sillas de coche

¿Sillas de coche regaladas o heredadas? No gracias (y tampoco la compro online)

Muchas veces aceptamos alegremente muchos de los artículos que los hijos de familiares y amigos ya tienen en desuso. La mayoría de las veces esto nos permite tomar un poco de oxígeno entre todos los gastos que supone traer a casa a un nuevo miembro de la familia. Sin embargo, en el caso de las sillas de coche para bebés, el ahorro nos puede salir muy caro.

Por qué nuestros hijos no deben usar sillas de coche de segunda mano o heredadas

Sencillamente porque no tenemos forma de saber qué uso se le ha dado y/o en qué estado se encuentran sus materiales. Aunque los textiles de la silla estén en perfecto estado, puede haber partes no visibles dañadas o deterioradas por el paso del tiempo. Si no atendemos a su fecha de caducidad la silla puede, incluso, ya no estar homologada.

La silla de coche de nuestro hijo no es un buen artículo para intentar ahorrar dinero en él… Los SRI son sistemas de seguridad, no quitamultas. Deben proteger al niño en caso de accidente, choque, alcance, o frenazo en seco.

Los bebés son muy delicados y tienen la zona cervical muy sensible a los movimientos bruscos y golpes fuertes. Basta con un frenazo en seco a 50 km/h para que nuestro bebé sufra graves lesiones irreversibles o incluso fallezca.

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Nadie pensamos nunca que tener un accidente sea algo que pueda pasarnos a nosotros. Pero desgraciadamente, por prudentes y cuidadosos que seamos, los accidentes ocurren y en ellos hay muchos factores implicados que escapan a nuestro control.

Por qué no podemos confiar en las sillas de coche heredadas: materiales caducados o deteriorados por el paso del tiempo o el uso prolongado

A veces nos ahorramos todo el proceso de selección y compra de una silla para el coche porque optamos por aprovechar la silla de un familiar o un amigo. Este es un gran y grave error. Pero un error muy frecuente en el que muchos caemos por inercia y sin darnos cuenta, como nos pasó a nosotros durante muchos meses.

Es importante concienciarnos sobre el valor de este elemento para la seguridad y bienestar de nuestros hijos y no utilizar sillas de segunda mano o heredadas. De la misma forma que no es recomendable para el desarrollo de un bebé que utilice los zapatos que ya han sido usados por otro niño, no es adecuado para su seguridad que utilice una silla de coche que ya ha tenido un uso prolongado.

Cada niño necesita la silla que mejor se adapte a él y además los materiales en los que está fabricada han de ser capaces de absorber el impacto en caso de golpe, giros bruscos o fuertes movimientos. Si la silla ya ha tenido un uso prolongado, puede que algunas de sus piezas o componentes estén gastados o perjudicados.

Además, todas las sillas tienen una fecha de caducidad determinada. Ésta se puede encontrar generalmente en la parte trasera de la silla, al desenfundarla. No son eternas y si tienen 10 años o más es más que probable que ya no estén homologadas y su uso ni siquiera sea legal. Es decir, además de no proteger al peque ni siquiera sirven de “quitamultas”.

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Por qué las sillas compradas de segunda mano son aún peor: los daños no visibles

Cuando una persona conocida nos presta o regala la silla de coche en la que ha estado viajando su hijo, aunque se esté equivocando, cabe pensar que está actuando de buena fe.

Sin embargo, si la adquirimos de segunda mano a personas desconocidas no sabremos nunca el uso que realmente se le ha dado a la silla ni si ha estado implicada en algún accidente que pueda haber deteriorado sus materiales internos.

Por mas ticket de compra que nos presenten alegando que está como nueva, no tendremos forma de comprobarlo si su aspecto exterior no presenta daños.

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Si consideramos la silla de coche como lo que es, un artículo de primera necesidad para el bebé, y la adquirimos en primer lugar cuando preparamos su ajuar o cuando decidimos que necesita una silla nueva porque la actual se le ha quedado ya pequeña, no tendremos problemas de presupuesto para elegir la que mejor se adapte a sus necesidades

Al fin y al cabo, la vamos a amortizar en seguida ya que es un producto que usaremos a diario con el peque y que afecta directamente a su seguridad y bienestar.

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En cambio, podemos ahorrar en otras cosas menos importantes, como en ropa (que luego mucha se queda en el armario hasta con la etiqueta puesta).

Lo cierto es que de todos los productos que se presentan como necesarios a los ojos de los padres, tan solo una pequeña cantidad de ellos son realmente necesarios. Robots de cocina para bebés, cunas carísimas, hamacas, columpios, balancines, cochecitos de paseo de más de 1.000 euros, móviles de cuna…

Hay decenas de artículos que son prescindibles o sustituibles por otros de mucho menor coste. Pero no la silla del coche. La silla del coche es necesaria e imprescindible. Y no cualquiera vale, ha de ser la que mejor se ajuste a la fisionomía, la edad de nuestro hijo y sus necesidades.

¿Y una nueva regalada, por qué no?

Pues porque es importante que seamos nosotros mismos quienes escojamos la silla de coche de nuestro hijo atendiendo a las necesidades propias de la etapa infantil de nuestro pequeño y las de la familia.

En un post anterior os habló detalladamente por qué es importante acudir a un centro realmente especializado, huir de tiendas de puericultura general y cómo distinguir los establecimientos con personal formado en seguridad infantil que nos muestre la silla incluso desenfundada para que podamos comprobar su material de absorción de golpes y nos enseñe a instalarla y usarla adecuadamente.

Asimismo, en la sección del blog #acontramarcha podéis encontrar varios posts explicando lo importante que es informarse antes de elegir y optar por un sistema de retención infantil a contramarcha. Sencillamente, porque son las sillas más seguras ante cualquier tipo de accidente. Las únicas que pueden aspirar a la lesión cero.

Si alguien os va a regalar la silla, dadle las gracias y decidle que debéis estar vosotros físicamente presentes y escoger el establecimiento más adecuado, que os importa mucho escogerla por vosotros mismos por la seguridad de vuestro hijo y vuestra propia tranquilidad.

Nosotros, los padres, somos quienes debemos recibir todo el asesoramiento pertinente y las instrucciones de uso e instalación necesarias para que el peque viaje seguro. La persona donadora no debe intervenir hasta que llegue el momento de “pasar por caja”, por así decirlo. Y nunca debemos dejar de tener en cuenta las normas básicas a la hora de escoger la silla: 

  1. Correcta elección del dispositivo en función del percentil del niño.
  2. Correcta instalación del dispositivo efectuada por técnicos expertos en la primera compra y explicada detalladamente por profesionales en el establecimiento.
  3. Correcta sujeción del niño al dispositivo. Algo que también os enseñaran a hacer para evitar los errores más comunes a la hora de sentar al niño en la silla que ponen en peligro a nuestro hijo.

Por todo esto, es de suma importancia que nos concienciemos, nos informemos y no usemos sillas heredadas ni las adquiramos de segunda mano.

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Asimismo, es igualmente importante no comprarlas online (a no ser que ya estemos previamente familiarizados con el modelo por haberlo usado anteriormente). El ahorro es menor y a cambio renunciamos a la instalación del técnico experto y a las instrucciones de uso del personal cualificado. 

Debemos acudir a los establecimientos físicos especializados para que puedan asesorarnos y enseñarnos a instalarla correctamente y sentar en ella al peque de forma segura.

También es vital sustituir de inmediato cualquier silla que haya estado involucrada en un accidente o que se le haya quedado pequeña al niño, una vez rebasado su límite de peso o estatura.

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