Destete natural

Hasta cuándo amamantar a un bebé: el por qué de la lactancia prolongada y la edad natural del destete

Como Diego tiene 26 meses y en la actualidad sigue tomando pecho, somos testigos de cómo, aunque cada vez más normalizada, la lactancia de larga duración o lactancia prolongada sigue siendo una práctica socialmente controvertida. 

¿Por qué es beneficiosa la lactancia prolongada?

A pesar de las recomendaciones de la OMS y UNICEF de amamantar a los niños al menos hasta los 2 años de edad y de los muchos beneficios de la lactancia en niños mayores, mucha gente nos pregunta a diario cuando pensamos quitarle la teta al peque alegando un montón de falsas razones por las cuales dar el pecho a un niño que ya no es un bebé no es bueno para él.

He aquí las razones personales, científicas y médicas por las que yo decido seguir dando el pecho a mi hijo de dos años y cuál es la opinión de los expertos sobre la edad natural para el destete.

Porque la madre quiere 

Así de sencillo. Me gusta darle el pecho a mi hijo. Tiene un montón de beneficios para él que he mencionado hasta la saciedad en las páginas de este blog y que volveré a mencionar más adelante en este post. Y también es una demostración de afecto, del especial vínculo que nos une y además es lo que mejor y más rápido le duerme y le calma.

La lactancia establece un vínculo especial entre madre e hijo, es algo natural y normal, y también una demostración de afecto

Y me gustaría dejar algo claro en este sentido: no es una maternidad sacrificada. La lactancia a los 2 años no es igual que a los 2 meses. Diego es un niño autónomo y autosuficiente, tanto en la guardería como en casa. Apenas pide el pecho durante el día, a excepción de la hora de la siesta o a media mañana, si es que está en casa. Se amamanta, sobre todo, para conciliar el sueño por la noche.

¿Por qué lo sigue haciendo si está bien alimentado? Pues porque lo hace desde que era un bebé. Simplemente, ésta es la forma en la que mi hijo y yo nos relacionamos. E igual que no había connotación sexual en sus primeros días de vida (que se escucha por ahí cada cosa que…), tampoco la hay a esta edad porque para ambos la lactancia es algo normal y natural.

Un hábito que nos une y crea un vínculo único y especial

Es verdad que además, la leche materna tiene muchos beneficios a largo plazo. Pero mi hijo y yo no la practicamos porque sea el mejor alimento, ni la mejor de las defensas, ni porque le vaya a hacer más inteligente ni por ninguno de los beneficios que suelen citarse en relación a la leche materna. Que también… pero no.

Cualquiera puede darle un biberón a un niño, pasearle en cochecito o columpiarle en el parque. Pero nadie más que yo puede darle el pecho

Lo hacemos simplemente porque lo hemos hecho así desde el principio. Es solo un detalle más de nuestra relación, de nuestra rutina. Es nuestra manera de hacer las cosas, nuestra forma de estar juntos. Un hábito familiar como otro cualquiera, como quien le cuenta un cuento al bebé cada noche y lo sigue haciendo cuando tiene 7 años. Y lo seguirá haciendo hasta que el niño le diga que ya no hace falta.

Para nosotros la lactancia materna es el modo más natural que relacionarnos, de proporcionarle alimento, calmar su sed, darle cariño, calor, consuelo y cobijo.

Además, hay otro factor que la gente suele pasar por alto, pero que casi es mi favorito: darle el pecho es algo que sólo puedo hacer yo. Cualquiera puede darle un biberón a un niño, pasearle en cochecito o columpiarle en el parque. Pero nadie más que yo puede consolarle en un segundo, decirle que le quiero sin hablar, calmar su sed sin darle agua, alimentarle sin darle comida y fortalecer sus defensas sin vacunarle.

Y así es como siento que le estoy dando lo mejor de mí misma.

Destete natural

¿Sigue siendo la leche materna un alimento nutritivo?

Hace unos años se decía que pasados unos meses la leche materna ya no tenía sentido porque era ya como agua. Es una afirmación completamente falsa y carente de ninguna base científica. La leche materna sigue siendo un alimento nutritivo tenga el niño la edad que tenga. Es más, cuanto más mayor es, más grasa contiene y mayor es la cantidad de calorías que aporta.

La leche materna sigue siendo un alimento nutritivo tenga el niño la edad que tenga

Los principales organismos de salud mundiales manifiestan que lo recomendable es que un bebé sea amamantado de manera exclusiva hasta los 6 meses de edad, que a partir de ese momento la lactancia se complemente con comida hasta los 12 meses de edad y que entre los 12 y los 24 meses la leche materna sea un alimento más de la dieta del niño. Y lo que dicen a partir de los 2 años es que el bebé puede seguir siendo amamantado hasta que la madre o él decidan dejarlo.

No existe una fecha límite. No se establece una edad a partir de la cual se considere que la leche materna ya no le aporta nada al niño o sea negativa para él y se deba destetarle. No hay razones nutricionales ni psicológicas que justifiquen su cese.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) publicó un informe en el que resaltaba las mismas conclusiones:

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca. Se ha visto que un bebé mayor de un año que toma pecho obtiene aproximadamente 1/3 de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna (a veces más, sobre todo durante períodos de enfermedad), además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales.Por otro lado, los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos que no son amamantados. Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete. Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil, de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años y que incluso puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en la vida adulta.

Pero en niños mayorcitos, ¿qué sentido tiene?

A partir de los 5 ó 6 años dicen los pediatras que el sistema inmunitario de los niños ya está constituido y apenas enferman. Entonces, ¿qué les aporta? No os imagináis la cantidad de veces que me han dicho: “¡Pero si ya no debes tener nada de leche! ¿Por qué no le quitas el pecho? ¡Ya no lo necesita!”.

Lo que de alguna manera están diciendo en realidad es que la leche materna a partir de cierta edad, es un alimento prescindible. ¡Y sí! ¡Lo es! ¡Tienen razón! Los niños mayorcitos ya no necesitan las defensas que les proporciona la leche materna y a nivel nutricional también es un alimento prescindible. Pero que sea prescindible no quiere decir que no sea un buen alimento, mucho mejor que muchos otros. Porque, en realidad, cualquier alimento es prescindible.

La leche materna es un alimento igual de prescindible que cualquier otro, pero mucho mejor que los demás

Si prescindimos de varios alimentos o los sustituimos por otros, bien porque al peque no le gustan o porque es alérgico a ellos, por ejemplo, y el resto de la dieta del pequeño es variada y saludable, nuestro hijo seguirá teniendo todas sus necesidades cubiertas y no sufrirá ninguna carencia. Así que en realidad no existe ningún alimento imprescindible. Sin embargo, si al niño le gusta el pollo, ¿por qué quitárselo? Y si le gusta el arroz, ¿por qué no dárselo? ¿Sólo porque puede vivir sin ellos? ¿Es una buena razón?

Nunca se nos ocurriría sustituir el pollo por pavo sin ninguna buena razón, pero en cambio sí que sustituimos la leche materna por la leche de vaca, mucho más alergénica y menos adecuada para el consumo humano. ¿No es un sinsentido?

Hay muchos alimentos prescindibles que no generan tanta controversia como la leche humana: las galletas, las patatas fritas, el chocolate, el cacao, los caramelos, los refrescos con gas, la bollería, los zumos, los snacks azucarados, los refrescos, los batidos, las salchichas, el embutido… Y sin embargo se los ofrecemos a diario a nuestros hijos sin que genere tanta alarma y conflicto.

La leche materna es el alimento más nutritivo que existe, más que ningún otro. Sinceramente, me hace gracia que haya gente que no le importe sus hijos coman comida basura, pero piense que él mío debe dejar de tomar leche materna porque es “prescindible”. No es un buen motivo, no es una razón válida. Para mí no lo es. Lo que sí es absolutamente prescindible es tener que prescindir de ella.

La lactancia materna en niños mayores, ¿genera dependencia?

Mucha gente cree que la lactancia prolongada es negativa para el bienestar emocional del niño y para su proceso madurativo porque podría producir dependencia del niño hacia la madre o incluso problemas psicológicos.

En el informe de la AEP leemos lo siguiente:

No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad (…) La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño. A mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato infantil, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado y una mejor salud mental en la vida adulta. También se han observado beneficios emocionales en niños adoptados provenientes de un entorno difícil en los que se realizó lactancia inducida.

En 1997, Lawrence Gartner, presidente del grupo de trabajo de lactancia de la AAP (Academia Americana de Pediatría) explicó:

La Academia no ha establecido un límite (para la lactancia). Hay niños que son amamantados hasta los 4, 5 o 6 años. Esto puede ser poco frecuente, pero no perjudicial.

Los niños que van de la mano cuando comienzan a aprender a andar, se sueltan sin dificultad ninguna cuando están preparados para hacerlo solos. De la misma forma que lo habitual es que el niño vaya dejando de tomar pecho con el paso del tiempo, y que cada vez suceda menos.

A medida que el niño crece, va siendo más independiente, sea o no lactante

Con 26 meses Diego ya solo se amamanta en 2-4 ocasiones al día, en lugar de cada 30 minutos como cuando era bebé. Ya prácticamente nunca pide en pecho en la calle y en casa tiene asociada la lactancia a momentos muy concretos del día como el despertar, la media mañana, la siesta, la noche…

A medida que un niño crece, la dependencia hacia la madre se va desvaneciendo. Ya sabe que cuando tiene hambre puede comer cualquier otra cosa si quiere, ya no se asusta por cualquier cosa con tanta facilidad, es mucho más independiente y racional y no tiene que correr a por la teta de mamá cuando se hace daño, tiene sueño o se siente inseguro. Los niños tienen cada vez más recursos adaptativos y se van “destetando” de la madre de manera paulatina y natural, dejando las tomas para los momentos en que simplemente quiere estar junto a su mamá un rato.

Destete natural

Y entonces, ¿cuál es la edad natural del destete?

Según la antropóloga Kathy Dettwyler, la edad natural del destete va de los 2 años y medio a los 7 años.

La teoría de Dettwyler está basada en el estudio de primates y no es la única al respecto. Todos los estudios sobre este tema sostienen que el destete se produce en uno de estos 3 momentos evolutivos:

  • Cuando el niño adquiere cuatro veces su peso al nacer (aproximadamente 2,5 años).
  • Cuando la edad del niño es seis veces la longitud de la gestación (4,5 años).
  • Cuando aparece el primer molar (a los 6 años).

Establecer la edad natural del destete en la actualidad y en el mundo occidental es difícil de determinar. Nadie lo sabe. Ni siquiera se ha estudiado a fondo y es probable que tampoco se pueda estudiar ya que desgraciadamente la mayoría de niños no tiene un destete natural. Y aunque la tuviera, los diferentes hábitos de vida de cada familia, los horarios de las madres trabajadoras, etc. serían factores difíciles de evaluar.

La edad natural del destete es cuando la madre y el hijo decidan que es el momento de dejar la lactancia. Y nadie más debe opinar

Por eso para mí no es relevante establecer científicamente cuál es la edad natural del destete. Todo lo que necesito saber para continuar dándole el pecho a mi hijo ya lo se: la leche es el mejor alimento posible durante todo el tiempo y, por supuesto, no provoca problemas de dependencia ni trastornos psicológicos en los niños. Y, sinceramente, tampoco necesito escuchar aplausos cada vez que le doy el pecho a mi hijo de 26 meses.

Así que tal y como yo lo veo, todo se reduce a una cuestión de elección personal, por un lado; y tolerancia y respeto, por otro. Tolerancia y respeto por una opción que es normal, natural y que forma parte de la intimidad de una madre y de sus hijos. Una elección personal sobre la que nadie más (médico, familiar o amigo) debería opinar. Y mucho menos criticar.

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