lactancia prolongada

Lactancia prolongada o de larga duración: cuando nadie más que la madre la protege

En 2015, la Asociación española de Pediatría (AEP) se vio obligada a publicar un informe sobre los beneficios de la lactancia prolongada para informar al público general, a los profesionales sanitarios y, muy especialmente, a las familias con hijos lactantes ante el desconocimiento social y la falta de apoyo a las mamás que siguen dando el pecho a niños “mayores”.

Diego y yo pronto superaremos la barrera de los 2 años de lactancia materna. Aunque me siento satisfecha, no todo ha sido siempre un camino de rosas. La lactancia materna a demanda exige una disponibilidad total y no siempre es fácil compaginarla con el día a día. Sin embargo, el mayor obstáculo ha sido superar las crisis de confianza que provocan las críticas más o menos constantes a las que nos tenemos que enfrentar ambos.

Curiosamente, está mucho más aceptado que un niño de 2 años tenga todo el día el chupete en la boca (¡con la de contraindicaciones que esto supone!) que se le amamante todavía.

Lactancia prolongada y rechazo social

Aunque en otras culturas es algo de lo más normal, la lactancia materna prolongada por encima de los 12 meses de edad es algo bastante poco frecuente en el mundo occidental. Por este motivo, las madres que decidimos seguir dando el pecho a nuestros hijos mayores encontramos cierto rechazo social, dentro de nuestra propia familia e incluso (y sorprendentemente) entre los propios profesionales sanitarios.

El rechazo a la lactancia prolongada se basa en falsos mitos, no en evidencias científicas.

Sin embargo este rechazo generalizado suele estar basado en mitos, costumbres o creencias personales: “lo estás malcriando”, “será un niño dependiente”, “tiene demasiado apego”, “eso lo haces por ti, no por él”, “deberías imponerle unos horarios en las tomas”, “la leche ya no le alimenta”, “ese niño ya tiene que comer sólo sólidos” o “es mejor que se tome un vaso de leche”, son algunas de las críticas a las que me he tenido que enfrentar como mamás lactante.

lactancia prolongada

Y, peor aún es cuando se dirigen al pequeño con frases como: “ya eres muy grande para tomar teta” o “eres demasiado mayor para seguir mamando”.

Desconocimiento y falsos mitos

En realidad, según la AEP:

No se han constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. No se ha evidenciado la relación entre lactancia materna prolongada y malnutrición en países en desarrollo, ni tampoco está demostrada su relación con la caries infantil.

Tampoco, si ése es el deseo de la madre, hay ningún riesgo demostrado en continuar la lactancia del niño mayor durante un nuevo embarazo, aunque hay que individualizar y valorar el destete en caso de amenaza de aborto o parto prematuro, así como en otras situaciones especiales. Amamantar a ambos hermanos tras el nacimiento del nuevo bebé es posible, ya que la producción de leche se adapta según la demanda. El principal problema de la lactancia en tándem puede ser la sobrecarga materna ante las demandas de ambos niños y los sentimientos encontrados que le puede producir amamantar al mayor.

El mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual. Es importante que cada familia y cada madre tome decisiones informadas. Si es su deseo continuar con la lactancia, el deber de los profesionales es apoyarles en su decisión y darles herramientas para superar las dificultades que puedan surgir. La asistencia a un grupo de apoyo a la lactancia y la relación con otras madres lactantes de niños mayores con las que compartir experiencias pueden ser una estrategia útil para apoyar y fortalecer la decisión de amamantar por encima de los 12-24 meses.

Lactancia de larga duración: un objetivo de salud pública

La propia AEP admite que el propio término de “lactancia materna prolongada” puede llevar a confusión:

Prolongar significa hacer que algo dure más tiempo de lo normal o establecido. El empleo de este término puede hacer pensar que la lactancia en niños mayores de un año se considera como algo que está “más allá de las recomendaciones”, cuando en realidad es un objetivo en salud materno-infantil. Por este motivo, algunos autores propugnan hablar de “lactancia materna”, sin más adjetivos, con el objetivo de normalizar este hecho.

Lactancia sin límite

La lactancia sin límite de edad es recomendada en la actualidad por las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, la Asociación Española de Pediatría (AEP), la American Academy of Pediatrics (AAP), la Australian Breastfeeding Association (ABA), la Canadian Pediatric Association (CPS), la American Association of Family Physicians (AAFP), la American Dietetic Association (ADA), la National Association of Pediatric Nurse (NAPNAP) o la American Public Health Association (APHA)

La lactancia prolongada es un objetivo de salud pública.

Estas entidades defienden en la actualidad que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad, y después se debe complementarla con otros alimentos sin prescindir de ella al menos hasta los 12-24 meses de edad, y  pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen.

Tanto tiempo como tú desees

Aunque es bastante común que se recomiende el destete para niños pequeños que ya comen algunos sólidos. Según la experta en lactancia Sally Kneidel, esta recomendación no está sustentada en investigación alguna:

Algunos médicos pueden sentir que la lactancia interferirá con el apetito del niño hacia otras comidas. No obstante, no hay documentación que indique que los alimentos suplementarios son rechazados más frecuentemente por los niños amamantados que por los ya destetados. De hecho, la gran parte de los investigadores en países del Tercer Mundo, donde el apetito de un niño pequeño desnutrido puede ser de importancia crítica, recomiendan la lactancia prolongada aún para los casos más severos de desnutrición. (Briend et al, 1988; Rhode, 1988; Shattock and Stephens, 1975; Whitehead, 1985). La mayoría sugieren ayudar al niño amamantado no con el destete, sino suplementando la dieta de la madre para mejorar la calidad nutricional de su leche (Ahn and MacLean, 1980; Jelliffe and Jelliffe, 1978), y ofreciendo al niño comidas más variadas y agradables al paladar para mejorar su apetito (Rohde, 1988; Tangermann, 1988; Underwood, 1985).

Es decir, que no hay establecido un límite superior para finalizar la lactancia. Sin embargo, sólo el 8% de las españolas cumple con la recomendación de la OMS sobre lactancia materna y un 46% deja de amamantar a sus bebés antes de cumplir los 6 primeros meses de vida. De hecho, mejorar la tasa de lactancia más allá del año de vida es un objetivo de salud pública en los países desarrollados.

Lactancia materna prolongada: múltiples beneficios

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. La leche humana va adaptándose constantemente a las necesidades de desarrollo del niño de forma que a partir del primer año de lactancia.

Los beneficios de la lactancia prolongada no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete.

La cantidad de grasa en la leche aumenta convirtiéndose en un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca. De hecho, según la AEP:

Se ha visto que un bebé mayor de un año que toma pecho obtiene aproximadamente 1/3 de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna (a veces más, sobre todo durante períodos de enfermedad), además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales.

Además, los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando durante más tiempo de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos no amamantados.

lactancia prolongada

Niños más sanos físicamente, más estables emocionalmente e intelectualmente más capacitados

La AEP sostiene que las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete:

Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil), de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años y que incluso puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en la vida adulta. La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño. A mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato infantil, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado y una mejor salud mental en la vida adulta. También se han observado beneficios emocionales en niños adoptados provenientes de un entorno difícil en los que se realizó lactancia inducida.

Ventajas también para la madre

También se han descrito numerosas ventajas para la madre que amamanta. A más tiempo total de lactancia, menor riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de mama, cáncer de ovario, hipertensión e infarto de miocardio.

Destete gradual y sin engaños

Se recomienda mantener la lactancia tanto tiempo como madre e hijo deseen. Cuando una mujer cree que ha llegado el momento de destetar, se aconseja no hacerlo bruscamente ni con engaños. Según la AEP:

La mejor estrategia es la del destete gradual, sin ofrecer ni negar el pecho, pudiendo negociar las condiciones con el niño (por ejemplo, sólo pecho en ciertos lugares o situaciones, o con una duración limitada de la toma). Durante la etapa del destete es importante ofrecer alternativas a la necesidad de contacto del niño, ya que la relación que se establece a través de la lactancia es un vínculo muy estrecho que debe ir reorientándose paulatinamente.

Conclusiones de la AEP

La lactancia materna es una fuente de salud presente y futura. A mayor duración, mayor es su beneficio potencial. Se recomienda mantenerla hasta los 12-24 meses y posteriormente todo el tiempo que madre e hijo deseen. Es importante que en este sentido, las decisiones y necesidades de cada familia se vean respetados.

La principal dificultad a la que se enfrentan las madres de lactantes mayores es el rechazo social. Por ello, desde el Comité de Lactancia Materna de la AEP queremos apoyar a todas las mujeres que han decidido amamantar, sea cual sea la edad de sus hijos, con el fin de contribuir a normalizar la lactancia materna más allá del primer año.

Mis propias conclusiones como mamá lactante

Sólo tú sabes lo que es mejor para tu familia. No dejes que el prejuicio o la ignorancia de los demás te desanime. Sigue tu instinto, las mujeres llevamos criando a nuestros hijos millones de años. La leche materna es el único alimento inteligente que existe en el mundo, capaz de ir cambiando su fórmula para adaptarse a las necesidades de crecimiento de nuestros bebés. Contiene células vivas y es imposible reproducirla en un laboratorio.

Vosotros, madre e hijo, sabéis bien cuando llega el momento de ir soltando lazos. Como es imposible que lo sepan de ninguna manera las personas ajenas a vuestra relación, no tenéis que preocuparos en absoluto por su opinión.

One thought on “Lactancia prolongada o de larga duración: cuando nadie más que la madre la protege

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *