a contramarcha

Por qué y cómo escogimos nuestra silla de coche #acontramarcha

La verdad es que tengo que empezar este post dándole las gracias a una lectora, ya que debido a una indicación que me hizo comencé a informarme en profundidad sobre seguridad infantil y gracias a ella hoy mi hijo de casi 2 años y medio viaja 5 veces más seguro a contramarcha.

La importancia de informarse antes de elegir: a contramarcha se reduce el riesgo de lesiones en un 90%

Aunque nosotros éramos vagamente conscientes de que existía un movimiento de padres concienciados y bien informados, respaldados por médicos y expertos en seguridad infantil que propulsaban un cambio en la normativa que rige la actual homologación de los SRI en España, no habíamos profundizado tanto en el tema como para sentirnos tan preocupados como nos sentimos una vez que accedimos a toda la información, datos y estadísticas existentes.

En España los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad infantil. En concreto, el grupo más afectado es el de los niños entre 1 y 5 años que viajan en el sentido de la marcha. Este vídeo del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid explica a la perfección el motivo por el que en la mayoría de los casos la lesión que provocan los accidentes de tráfico en los niños es cervical, con graves o fatales consecuencias:

La primera causa de mortalidad infantil… Da que pensar. Como padres nunca consentimos que nuestro hijo calzara zapatos usados por amigos o primos porque era malo para su salud, pagamos un pastón por la vacuna de la Meningitis B aunque apenas hay niños que enfermen de ella, contratamos un seguro de salud privado para que le atendieran lo antes posible ante una urgencia médica (sólo por si acaso) e incluso nos mudamos de casa buscando un barrio donde poder ofrecerle a nuestro hijo un mejor ambiente donde crecer y el acceso a mejores centros educativos… ¿Y resulta que después de todo, no le estábamos protegiendo de su mayor amenaza?

Así que comenzamos a informarnos: en qué situaciones se daban con mayor frecuencia los accidentes más peligrosos para los pequeños, que tenían en común todos ellos, qué SRI estaban implicados en mayor número de casos con lesiones graves o incluso fatales para los niños, qué tipo de lesiones eran las más frecuentes… y un largo etcétera.

Homologadas no es lo mismo que seguras

Como ambos somos periodistas, creemos saber escoger bien nuestras fuentes de información y sabemos por experiencia que la autenticidad de las mismas no siempre corresponde a los canales oficiales ni a las corrientes de voz mayoritarias. Nos comenzamos a informar desde el escepticismo, pero cuando te presentan un líquido blanco y en botella que parece leche, huele a leche, sabe a leche y pasa un control de calidad que certifica que es leche… Al final tienes que admitir que es leche. Por más que lo que tú llevaras consumiendo toda la vida como tal fuera de color azul… Rectificar es de sabios, dicen. Y al final de toda la documentación que acumulamos, vaya si rectificamos.

Lo cierto es que sentimos una tremenda desazón. Si a nosotros, que somos padres concienciados y profesionales de la información, nos ha costado tanto empezar a hacer las cosas bien… ¿Cuántos miles o millones de padres existen en la actualidad ajenos al mayor riesgo que corren sus hijos al viajar en el coche con sillas en el sentido de la marcha que se supone que son seguras solo por el hecho de ser homologadas? Aterra pensarlo.

Tal y como afirma Cristina Barroso, experta en sistemas de seguridad infantil:

Una silla segura no solo aspira a que el niño salga vivo de un accidente sino que su objetivo es conseguir que salga ileso.

¿Por qué entonces hay sistemas homologados que no protegen a los niños en un simple frenazo en ciudad a 50 km/h? Porque está claro que homologado no es lo mismo que seguro. Si no, ¿por qué mueren niños que están correctamente colocados en sillas homologadas perfectamente instaladas? Tal vez porque son meros “quitamultas”. Ya lo dice su denominación: nuestros SRI son sistemas de “retención” infantil. No de seguridad, no de protección. Solo de retención.

Viajar a contramarcha: un 500% más de probabilidad de salir ileso

Barroso, consultora de SRI, asegura que colocar a un niño en el sentido contrario a la marcha no sólo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte sino que “aumenta la probabilidad de que salga ileso de un accidente en un 500 por ciento.” 

Como padres, la primera reacción que tuvimos una vez bien informados, es sentimos culpables por nuestra negligencia. La información había estado ahí, al alcance de nuestra mano durante todo el tiempo… Pero también nos sentimos indignados. Indignados por la falta de una postura oficial definitiva y por la falta de información coherente por parte de las autoridades pertinentes.

Está muy bien que la Guardia Civil y la DGT recomienden de vez en cuando en campañas o haciéndose eco de las opiniones de expertos llevar a los peques a contramarcha el mayor tiempo posible. Pero recomendar no es lo mismo que establecer una norma por ser la única medida realmente efectiva. No podemos consentir que nuestros Sistemas de Retención Infantil se limiten a retener al niño en el asiento de un coche en marcha. Debemos aspirar a más. El objetivo debe ser que viajen seguros.

Los expertos recomiendan las sillas a contramarcha como mínimo hasta los 4 años, mucho más allá de lo que obliga la ley en España

Cualquiera podría pensar que si nuestros SRI están homologados es porque son seguros. Bajo esta reflexión adquirimos las sillas de coche de nuestro hijo (2 capazos + 2 sillas en el sentido de la marcha = el triple de dinero que una única silla a contramarcha de Grupo 0/1 que cubre al niño hasta los 4 años). Lo hicimos basándonos en los tests de seguridad de los clubs automovilísticos, sin saber que en ellos la seguridad cuenta tan solo un 6% de la puntuación final

En la actualidad, en España conviven 2 normativas comunitarias, la ECE-R44 y la UN-129 (conocida como i-Size). La primera valida que un niño viaje a favor de la marcha desde los 9 kgs. La segunda, lo permite a partir de los 15 meses. Ahora sabemos que esto es una barbaridad. Ambas medidas, según Cristina Barroso, son totalmente insuficientes: “En ninguno de los dos casos el cuerpo del niño está preparado para recibir sobre su cuerpo el 70% de un impacto.” 

Curiosamente ninguna de las sillas consideradas como “las más seguras” pasa el Plus Test, uno de los sellos más reconocidos a nivel internacional en materia de seguridad vial infantil. Las pruebas se realizan en Suecia, un país que se caracteriza precisamente por sus altos niveles de exigencia en todo lo relacionado con la seguridad de los más pequeños. Hay muy pocas sillas en el mundo que hayan pasado esta durísima prueba y las que lo han hecho lucen con orgullo su sello identificativo. Todas ellas son sillas a contramarcha.

El motivo es que el Plus Test es el único del mundo que mide los daños en la zona cervical del niño, su zona más delicada en caso de accidente de coche (curiosamente, el estándar europeo solo mide la aceleración del tórax y la cabeza, pero no el daño causado en el cuello). Además el Crash Test de los suecos también se realiza en condiciones mucho más exigentes, garantizando en conjunto unos ensayos mucho más exigentes  y unas mediciones más estrictas respecto a la carga cervical.

Por este motivo, ninguna silla a favor de la marcha hasta la fecha ha podido superar el Plus Test. Basta observar la diferencia de cómo acusan los peques un mismo impacto viajando en el sentido de la marcha o en su contrario:

El ejemplo de Suecia nos indica el camino a seguir. Es el país con la tasa de mortalidad infantil en carretera más bajo: en 2015 ningún niño menor de 4 años falleció en un accidente de tráfico. ¿El motivo? El sentido contrario a la marcha es el único legalmente permitido por las autoridades suecas hasta los 4 años de edad. Ni siquiera Alemania, que tiene los coches más seguros del mundo, iguala esta cifra.

Así que el 90% de las lesiones son evitables colocando a los pequeños en el sentido contrario a la marcha en el vehículo, pero tan sólo el 1% de los niños españoles viaja a contramarcha. ¿Por qué? Por desinformación.

Padres informados, niños seguros

Los padres, como ciudadanos, podemos provocar cambios sociales significativos e importantes. Sucede a diario, cuando por ejemplo nos manifestamos en las puertas de los colegios que no tienen calefacción o aire acondicionado. Todos nos unimos en estas circunstancias por un bien común: el bienestar de nuestros hijos. Ellos son nuestro mayor tesoro, nuestro mejor legado, la mejor parte de nosotros mismos.

Y con este objetivo, para aportar mi granito de arena, inauguro con este post una sección nueva en el blog: #acontramarcha. Yo no soy de considerarme más madre que ninguna, ni cruzo la calle para decirle a una mamá que la mochila con la que portea a su bebé no es ergonómica o que le de el pecho en lugar de darle el biberón… Para nada. No puedo influir en las decisiones que toma otra madre en lo referente a la seguridad y el bienestar de sus hijos. No es mi deseo ni mi derecho hacer esto. A pesar que desde que mi hijo viaja seguro a contramarcha cada vez que veo a un niño en el sentido de la marcha siento como si le viese jugando con agua al lado de un enchufe: es sólo cuestión de suerte que le ocurra, o no, algo terrible.

Yo no puedo dejar la seguridad de mi hijo en manos del destino o de la suerte. Su bienestar es demasiado importante para mí y su seguridad depende exclusivamente de mí. Si el día de mañana tuviésemos un accidente (cruzo los dedos porque nunca pase) quiero tener la conciencia absolutamente tranquila de que hice todo lo que estaba en mi mano para conseguir que saliera ileso.

Y esto, ojo, no está reñido con la economía familiar. Es falso que las sillas a contramarcha sean más caras que las del sentido de la marcha. Podéis comprobarlo vosotros mismos consultando las cuentas, comparativas y reflexión del grupo Que los niños viajen a contramarcha (por favor) en este post. Aún en el caso de escoger los modelos a contramarcha más costosos del mercado, una silla ACM de 0 a 4 años + una silla de grupo 2/3 supone una cantidad a amortizar en 10 años (el tiempo de vida útil en el caso de familias con 2 peques en las que el menor hereda las sillas de su hermano) es ridícula: 40 céntimos diarios de gasto diario en seguridad de los niños.

Las sillas acm no son “más caras” que las sillas de frente…lo que sucede es que, en la mayoría de los casos, las descubrimos cuando YA nos hemos gastado una pasta en sillas de frente. Y ahí es cuando realmente hay un descalabro importante en el presupuesto.

Cuando la prioridad se pone en el sitio correcto, las cuentas SIEMPRE SALEN. En Suecia, el primer artículo que se compra del ajuar es la silla de auto. A partir de ahí, el resto del ajuar se elige con el dinero que queda. (…)

La realidad es que una silla de frente -con arnés o con escudo- no protegerá a tu hijo si tiene menos de 4 años; de hecho, la silla de frente MÁS CARA (580 euros) JAMÁS protegerá a tu hijo en un simple frenazo, con la misma eficacia con la que lo hará la silla acm MÁS barata (225 EUROS).

Cuando contratas un seguro de vida, de viaje o para el hogar nunca lo haces pensando que lo vas a necesitar. Lo haces por si lo necesitas. Y, en la medida de nuestras posibilidades, siempre procuramos que cubra la mayor parte de daños posibles (incendio, robo, inundación, etc.) Pues exactamente igual debemos actuar a la hora de elegir el mejor y más completo sistema de seguridad infantil para nuestro hijo. Ojalá nunca sea necesario, pero si lo es… Lo lógico es desear que “cubra” al 100% al niño.

Los accidentes, por desgracia, ocurren. Y hay demasiadas variantes que influyen en ellos y que escapan a nuestro control. Tanto en ciudad como por carretera, da igual el lugar. Una velocidad mínima es suficiente para que en caso de impacto o frenazo brusco nuestro hijo salga mal parado. Los vídeos con dummies que circulan por la red están hechos a 50 km/h. Y fijaos si son escalofriantes y esclarecedores…

Yo no puedo cambiar las decisiones que otros padres toman, pero lo que sí puedo es contribuir desde esta plataforma a extender información veraz y compartir las fuentes expertas que voy encontrando para que todos los papás que lo deseen, puedan informarse antes de tomar una decisión. Tal y como nosotros hicimos gracias a la iniciativa de una de las lectoras de este blog a la que siempre le agradeceré la llamada de atención que me hizo.

Elegir una silla a contramarcha: primeros pasos

Una vez que tuvimos claro que las sillas ACM eran de lejos mucho más seguras incluso en caso de impacto trasero o impacto lateral, no podíamos seguir poniendo en riesgo a nuestro peque. Desde que empezamos a informarnos hasta que acudimos a un centro especializado para adquirir nuestra actual silla ACM pasaron tan solo unos días.

Nos acabábamos de mudar y os aseguro que nuestro presupuesto familiar no estaba para tirar cohetes, pero la seguridad de nuestro hijo no tiene precio. Así que sacrificamos la compra de un sofá para poder elegir la silla que más nos convenciera. Ni siquiera me planteé tratar de conseguir un patrocinador que nos la cediera (y, por supuesto, sobra decir que este post NO es patrocinado). Queríamos escogerla por nosotros mismos, ajenos a los intereses de fabricantes y marcas. Y entonces, ¿por dónde empezar?

Bueno, no son muchas las marcas que fabrican y distribuyen a España este tipo de sillas. Sí que hay suficientes como para tener una gama variada de opciones entre las que elegir, pero no tantas como las que inundan las estanterías de los centros comerciales y grandes superficies de puericultura. Así que la edad, talla y peso del niño en el momento de la compra reducen bastante las opciones.

Ni el precio, ni la falta de modelos a elegir (comparativamente hablando) es un motivo para retrasar la compra de la silla a contramarcha. Según los expertos, la silla más barata a contramarcha es 5 veces más segura que la más cara en el sentido de la marcha. Sencillamente porque tiene todas las leyes físicas a su favor. Y también porque estas sillas están diseñadas y fabricadas para absorber el impacto del choque en lugar del niño. El precio de los modelos más económicos no afecta a su seguridad, sino a otros factores como la estética, el diseño, los acabados o los extras.

De cualquier forma, tal y como sostiene Marta Erill, autora de Una mamá de otro planeta, fisioterapeuta y precursora de la iniciativa #dalelavuelta, ninguna silla de 59€ (a contramarcha o en el sentido de la marcha) es segura aunque sea homologada. Así que antes de adquirir una silla barata en un supermercado, nos aconseja visionar algún Crash Test como éste:

En el blog Retension Infantil tienen una sección muy instructiva sobre cómo elegir silla ACM teniendo en cuenta todos los requisitos y necesidades, tanto del sistema de seguridad, como del peque y hasta de la familia. La primera lección de provecho la sacamos de aquí: no todas las tiendas son expertas en seguridad infantil. Y lo comprobamos en persona: en la primera tienda a la que acudimos, nos atendió una vendedora a la que le daba lo mismo vendernos una silla ACM que otra dotada con el peligroso escudo frontal, no nos enseñó a instalar la silla ni nos preguntó mucho más aparte del color en el que estábamos interesados y si la queríamos con Isofix o sin él (sin explicarnos que esto no afecta a la seguridad de la silla, como se suele pensar equivocadamente, sino a su comodidad de instalación). Tampoco nos preguntó la edad, talla ni peso del niño ni nos animó a probarla con él antes de comprarla. Ni una sola pregunta acerca de qué coches teníamos (para ver tan siquiera que la silla cupiera bien en ellos) ni qué uso íbamos a darle a la sillita: compartido, frecuente o esporádico, etc.

Como la experiencia es un grado, en estos casos siempre ayuda apoyarse en el criterio de otras mamás que ya han adoptado el sistema que estás evaluando y tienen una opinión práctica del mismo. En nuestro caso, contactamos con Cristina, autora del blog El laboratorio de mamá, desde cuya plataforma hace una gran labor de concienciación e información sobre seguridad infantil.

Ante nuestra incapacidad de encontrar una tienda verdaderamente especializada, habíamos estado informándonos como buenamente habíamos podido a través de internet sobre los distintos modelos y marcas. También habíamos consultado foros en los que los papás que usaban sillas ACM y los expertos que las vendían daban su opinión sobre ellas y describían sus características. Y en base a esta información teníamos un par de candidatas favoritas (la Wolmax, la Minikid y la Rekid; todas de la marca Axkid), pero no queríamos cometer más errores. Cristina fue muy amable nos ayudó bastante aclarándonos algunas dudas.

Factores a tener en cuenta a la hora de elegir una silla a contramarcha

Según la opinión de los expertos y nuestra propia experiencia, los factores a tener en cuenta a la hora de escoger una silla de coche segura para nuestros hijos son:

  1. Que sea a contramarcha, por supuesto.
  2. Elegirla en función de la edad, estatura y peso del niño para que el peque pueda viajar ACM en ella y de forma confortable el mayor tiempo posible. Es decir: elegir el sistema acm que mejor se adapte a cada niño.
  3. Acudir a un establecimiento especializado (que no lo es por la cantidad de sillas que venda, sino por la formación de sus profesionales).
  4. Dejarte asesorar en función de vuestras necesidades (automóvil, uso, espacio disponible, etc.)
  5. Que sea instalada por un técnico experto para asegurarnos que además de segura, es fiable (correcto anclaje al coche) y que además os enseñe a instalarla y usarla correctamente (niño correctamente sujeto a la silla).

Después vienen otros factores como que el arnés sea de 3 ó 5 puntos, que tenga o no Isofix, que incluya más o menos prestaciones de comodidad o versatilidad, su diseño, etc. que pueden ir aumentando sus características y su precio. Pero esos primeros 5 puntos desde nuestro punto de vista, son vitales.

Al final todo se resume en la correcta adecuación y fiabilidad del sistema de seguridad. Cristina Barroso destaca 3 reglas de oro que todo padre debe tener en cuenta a la hora de asegurar a su hijo en el coche:

  1. Correcta elección del dispositivo.
  2. Correcta instalación del dispositivo.
  3. Correcta sujeción del niño al dispositivo.

En nuestro caso, como el peque ya no es un bebé, no necesitábamos una Silla Grupo 0/1 (de 0 a 18Kg.) sino más bien una de Grupo 1 y 2 (de 9 a 25 kg.). Con casi 2 años y medio, lo que más nos interesaba era que pudiera viajar a contramarcha el mayor tiempo posible. En casi todos los modelos de silla la altura máxima del respaldo es de 105 cm. así que el momento del cambio al sentido de la marcha llega cuando el peque sobrepasa el peso o el límite de altura del respaldo.

Se suele decir que estas sillas permiten que el niño viaje ACM hasta los 4 años, pero leyendo a Cristina nos dimos cuenta de que esto en realidad depende mucho de cada niño. Hay niños muy menudos capaces de continuar en su silla hasta los 6 años y otros que podrían sobrepasan el peso y/o la altura antes de los 4 (aunque no es lo normal). Incluso hay niños que, aún siendo muy altos, amortizan muchos años su sillita porque son más largos de piernas que de tronco. Por supuesto, en todos los casos el niño debe viajar en el sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible.

a contramarcha

Y de aquí se desprende nuevamente la importancia de acudir a un establecimiento físico con el peque. También leyendo a Cristina nos dimos cuenta de la importancia de no comprar la silla de coche por internet. No sólo porque no es posible probarla antes, sino porque la instalación por parte de un experto, así como el asesoramiento que estos ofrecen a las familias para aprender a instalarlas sin cometer errores, puede aumentar y disminuir enormemente el porcentaje de riesgo de lesiones en caso de accidente. Ya puedes tener la silla ACM más segura del mercado, que si no está bien instalada o el niño no está correctamente colocado en ella, no vale para nada.

Volviendo a la nuestro… Vaticinar el desarrollo que un niño va a tener es harto complicado, pero como nuestro enano (29 meses) está en un percentil medio de peso (13 kg.) y medio-bajo de altura (85 cm.) y nosotros no somos altos, es de suponer, por lógica, que sobrepase antes la capacidad de peso que la altura de la silla, así que nos interesaba una silla ACM hasta los 25 kgs.

Así descartamos de un plumazo un par de modelos que daban mayor altura de respaldo (110-115cm.) a favor de los que ofrecían una mayor capacidad de carga. Y ahora tocaba la parte más difícil… Encontrar un establecimiento verdaderamente especializado. Y después de muuuuuchas vueltas (llamadas de teléfono, consultas en foros, búsquedas online y visitas a tiendas, dimos con Bam Bam. Y fue como cuando no tienes ni idea de medicina pero sabes reconocer a un buen médico por como te guía, te habla y te trata. El equipo de esta tienda del centro de Sevilla (que SOLO VENDE SILLAS ACM y no vende online) se toma tan en serio su trabajo que tienes que concertar cita previa porque tardan una media de 2 horas en atender a cada familia.

¿El motivo? Te enseñan e instalan in situ todas las sillas a contramarcha que tienen en el establecimiento, también te enseñan a instalarlas, te esclarecen todas las dudas habituales relacionadas con los falsos mitos de viajar a contramarcha (entre ellas si el niño va a protestar mucho, algo que parece que pesa mucho en la decisión de los padres y que a mí la verdad me importaba un bledo… ¡Pues anda que si tuviera que tomar las decisiones que afectan a su seguridad consultándoselas a mi hijo de 2 años!) y te hacen un sinfín de preguntas acerca de los modelos y el uso de los coches de los que dispone la familia, así como de sus hábitos de vida, etc. Todo para ayudarte a elegir el mejor sistema a contramarcha para tu hijo y tu familia.

¿Por qué es importante todo esto? Pues por ejemplo: todos los expertos coinciden en que cuanto menos se mueva la silla del coche, tanto mejor. Los padres, abuelos, tíos, etc. cometemos infinidad de errores en la instalación y luego tendemos a no comprobar tan a menudo como deberíamos los anclajes, arneses, etc. Así que cuanto menos toquemos la silla instalada por el técnico, mejor. Pero claro, por poco que muevas la silla, siempre surge alguna ocasión en la que es necesario que el abuelo lleve al niño al médico o su tía le recoja de la guardería. No todas las familias tienen un presupuesto tan alto como para adquirir más de 1 ó 2 sillitas que en el mejor de los casos van a ser usadas una vez al mes. En estos casos, lo recomendable es escoger el sistema de instalación más sencillo e intuitivo posible. Con Isofix, por ejemplo.

A nosotros, que de momento hemos adquirido solo una silla a contramarcha (aunque espero poder pedir una segunda a los reyes esta Navidad) nos recomendaron cambiar de llaves en lugar de cambiar la silla. Es decir: intercambiarnos los 2 vehículos que hay en la familia en lugar de estar moviendo la silla de uno a otro todos los días.

Otro ejemplo: hay sillas a contramarcha con plataforma giratoria que admiten colocar al niño en el sentido de la marcha. ¿Por qué estas sillas son adecuadas para determinadas familias? Porque aunque no superen el Plus Test son igual de seguras en el sentido opuesto a la marcha que las de posición fija a contramarcha. El motivo por el que algunos fabricantes diseñan este sistema giratorio para sus sillas es el de facilitar la colocación y el acceso al niño en, por ejemplo, coches pequeños de tan solo 3 puertas en las que hay que introducir y colocar al peque en la silla desde los asientos delanteros. Evidentemente no pasan el Plus Test porque al incorporar la opción de colocar al niño en el sentido de la marcha, son probadas en ambos sentidos y en el de a favor de la marcha no superan la prueba. Pero muchas sí la superan en la posición opuesta, aunque no puedan lucir el distintivo al fallar en uno de sus sentidos.

También es importante el número de coches a equipar y el uso que la familia da a cada uno. Si tenéis varios coches en la familia pero no usáis con la misma frecuencia todos ellos y hay un vehículo que es claramente el principal, dejando el resto para usos muy puntuales e irregulares, quizás es conveniente analizar la calidad/precio de varios modelos de sillas. Hay todo tipo de modelos equipados teniendo en cuenta multitud de escenarios de siniestralidad, pero todos ellos van a funcionar igual de bien en situaciones cotidianas tales como un simple frenazo. Situaciones en las que, en cambio, las sillas AFM más galardonas se han mostrado totalmente ineficaces.

La siguiente imagen corresponde a un accidente publicado en el diario El Mundo en el que falleció por lesión en el cuello un niño de 2 años al chocarse su madre contra un bordillo en ciudad, hace 3 años en Córdoba. El menor iba sentado en la parte trasera con las medidas de retención legalmente establecidas (a favor de la marcha). Lo que más miedo me da a mí de la imagen es lo absolutamente escalofriante que resulta ver la ausencia de daños en el coche. Por eso, aunque todo es importante (forma de conducir, estado del conductor, velocidad, distancia de frenado, variables externas, tipo de coche en el que se viaja, etc.) el SRI es absolutamente prioritario en la seguridad de los niños.

En definitiva, los expertos te ayudan a tener en cuenta infinidad de factores, detalles y circunstancias que a ti no se te hubieran ocurrido nunca, pero a los auténticos profesionales de la seguridad infantil sí. Para que veáis más claramente la diferencia entre el primer establecimiento que visitamos y éste, os diré que la asesora que nos atendió estuvo con nosotros unas hora y media, nos instaló varias sillas in situ (tienen un asiento de coche para demostraciones instalado en la tienda), nos describió todas las características de cada una, nos instruyó sobre la seguridad a contramarcha, desmintió mitos y corrigió errores, escenificó ejemplos prácticos… Una pasada, en serio.

La misma tarde del día en que escogimos la silla, un técnico experto en la instalación de sillas a contramarcha de Bam Bam nos llevó a casa la silla que finalmente habíamos elegido por la mañana en la tienda, nos enseñó de nuevo todas su características, así como a instalarla, revisó ambos coches para asegurarse de que era apta para nuestros dos coches familiares, la probó con el peque en nuestros vehículos para asegurarnos antes de comprarla (aún no la habíamos pagado) de que efectivamente era adecuada y confortable para él, así como para elegir el grado de inclinación que al niño le venía bien (la posición más adecuada es aquella que estando el respaldo lo más recto posible, evita que al peque se le caiga la cabecita si se queda dormido), nos enseñó a instalarla paso a paso (hasta nos dejó grabarle en vídeo para que pudiésemos consultarlo en caso de duda) y finalmente nos la dejó correctamente instalada después de echar una hora más con nosotros.

Y a día de hoy aún nos dedican todo el tiempo que necesitamos por teléfono (y presencialmente si quisiéramos) para resolver cualquier duda que nos pueda surgir respecto al uso o instalación de la silla (una segunda consulta fue necesaria porque necesitábamos instalar anillas en uno de nuestros dos coches para poder instalar los lower tether que lleva nuestro modelo de silla, una característica de algunas de las sillas ACM que refuerzan su estabilidad).

¿Y qué silla a contramarcha escogimos?

Después de valorar muchos aspectos escogimos la Axkid Minikid, una silla de diseño y fabricación sueca con el distintivo del Plus Test. También valoramos los aspectos positivos de otros modelos como la calidad-precio de la Wolmax y la Joie Stages, el anclaje isofix de la Rekid o la facilidad de montaje de la Concord Reverso Plus, pero dejaré para otro post (dado la longitud de éste) los motivos que decantaron nuestra compra (basta con anticipar que fue la que más nos gustó por cuestiones de seguridad y vida útil).

a contramarcha

También quiero dedicarle tiempo a parte a las características principales de cada una de la sillas que valoramos (por si estáis en el proceso de documentación o elección y os sirve de ayuda) y compartir nuestra experiencia de uso hasta la fecha con el modelo escogido…

Por cierto, ¡el peque nos sorprendió a todos viajando desde el primer día en su silla a contramarcha la mar de contento! Aquí os dejo una foto de su primer viaje de casa a la guarde (15 minutos), tan a gusto disfrutando de las vistas por la ventanilla trasera (porque sí: a contramarcha también PUEDEN VER el paisaje por las ventanillas). Como podéis comprobar, ni sombra de berrinche:

a contramarcha

Y aquí otra que subí a Instagram cuando 3 días después de estrenarla hicimos un viaje largo (5 horas de coche a la ida y otras tantas a la vuelta unos días más tarde) con el peque sentado en ella. Como podéis ver, decidimos ponerle una funda protectora homologada y de la propia marca para preservar el tejido (porque con los peques ya se sabe…) En esta ocasión tampoco puso ni una sola pega. 🙂

Mi hijo viaja hoy 5 veces más seguro a contramarcha (y su madre, que soy yo, duerme un millón de veces más tranquila). Los niños pequeños se adaptan a todo rápidamente… Pero os confieso una cosa: aunque cada viaje en coche me costara un berrinche, me daría absolutamente igual. Seguiría viajando a contramarcha ahora que sé que es lo mejor para él. Porque como madre, soy la única responsable de la seguridad de mi hijo.

Él tiene 2 años y 5 meses. No pienso consultarle las decisiones que tomo por su propio bien. Si fuera por él nunca se lavaría los dientes ni iría al médico, comería patatas fritas a todas horas y cruzaría la calle sin mirar. Su bienestar es todavía mi responsabilidad; no la suya, porque es muy pequeño. Y a mí, que soy su madre, me importa que esté contento… pero aún me importa más que esté bien.

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