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Puzzles para niños de 1 a 3 años. Qué beneficios tienen y cuáles son los más indicados

Los hay de cartón, de goma, de madera, en tres dimensiones, con varias capas, de niveles y de distintas formas y tamaños. Los puzzles son un entretenimiento genial y aportan multitud de beneficios para el desarrollo de los niños. ¿Pero cuáles son los más adecuados para los más peques de la casa?

Beneficios de hacer puzzles en la infancia

Los puzzles son un maravilloso juego de observación y atención, reconocimiento de formas, colores y dibujos, de ordenar y clasificar piezas, de comparación y análisis, de abstracción, predicción y concentración.

También ejercitan la memoria visual del niño y le ayudan a trabajar y desarrollar la motricidad fina a través de la manipulación de las piezas y del agarre de pinza con los deditos.

Asimismo, los puzzles potencian las habilidades espaciales y matemáticas, mejoran la inteligencia visoespacial y la habilidad de pensar y percibir el mundo en imágenes. Todo lo cual forma una sólida base para un posterior desarrollo de las capacidades aptas para la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Construir un puzzle exige capacidad lógica y cierto desarrollo psicomotriz, por lo que con 12 meses aún es pronto para que un peque sea capaz de completar la tarea él solito. Pero sí podemos darle piezas grandes para que encajen y vayan probando.

Podemos sentarnos en el suelo a jugar con ellos y ayudarles a construir sus primeros puzzles para que vayan viendo en qué consiste la dinámica de juego. ¡Incluso a los más mayorcitos les encanta jugar a esta actividad en familia!

Los puzzles progresivos, que incluyen varias escenas o siluetas que van aumentando su número de piezas y nivel de dificultad, son una fantástica forma de averiguar qué nivel es el más adecuado para nuestro peque y ayudarle a pasar al siguiente.

El mejor consejo para ayudar a los peques a montar puzzles planos es empezar por las esquinas, los bordes y finalmente el centro del dibujo. Los niños son grandes observadores y les encanta imitar el comportamiento e los adultos, así que bastará con que le muestres varias veces cómo se hace un puzzle para que le entren ganas de indagar por su cuenta. 🙂

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A partir de los 2 años ya podemos empezar a ofrecer a los peques puzzles de complejidad creciente, empezando por pocas piezas y grandes, y aumentando el número de piezas conforme veamos que son capaces de resolverlos.

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Los puzzles de cubos con varias imágenes pueden confundirles y los que son en tres dimensiones son más complicados, por lo que es conveniente esperar hasta los 3 años para que empiecen a probar con ellos y quizás aún necesiten entonces un poquitito de ayuda.

El mejor puzzle para cada edad

En esto, como en casi todo, cada niño es un mundo. Aunque por lo general las marcas establecen unos rangos de edad en función del tamaño y número de piezas de los puzzles, si el niño está acostumbrado a montar puzzles puede requerir más complejidad antes. Por el contrario, los niños que apenas hayan jugado con puzzles necesitarán más tiempo para componer los más complicados.

A los 12 meses, menos de 4 piezas

Lo mejor cuando son bebés es mostrarle un puzzle de 2 ó 3 piezas que esté hecho, después separar las piezas y enseñarle que para que vuelva a aparecer esa imagen inicial tiene que unir las piezas.

En cuanto a la temática, los animalitos o las figuras geométricas son ejemplos de buenas ilustraciones adecuadas para los niños de esta edad.

A esta edad los mejores puzzles son los encajables o magnéticos, los que muestran formas sencillas y colores sólidos, grandes figuras fácilmente reconocibles por los peques y volumen suficiente para que puedan agarrar las piezas.

De entre todos ellos, los puzzles de madera además de ser los más resistentes, también son agradables al tacto para los más pequeños. Si tienen asideros grandes o piezas que sobresalen del tablero, los peques serán perfectamente capaces de manipularlos. 🙂

También hay modelos de puzzles tridimensionales fantásticos para ejercitas las habilidades motoras a esta edad, e incluso puzzles sensoriales con piezas sonoras o efectos visuales súper indicados para los niños más pequeños.

Los encajables que combinan piezas de madera con telas que ofrecen diferentes texturas son ideales para los niños de esta edad.

Y los puzzles sonoros, que reproducen los sonidos acordes a las figuras que los peques van encajando cuando aciertan, son otra genial alternativa.

A los 24 meses, de 4 a 6 piezas

Si el peque ha estado jugando con juegos de encaje desde los 12 meses, a esta edad ya se les puede ofrecer puzzles de 4 a 6 piezas, tanto de madera como de cartón grueso, siempre que el tamaño de las piezas siga siendo grande.

Es el momento de mostrarles escenas o figuras de alegres colores más ricas en detalles, aunque las ilustraciones deben seguir siendo sencillas y los trazos del dibujo han de estar bien definidos.

Asimismo, podemos ampliar las materias y ofrecerles escenas de hábitos rutinarios o escenarios familiares y fácilmente reconocibles para ellos.

También podemos empezar a ofrecerles puzzles sencillos de 3 niveles, aunque aún necesitarán ayuda para completar todas sus escenas.

A medida que el peque vaya creciendo, y si estos primeros se les dan bien, podemos probar a enseñarles puzzles de más piezas siempre que en el tablero se muestren “pistas”, como la imagen o parte de la imagen de cada una de las piezas que va en cada lugar.

Los puzzles imantados o con “cañas de pescar” con una alternativa original al clásico juego de encaje. Desarrollan muchísimo la habilidad manual y la coordinación ojo-mano de los peques y son la mar de divertidos. 🙂

De 24 a 36 meses, entre 6 y 12 piezas

Entre los 2 y los 3 años podemos ampliar el nivel de dificultad de los puzzles. Ahora los peques también pueden empezar a realizar más o menos solos puzzles con niveles o varias capas.

A esta edad los niños también pueden empezar a formar puzzles de cartón. Hay modelos gigantes, puzzles de tamaño XXL para montar en el suelo, geniales para ellos.

O puzzles duo con actividades de asociación de figuras o conceptos, que son estupendos para desarrollar el razonamiento lógico y aprender muchas cosas.

Los puzzles de texturas y transparencias siguen despertando su interés y curiosidad también a esta edad y son magníficos para desarrollar las habilidades sensoriales de los más pequeños.

De 3 a 4 años, entre 12 y 22 piezas

En esta etapa pueden utilizarse puzzles de letras y números si los peques ya empiezan a reconocer el alfabeto y la numeración. Así, al tiempo que mejoran sus habilidades con los puzzles también practicaran otras áreas de conocimiento.

También escenas complejas formadas por ilustraciones más realistas o fotografías. El tamaño de las piezas puede comenzar a reducirse, aunque aún serán de un tamaño algo mayor al normal.

También podemos empezar a jugar con ellos con puzzles de asociación de números, formas, colores, familias, oficios, etc.

Actualmente hay muchísimas variantes increíbles para entretener a los niños haciendo puzzles en casa, desde los puzzles clásicos de toda la vida… ¡hasta las modalidades más fascinantes y creativas!

A mí, por ejemplo, me encantan los puzzles con figuras abstractas que se guían por esquemas básicos de forma y color, como los puzzles de la pedagogía Waldorf con los que los peques pueden desarrollar toda su creatividad formando auténticas esculturas tridimensionales.

Algunos de ellos también son fantásticos puzzles imantados con multitud de posibilidades de juego libre y cientos de combinaciones posibles.

De 4 a 5 años, entre 22 y 48 piezas

A esta edad, los niños ya están preparados para formar los mismos puzzles que los adultos, aunque el número de piezas todavía no debe superar las 48 ó 50 unidades y las ilustraciones o fotografías no deben ser demasiado monocromáticas.

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A partir de los 5 años, más de 50 piezas

Con 5 añitos, los niños que ya están habituados a jugar con puzzles pueden enfrentarse a juegos de más de 50 piezas y de tamaño más pequeño. Por supuesto, no hay límite para seguir aficionándose a los puzzles. Si seguimos fomentando esta afición, ¡tal vez sean capaces de hacer puzzles de mil piezas en muy pocos años!

¿Y el diseño y los materiales?

En cuanto al tipo de puzzle más adecuado para ellos, tal y como os he ido mostrando a lo largo del post, hay puzzles de materiales, formas y dibujos muy distintos, de sus personajes favoritos y también de fotografías…

Puzzles gigantes para hacer en el suelo, con varias capas o niveles de dificultad, puzzles con sonido o con piezas móviles, etc. Siempre que se sigan las recomendaciones generales anteriores, lo mejor es probando a ver que estilo y diseño llama más la atención de nuestros peques.

¿Jugar en familia o en solitario?

Aunque hacer puzzles sea un juego estupendo para realizar en solitario, pues de esta manera es como más ejercita la concentración, jugar en grupo con la familia o los amigos también tiene múltiples ventajas ya que estimula la colaboración, el trabajo en equipo y estrecha el vínculo familiar al hacernos pasar un buen rato juntos. 🙂

Para realizar en grupo o en familia, los puzzles de observación son geniales. Podemos formarlos todos juntos y después jugar a encontrar las imágenes o los pequeños detalles que nos indican las tarjetas.

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En definitiva, los puzzles infantiles tienen muchos beneficios para los niños, son divertidos y entretenidos y les ayudan a desarrollar múltiples habilidades. En cierto sentido, son el juguete perfecto, lúdico y educativo a la vez.

Así que lo mejor es fijarnos en los temas que más les gustan, el número de piezas más adecuado, y aprovechar nuestros momentos de ocio para montar puzzles con ellos.

En cuanto el mejor lugar para encontrarlos, todos los que os enseñamos aquí son de la tienda online de juguetes Mumuchu, donde podéis encontrar una gran variedad de maravillosos puzzles para niños de todas las edades.

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