a contramarcha

¿Por qué son más seguras las sillas a contramarcha? Dispositivos acm en impactos frontales, laterales y traseros

Cuando decidimos que nuestro hijo viajara a contramarcha el mayor tiempo posible, no fue por sumarnos alegremente a una nueva moda o tendencia. Acudimos a profesionales de la seguridad vial para informarnos adecuadamente. Los expertos nos ayudaron a decidir que SRI era mejor para nuestro hijo.

En un post anterior ya hablé largo y tendido sobre los motivos que nos llevaron a viajar en el coche con nuestro hijo a contramarcha, así como las fuentes legítimas de información en las que nos documentamos y el asesoramiento profesional que recibimos al respecto.

Buena parte de este asesoramiento experto consistió en despejar nuestras dudas explicándonos el comportamiento de los sistemas de seguridad de espaldas a la marcha. ¿Sabéis cómo se comportan las sillas ACM en impactos frontales, laterales o traseros?

¿Por qué son más seguras las sillas a contramarcha?

La reivindicación de llevar a los niños a contramarcha no es una estrategia de marketing ni cosa de un grupo de padres fanáticos. Las actitudes extremas, aunque poco deseables, suceden en cualquier tema y están más relacionadas con el carácter de las personas que con la legitimidad de la causa que defienden.

En este sentido, las posturas de “acoso y derribo”, aunque sean bienintencionadas, nos perjudican mucho más de lo que nos benefician. El “movimiento” a contramarcha está formado no sólo por cada vez un mayor número de padres concienciados y bien informados, sino por el respaldo, la experiencia y las afirmaciones de personal sanitario, médicos, pediatras, fisioterapeutas, Guardia Civil, DGT, fabricantes de SRI y expertos en seguridad infantil de todo el mundo.

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Jesús Rodríguez es un Guardia Civil que fue escogido como Ciudadano Ponle Freno 2016 por su compromiso con la seguridad vial, ya que como particular dedica gran parte de su tiempo a atender a algo tan importante como la educación vial. Jesús asegura que su hijo nunca viajará en el sentido de la marcha ya que “el origen de estas sillas no es proteger al niño dentro de un vehículo, si no que estuviesen quietos y no incordiasen”.

También manifiesta que su hijo tampoco viajará en una silla mirando al frente con arnés de 5 puntos. El arnés inmoviliza la zona de la clavícula y los hombros y la zona de las caderas. En caso de accidente o en caso de un hecho tan cotidiano como es tener que detener bruscamente el vehículo, el arnés hará que nuestro hijo quede inmovilizado en su silla, pero no podrá evitar el desplazamiento hacia adelante de la cabeza, que es la parte del cuerpo de un niño que más pesa, provocando la elongación del cuello, pudiendo tener consecuencias fatales.

Hay muchísimos testimonios profesionales como éste que son fácilmente accesibles y están al alcance de todos. Basta con acudir a un establecimiento especializado (que no es lo mismo que cualquier lugar que venda artículos de puericultura) o teclear las palabras “a contramarcha” en Google para que aparezcan millones de entradas relacionadas.

No sé por qué a mucha gente le cuesta aceptar la realidad de estos datos o la veracidad de sus fuentes. Mi cuñado pertenece a la industria cárnica y desde que me recomendó comprar el embutido para el niño al corte, en lugar de en bandejas embasadas, seguí su recomendación al pie de la letra. Sencillamente, porque él es un experto en el tema y dispone de una experiencia difícilmente debatible.

¿Por qué se afirma que incluso la silla más barata a contramarcha es 5 veces más segura que la más cara a favor de la marcha? 

Bueno, a ver, una silla de 60€ es una porquería de silla, bien sea AFM o a ACM. Si fueseis una familia a punto de comprar una moto para vuestro hijo, seguramente elegiríais la mejor a la que vuestros ahorros os dieran acceso. No la que corra más o la que sea más bonita, sino la que os diera más confianza por resultar mejor máquina, más infalible. ¿Y qué haríais con el casco?

¿Ahorrarías dinero adquiriéndolo en los 20 duros? ¿Lo compraríais en una buena tienda especializada con el asesoramiento de un experto o escogeríais uno de entre un montón expuestos en el cesto del pasillo de un hipermercado? Ambos dispositivos están homologados, pero evidentemente NO SON IGUAL DE SEGUROS.

Homologado vs Seguro

Homologado no significa seguro. Homologado significa legal. Significa que el artículo cumple con unos requisitos MÍNIMOS para que su uso esté permitido. Como padres, ¿debemos conformarnos con esto? ¿O debemos aspirar a más?

Este ejemplo es extendible a las sillas de coche. En España tenemos un problema de concienciación. Solemos considerar la sillas de auto para niños como meros “quitamultas” sin considerar que el objetivo de estas sillas debería ser evitar lesiones a nuestros hijos en caso de accidente.

En una ocasión se me acercaron unos vecinos muy contentos porque habían comprado dos sillas a favor de la marcha para su hija menor de 12 meses. Las habían adquirido en una superficie comercial y les habían salido ambas por menos de 120 euros “con Isofix incluido”.

Para empezar, el sistema Isofix no es más seguro que el sistema de anclaje con cinturón de seguridad. De hecho el cinturón de seguridad (bien puesto) es capaz de retener más de 100 kgs. de peso. El Isofix es un sistema de anclaje más rápido y sencillo cuyo objetivo es reducir los errores que cometemos a la hora de instalar por nosotros mismos la silla de coche de nuestros hijos. El asesoramiento experto y la instalación profesional cumplen la misma función.

Cometemos errores y malentendidos como éste a diario porque estamos desinformados o mal asesorados. Los vendedores que no cuentan con formación en seguridad (o que solo disponen de la información proporcionada por las marcas que venden) generan mucha confusión.

Ningún dispositivo de seguridad de 60€ puede ser igual de eficaz que uno de 300. Por eso lo mejor es elegir siempre el mejor sistema de seguridad posible que nos permitan nuestras posibilidades.

Seguridad y prestaciones

En las sillas ACM, como en todo, hay diversas gamas de precio, pero incluso la más barata protege mejor a un niño pequeño (hasta el 90% de efectividad) que las sillas AFM ya que, además de por su orientación, están diseñadas y fabricadas para absorber los impactos en lugar de sus pasajeros y evitando en mayor medida las lesiones EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA.

Sin embargo, las que se colocan en el sentido de la marcha, tal y como explicaba Jesús Rodríguez, solo consiguen evitar que el niño salga disparado del coche.

Después, en función de su precio, nos encontraremos sillas que nos ofrecen muchos más extras que otras más básicas (tapicería, opciones de reclinado, ajuste automático de arnés de seguridad, relleno viscoelástico, sistemas evolutivos con mayor tiempo de vida útil, etc.).

Pero en este tipo de dispositivos es frecuente encontrar sillas bastante económicas (menos de 300€) que han pasado con éxito el Plus Test, en tanto la silla más costosa de todas a favor de la marcha, NO lo pasa.

Cómo se comportan los diferentes SRI homologados en los diferentes impactos y la diferencia entre homologado y seguro

Las sillas ACM tienen a su favor las leyes de la física. Por ejemplo, en caso de impactos frontales y frontolaterales (considerados los más peligrosos), en las sillas AFM la zona más débil del cuerpo de un niño (el cuello) sale muy mal parada debido a que la anatomía de los niños no es la misma que la de los adultos y este tipo de choque genera un movimiento hacia delante y hacia atrás muy brusco y a una fuerza tremenda, que puede tener fatales consecuencias para ellos. ¿Pero cómo se comportan en el resto de circunstancias?

Impactos frontales: sillas ACM y sillas AFM 

El peso de la cabeza de un niño pequeño supone hasta un 25% del total de su peso. El cuello de los peques, más corto y débil que el de los adultos (ya que su columna vertebral no está osificada aún) no tiene la fuerza ni la capacidad de contener la fuerza que va a traccionar de la cabeza en caso de impacto o frenazo brusco (alrededor de 320 kg. si la velocidad es de tan SOLO 50km/h).

Ante esa tracción (que para un adulto supone un latigazo cervical) el cuello de un niño se rompe. Es lo que se conoce como decapitación interna. La lesión es tan grave que puede dejar al pequeño paralítico, tetrapléjico, pentapléjico o provocarle la muerte. Y la única forma de eliminar las consecuencias de esa tracción sobre la cabeza es evitarla, colocando al niño a contramarcha.

Las leyes de la física lo demuestran. Y también los datos de los países que han adoptado esta importante medida (los Países Escandinavos). Suecia y Noruega ha llegado a culminar años con una cifra de mortalidad infantil en el coche muy lejana a la nuestra: CERO. Y no es por casualidad: se trata de países fuertemente concienciados donde los niños llevan viajando a contramarcha más de 40 años.

La fisioterapueta Marta Erill, precursora de la campaña de concienciación Dale la vuelta, aseguraba en una entrevista realizada por la DGT que es importante informarse antes de decidir“Las leyes de la física no van a esquivar a tu hijo porque tú las desconozcas. Si tienes un choque a 50 km/h, no hace falta más, sólo 50 míseros km/h que alcanzas, con toda probabilidad, CADA VEZ que coges el coche para esas seis manzanas que te separan de la guarde o del Carrefour, el cuello de tu hijo se puede romper.”

Hay demasiadas variables al volante que hacen que nunca tengamos todo bajo control y pueden ponernos en una situación de peligro inesperada en cualquier situación cotidiana. Por eso la especialista en fisioterapia insiste en la importancia de ser conscientes del peligro: “Te lo repetiré: con un choque a sólo 50 km/h, tu hijo puede morir, puede quedar paralítico, puede sufrir lesiones cerebrales severas. El estado de maduración de su columna vertebral y el nivel de desarrollo de su musculatura no le van a proteger todavía de una tracción fuerte. En este caso, de una tracción de nada menos que 320 kg. Eso es lo que se lleva su cuellecito con un impacto como el que estamos hablando. La médula puede llegar a estirarse más de cinco centímetros y, créeme, las consecuencias de algo así son aterradoras.

La única manera de evitar este daño es prevenirlo colocando al niño en el sentido contrario a la marcha. Es de  señalar que ni una sola silla AFM ha pasado jamas el Plus Test, la prueba más exigente del mundo.

Esta prueba que se realiza en Suecia, cuenta con un Crash Test mucho más severo, realizado en condiciones más realistas y ocupándose de medir la carga cervical, el punto más vulnerable de los niños. Por algo Suecia es el país con menor índice de lesiones y mortalidad infantil en carretera: el sentido contrario a la marcha es el único legal para todos los menores de 4 años desde los años 60.

El Plus Test nació de la mano de organismos relacionados con la seguridad infantil con el objetivo de mejorar los niveles de seguridad de las sillas europeas que aunque homologadas, a su juicio, resultaban insuficientes. Además, a diferencia de los tests europeos, las pruebas suecas se realizan con Dummies dotados de acelerómetros en el cuello. Un tipo de medición que determina la eficacia de un sistema de retención en caso de impacto frontal.

A muchos padres les causa confusión el hecho de que, de la misma forma en que las sillas AFM no superan el test sueco, las sillas ACM no pasan con éxito las pruebas europeas (RACE, ADAC, etc.). En este post podéis encontrar la respuesta: los tests europeos mezclan unos serie de conceptos en su valoración que nada tienen que ver con la seguridad.

Si analizamos bien sus informes, podemos comprobar que sólo un 6% de la puntuación final de los tests europeos se refiere a la seguridad de nuestros pequeños. Sin embargo, el Plus Test mide 100% seguridad en caso de impacto.

Hace poco, el equipo de Laboratorio de mamá, en una brillante labor de investigación, puso en entredicho la fiabilidad de las pruebas del RACE destapando un escándalo que se ha hecho viral en las RRSS.

¿Y qué pasa si el choque es trasero?

Ante el razonamiento de que viajar de espaldas a la marcha es lo más seguro para un niño en caso de impacto frontal, muchos papás se plantean que ocurriría si en lugar de ser frontal, el impacto fuera trasero. La experta en SRI, Cristina Barroso, lo explica detalladamente en este artículo.

Las leyes físicas nos demuestran que nunca puede ser igual de fuerte y nocivo un impacto por alcance trasero que un choque frontal. La fuerza del impacto de un vehículo que se mueve en la misma dirección que nosotros y aproximadamente a la misma velocidad, nunca conseguirá ser igual de lesivo que un impacto frontal por la sencilla razón de que a la fuerza del choque y a la velocidad no debemos sumarle además la fuerza de la deceleración.

Pero incluso en estos casos, los dispositivos a contra marcha resultan más eficaces“Cuando los pasajeros van de frente a la marcha, las lesiones derivadas de la inercia del movimiento son muy superiores en número y gravedad que cuando el pasajero va de espaldas, ya que de frente todo el daño se lo lleva el cuerpo y de espaldas el 80 o 90% del daño lo absorbe el sistema de retención”, afirma Barroso.

Cómo se comportan las sillas a contra marcha en los impactos laterales

En este artículo de Retension Infantil también se explica a la perfección por qué de nuevo la física respalda el sistema a contramarcha.

En el sentido de la marcha, silla y pasajero están más cerca del punto de anclaje, por lo que el sistema reacciona como una coctelera. Aunque el torso del niño esté inmovilizado, la cabeza está suelta y sufre dos violentos movimientos consecutivos que además siguen direcciones diferentes: hacia delante y hacia el lado del que viene el impacto.

Este tremendo movimiento, además de ser fatal para el cuello del pequeño, también aumenta las posibilidades de que su cabeza se salga de la orejera de la silla e impacte contra la estructura del vehículo. Aquí tenéis un Crash Test que ilustra este impacto con un dispositivo AFM:

Cuando la silla va de espaldas ocurre justo lo contrario: la silla y su pasajero están al otro extremo del punto de anclaje, por lo que ambos se desplazan en bloque.

El cuello no sufre tanto en esta posición, ya que lo que sucede con el pasajero es que se incrusta en el respaldo de la silla, que lo protege y reduce el riesgo de que la cabeza se salga de la zona segura de protección.

Aquí tenéis el mismo Crash Test que ilustra el mismo impacto, pero en esta ocasión con un dispositivo ACM:

 

¿Y por qué hasta los 4 años mínimo a contramarcha?

Porque a esa edad, la musculatura del cuello, cervicales y columna vertebral de los niños ya está osificada y formada. A partir de esa edad, dada la evolución del perímetro cefálico y la formación de la columna vertebral, es cuando se puede comenzar a utilizar el cinturón de seguridad mirando al frente en un grupo 2/3 que lo guíe de forma correcta.

Sin embargo, solemos tener demasiada prisa por situar a los peques de cara a la marcha… Si tu hijo puede ir a contramarcha pasados los 4 años porque se lo permite su silla en función de su peso y altura, llévalo de espaldas a la marcha el mayor tiempo posible. Hasta agotar el límite de peso o altura de la silla, muchos niños llegan a viajar de esta forma más seguros hasta los 6, 7 o incluso 8 años.

Nosotros expusimos innecesariamente a nuestro hijo a un grave peligro por causa de nuestra desinformación, pero tardamos menos de una semana en darle la vuelta cuando comenzamos a documentarnos en profundidad. Como la mayor parte de papis que se plantea la contramarcha, temíamos las mismas cosas que el resto cuando empieza a valorar este sistema de seguridad: el espacio para las piernas, los berrinches del peque… (aunque esto último, claro está, no nos iba a impedir tomar las decisiones mejores para él). Pues bien: este vídeo se lo hicimos a mi hijo EL PRIMER día que le dimos la vuelta:

¿Queréis saber qué tal viaja un peque #acontramarcha ? 🚙 ¿Qué tal si se lo preguntamos a él mismo? ☺️

Una publicación compartida de Tania Losada (@unamamanovata) el

Hay muchos falsos mitos en torno a los sistemas de seguridad a contramarcha. Los niños NO se marean por ir a contramarcha, no se aburren, no se rompen las piernas y no tienen limitado su campo de visión. Lo único que sucede con los pequeños a contramarcha, es que viajan seguros.

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