lactancia prolongada

Desmintiendo mitos sobre la lactancia de larga duración: no hay límite de edad para amamantar, la leche materna también tiene beneficios para los “niños mayores”

A pesar de que todos los organismos competentes en salud infantil llevan años explicando que lo más recomendable para un bebé es tomar leche materna en exclusiva hasta los 6 meses, acompañada de la alimentación complementaria hasta los 12 meses, como un alimento más hasta los 2 años y después hasta que madre y el bebé quieran, siguen existiendo muchos prejuicios en contra de dar el pecho a niños mayores. La lactancia de larga duración tiene, no obstante, múltiples beneficios para los niños que se mantienen incluso al llegar a la edad adulta.

Lactancia de larga duración o lactancia prolongada

La AAP, la AEP, la OMS, UNICEF y una larga lista de organismos dedicados a velar por la salud y el bienestar infantil lo desmienten, pero incluso los pediatras, enfermeras y médicos contradicen sus recomendaciones y realizan juicios de valor al respecto.

Está científicamente demostrado que la leche materna es el alimento infantil mejor y más completo que existe

Lo cierto es que está científicamente demostrado que la leche materna es el alimento mejor y más completo que existe durante la primera infancia.

La leche materna contiene hormonas y células vivas, además de nutrientes y defensas naturales.

No se puede reproducir en un laboratorio y va adaptando sus componentes al desarrollo del niño para ofrecerle justo lo que necesita en cada etapa de su crecimiento.

No hay límite de edad para amamantar

Todas las asociaciones científicas del mundo son unánimes: no hay límite de edad para amamantar. Sí establecen una edad mínima hasta la cual el consumo de leche materna es recomendable (12-24 meses), pero no el máximo, ya que la leche materna tiene múltiples beneficios a largo plazo y cuanto más tiempo se consuma, y porque consideran que el tiempo que un niño tome pecho debe depender únicamente de él y de su madre.

¿Cuándo le vas a dar leche “de verdad”?

Nuestra sociedad ha normalizado tanto el consumo de leche de vaca que parece que eso es lo que tenemos que dar a los niños, cuando lo más lógico es que tomen leche humana. La leche materna es la mejor y la más adaptada a los niños.

Si un bebé, si un niño, está haciendo al menos 4 tomas de pecho diarias no necesita ninguna otra fuente de lácteo: ni leche de ningún otro tipo, ni yogures, ni queso. Si al niño le apetece consumirlos y en casa comen de todo ello, puede hacerlo. Pero tiene la necesidad nutricional de ingerirlos.

lactancia prolongada

Los beneficios de la lactancia más allá del año

Los bebés amamantados con pecho tienen menor probabilidad de padecer diabetes, enfermedades del corazón, trastornos del sistema nervioso, síndrome de muerte súbita del lactante, defectos dentales e infecciones de oído.

Además se ven beneficiados en varios aspectos: digieren de forma óptima y absorben todos los nutrientes derivados de la leche materna, fortalecen su sistema de defensas, desarrollan un mayor coeficiente intelectual, poseen mejor visión y en la edad adulta poseen un adecuado nivel de masa corporal, ya que la leche materna combate la obesidad infantil.

Amamantar también tiene otros beneficios que no aporta la leche de fórmula. Gracias a la atención que los bebés reciben al ser amamantados, poseen mejor salud emocional, ya que perciben confianza y protección de su madre de forma continuada y desde sus primeras horas de vida. El vínculo que se establece entre madre e hijo es irreemplazable y se traslada a la vida del pequeño a medida que crece.

Por todos estos motivos, mejorar las tasas de lactancia al año de vida es un objetivo de salud pública en todos los países del mundo.

¿Hasta cuándo es normal dar el pecho?

En la actualidad, la mayoría de las madres amamanta a sus hijos durante menos de un año. Son pocas mamás las que llegan al año y aún menos las que llegan a los dos años dándole el pecho a su hijos. Sin embargo, antiguamente se solía amamantar a los hijos hasta los 2 ó 3 años de edad.

Fue a partir del siglo pasado cuando, al “modernizarnos” y aparecer las fórmulas infantiles, los bebés empezaron a ser destetados antes de tiempo. De hecho, los estudios antropológicos han establecido que el destete espontáneo del Homo sapiens sapiens (nosotros) ocurre en algún momento entre los 2,5 y los 7 años.

¿Por qué seguir con la lactancia materna más allá de los 6 o los 12 meses?

Aunque muchas gente dice que la leche materna es casi agua con el paso de los meses, la realidad es que la leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. De hecho, a partir de los 12 meses la leche materna tiene más contenido en grasa que en los primeros meses, siendo entonces un alimento completo y nutritivo mucho mejor que la leche de fórmula y la leche de vaca.

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo

Además, la leche materna no es sólo alimento. Gracias a ella, los niños siguen recibiendo defensas de su madre a través de la leche, consiguiendo que estos sufran muchas menos infecciones que los niños no amamantados.

Y eso no es todo: los efectos de la leche materna no se ven solo en el día a día, sino también con el paso de los años. Los niños amamantados sufren menos ciertos tipos de cáncer, enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y que tienen un mejor desarrollo intelectual (siendo mayor el efecto cuanto más tiempo hayan sido amamantados).

La leche materna favorece un mayor desarrollo intelectual de los niños

También a nivel emocional la leche materna tiene sus beneficios. Los niños amamantados tienen un mejor desarrollo emocional y psicosocial, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado y una mejor salud mental en la vida adulta. Incluso los niños adoptados que han sido amamantados por su madre adoptiva se aprovechan de esos beneficios emocionales.

Beneficios también para la madre

Los especialistas también se muestran de acuerdo en este punto: las madres que dan el pecho sufren menor riesgo de diabetes tipo 2, de cáncer de mama, de cáncer de ovario, de hipertensión y de infarto de miocardio.

Si toma el pecho con más de uno o dos años, lo estás perjudicando

Muchas veces, la gente que ve amamantarse a un niño “mayor”, que ya camina y corre, creen que eso le hace dependiente, débil, poco autónomo, enmadrado… En definitiva, que le puede afectar a su desarrollo como persona.

Según la AEP, no hay riesgos físicos ni psicológicos en los niños por tomar pecho más allá de los 2-3 años. No existe evidencia de malnutrición ni relación demostrada con la denominada caries del biberón o del lactante. Una madre puede seguir dando el pecho a su hijo incluso estando embarazada.

Entonces, ¿cuál es el problema?

En realidad, el único problema que tienen la madre y su hijo lactante, es el rechazo social y profesional. Ese es el mayor impedimento que debemos combatir en la actualidad y por eso es tan importante que promulguemos los beneficios de la leche materna y las madres que practicamos la lactancia de larga duración ayudemos a abrir las mentes y a normalizar algo que solo es raro desde hace unos años: que los niños tomen la leche de sus madres.

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