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#SMLM2017: 5 Consejos para destetar a tu bebé que nunca deberías seguir

Dejar de amamantar a un bebé es una decisión muy personal y difícil de tomar. Lo más aconsejable es permitir el destete natural del pequeño, pero puede que haya múltiples circunstancias que te obliguen a tomar la decisión, valorando los pros y los contras y con conocimiento pleno de los efectos de la lactancia de larga duración. Cómo se lo tome el bebé y lo mucho que le afecte depende de la edad del niño, de su carácter y de lo dependiente que sea del pecho. Sea como sea, estos son 5 consejos para destetar a un bebé que se suelen decir y que nunca deberías seguir.

Cómo no debemos destetar a un bebé

Aprovechando la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2017, que este año se celebra bajo el lema: “Construyendo alianzas para proteger la lactancia materna: por le bien común, sin conflictos de intereses” vamos a tocar un tema que muchas veces se deja en el cajón del olvido: el destete del bebé.

1. Aprovecha que te vas a trabajar para quitarle el pecho

El fin de la baja maternal y la incorporación de la mamá al trabajo supone la primera gran separación entre bebé y madre. Es un momento de gran ansiedad para ambos, sobre todo para el pequeño que está acostumbrado a estar siempre con su mamá, su persona favorita en el mundo entero y aquella de la que él más depende.

Teniendo en cuenta los múltiples y grandes beneficios de la lactancia materna, es absurdo que aconseje retirar el pecho justo en esta circunstancia tan dolorosa y complicada tanto para la madre como para el bebé. Muchas mujeres consiguen continuar con la lactancia materna exclusiva practicando la lactancia diferida. Es decir: extrayéndose leche para que le sea administrada a su bebé durante su ausencia.

Dado que la OMS aconseja la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida y las bajas maternales no suelen durar mucho más de 4 meses o 4 meses y medio, lo ideal es que siga siendo amamantado.

Así que al estrés por separación del bebé respecto a la persona que hasta entonces ha sido su referencia, su cuidador principal, con la que ha creado el mayor vínculo y le hace sentir más seguro; se suma que aún es un bebé totalmente dependiente, con necesidades afectivas y nutricionales concretas y que no está aún preparado para separarse de su madre. Muy probablemente en esta situación, el bebé sienta que está siendo rechazado y cueste mucho más que acepte el biberón.

2. Quítaselo de golpe y no des marcha atrás

Como nosotros practicamos la lactancia prolongada ya ni recuerdo la de veces que he escuchado esta frase, aún cuando ni se me pasaba por la cabeza retirarle la teta a mi hijo… Pues bien, este, también es un mal consejo.

La etapa del destete es un proceso largo en el que el bebé toma cada vez menos pecho y más alimento. Quita al niño la teta, ya sea en un día, ya sea en unos pocos es un error porque es doloroso para el niño. Y no va a doler menos porque lo hagas de golpe. Un bebé no es una tirita.

Guía de Práctica clínica sobre lactancia materna

Para que el bebé lo lleve bien (y también para que la madre lo lleve bien porque a ninguna madre nos gusta ver o hacer sufrir a nuestro bebé), lo ideal es que el destete sea un proceso progresivo que respete el ritmo natural del niño.

El destete debe ser un proceso progresivo que respeta el ritmo natural del niño

Y habrá momentos de retroceso: semanas en que se pone malo y solo quiere teta, semanas de ir sustituyendo tomas por otras comidas o actividades, semanas de buscar otras maneras de relacionarse con él, de calmarle, de darle cariño, de pasar tiempo con él de otras manera para que no asocie el destete al rechazo de su madre.

3. Vete unos días de vacaciones que a la vuelta se habrá olvidado

Para mí, este es el consejo más cruel de todos. Para empezar, puede que se le olvide y se acostumbre, pero durante esos días vivirá una auténtica pesadilla. Ningún hijo merece la ausencia o separación de su madre si puede evitarse, es muy doloroso para ellos y echan mucho en falta a la persona a la que más quieren.

Además, ya os digo que no funciona. Cuando mi hijo tenía unos 12 meses comencé a colaborar con un programa televisivo de viajes que me obligaba a ausentarme de casa durante varios días al mes. Aunque en mi ausencia el peque se tomaba los biberones le leche materna que habíamos ido almacenando, a mi vuelta lo primero que hacía era engancharse a mi pecho desesperadamente. Mucho más que anteriormente, durante periodos de tiempo bastante más prolongados y con mucha mayor desesperación. Tanto es así, que al final decidí abandonar aquellos reportajes.

4. Ponte algo desagradable en los pezones

¿Nunca os lo ha dicho vuestra madre, suegra, tía o abuela? Aconsejar untarse los pezones con cosas que sepan mal o sean picantes para obligar al bebé a rechazar tu pecho es obligar al bebé a rechazarte en contra de tu voluntad.

Que mamá no sepa como antes causa mucha desorientación e inseguridad en el bebé, que no sabe qué está pasando ni a qué se debe este cambio.

Es mejor que nuestro hijo guarde un recuerdo positivo de la lactancia

Además, tengo mis dudas de que funcionara. El bebé podría aprovechar los momentos en que “mamá sabe igual que antes” para engancharse a ti. ¿On serio piensas incluso salir a la calle pringosa y oliendo mal? ¿Y qué excusa le pondrías entonces?

La lactancia es una etapa de la relación madre e hijo maravillosa que afianza como ninguna otra cosa el vínculo afectivo entre ambos. Así que yo creo que es mejor que el pequeño guarde siempre un recuerdo bonito de la lactancia, porque la dejó progresivamente y sin traumas. Y no que recuerde que todo se acabó de manera “asquerosa” y desagradable.

5. Dile que el pecho “ya no, porque ya no es un bebé”

Pero vamos a ver, ¿qué tiene de malo ser un bebé? Utilizar este término de forma peyorativa es hacer sentir a un niño denigrado y ridiculizado. Educar en autonomía es vital para el desarrollo positivo de los niños, pero ha de hacerse respetando siempre su propio ritmo.

De la misma forma que no se quita el pañal antes de tiempo, no debe retirarse el pecho si el bebé aún no está preparado

De la misma manera que no le pedimos que deje de usar el pañal antes de tiempo, o que use el cuchillo y el tenedor para comer, no podemos esgrimir la excusa de que “es un bebé” para pedirle que prescinda de la mejor manera que conoce para relacionarse con su madre.

Cuando queremos que un niño deje el pañal, antes le enseñamos a hacer pipí y caca. Y si no es posible, porque aún es pronto, a nadie se le ocurriría dejarle igualmente sin pañal. Debe seguir llevándolo sencillamente porque lo necesita. Y lo mismo ocurre con todo lo demás. Incluida la teta de mamá.

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Al final todo se reduce a una cuestión de empatía, sentido común, tolerancia, comprensión, cariño y respeto. Basta con que nos pongamos en su lugar antes de llevar a cabo consejos erróneos aunque bienintencionados, nos informemos bien, contrastemos opiniones y valoremos bien la decisión antes de estudiar cuál es la mejor forma posible para llevarla a cabo.

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