padres les dediquen tiempo y atención, pasar la mayor parte del tiempo jugando, etc.

A partir de los 2 años, lxs niñxs comienzan a “rebelarse” contra el orden impuesto en casa por sus padres. A veces esto deriva en una lucha de poder: hay que batallar para que dejen de jugar y entren en el agua, después hay que batallar para que salgan del agua, para que se pongan el pijama, para que cenen, para que se metan en la cama…

Hacer las tareas por ellxs no es un buen método educativo ya que, aunque lxs peques tardan más en vestirse o lavarse solitos, educar en autonomía es darles valiosas herramientas para la vida. Así que por más que nos cueste esperar a que lxs más peques de la casa se pongan los zapatos, es mejor no intervenir y estar constantemente rescatándoles.

A partir de los 2 años, por ejemplo, lxs peques son perfectamente capaces de vestirse y asearse solos si les proporcionamos los elementos adecuados y les dejamos hacer. Lo mejor (para no perder los nervios entre semana) es dejarles ir practicando los fines de semana, cuando no tenemos que madrugar y salir volando de casa camino del trabajo.

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Aún así, y dejándoles hacer las cosas a su ritmo, es muy frecuente que presenten oposición en los momentos de tránsito (aquellos en los que hay que dejar de hacer una actividad para ocuparnos de otra: dejar de leer y apagar la luz para dormir, por ejemplo).

En estas situaciones, los imperativos categóricos (las órdenes “mal dadas”, del tipo: “¡te he dicho que dejes ya de jugar!” o “¡contaré hasta tres para que te metas en la cama y si no te quedas sin cuento!”) suelen funcionar mal con ellos, que tienden a cerrarse en banda y ponerse cada vez más cabezotas en su actitud contraria.

Esta respuesta no es solo característica de lxs niñxs, también a nosotros nos sienta mal que nos den órdenes de forma tan imperativa. Sin embargo, las rutinas son necesarias para que lxs niñxs vivan y se desarrollen sabiendo lo que va a ocurrir a continuación, si sobresaltos. Esto les aporta seguridad y aumenta su bienestar.

¿Por qué entonces se rebelan contra el orden establecido? En la mayoría de los casos suele ser porque no se les ha tenido en cuenta a la hora de establecer esas rutinas. ¿Verdad que si nos ponemos en su lugar su respuesta nos parece ahora más razonable?

Si organizamos en cambio un calendario de tareas diarias teniendo en cuenta sus necesidades y conversando con ellxs (nos referimos a niñxs a partir de 2 ó 3 años, naturalmente) quizás nos sorprenda agradablemente la respuesta tan positiva que podemos obtener de ellxs…

Una herramienta muy útil de la Disciplina Positiva para evitar los conflictos familiares a la hora de ocuparnos de nuestras responsabilidades diarias y favorecer la convivencia familiar pacífica, es la tabla de rutinas. 

La tabla de rutinas, un recurso eficaz para facilitar la convivencia familiar

La tabla de rutinas son una serie de imágenes ordenadas de forma secuencial de manera que podemos ver en dibujos todas las cosas que hacemos a lo largo del día. Al ser un recurso gráfico, a lxs peques les ayuda a visualizar (y la no olvidar) lo que viene a continuación después de cada actividad diaria.

La rutina familiar suele ser muy similar en todas las casas con niñxs pequeñxs y más o menos atiende al siguiente esquema: levantarnos, desayunar, asearnos, vestirnos, ir al cole, comer, dormir la siesta, merendar, ir al parque o jugar en casa, bañarnos, cenar, leer un cuento y acostarnos.

En algunas casas se asearan y vestirán antes de desayunar o se ducharán por la mañana en vez de bañarse por la tarde pero, básicamente, las imágenes que necesitamos son siempre las mismas, aunque varíen en su orden levemente.

Nosotros usamos en casa el expositor de rutinas de Aprendiendo con Montessori, formado por 13 tarjetas ilustradas por Marta Abab Blay y un expositor de tela con un marcador de velcro que lxs peques pueden ir moviendo y situando en el momento del día en que están.

Se pueden adquirir por separado las tarjetas y el expositor, y actualmente incluyen de regalo esta preciosa lámina que nosotros hemos colocado en la nevera de casa:

La rutina familiar: cómo planificar una tabla de rutinas con peques en casa

Para mi gusto, el portatarjetas tendría que haber sido un poco más largo (haber tenido tantos espacios como tarjetas, para no tener que estar cambiándolas a lo largo del día porque al final se nos olvida y cuando esto sucede el expositor pierde su sentido y cae en desuso).

También nos hubiera gustado que incluyera una tarjeta ilustrada con el momento “parque”, que en casa hemos echado en falta. Pero, en líneas generales: es una obra artesanal preciosa, con maravillosas ilustraciones y, lo que es aún más importante: cumple su función.

El peque lo consulta cada vez que es necesario y nos avisa de lo que viene a continuación cuando, por ejemplo, está jugando y le preguntamos: “¿qué hay que hacer ahora? ¿vamos a ver el expositor de rutinas?”. 🙂

Otra opción es crear desde cero vuestro propio expositor con elementos muy económicos. Podéis comprar un portafotos (menos de 7€ en Amazon -enlace afiliado-) y personalizarlo con vuestras propias fotografías (una foto del peque despertándose, desayunando, lavándose la cara, vistiéndose, etc.) o dibujos de lxs peques (un proyecto que nos encanta y que nosotros tenemos pendiente). Cuanto más personal sea para ellxs, con mayor facilidad se identificarán con él lxs peques. 🙂

Y ¿qué se consigue con la tabla de rutinas? Lo primero es hacerles partícipes. Al organizarla con ellxs y preguntarles cosas como: “¿prefieres vestirte y desayunar, o primero desayunamos y luego nos vestimos?” se les está teniendo en cuenta y transmitiendo el mensaje de que su opinión es importante para nosotros (y, al fin y al cabo, el orden de los factores no altera el resultado).

En segundo lugar, con esta sencilla herramienta que para lxs peques es casi como un juego, trasladamos la autoridad de los padres al conjunto de la familia. Ya no son papá y mamá quienes les decimos lo que tienen que hacer a cada momento, sino que lo dicta el expositor de rutinas que funciona como una especie de organizador de tareas, que hemos consensuado entre todxs. ¡Así que no hay contra quién rebelarse! 😉

¿Y no es mejor una tabla de recompensas?

En la actualidad hay muchísimas marcas que distribuyen tablas de recompensas basadas en un sistema de atribución de puntos que recompensan las tareas domésticas realizadas al cabo de una semana, de forma que al acumular un número determinado de estrellas los peques obtienen un premio o recompensa pactados con sus padres.

¿Es mejor este recurso que la tabla de rutinas? Rotundamente no. La neurociencia y la psicología infantil hace años nos lo advierten: las recompensas (los premios) y los castigos no son métodos útiles de aprendizaje.

Lo que nosotros queremos es inculcar una serie de valores en nuestros hijos, no chantajearles o hacer que se “profesionalicen” y no quieran hacer nada de lo que deben si no es a cambio de algo.

Esto no quiere decir que no podamos hacer regalos a nuestrxs hijxs. ¡Claro que sí! De hecho, los regalos espontáneos suelen tener mucho más afecto que los condicionados. Sin embargo, debemos tener cuidado en no convertir en premios cosas que en realidad son nocivas para ellxs, como ver la tele o comer caramelos (de hecho, nunca deberíamos relacionar la comida con premios o castigos porque no es un hábito saludable en absoluto), o que resten valor moral a nuestros actos o los suyos (si les decimos que les estamos llevando al zoo porque han sacado buenas notas estamos dando más importancia a las notas académicas que al placer de hacer una escapada familiar porque les queremos y nos gusta estar con ellos).

El expositor o tabla de rutinas es un método respetuoso, no punitivo. Se basa en el aprendizaje y la adopción de hábitos y valores, y se pretende conseguir que nuestrxs hijxs sean personas autónomas el día de mañana. 🙂

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