Cómo elegir zapatos de invierno para niños

Elegir zapatos de invierno para niños: en qué debemos fijarnos

¿Sabías que los zapatos de invierno de tu peque no deben llegarle hasta el tobillo? ¿Que la horma ha de ser recta, la puntera redonda y es mejor que el broche quede sobre el empeine? Elegir zapatos para niños no siempre es una tarea sencilla. Te contamos todo lo que hemos aprendido en dos años escogiendo zapatos para el peque.

Zapatos de invierno para niños: cómo elegirlos

Cuando tuvimos que elegir los primeros zapatos del peque aprendimos que la salud de los pies es una parte esencial del desarrollo y el crecimiento de un niño.

Los pies sostienen la columna vertebral, así que es muy importante saber escoger los zapatos más adecuados para que nuestros peques se desarrollen de forma sana y prevenir futuros posibles problemas de espalda.

Así que lo primero que hicimos es buscar asesoramiento pediátrico y descubrir qué zapatos NO debíamos comprarle.

3 Errores comunes a la hora de escoger el calzado de los peques

El primero es de manual y lo cometemos prácticamente todos los padres del mundo: heredar zapatos. Muchas veces, bien porque el peque tenga un hermanito, bien porque en la familia haya parejas con niños algo mayores que el nuestro, aceptamos los zapatos que ya ha usado otro niño para minimizar gastos. Es un error.

¿Por qué? Si están como nuevos… Pues porque cada niño tiene su propia pisada y aunque parezca que apenas han tenido uso o que la suela no está desgastada, los zapatos son una de las prendas que con mayor facilidad se adaptan a la fisionomía de su portador.

Si hacemos que nuestro hijo calce zapatos de segunda mano, estaremos condicionando su pisada, su forma de caminar y todo su posterior desarrollo.

Comprar zapatos o recibirlos como regalo sin que el niño se los haya probado es el segundo de los errores más habituales. Incluso aunque sepamos el número del peque, cada fabricante utiliza sus propias hormas y el tallaje o la forma del zapato puede diferir de unos a otros.

Además, si compráis online, a no ser que hayáis examinado el modelo antes o conozcáis la marca, os será imposible saber si existen costuras ocultas que puedan lastimar los pies de vuestro bebé o si la suela no es lo suficientemente flexible para él.

El tercer fallo es escoger zapatos en base a una marca, modelo o precio. Los padres escogemos mucho en función de los personajes animados infantiles de de moda, lo bonitos que son los zapatos, lo graciosos que van los niños con ellos puestos o la ganga que supone su precio. Es decir: elegimos zapatos molones o bonitos sin cuestionarnos si ese es su único valor, o si son los más adecuados para ellos.

Así que resumiendo: los niños han de estrenar siempre sus propios zapatos, habérselos probado antes, no comprarlos porque sean un chollo (que estos pueden resultar caros a la larga) y reunir ciertas características que los señalan como idóneos para su uso durante la infancia.

Veamos entonces cuáles son esas características.

Cómo elegir los zapatos de invierno de los peques

Lo primero es acudir a un establecimiento físico especializado y dejar la compra online solo para aquellos casos en los que ya conozcamos la marca y el modelo lo suficiente como para estar seguros de la compra que estamos realizando.

¿Importa mucho la hora del día a la que vayamos a comprar zapatos? Pues sí, importa. Y mucho. Muchas personas se sorprenden cuando les digo que yo solo voy a comprar zapatos para el peque por la tarde.

La explicación es muy sencilla: a última hora del día es cuando tenemos los pies más hinchados. Y así es como yo me aseguro de que al peque no le harán nunca daño sus zapatos: probándoselos justo cuando sé que nunca va a tener los pies TAN hinchados. 😉

Si una vez en la tienda, el peque está por la labor y podéis hacer que, además de probarse los zapatos, camine un poco por el establecimiento con ellos puestos, tanto mejor. Observad los movimientos y las posturas que el niño adopta cuando camina antes de elegir sus zapatos, y seguid haciéndolo a lo largo del tiempo. En caso de duda u observar algún problema, consultad con el pediatra.

Si el niño es muy pequeño y no quiere o puede caminar (o lo hace de mala gana), no pasa nada. Hay otras formas de saber si estamos realizando la elección correcta de modelo y talla.

Acertar con el modelo

  • La horma debe ser recta. Si la miramos desde abajo, debe resultarnos difícil distinguir qué zapato es el derecho y cuál el izquierdo. De lo contrario, puede deformar los dedos del niño.
  • La puntera ha de ser redonda y cerrada. Para dejar espacio suficiente a los dedos para moverse con libertad.
  • El broche debe estar sobre el empeine. Para conseguir que el pie esté bien sujeto pero tenga también movilidad. Yo, personalmente, prefiero los cierres de velcro que dan autonomía al peque para poder aprender a ponerse y quitarse él solito los zapatos (no, de verdad que no están constantemente quitándoselos).
  • El forro debe ser sin costuras. Para evitar rozaduras, heridas, abrasiones y ampollas.
  • Sujeción en el talón con un contrafuerte adecuado. Que no sea rígido en exceso y justo por encima del talón, pero no más arriba, para que el niño pueda flexionar el tobillo. Es decir: nada de botitas que suben hasta el tobillo, a no ser que su diseño lo deje libre (sí, ya sé que antiguamente se decía otra cosa al respecto, pero los traumatólogos coinciden al respecto: los zapatos de los niños deben dejar libertad de movimiento al tobillo, no aprisionarlo).
  • Suela antideslizante y flexible. Con pequeños dibujos en relieve para prevenir resbalones y de cuero o de goma, pero nunca rígida. Su altura debe oscilar entre los 3 y 5mm. Nunca más.
  • Material ligero y flexible. Para facilitar que el peque pueda despegar los pies del suelo en cada pisada.
  • La piel es el mejor material porque es flexible y permite la transpiración.
  • El empeine debe ser la parte más flexible del zapato. Pero la suela tampoco debe ser como una pared de ladrillos.

Acertar con la talla

  • Pruébale los zapatos a tu peque con los calcetines puestos y a última hora del día (cuando todos tenemos los pies más hinchados). La talla correcta debe dejar espacio para que puedas meter tu dedo índice entre su talón y el del zapato. Así nos aseguramos que entre la punta de los dedos del niño y la puntera del zapato, estamos dejando el margen libre recomendado para que los dedos estén libres y puedan moverse y desarrollarse sin atrofiarse, doblarse, torcerse o montarse unos sobre otros.
  • Nunca se debe comprar un zapato de un número mayor para que le valga durante más tiempo. Tan malos son los zapatos pequeños como los grandes, ya que modifican la pisada del niño y además, el peque puede adquirir malos hábitos o posturas inadecuadas al caminar si el zapato se le sale, se desliza o le pesa. Tampoco se debe de escoger un número menor, pensando que así el pie queda más recogido. El zapato debe proteger el pie del bebé, pero no aprisionarlo ni deformarlo.

Qué modelos y marcas elegir

Hay una enorme variedad de marcas que diseñan y fabrican zapatos infantiles. Marcas con un sinfín de modelos de zapatos de piel de calidad para nuestros peques… que no tienen en cuenta las necesidades específicas del pie de un niño.

En general, el calzado más idóneo para los niños durante toda su primera infancia es el que les proporciona equilibrio y estabilidad ofreciendo a la vez sujeción y flexibilidad.

Hay dos marcas que sí que cumplen con todos los requisitos que nosotros le exigimos a un zapato infantil. No estoy diciendo con esto que no existan más marcas apropiadas que éstas, sino que de las marcas que encuentran más o menos en cualquier sitio, estas dos son las que a nosotros nos gustan y sus zapatos, los que gasta nuestro peque.

La primera es Biomecanics, una marca avalada por el Instituto de Biomecánica de Valencia, un sello de calidad difícil de pasar por alto. Su calzado infantil es ergonómico y la marca tiene dos gamas diferentes de calzado infantil:

  • Biogateo. Un calzado que se ha ideado teniendo en cuenta que los niños no suelen dejar de gatear de la noche a la mañana aunque comiencen a dar sus primeros pasos y, teniendo esto en mente, han creado un zapato adecuado y compatible con ambas necesidades. Es el modelo de zapato que ha estado usando mi peque hasta justo este año.
  • Bioevolution. Es la horma que precisan las siguientes tallas del pie de nuestros hijos. Se trata de un zapato cómodo, flexible, con tirador trasero para favorecer que aprendan a calzarse solitos, con plantilla antibacterias, piel de máxima transpirabilidad, suela estabilizada con zona de frenado, puntera protegida y zapato confeccionado en materiales naturales. Éste es el actual modelo de zapato que usa ahora mi hijo.

En ambos casos estamos hablando de zapatos súper blanditos pero ultra resistentes, suaves y agradables al tacto, con unos acabados excelentes, desarrollados por un equipo pluridisciplinar de expertos en desarrollo y especialmente diseñados para cubrir las necesidades del pie infantil.

La marca está actualmente trabajando para lanzar al mercado Biorunning, su tercera gama de zapatos para una tercera etapa de desarrollo infantil.

La siguiente marca que se cuenta entre nuestras favoritas a la hora de escoger zapatos para el peque es Chicco. Por lo general, los productos del fabricante italiano tienen una buena relación calidad/precio sin tratarse de una gama alta de artículos infantiles. Sin embargo su calzado, desde mi punto de vista, sí se trata de un producto premium a tener en cuenta.

Chicco también divide su catálogo de zapatos para niños en varias gamas: Nursery, Pregatea, Gatea e Infant. Cada una de ellas se adapta al desarrollo natural de los pies de los más peques y tiene en cuenta las necesidades específicas de cada etapa.

Los modelos de Suela flexible Flex-zone de Chicco con plantilla fisiológica son, en cuanto a precio y calidad, comparables a los de Biomecanics. Los diseños también son muy similares, informales e incluso deportivos. Los precios de ambos zapatos giran en torno a los 45-60€.

Sí, sé que estamos hablando de zapatos que no son precisamente económicos, pero os lo aseguro: merecen la pena. Nosotros no somos nada “pijos” para absolutamente nada relacionado con la ropa o la moda, pero en los zapatos del niño es en lo único que no ahorramos.

En cuanto a las deportivas, nosotros siempre acabamos por comprar Adidas. Las suelas de otras marcas nos resultan excesivamente rígidas y poco flexibles y el diseño del empeine o de los cierres nunca nos convencen lo suficiente.

Al final estas son las únicas zapatillas con las que el peque está dispuesto a salir de la tienda con ellas puestas y, teniendo en cuenta lo mucho que le cuesta a nuestro hijo desprenderse de sus zapatos viejos, eso dice mucho a su favor. 😋

Cuanto más tiempo descalzos, mejor

Los zapatos son necesarios para proteger los pies de los peques del suelo del exterior, pero no hacen que se desarrolle mejor los pies de los niños.

Andar descalzos es lo más saludable para ellos (también para nosotros), ya que de esa forma el pie adopta posiciones que con un zapato no puede. Así se fortalece la musculatura del pie y del tobillo , se forma mejor el arco del pie y favorecemos una correcta postura al caminar.

Cómo elegir zapatos de invierno para niños

Así que en la playa, en el jardín en verano y siempre que estemos en casa, lo mejor es que los niños vayan descalzos. Así que invertid el dinero de sus zapatillas de andar por casa en unos buenos calcetines antideslizantes y listo. 😉

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