Mis deseos para el Año Nuevo

Mis agradecimientos de Año Viejo + Deseos y propósitos para el Año Nuevo

En nuestra familia tenemos la tradición de agradecerle al Año Viejo las cosas bonitas que nos ha traído y pedir un deseo de Año Nuevo con cada campanada (no os creáis que es baladí, ¡requiere cierta habilidad comer uvas, agradecer algo y pedir deseos, todo en un segundo!). XD

También, como todo el mundo, hay quien lista de propósitos para el año que empieza (ese famoso “este año, IRÉ al gimnasio” que nunca se cumple…) 😉

También tenemos la costumbre de comer lentejas el día 1 porque alguien dijo un año que había oído por ahí que atraía la buena fortuna ¡y allá que nos apuntamos en bloque la familia al completo! XD

El caso es que este año me ha costado muchísimo hacer una lista de deseos. Tanto es así, que he terminado regalando más de la mitad a otras personas. Me siento inmensamente feliz, porque ¿sabéis lo que significa eso? Que muchos de mis sueños ya se han cumplido. 🙂

Hacer balance

Creo que por primera vez en mi vida, la lista de agradecimientos era superior a la de deseos. Hacer balance de los logros conseguidos y los errores cometidos a final de año está guay… ¡Porque si no fuera así, nunca me habría dado cuenta! Sí, así soy de despistada y así de al día vivo. 🙂

Mis agradecimientos de Año Viejo

Este año ha sido muy ajetreado en muchos sentidos y también muy pleno… Tanto a nivel personal como profesional, familiar y personal.

En el plano profesional, durante los últimos años, desde que dejé la tele, tenía la sensación de que nada más que sembraba y sembraba y nunca llegaba el momento de recoger los frutos. Y este año ha sido como si de repente estuviera cosechando todo de golpe. Ha sido un año muy fructífero, alentador y esperanzador.

En el plano familiar también ha sido un año intenso con la operación de oídos del niño, la mudanza, la nueva casa… Atrás quedó la época de los terribles 2 años y me doy cuenta de lo mucho que ha cambiado mi pequeño durante este último año. Cada vez es más consciente, más activo, más proactivo, más mayor…

Por una parte me da penita, pero por otra es impresionante el vínculo tan fuerte que hemos creado y lo mucho que crece cada día. Es increíble y maravilloso ver como mi bebé se ha convertido ya casi en niño. Verle vivir, explorar, experimentar… Es algo casi mágico.

Estamos entrando en una etapa preciosa. Él es cada vez más autónomo, más capaz de hacer cosas por él mismo y disfruta muchísimo haciéndolas. Cada vez es más participativo y colaborador.

Tener la oportunidad de conocerle día a día, de ver como crece, como se transforma… Es algo que todavía me causa asombro. 🙂

Su nueva etapa evolutiva también nos está permitiendo a su papá y a mí recuperarnos un poco más el uno al otro como pareja cada día. La convivencia de tres cada vez es más sencilla, más plácida y armoniosa.

Por otra parte, la convivencia es la nueva casa es mucho mejor porque necesitábamos mucho más espacio, aire y luz. Y poquito  poquito va adquiriendo forma y siendo capaz de expresar nuestras tres personalidades y cubrir las necesidades de todos los miembros de la familia, que no era fácil porque son bien diferentes. 🙂

Al Sr. Padre también le han ido bien las cosas en el trabajo este año (y eso, en la actualidad, ¡es casi más difícil que el que te toque la lotería!) así que es como si los astros se hubiesen alineado. ¡Espero que ahora no nos toque vivir ninguna desgracia! Porque de verdad os prometo que nos lo merecíamos y ya nos iba tocando…

A nivel personal me siento muy satisfecha por todo lo conseguido. No me sienta muy bien cuando alguien me dice eso de “¡Pero qué suerte has tenido!”. Sé que no lo dicen con mala intención, que es solo, quizás, una frase hecha… Pero es que no hay una pizca de suerte en todo este esfuerzo, trabajo y perseverancia.

Cuando comencé este proyecto nadie daba un duro por él. Hoy nos leen más de 4.600 personas al día y nos siguen más de 27.000 entre el blog y las redes sociales, y el número de seguidores crece cada día. Gracias de corazón a todos por estar ahí. Todos y cada uno de vosotros sumáis y gracias a vosotros vaya donde vaya nunca me siento sola. Esto es un sueño cumplido y vosotros lo habéis hecho posible.

Tiene sus luces y sus sombras, claro. No se puede gustar siempre a todo el mundo y las críticas a veces son amargas. Pero bueno, hay que quedarse con aquellas que nos ayudan a mejorar y olvidar el resto, ¿verdad?

También está el hecho de que trabajar en casa y criar a un niño pequeño no es nada fácil. Sé que no soy la única persona del mundo que lo hace, pero eso no lo hace más sencillo. Así que no, no es suerte. Son ganas.

Escribiendo un blog no seré nunca millonaria, pero me permite trabajar en algo que me gusta desde casa para poder disfrutar de la infancia de mi hijo y del resto de mi familia. No pido nada más. Ni nada menos, tampoco. ;P

Mis 12 deseos de Año Nuevo

Mi abuela tiene un dicho. Repite constantemente cada vez que alguien le pregunta si quiere o necesita algo: “Virgencita, que me quede como estoy”. Tiene 97 años, ¡así que no es para tomárselo a broma! XD

Yo nunca he entendido cómo es posible que alguien no quisiera pedir un deseo. ¡Si son gratis! Lo atribuía a la falta de imaginación, de ambiciones o de metas… Pero no, porque este año me ha pasado justo a mí y ahora lo entiendo.

A ver, no me malinterpretéis, que sigo echando el EuroJackpot todas las semanas. Pero cuando ya has cumplido tus sueños, o estos avanzan en la dirección correcta… Te sientes tan feliz y agradecida que no sientes el impulso de desear aún más cosas, ¡por aquello de no tentar la suerte! XD Supongo que esto es eso a lo que llaman plenitud. 🙂

Así que este año mis deseos han sido para los míos, en vez de para mí. Yo, en lo principal, ya estoy cubierta, como os contaba hace poco por Instagram.

Hoy me he topado con esta foto que me mandó hace unos meses una amiga cuando la desempolvó del baúl de los recuerdos… Entonces me la envió preguntándome si no lo echaba a veces de menos… El mensaje me pilló a mitad de una batalla de cosquillas con el peque y la verdad es que no me pensé mucho la respuesta en ese momento: “la verdad es que no, para nada. Esa etapa de mi vida tuvo su momento y hoy soy mil veces más feliz trabajando desde casa creando contenidos y disfrutando de la infancia de mi hijo”. Meses después sigo pensando y sintiendo lo mismo. Trabajé en informativos durante más de 10 años (no siempre para las mismas empresas; esta es una foto cualquiera, el micro es lo de menos) y, más que un trabajo, era un estilo de vida. Pero ahí estaba siempre la sensación de falta de plenitud, de que me faltaba algo, de que no era del todo dueña de mi tiempo, de mis metas, de mi vida… Ahora mis ojeras son las mismas pero mi tasa de felicidad mucho más alta. He sido madre pero no he renunciado a mí misma. Ahora mis proyectos personales se funden con los laborales y me siento llena por completo. Ningún recoveco ha quedado vacío, ninguna incómoda sensación me atormenta. Me siento afortunada con mi vida. Es muy normal, muy común, pero es feliz y es mía. Yo soy su única dueña y mis decisiones son siempre mías. También me siento orgullosa de las personas con quienes comparto mi camino. Ahora tengo tiempo para mí y para mi familia. ¿No estamos aquí para eso? ¿Para ser todo lo felices que podamos en este tiempo prestado que llamamos vida? Pues objetivo cumplido. La maternidad no te resta, la maternidad suma. Yo no me estoy perdiendo nada. ¿Y tú? . . #life #vida #maternity #maternidad #maternidadquesuma #conciliar #conciliacion #maternidadconsciente #madre #mother #mom #mum #proudmum #proudmother #infanciafeliz #periodismo #periodista #mamablogger #blogger #mamaperiodista #unamamanovata

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Lo que le pido (por favor) al 2018:

1. Que sea bueno con nosotros y vele por la salud de mi familia y la mía propia. Pero, sobre todo, por la del peque. 🙂

2. Que mi hijo sea feliz, tanto como se pueda cada día. Que su sonrisa sea siempre la primera prenda que se vista por las mañanas y la última de la que se desprenda por las noches. Que se ría hasta rozar las agujetas por lo menos un ratito cada día.

3. Que nos nos falte el trabajo, que del esfuerzo ya nos encargamos nosotros. 😉

4. Que, como padres, seamos capaces de establecer una relación horizontal con nuestro hijo, basada en el respeto, el afecto y la empatía. Ser capaces de vivir nuestra maternidad/paternidad de forma consciente, esforzándonos por conocer la persona que es nuestro hijo y cuáles son sus necesidades. Estar a la altura de lo que se merece y espera de nosotros, equivocarnos lo menos posible y de la manera menos grave, aprender de nuestros errores y subsanarlos. Aprender y crecer, siempre juntos, como familia. 🙂

5. Que seamos capaces de sentirnos felices y satisfechos con lo que tenemos la mayor parte del tiempo, ya que exigir demasiado tampoco es bueno. 😉

6. Aprender a valorar lo que tenemos y todo lo que nos rodea. No estar ciegos a los pequeños detalles, fuente inesperada de dicha y bienestar.

7. Ser conscientes de cada minuto de felicidad que vivimos, para poder valorarlos. Quizás así se hagan un poquito más largos que los minutos más grises de nuestras vidas.

8. Que mi hermana, que tiene endometriosis (me causa una profunda pena que el corrector de WordPress me indique esta palabra como desconocida), pueda ver cumplido su deseo de ser madre algún día.

9. Que mis padres tengan un envejecimiento activo, para poder disfrutar de una vejez sosegada, plena y feliz.

10. Que mantengamos a nuestros amigos siempre cerca y a los que están lejos los sintamos cercanos.

11. Que nos quedemos en todo, por lo menos, como estamos. XD

12. Y el último deseo, ese que se suele pedir para la humanidad en general en un derroche de generosidad navideño (y también porque ya se te atragantan las uvas y no se te ocurre nada más): que haya más gente feliz en el mundo, con vidas plenas y corazones rebosantes de alegría que amen su propia vida, para que así nadie malgaste tiempo en intentar fastidiar la de los demás. 😉

Mis propósitos para este nuevo año

Esta es la parte difícil porque exige constancia, esfuerzo y a veces un poco de sacrificio. Así que intento ser coherente y razonable y no marcar metas excesivamente lejanas o difíciles de conseguir.

Este año quiero conseguir comer más sano. Por mi hijo (para dar ejemplo), por mi familia (para velar por su salud) y por mí misma (para cuidarme más y mejor).

También quiero conseguir pasar mucho más tiempo al aire libre (salir a la terraza o subir a la azotea no cuenta), sobre todo con el peque. Y hacer más excursiones tanto urbanas y culturales como a la naturaleza. Quiero reconectar con mi yo viajero e inculcarle esa pasión a mi hijo. 🙂

Quiero organizarme mejor para poder dedicarle más tiempo a las horas de juego y lectura con mi hijo. Cada vez le gustan más los cuentos y me entusiasma la idea de descubrir junto a él muchos más títulos ahora que se siente cada vez más atraído por la comunicación y el lenguaje.

También quiero priorizar mejor para poder disfrutar de las cosas que son realmente importantes, que no son tantas. Me encanta lo que hago, pero nadie me recordará por ello. Mi mayor legado es mi hijo y quiero ser capaz de educarle para cambiar el mundo.

Ya sé que todo el mundo piensa, al leer las reseñas del blog, que en casa nos pasamos todo el día jugando… ¡Pero nada más lejos de la realidad! En nuestra casa, como en cualquier otro hogar, tenemos una rutina: hay ratitos de juego, de quehaceres, de descanso… Nos apañamos como podemos y apenas llegamos a todo (lo que es una familia normal, vaya). Aún así siempre fomentamos el juego de calidad. Ya sabéis que soy una defensora incondicional del juego como herramienta de aprendizaje, sobre todo, durante la primera infancia. 🙂

cascadas sensoriales

Aún así, quiero dedicarle más horas de calidad a mi familia (en cantidad ya no les puedo dar más, porque siempre estoy con ellos en casa). Estamos dejando atrás la época de la crianza de bebés y nos adentramos en una nueva etapa mucho más centrada en la educación. Es maravilloso y a la vez todo un reto estar a la altura.

Siempre he tenido claro que quería huir de los gritos, las discusiones y los castigos pero no sabía exactamente como hacerlo sin caer en la permisibilidad absoluta, así que me he estado preparando mucho, formándome y esforzarme al máximo. 🙂

Acabo de acabar un curso online de Montessori en el hogar que me ha encantado. Me ha aportado muchas herramientas útiles como madre, pero también como persona. Y ahora he comenzado otro sobre Disciplina Positiva que está completando el anterior y me está haciendo ver todos los prejuicios heredados que arrastramos de la educación que hemos recibido durante generaciones.

En conjunto, ambos me están ayudando mucho a encontrar el punto ideal de equilibrio entre autoridad y amabilidad que necesitaba en mi rol de madre/educadora para ni pasarme ni quedarme corta con el peque. Y, sobre todo, me está ayudando a hacerlo todo mucho más fácil. En especial cuando surgen conflictos y/o comportamientos disruptivos del tipo rabietas, pataletas y demás. 🙂

Os los recomiendo porque son muy baratitos (su precio normal son 30€ y ahora están en oferta a 15€), no son largos (unas 3 horas cada uno), no caducan nunca (una vez que te inscribes puedes acceder a ellos sin límite de tiempo) e incluso se pueden descargar los audios para ir escuchando las lecciones mientras paseas por la calle, haces la compra, limpias la casa, te duchas o conduces. Están enfocados a padres así que no son un ladrillo, los temas entran prácticamente solos y no hay que leer nada porque todas las lecciones se imparten tipo conferencia grabada en vídeo HD.

Yo, por ejemplo, me ponía los vídeos (cada tema es un vídeo y dura entre 10 y 20 minutos, así que son muy cortitos y amenos) mientras cocinaba, daba el pecho al peque o me duchaba. Lo mejor que he sacado de ellos (he sacado muchas conclusiones buenas y he aprendido muchas técnicas eficaces) ha sido pasar de considerar el error como una oportunidad de cambio en lugar de como un fracaso y aprender a enfocar los conflictos de manera que en lugar de buscar culpables nos centremos en encontrar soluciones. 🙂

Y bueno, por último, estoy aprendiendo también a reeducarme, a ser más empática con mi pareja, fomentando mucho más el diálogo, la comunicación (que no solo es verbal) y tratando de cultivar el autocuidado personal (y de inculcárselo a él también, porque de generoso se pasa). Este propósito parece egoísta pero no lo es, porque para ofrecer lo mejor de nosotros mismos a los demás (sobre todo a los peques) primero tenemos que estar nosotros al 100%.

La Otra Economía

Ahora (en parte gracias a estas nuevas técnicas que he aprendido, pero también por un cambio de enfoque personal) estoy aprendiendo a gestionar mucho mejor mi energía, a recargarla haciendo pequeñas cosas que me gustan durante el día (en períodos realmente cortos, de minutos a veces, porque con niños pequeños ya se sabe… pero en serio: FUNCIONA) para no perder la paciencia y así poder gestionar mucho mejor, con más empatía y afecto, cualquier reto que se nos presente a lo largo del día. 🙂

A veces algo tan sencillo como tomarnos un segundo para respirar antes de contestar, nos permite recuperar el autocontrol y nos salva la situación y el día. 😉

Mientras haya ganas de aprender yo creo que siempre se puede mejorar. Así que tengo mucho trabajo por delante este año, como podéis ver. Pero he sido bastante consecuente conmigo misma y creo que ninguno de mis objetivos son inalcanzables. De hecho, el solo hecho de tomar decisiones para plantearte metas te pone en el camino correcto. 😉

Y vosotr@s, ¿cuáles son vuestros deseos y propósitos para este nuevo año?

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