proteger la piel

Cómo proteger la piel de toda la familia del sol durante el verano

En la playa, el campo, la piscina, el río… o incluso dando un simple paseo. En pleno verano tenemos que proteger bien la piel de toda la familia de los efectos nocivos del sol. Te ofrecemos algunas sencillas claves para reducir al máximo los riesgos de la exposición solar.

Claves para proteger la piel del sol

No utilizar cremas solares de un año para otro, cuidar nuestra alimentación o realizar exposiciones progresivas al sol son solo algunas de las claves para asegurar la salud de la piel de nuestra familia durante el verano.

A continuación hemos recopilado la opinión y los consejos de los especialistas para tratar enfermedades de la piel para ofreceros los mejores consejos a la hora de proteger la piel de toda nuestra familia de los rayos solares.

Antes de tomar el sol

Antes de tomar el sol, debemos evitar el uso de productos que contengan alcohol como los perfumes, las colonias o los desodorantes, ya que pueden generar manchas oscuras en la piel. La piel debe estar completamente limpia y correctamente hidratada.

El factor de protección no afecta a nuestro bronceado, cuanto más alto es el factor más tiempo durarán sus efectos protectores sobre nuestra piel. Por ello, debemos escoger una crema de protección solar alta (de al menos FPS 30) o muy alta (PFS 50+) y con filtro físico en el caso de los niños menores de 2 años.

proteger la piel

La crema debe aplicarse sobre la piel seca 30 minutos antes de la exposición al sol, que es el tiempo que la piel tarda en absorberla completamente.

Es muy importante no utilizar las cremas solares de un año para otro, ya que por lo general suelen permanecer en lugares sobrecalentados como maleteros de coche o bolsas de playa, lo cual provoca que los filtros protectores pierdan eficacia y se reduzca el índice de protección del producto.

Durante la exposición solar

No es conveniente exponernos nunca de forma directa al sol, siendo recomendable proteger con prendas de algodón transpirables y ligeras las zonas de nuestro cuerpo más sensibles al sol: la cara, el cuello, la cabeza, el escote y las orejas. Sobre todo, tratándose de los más pequeños de la casa. Ellos nunca deben salir de casa en verano sin protegerse al menos la cabeza y el torso del sol.

A menudo también nos olvidamos de proteger adecuadamente los ojos con unas gafas de sol adecuadas, así como los labios con barras de labios fotoprotectoras.

Debemos extremar las precauciones en las horas centrales del día (entre las 12 y las 16 horas) cuando las radiaciones solares son más agresivas. En estos momentos lo mejor es resguardarnos del sol para evitar los golpes de calor y aumentar la protección en caso de que tengamos que salir a la calle.

Las primeras exposiciones al sol deben ser progresivas en dosis cortas de tiempo de 10, 15 y 20 minutos y preferiblemente en movimiento. Asimismo, no es recomendable tomar el sol más de media hora al día.

Debemos repetir la aplicación de crema de protección solar cada 30 minutos, después de cada baño o tras una excesiva sudoración.

El cabello sufre tanto como la piel al exponerse al sol. Los rayos solares, el agua del mar y el cloro de las piscinas provocan que se deshidrate, pierda brillo, proteínas y nutrientes. Para evitarlo, debemos utilizar una mascarilla o spray capilar con filtro solar.

Es conveniente utilizar un gorro si vamos a nadar mucho y no tomar el sol con el pelo mojado o húmedo, pues los rayos ultravioletas hacen más daño al cabello cuando no está seco. Es mejor esperar a que se nos seque a la sombra o protegerlo con un sombrero o pañoleta.

La alimentación también ayuda a prevenir los daños solares sobre la piel

Durante el verano en general y a la hora de tomar el sol en particular, debemos ingerir abundante líquido, para compensar la pérdida que se produce en la exposición solar.

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Después de tomar el sol

El cuidado de la piel no finaliza tras la jornada de playa o piscina. Después de tomar el sol, la piel está deteriorada por el aire, la sequedad, el cloro o la sal, por lo que conviene tomar una ducha sin usar jabones ni perfumes.

A continuación, podemos aplicar una crema hidratante que nutra, refresque e hidrate la piel como After Sun o aloe vera. Ambas son buenas opciones que nos ayudarán a prolongar el bronceado, al tiempo que calmarán e hidratarán nuestra piel.

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