Montessori y Waldorf: Semejanzas y Diferencias

Montessori y Waldorf: características, semejanzas y diferencias, pros y contras

Las pedagogías alternativas y respetuosas con la infancia son cada vez más demandadas. A medida que los centros públicos prescinden de la educación reglada y comprueban sus beneficios, cada vez más padres se sienten alentados a practicar estos enfoques educativos. En este post te señalamos las principales similitudes y diferencias de dos de las pedagogías alternativas más populares de todo el mundo: Montessori y Waldorf. 

Pedagogías alternativas: Montessori y Waldorf

Algunas de las personas más célebres, triunfadoras y creativas del mundo estudiaron en escuelas alternativas. Es el caso de los fundadores de Google, Amazon, SinCity y Wikipedia, que pasaron por colegios Montessori. E incluso existe una lista internacional de famosos alumnos y ex-alumnos Waldorf.

Montessori y Waldorf son las pedagogías “alternativas” más populares, demandadas y de las que encontramos mayor número de escuelas en todo el mundo. Ambas tienen valores comunes, aunque su enfoque no es exactamente el mismo y sus métodos varían. ¿Sabes en qué consisten y en qué se diferencian?

Similitudes

Waldorf y Montessori son pedagogías alternativas (entendiéndose como tal aquellas que utilizan métodos de enseñanza distintos a los tradicionales) respetuosas con la infancia.

¿Qué quiere decir esto último? Sencillamente, que cambian el foco de atención: el adulto (padres/tutores/educadores) ya no es el protagonista de la enseñanza, el niño es el protagonista.

Montessori

Ambas pedagogías tienen en su foco central la figura del/la niñ@ y adecuan la transmisión de saberes a la especial forma de aprender que tienen los niños, con materiales adecuados para ellos, actividades de dificultad adaptada a su edad y/o habilidad y sin perder nunca de vista las necesidades que los peques tienen en cada periodo de desarrollo.

Asimismo, ambas son metodologías que no “anulan” la personalidad del niño, sino que tratan de que este desarrolle sus capacidades especiales, distintas en cada pequeñ@.

De hecho, las dos comparten muchos pilares y puntos de vista. Por ejemplo:

  • Ninguno de estos dos métodos son una “moda”. Tampoco son tan “nuevos” como muchos creen. Más bien al contrario: Waldorf y Montessori son pedagogías con una amplía experiencia curricular cuya eficacia ha sido ampliamente demostrada en aulas de todos los países del mundo, en las que se aplican desde hace décadas (desde 1907, Montessori; y desde 1919, Waldorf).
  • Las dos son formas de educación activas. Se requiere la participación del alumno en el aula y de los niños en el ambiente hogareño. También se involucra a las familias en el proceso de formación y desarrollo de los peques.
  • Ambas priorizan las necesidades del niño y le consideran el motor principal de todo proceso de aprendizaje.
  • Las dos buscan una educación integral. Una educación global que alimente cuerpo, mente y (especialmente en el caso de Waldorf) alma. Ambas defienden que la educación va mucho más allá del expediente académico o de enseñar materias concretas. Abogan por un conocimiento multidisciplinar que aporte valores y capacidades para la vida. Tratan de formar “personas. “Seres humanos”, no “alumnos”.
  • Durante los primeros años se da una gran importancia a la vida práctica (doméstica) para que los niñ@s desarrollen su autonomía personal y puedan convertirse en adultos capaces y autosuficientes.
  • Se cree en la continuidad de la clase y en la importancia de que el/la educador/a establezca lazos duraderos con los alumnos para que su figura pueda ser claramente identificada por estos y se cree un nexo de unión entre ambos. Por este motivo, el/la mism@ maestr@ acompaña a un mismo grupo de niñ@s durante varios años.
  • No se trabaja por asignaturas (1 h. de matemáticas, 1 h. de lengua, etc.) sino por proyectos de larga duración que en muchas ocasiones engloban materias muy variadas y en ambientes preparados (por ejemplo: es frecuente que en una clase Montessori el/la maestr@ lleve a sus alumnos al huerto y siembren, cultiven, cuiden y recojan los frutos de una planta para aprender botánica, las estaciones, el ciclo de la vida, el paso del tiempo, la convivencia, el trabajo en equipo, las normas sociales, las leyes físicas, el clima, la salud, la alimentación, nuevo vocabulario, etc.).
  • No usan libros de texto estandarizados. Como a este tipo de pedagogías se las denomina formas de enseñanza “sin libros”, se suele caer en el error de pensar que los niños no leen en absoluto. No es así en absoluto. Ambas pedagogías disponen de una amplia bibliografía publicada y de un amplio espectro de literatura infantil. Lo que no se utilizan son libros de texto convencionales para estructurar sus clases. El libro es para ellas una fuente de consulta y apoyo, pero se da mucha más importancia a la exploración, la experimentación científica y las vivencias prácticas en la transmisión del conocimiento.
  • No existen las clases. Aunque nos refiramos a las “aulas” como el lugar en el que aprenden y trabajan los niños en la escuela, en realidad se concibe el aula como un concepto totalmente diferente, más libre e inspirador. Son más bien ambientes preparados para desarrollar diversas actividades.
  • No creen en las calificaciones académicas. Para Montessori y Waldorf, una nota no define a un niño ni mide su inteligencia, capacidad, validez o habilidad. Los controles y exámenes no son, por tanto, necesarios. La/el maestr@ observa y evalúa el avance de los niños en las actividades que realizan en clase. Cada niño es un ser único con personalidad y habilidades diferentes y cada uno de ellos puede destacar en ámbitos muy diversos. Los “deberes”, tal y como los conocemos, también desaparecen. Ninguna de estas pedagogías los necesita. Sin embargo, sí se alienta a los padres y se incentiva su participación para “trabajar” con los niños los conceptos aprendidos en clase mediante el juego, la convivencia familiar, la vida cotidiana…
  • El adulto es un acompañante respetuoso que no proyecta expectativas en los niños. No espera nada de ellos. A cambio respeta su individualidad y su personalidad, les acompaña, les ayuda y les proporciona todo aquello que necesitan para su aprendizaje y desarrollo.
  • Se da una gran importancia al juego de calidad en la infancia. Se fomenta el juego libre, sin participación del adulto (que observa y acompaña para “conocer” al niño e interviene solo en los casos en los que el niño pueda hacerse daño, hacer daño a otro niño o dañar el entorno o los materiales) y poco estructurado (sobre todo en Waldorf).
  • Fomentan por un mayor contacto con la naturaleza y utilizan materiales naturales como la madera, el bambú, la lana, la seda, el algodón orgánico… evitando al máximo el plástico. Sus materiales siempre son manipulativos, sin pilas ni baterías, para fomentar al máximo las destrezas manuales de los niños y desarrollar su imaginación.
  • Ambas conciben los juguetes como las herramientas básicas e imprescindibles de aprendizaje durante la infancia. Se refieren a ellos como “materiales de juego”, siempre educativos.
  • Por último, ambas consideran la educación como la mejor manera de cambiar el mundo, haciendo de él un lugar mejor y utilizando sus métodos para que la sociedad sea más justa, igualitaria, inclusiva… mejor.

Montessori

Para saber más sobre la pedagogía Waldorf os recomiendo consultar De mi casa al mundo, escrito por una mamá, maestra y psicóloga infantil.

Para aprender sobre la metodología Montessori os recomiendo los archiconocidos Tigriteando y Montessorizatelas bitácoras de Bei, mamá de 3 niñas, Guía Montessori de Comunidad Infantil, Asistente Montessori AMI y Educadora certificada de Disciplina Positiva para el aula y las Familias.

Diferencias

A Montessori se la conoce como la educación por la paz, en tanto Waldorf es considerada la filosofía de la libertad.

Waldorf

A menudo las diferencias existentes entre ambas pedagogías son las que hacen que las familias se decanten por una u otra. Bien como forma generalizada de educación para sus hijos, bien para aplicar una u otra en situaciones concretas.

Simplificando al máximo, nos encontramos con que:

Montessori Waldorf

 

Educación dirigida por los niños.

Se da libertad a l@s niñ@s para elegir el material que desean manipular y/o el proyecto que quieren desarrollar en el aula (de las disponibles) y si lo quieren hacer de forma individual o en grupo.

También es el propio niño quien decide cuando se siente capaz de hacer algo o pasar a otro nivel de aprendizaje.

 

Educación centrada en los niños, teniendo en cuenta su edad, el tipo de aprendizaje que le va mejor a cada niño en función de los 4 temperamentos descritos por Steiner y las 3 etapas de desarrollo que Rudolf Steiner describió en sus estudios y que suceden cada 7 años:

  • Primera etapa (las manos), del nacimiento al cambio de dentición (0 a 7 años)Predomina la acción, el movimiento y la imaginación.
  • Segunda etapa (corazón), del cambio de dentición a la adolescencia (7 a 14 años). Predominan los sentimientos.
  • Tercera etapa (cabeza), de la adolescencia a la edad adulta (14 a 21 años). Predominan los pensamientos.
Actividades adaptadas al ritmo, etapa y habilidad de cada niño. Hay libre elección de actividad dentro de un abanico de opciones. El método establece las opciones más aptas para cada propósito y edad.

Prevalece el método científico y se trata de ofrecer siempre al niño la realidad.

Se fomenta la capacidad innata de los niños de explorar su entorno y hacerse preguntas. Por este motivo, en Montessori se preparan los diferentes ambientes para que los niños puedan encontrar las respuestas que necesitan ellos mismos.

No se usan recursos relacionados con la fantasía para evitar confundir a l@s niñ@s en su búsqueda de respuestas (no se les habla, por ejemplo, del Ratoncito Pérez para explicarles el proceso natural de la dentición).

Se hacen grandes esfuerzos para mantener viva la curiosidad innata de los niños, respetando sus intereses y aprendiendo mediante la acción y los materiales manipulativos.

Se da importancia a la repetición y el error es considerado una fuente de aprendizaje, no un fracaso.

Prevalece el método creativo y se fomenta la fantasía y la imaginación.

Se concede importancia a las historias y personajes fantásticos durante los 7 primeros años, aproximadamente, ya que se cree que la estimulación intelectual antes de dicha edad puede ser perjudicial para el niño.

Como consecuencia, en lugar de trabajar en áreas como las matemáticas y el lenguaje (que se introducen una vez pasados los 7 años), se centra la atención en actividades artísticas y creativas como la música o el dibujo, los ritmos, el juego libre, el movimiento y el uso de la imaginación.

Las aulas son espacios abiertos y libres con ambientes preparados. 

Los niños pueden escoger libremente los materiales con los que quieren trabajar dentro de los expuestos en el aula y hacerlo de forma individual o en grupo.

Ambiente hogareño en primaria, aula tradicional con espacios para actividades concretas (como el juego creativo) en secundaria.

La/el maestr@ actúa como guía y facilitador del aprendizaje a través de actividades y materiales, mostrando a los niños cómo utilizar los materiales y dejando después que estos los usen por su cuenta.

También se realizan trabajos y actividades que suelen girar en torno a la vida práctica, el mundo (el espacio, los planetas, etc.), las matemáticas y el lenguaje manipulativo, el entorno y la naturaleza (botánica y zoología).

Todo esto permite al niño experimentar el conocimiento.

La/el maestr@ enseña los conocimientos a los niños siguiendo el currículo que Rudolf Steiner estableció, con proyectos de larga duración que permiten trabajar de forma global, desarrollando diferentes habilidades.

Los niños crean sus propios libros de texto a partir de los conocimientos que se les transmiten, personalizando e interiorizando de esta forma el proceso de aprendizaje.

Materiales prácticos, autocorrectivos, con dificultad adaptada y finalidad concreta.

Precisan de su presentación por parte del adulto que después se retira a un segundo plano mientras el niño investiga, explora y manipula.

Materiales desestructurados y creativos. Los materiales de juego son “abiertos” (sin una finalidad específica) para que los niños tengan que desarrollar su creatividad.

Juego libre sin intervención del adulto. Presencia de la fantasía.

Para ahondar más sobre las similitudes y diferencias entre Montessori y Waldorf, podéis leer este fantástico post de 3 Macarronsmamá de 4, bióloga y guía de Escuela Bosque (si queréis saber más sobre esta última metodología, os gusta estar con la familia al aire libre o disfrutáis de la naturaleza con los niños, os recomiendo este libro).

El rol del adulto

Mientras en la escuela tradicional se descarga la responsabilidad del aprendizaje del niño en el aula y los deberes y los padres “miden” la eficacia de ambas cosas en las notas finales, el papel que desempeña el adulto es esencial para que este tipo de educación se lleva a cabo de forma completa y adecuada. Tanto Waldorf como Montessori implican un cambio de enfoque y una mayor participación.

En la educación activa, el papel del adulto es el de acompañante. No sirve de nada hacernos con el arco iris Waldorf o la Torre Rosa Montessori si no sabemos asumir el papel que nos corresponde y acompañar adecuadamente al niño. La actitud respetuosa, el fomento de la individualidad y el desarrollo de la autonomía del niño son pilares fundamentales en las pedagogías alternativas más respetuosas con la infancia.

Como acompañante respetuoso, el adulto (padres/tutores/educadores) no fuerza el ritmo natural de desarrollo del niño, no le mete prisa y confía en que todo llega a su debido tiempo siempre y cuando se le proporcione al niño un ambiente adecuado y todo aquello que necesita para crecer y desarrollar sus facultades (cariño, respeto, alimento, materiales de juego adecuados, etc.).

Montessori

¿Quiere decir esto que no podemos jugar con los niños, leerles cuentos o participar de sus actividades? Por supuesto que no. Podemos interactuar con los niños, pero no intervenir. Ni más ni menos. Ambas pedagogías evitan el “rescate” del niño por considerarlo perjudicial para su desarrollo.

El adulto interactúa en 3 planos e interviene solo en 1:

  • Tercer plano. El adulto deja espacio a los niños y observa todo lo que se desarrolla (cómo interactúan los alumnos con los materiales y entre ellos, qué materiales utilizan y cuales no, qué necesidades e intereses tienen, etc.).
  • Segundo plano. El adulto entra en este plano si detecta una tensión en el ambiente o algún conflicto. Centramos nuestra atención en el conflicto para interceder si es necesario para evitar una posible agresión.
  • Primer plano. El adulto interviene si se da una o varias de estas 3 situaciones:
    • El niño está a punto de hacerse daño o se ha dañado.
    • Agrede a otros niños.
    • Maltrata los materiales o el entorno.

Montessori

Pros y contras

Las ventajas de las pedagogías respetuosas con la infancia son evidentes. Por citar solo algunas:

  • Respetan al niño y su individualidad, sus necesidades en cada etapa evolutiva, su personalidad, sus habilidades únicas y sus preferencias personales.
  • Le otorgan el protagonismo en el proceso educativo y de aprendizaje.
  • Promueven el pensamiento libre y autocrítico.
  • Defienden el conocimiento a través de experiencias vivenciales.
  • Fomentan la autonomía e independencia personal.
  • Otorgan importancia el trabajo en equipo.
  • Los niños aprenden a través del juego, las actividades y los proyectos, con mayor ilusión y alegría.

Montessori

En definitiva, son métodos eficaces porque son métodos de acercamiento del conocimiento al niño de forma más natural y adecuada a su edad y momento vital.

Waldorf

¿Cuáles son las principales críticas? La primera es la dificultad de encontrar centros públicos que secunden este tipo de metodologías (aunque cada vez son más las escuelas públicas que los aplican), por lo que muchas familias se ven obligadas a acudir a centros privados que a menudo resultan caros (como todo colegio privado, independientemente de su metodología).

Como consecuencia, a lo largo de los años se han ganado una injusta fama de pedagogías elitistas ya que se considera que solo unos pocos pueden acceder a sus escuelas. Y digo injusta porque en realidad no hace falta tener en casa absolutamente todos los materiales Montessori o Waldorf para practicar el cambio de enfoque que proponen con los niños.

El que se trate de “escuelas sin libros”, exámenes y notas también es algo que resulta a veces difícil de comprender y si no se ahonda en su filosofía, suele considerarse erróneamente (como decíamos al principio del post) que son métodos ineficaces con los que los niños no van a aprender absolutamente nada.

La pérdida de protagonismo del adulto a menudo también suele causar temor a la pérdida de autoridad y puede caer con facilidad en la permisividad más absoluta. Sin embargo, la experiencia de estas escuelas nos indica que los niños tienden a aprender más de quien respetan y admiran más: quien les respeta y admira más a ellos. También disfrutan mucho más aprendiendo cuando se confía en sus capacidades y se fomenta su autoestima dejándoles hacer las cosas por sí mismos.

Montessori

Los adultos tendemos a confundir la libertad con el libertinaje con demasiada frecuencia. En las pedagogías alternativas también existen reglas de obligado cumplimiento, lo único que sucede es que las normas se simplifican y se reducen a las realmente importantes: el respeto a uno mismo, al prójimo y al entorno que nos rodea. De esta forma evitamos que los niños estén escuchando constantemente las palabras “no” o “prohibido” y crezcan con una mayor autoestima y confianza en sí mismos, aprendiendo acerca de los límites desde el respeto y el acompañamiento adulto.

Es frecuente que las escuelas de este tipo renieguen de las nuevas tecnologías (no todos los colegios Montessori y Waldorf lo hacen, pero sí hay una postura “oficial” que apoya el no-uso de pantallas).

Waldorf, en particular, es una pedagogía malentendida por muchos y que genera muchas dudas e inseguridad sobre su origen: las ideas de Rudolf Steiner, un filósofo austríaco que también era ocultista y fundador de la antroposofía (una filosofía que busca la comprensión global del hombre y del mundo, basada en una metodología propia que cree en la reencarnación y trata de describir lo que su autor denomina “los mundos espirituales”)

Esto hace que muchas personas consideren las escuelas Waldorf como una especie de secta. Sin embargo, Steiner fue muchas otras cosas además de ocultista: erudito literario, filósofo, educador, artista, autor teatral, pensador social… Y creó muchas otras cosas además de la antroposofía: la educación Waldorf, la agricultura biodinámica, etc.

Muchos también consideran los materiales Waldorf como demasiado desestructurados. El máximo ejemplo lo tendríamos en el arco iris Waldorf, uno de los materiales de juego más famosos, creativos y versátiles del mundo. Esa es, precisamente, la clave de su éxito; pero la falta de creatividad de los adultos a menudo nos hace considerar estos materiales como poco prácticos o por completo inútiles cuando en realidad el mejor juguete para un niño es aquel que él puede convertir en lo que quiera, imagine o necesite en cada momento.

Por otro lado, Montessori es criticado por todo lo contrario: la rigidez en el uso de sus materiales. A nadie parece divertirle demasiado la idea de hacer jugar a un niño a limpiar zapatos, desatar nudos o traspasar agua de un vaso a otro (por citar algunos ejemplos de materiales Montessori). Y, sin embargo, a los niños (que buscan imitar, colaborar, pertenecer y hacer las cosas por sí mimos) todas estas actividades les resultan la mar de placenteras. Nosotros, en este sentido, solemos combinar materiales de juego de ambas pedagogías y de muchas otras (como Reggio Emilia o Emmi Pikler).

Otro tema que suele generar cierta polémica en Waldorf, es que se considera perjudicial introducir la lectura y la escritura antes de los 7 años ya que se considera necesario desarrollar y asentar primero otras cualidades. Este es uno de los puntos que resulta más polémico puesto que (aunque antes no es sinónimo de mejor), muchos padres sienten que sus hijos no están siendo debidamente formados.

Por otra parte, en la sociedad actual es muy frecuente que los niños muestren interés por las letras y los números a una edad cada vez más temprana ya que entran en contacto con ellos mucho antes.

Montessori, en este sentido, trabaja antes las actividades de preescritura y prelectura, aunque utiliza materiales diferentes al lápiz y el papel y deja que el niño siga su propio ritmo de aprendizaje. Y este es también un punto fuente de constantes debates: la escasa confianza que somos capaces de depositar en que, a su ritmo, los niños aprenden más y mejor (aunque puede que no tan pronto como parece ser que nos alegra a lo adultos que lo hagan).

¿Educación convencional o pedagogía alternativa? ¿Cuál es mejor? ¿Waldorf o Montessori? ¿Con cuál me quedo? ¿Son excluyentes?

Este es un debate que podría llevarnos años y quedaría irresoluto, porque no existe una pedagogía absolutamente perfecta ni una familia exactamente igual a otra. De hecho, hay cientos de libros que explican ambos sistemas y millones de textos y testimonios que los describen, defienden, y también están sus detractores.

Personalmente, opino que el sistema perfecto no existe y además de la metodología, la teoría y los materiales, la forma en que cada profesor@ la lleva a la práctica es muy importante. La respuesta más adecuada a esta pregunta sería por tanto, que la mejor pedagogía es aquella que mejor se adapta a las necesidades de nuestros hijos.

Yo soy bastante crítica con la enseñanza reglada. Lo he sido siempre, desde mi época de estudiante, y no era la única ya entonces. En mi colegio y después, en la Universidad, topé con muchos profesores que ya se planteaban la ineficacia de los temarios y los exámenes para dar clase. De hecho, muchos de mis profesores de entonces ya prescindían por completo de los libros y daban las clases como realmente les daba la gana, haciéndonos disfrutar mucho y, por tanto, convirtiendo sus asignaturas en nuestras favoritas.

A otros papás, en cambio, hacer las cosas “como siempre se han hecho” les aporta seguridad. Es una cuestión de enfoque, preferencias y necesidades.

También es común encontrar familias que llevan a sus hijos a colegios tradicionales y adoptan en casa métodos de enseñanza y convivencia alternativos. O familias que optan preferentemente por una pedagogía pero combinan elementos de otras.

Yo confieso estar mucho más familiarizada con la pedagogía Montessori, pero no dudo en echar mano a los materiales Waldorf o Reggio Emilia si los necesito en un momento determinado para, por ejemplo, potenciar más la creatividad e imaginación del niño, el juego sensorial, etc.

Y aunque no soy partidaria del engaño y la mentira (no fomento la creencia del niño en personajes irreales), no encuentro problema en que juegue con unicornios o se disfrace en Halloween siempre y cuando se le enseñe a distinguir realidad y fantasía (el tema de Papá Noel y los Reyes Magos yo personalmente lo llevo peor, porque ahí sí se les hace creer que realmente existen y después hay que desengañarles). Los animales que hablan, los seres mitológicos o los personajes fantásticos a menudo son para mí un buen recurso para enseñar a modo de fábula a los niños emociones y valores fundamentales para la vida.

Y es que tampoco veo la necesidad de escoger. No considero que sean del todo pedagogías incompatibles. Aunque los colegios que se definen como Montessori o Waldorf evidentemente tienen que seguir los métodos de la pedagogía que asumen, son numerosos los profesores y familias que adoptan diferentes recursos, herramientas y estrategias. Se pueden combinar diferentes opciones para dar respuesta a las necesidades específicas de los niños.

Y esto no solo incluye a las pedagogías Montessori y Waldorf, también hay otros enfoques igualmente respetuosos con la infancia como Reggio Emilia, Emmi Pikler o las Bosquescuelas.

Así que no, no tenemos que decantarnos obligatoriamente por una y ser muy estrictos. No hace falta que apliquemos absolutamente todo al pie de la letra. Las sociedades cambian y, con ellas, los niños. Yo, por ejemplo, no considero que las tecnologías sean malas en sí mismas y negarles el acceso a ellas en un mundo en el que ya ocupan un papel protagonista puede entorpecer su aprendizaje más que perjudicarles. Lo que sí es necesario es restringirles su uso (contenidos y tiempo de exposición) y enseñarlas a manejarlas.

En esto, como en todo lo demás, nuestra mejor brújula es el sentido común. Yo nunca le he negado a mi hijo jugar con letras y números (de hecho mi hijo, con dos años y 9 meses recita y lee todo el alfabeto y los números del 1 al 20. Otro ejemplo: muchas de las familias que adoptan la pedagogía Montessori celebran la magia de la Navidad con todo su imaginario de personajes populares porque es preciso adaptarse al entorno sociocultural de los pequeños (o simplemente por tradición familiar o gusto personal).

Ahora bien, una cosa es fomentar y otra, muy distinta, forzar. Es igual de triste y contraproducente obligar a un bebé a caminar antes de tiempo, como quitarle un libro de las manos a un niño que adora leer y a quien los libros claramente le están dando una mina inacabable de nuevos conocimientos.

11 thoughts on “Montessori y Waldorf: características, semejanzas y diferencias, pros y contras

  1. Nuestra hija fue a una guardería Montessori y gracias a Dios que la hemos sacado… un curso escolar fue suficiente. En poco tiempo tuvo un montón de infecciones de orina (se supone que se tienen q limpiar solos cuando van al baño) volvía con la caca pegada a las braguitas cada día, la ropa manchada ( no usaban el babero que le ponïamos para la hora de comer (ni que decir la cantidad de ropa q se echó a perder) los pantalones y los zapatos puestos del revés (todo el día, con lo perjudicial q es eso…) hablamos con la directora y nos decía “aquí los niños a trabajar, no es nuestea función limpiarlos ni vestirlos, tienen q hacerlo solos (en serio??? Con 2 años???) nadie me explicó q había q hacer un entrenamiento militar para poder ingresar en la academia Montessori!! Además, fue perdiendo espontaneidad y creatividad con los meses, se volvió más tímida y muy estricta. Sentaba a sus muñecas y les decía “aquí venimos a trabajar, no a jugar” si no trabajas y lo usas así, te lo quito. Y nos decía “no habléis en la mesa. Callad, en la mesa no se habla!” Dejó de hacer siesta en la escuela, se ponía muy nerviosa, no le permitían su muñeco ni chupete para dormir. Nos decía la profe “es una chica mayor y ya no necesita doudou ni chupete. Los niños Montessori se duermen solos, como la gente mayor. Mejor no sigo. No entiendo mucho esta moda. Con razón íbamos viendo que los niños se marchaban a mitad de curso… a los dos meses, uno, en Navidad otro q no volvía, en pascua dos más. Nosotros aguantamos hasta finales de abril, y después de mucho hablar con las profes y la directora para ver si se podïan cambiar las cosas. Ya que veíamos a nuestra hija desatendida. Ahora va al público delante de casa. Juega, ríe… no cuenta cadenas de bolitas, ni prepara el té. Ahora hace cosasde niña normal, como jugar con tierra o usar un lápiz como si fuera un avión. Gracias a Dios que lo dejamos. A mí no me basta con unos bonitos materiales de madera. Necesito que cuiden a mi hija, y que no antepongan el método (de hace más de 100 años) asusnecesidadeS de bebé (tenía 2 años) ahora ya casi tres, ya es una niña, pero entonces no lo era y esto como madre me afectó bastante.

    1. Hola Marina. No me extraña que vuestra experiencia dejara secuelas en ambas, madre e hija. Lo que describes es un caso claro de MALTRATO INFANTIL, con todas las letras. Pero te digo lo mismo que a Elia: Montessori y cualquier otra pedagogía depende finalmente de las personas que la impartan, exactamente igual que en cualquier otro colegio de educación reglada. En vuestro caso, claramente disteis con personas que aplicaban mal el método y no están cualificada para trabajar con niñxs, bajo e enfoque pedagógico que sea. Es cierto que en Montessori se fomenta muchísimo la autonomía personal, pero la máxima de este enfoque educativo es EL RESPETO AL NIÑO. Así que cuando un niño o una niña lo requieren, se les debe ayudar, siempre y sin excepción. Y desde luego, dejarles “sucios” o no prestarles apoyo en cualquier otra circunstancia, es una barbaridad… Nuestra experiencia en este sentido está muy alejada de la vuestra… Te animo a que visites los sites de auténticos profesionales Montessori como Tigriteando o Aprendiendo con Montessori, para que compares experiencias… ¡Nada que ver con lo que por desgracia nos estás contando! En nuestro caso personal, por ejemplo, estamos encantados. El enfoque no puede ser más acertado y el niño no puede estar más feliz. Y, por supuesto, se RESPETA SU INFANCIA Y SU PERSONA. Como debe ser, sea la pedagogía que sea. Desde luego, yo te animaría a denunciar los hechos. ¡Un abrazo fuerte!

  2. Hola, buenas tardes. La verdad me sirvio mucho esta publicacion, ya que con mi mujer justo estamos en proceso de informarnos y busqueda de estos enfoques educativos para nuestro peque! En cordoba al menos no estoy encontrando muchas opciones… No sabras o tendras el dato de algun lugar aqui en cordoba capital con este tipo de pedagogías???

  3. No conozco de cerca Waldorf, pero personalmente, Montessori no me gusta nada. Es un método muy rígido. No se contempla el vínculo con el adulto y no se permite el juego simbólico dentro del aula. Un método que junta en una misma clase, 8 horas al día, niños de 2 años con niños de 6 no tiene ni pies ni cabeza. Es un método que pasa por alto la psicología, la madurez y la neurología infantil. Además, los materiales tienen un único uso, limitado y estricto, y si el niño lo usa de otra manera, se le retira el material… ahí lo dejo. Se basa en empujar al niño a que “sea independiente y se espavile cuanto antes mejor…” a unas edades en las que no están preparados para ello. Yo aguanté 3 años trabajando en una escuela Montessori…salí corriendo. Las guarderías tradicionales están muy bien hoy en día, el método es más libre aunque aprendan menos, y se basa en una relación cariñosa y en un acogimiento emocional importante. Y las escuelas están muy al día ya; pocas quedan ya con libros y con un método estricto. Que aprendan en grupo no lo hace peor… está más que demostrado y estudiado que los niños pueden adquirir ciertas habilidades y conocimientos más o menos a una edad determinada. Realmente creo que hay mucha desinformación entre los padres…y no saben qué pasa realmente en una aula Montessori. Sólo se valora lo cognitivo y es un método muy obsoleto. Me hace gracia que hablen de “educación respetuosa”…ni que en las escuelas convencionales se pegara o maltratara a los niños..! Yo soy guía Montessori, y a los tres años de trabajar en un centro de estos, me he vuelto a la tradicional. Los niños de dos años con los que trabajo ahora no “preparan té”, no “limpian los cristales” y no conocen los nombres de los “sólidos geométricos”…pero juegan más y son más felices!! Me parece que hay una gran falta de información real respecto a cómo se aplica este método en los centros Montessori, y los padres no tienen ni idea de lo que pasa con sus pequeños dentro del aula. Y pasan cosas graves, referentes al cuidado físico y mental del niño “tienes que limpiarte el culito solo ..no te limpias solo? Pues te quedas con la caca todo el día… (nooo, si no es un castigo… es la consecuencia de tus actos…/ no te pones solo los zapatos? Muy bien, entonces, no puedes desayunar, lo siento…/ que llevas chupete? “No, en Montessori no se permite el chupete…”deja llorar al niño toooda la mañana…y no lo cojas en brazos, porque lo haces dependiente de ti; él debe encontrar sus propios recursos..) y podría seguir. Si éso es respetar al niño…conmigo, que no cuenten… Respetar y potenciar la individualidad de cada niño no es Montessori…es lo básico de cualquiera que tenga dos dedos de frente y pretenda trabajar con ellos…

    1. Bueno, a ver… Me he pensado mucho si moderar este comentario porque me parecía una locura… pero finalmente creo que es positivo que se compartan y contrasten todo tipo de experiencias. También entiendo que, como profesora, te preocupan los niños y tienes un interés sincero en su bienestar. Evidentemente, tu experiencia ha sido nefasta a más no poder… No por el método, que por experiencia propia y ajena sé que es maravilloso, sino porque creo que la escuela donde trabajaste no es un buen modelo para aplicar ni este, ni ningún otro método educativo. Como bien dices: respetar y potenciar la individualidad del niño es una cuestión más de lógica y humanidad que de método. Y está claro que la dirección del centro y/o los docentes que trabajaban en tu escuela carecían de aptitudes para tratar con niños. Es cierto que a veces Montessori parece una metodología muy rígida… desde fuera y si se aplica sin sentido. La máxima de Montessori es “seguir al niño” y bajo esta máxima se respeta su personalidad y sus ritmos y se le deja actuar libremente bajo supervisión y con ciertos límites (el respeto a los materiales, al aula, a las personas, a sí mismo, etc.). Por lo que yo he podido comprobar en la escuela de mi hijo los niños pueden jugar y utilizar los materiales tanto en grupo como individualmente, por ejemplo. Tanto en los hogares Montessori (como el mío), como en las escuelas (como a la que va mi hijo) NO se obliga al niño a realizar ninguna actividad solo. Es decir: se fomenta y anima al niño a que sea autónomo (ponerse los zapatos, comer, etc.), pero cuando el niño pide ayuda o la necesita, el adulto se la presta. En mi casa, si mi hijo dice YO SOLO, se le respeta. Cuando pide ayuda o la necesita porque se frustra, se le presta. En la escuela exactamente igual. Y así con todo. El tema del pañal: mi hijo ha entrado en el cole sin llevar pañal, pero otros compañeros siguen llevándolo y no ha supuesto ningún problema. Se le ha acompañado al baño las veces que ha hecho falta y se le ha enseñado a limpiarse, limpiándolo cuando era necesario porque él solo no podía, no sabía o no quería. En una ocasión tuvo una fuga de pipí, y le asearon y cambiaron sin poner una pega y sin llamarnos para que lo hiciésemos nosotros. Y me consta que esto es aplicable al resto de la clase. Mi hijo va al cole 5h. al día, no 8 (¡sería una locura con 3 años!) Y VA FELIZ. Aprende jugando y por medio de experiencias vivenciales (si estudian las plantas, cuidan una o cultivan el huerto, en lugar de memorizar los nombres de sus partes, por ejemplo). Tampoco tiene que estar sentado en una silla quieto (como sí me consta que exigen en otros colegios) y trabajan o juegan en grupo o en solitario; ELLOS DECIDEN lo que más les apetece en cada momento. Lo de “educación respetuosa” no se refiere a que maltraten a los niños (EVIDENTEMENTE), sino a que el enfoque pedagógico se basa en el respeto a su naturaleza, a sus necesidades, a su ritmo de desarrollo, a la individualidad de cada peque, etc. Y no, no es tan fácil encontrar colegios que no exijan entrar controlando ya los esfínteres (a pesar de que es una normal que se han sacado ellos de la manga), o que no exijan que el niño sea capaz de permanecer sentado o ir al baño solo. Me consta por la cantidad de emails, mensajes y consultas que recibo que es complicado encontrar un centro educativo público que no exija que los niños se comporten como adultos. Los materiales de vida práctica Montessori a los que te refieres cuando hablas de “limpiar cristales” o “preparar té” tienen un objetivo mucho mayor que el que el niño colabore en las faenas domésticas o se ponga a trabajar en casa con 3 años. Los niños quieren pertenecer, ser, estar, sentirse parte, participar… Emulando a los adultos interpretan el juego de roles (o el juego simbólico, como tú te refieres a él), y que es mucho más que jugar con coches o muñecas, así que sí: el juego simbólico SÍ es una parte importante del juego y aprendizaje en Montessori. Por medio de él empatizan, sociabilizan, ensayan situaciones reales que después les servirán en su día a día como niños y adultos, etc. Y además desarrollan habilidades motrices y cognitivas con elementos reales que están en su entorno más inmediato, aprendiendo cosas de aplicación práctica y desarrollando su autonomía e independencia personal desde el primer día. Los sólidos geométricos, la torre rosa, la bandeja de arena… todos ellos son materiales sensoriales creados exclusivamente TENIENDO EN CUENTA COMO FUNCIONA EL CEREBRO DEL NIÑO. Materiales que les facilitan el aprendizaje de forma sencilla, lúdica y vivencial. En el caso del colegio de mi hijo, al ser público, Educación no les permite juntar a niños de diferentes edades en un mismo aula (ellos lo solventan creando horas de espacio y actividades comunes), pero basta observar lo que sucede en un parque infantil o en un hogar con niños de diferentes edades para darse cuenta de que es positivo para su desarrollo que los peques se relacionen, se ayuden, jueguen, hablen, convivan y aprendan unos de otros y entre sí. No estamos hablando de juntar a bebés de 2 años con adolescentes de 14. Sino de una franja de edad muy específica: de 3 a 6 años, en la que las vivencias comunes y compartidas resultan enriquecedoras para todos ellos. Cada ejemplo que has puesto es el ejemplo perfecto de como NO debe aplicarse el método Montessori ¡ni ningún otro en absoluto! Si tu experiencia ha sido esa, es lógico que hayas huido espantada y estés horrorizada… Pero basta acudir a guías Montessori como Bei (tigriteando.com) o Zazu (aprendiendoconmontessori.com) para darse cuenta de que hay buenos, buenísimos, BRILLANTES (con mayúsculas) profesionales de la enseñanza y la pedagogía infantil que han optado por este método porque ningún otro lo ha superado en el RESPETO A LA INFANCIA. Mi cuñada por ejemplo, la profesora de mi hijo, es maestra Montessori en escuela pública. No tenía necesidad ninguna de gastarse su propio dinero en formarse en ninguna pedagogía alternativa, ya que tenía su plaza asegurada por oposición. Sin embargo, lo hizo porque se dio cuenta de que así ayudaba más y mejor a más niños (3-6 años). Después de 10 años de experiencia como docente y 5 como maestra Montessori, ha demostrado que se aumentan las capacidades del niño y se reduce el fracaso escolar, facilitándoles el aprendizaje y su desarrollo personal en un ambiente mucho más adecuado y de mayor bienestar. Y se consigue que esto sea una base para todo el posterior desarrollo del peque, incluso para aquellos que pasan a la educación reglada con 6 años. Y lo hacen siendo muchísimo más libres, felices y seguros de sí mismos. Con mayor autoestima y confianza en sus propias capacidades, respetando la forma de ser y pensar de cada niño y motivándole a desarrollar sus propias y únicas habilidades. De forma más sencilla, más divertida y más amena para ellos. Siento que tu experiencia haya sido tan nefasta… Por lo general los niños y los padres están encantados con este tipo de escuelas, donde no tratan ni consideran a sus hijos como un mero expediente académico, sino como a personas; y se le da tanta o mayor importancia a la educación en valores que al aprendizaje de materias. En el caso de la de mi hijo, que es pública, está tan solicitada que es hasta difícil encontrar plaza aún perteneciendo a ella por zona, ya que acuden a ella de muy diversas partes de la provincia. En cambio, en el mismo barrio hay un colegio de educación reglada bilingüe también público, del que muchos padres terminan sacándoles para llevarles a la escuela Montessori. Y eso lo ha hecho el método, sí; pero también el boca a boca de las familias encantadas con él, gracias a la humanidad y la profesionalidad de las personas que lo aplican con amor y sentido común.

  4. Estimada mama novata,
    Soy la directora de el jardin de infancia Waldorf del Pinar de las Rozas, no la escuela libre Micael.
    He leído con gusto tu articulo ya que entrevisto a muchas familias y me preguntan a menudo por tales diferencias.
    Solamente quería aclarar sobre el tema de la fantasía en el niño. Referente a la frase que dices que no fomentas la creencia del niño en personajes irreales y que tratas de que distingan fantasía de realidad.
    Supongo que sabes que por ejemplo Albert Einstein, por nombrar a un conocido, cuenta que un día se imaginó como sería cabalgar sobre un rayo de luz y a través de esa experiencia que no le dejaba dormir fue que descubrió la teoría general de la relatividad .
    Este es un caso muy conocido, pero esta mas que demostrado que el hombre que trabaja con su imaginación y su creatividad obtiene buenos resultados.
    Llevado al terreno infantil nuestra pedagogía apuesta por el juego libre porque los niños de forma innata utilizan su imaginación y lo que hacemos es no cortar ni eliminar ese proceso ni desde luego decirle que es mentira. Solo el que ha tenido éxito en la vida sabe que no hay que hacer caso de la gente que te dice ESO NO SE PUEDE HACER, ESO NO EXISTE ETC….
    La realidad de un niño es infinitamente mas rica que la de un adulto, la pena es que el niño se encuentre con un adulto que cree le diga en que creer.
    La imaginación, el cerebro la interpreta como una experiencia real asi que pueden imaginarse la cantidad de redes neuronales que a su vez se crean.
    Asi que, mi convencimiento a favor de hablar a los niños solo con las explicaciones cientificas es un error porque le limita., y por eso mismo porque la humanidad tiende a cambiar y ha evolucionar.
    La imaginación y la creatividad es un recurso importante para el adulto, por eso hace falta que lo ensaye de pequeño. Al niño le sale facil porque no le dicen: AHORA PONTE A IMAGINAR.
    Simplemente al jugar tiene esa oportunidad. Y por lo que sabemos, solo existe el periodo de la infancia para jugar así.
    Hablar a los niños con imaginación les abre el abanico de posibilidades.
    Y decir que si utilizamos terminos como enanitos o hadas, caballeros,princesas…etc es porque creemos que todo esta impregnado de una energia sutil que NO SE VE pero que se
    puede percibir, ademas de ser el arquetipo de una situación moral, como el caballero que trabajamos en nuestros cuentos en la época de comienzo del curso, época de Micael, que trabajamos el valor .
    Por otro lado, nuestro material si no es utilizado con esta forma de ver la infancia, no te sirve, porque lo que el niño percibe es tu actitud frente a el.

    Un abrazo
    Pilar Renedo

    1. ¡Hola Pilar! ¡Muchas gracias por tu mensaje! Resulta de lo más clarificador. 🙂 Estoy de acuerdo contigo… el tema de la fantasía es el que a mí más conflicto me genera. Aunque me encanta la pedagogía Montessori, encuentro a menudo sus materiales demasiado estructurados y en general todo este postulado limita mucho la imaginación de los niños. En casa combinamos el material Montessori con materiales característicos de la pedagogía Waldorf y Reggio Emilia (arcoíris, telas y materiales naturales recogidos del campo, mesa de luz, bandejas de experimentación sensorial, etc.) 🙂

      1. Muchas gracias a ti por preocuparte por el mundo infantil,donde hay tanta confusión y donde la claridad es importante.Como padres hace falta preguntarnos en que dirección queremos educar y para ello documentarse es importante y no dejar este asunto en manos del gobierno porque esa responsabilidad es únicamente de los padres,y los gobiernos cambiaran si los ciudadanos cambian.

        Si necesitas cualquier colaboración, estaré encantada .

        Un cálido saludo

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