Emoying y Nanoemo: juguetes para trabajar las emociones de los peques

La primera vez que los vimos nos enamoramos de ellos. ¡Qué simpáticos emoticonos de madera! Pero después de utilizarlos con el peque durante varias semanas, Emoying y Nanoemo también nos parecen una fantástica herramienta para la educación y el desarrollo de los más pequeños de la casa. Una manera, fácil y divertida, de enseñar a los peques a identificar y reconocer sus emociones mientras juegan. 🙂

Emoying y Nanoemo: ¿cómo te encuentras hoy?

Yo siempre he dicho que la crianza de un niño es relativamente sencilla. Un sano equilibrio entre el instinto maternal/paternal y el sentido común suele dar excelentes resultados. La educación es otro cantar. Participar de forma activa en el desarrollo y el aprendizaje de los peques es una aventura maravillosa… ¡Pero a menudo puede resultar algo complicada! Y una de las cosas que más cuesta trabajar durante la primera infancia son, precisamente, las emociones.

Los peques tienden a sentirse frustrados o a enojarse con rapidez. Sus emociones son caprichosas y no saben relativizar. Además, por lo general, antes de los 3 años es bastante difícil razonar con ellos. No poder llevar su juguete favorito a la guarde o tener que cenar verdura, pueden ser causas que les hagan pasar de la alegría a la ira o tristeza en un santiamén…

Reconocer las emociones, identificarlas y aprender a canalizarlas es un proceso de aprendizaje que dura años y que comienza en la primera etapa de sus vidas. Los estados de ánimos son múltiples y tienen matices. Algunos de ellos son muy complejos. ¡Incluso a los adultos nos cuesta lidiar con algunas de las emociones más intensas!

Por eso, Emoying y Nanoemo son un juguete y una herramienta de aprendizaje al mismo tiempo. Con ellos, los peques pueden jugar a expresar los diferentes estados de ánimo y, mientras juegan, los van interiorizando y aprenden a reconocerlos. 🙂

Qué son Emoying y Nanoemo

Los Emoying y los Nanoemo son piezas de madera imantadas que muestran diferentes expresiones faciales. Tienen forma circular y cada pieza es la mitad de un círculo.

Hay medias caras con ojos y medias caras con bocas, que los peques pueden combinar a su antojo.

Unidas, forman una carita que expresa una emoción. ¡Y hay tantas combinaciones posibles que la gama de expresiones es tan extensa como variada!

Emoying es la versión XL del juguete. Sus piezas son más grandotas y resultan perfectas para que las unan y combinen las pequeñas manitas de nuestros peques. Está disponible en dos formatos: de 10 y de 20 piezas.

Nanoemo es la variante pequeña del juguete. ¡El hermanito pequeño de la colección!

Su tamaño es la mitad del de su hermano mayor y está disponible en un único formato de 20 piezas.

Todos se presentan en un cilindro de cartón con base y tapa de madera.

Ambos son de Wodibow, una juguetera especializada en juguetes de madera articulados que diseña y fabrica sus propios juguetes y cuenta con un amplio catálogo de juegos educativos. 🙂

Juguetes que educan: Inteligencia Emocional

En Wodibow creemos en las emociones, la tristeza y la alegría, la frustracción y la satisfacción, la ira y la templanza. Todas las emociones tienen una función en la vida y un momento y un día. Solo hay que aprender a reconocerlas y usarlas para conseguir nuestros objetivos. Las emociones hacen que nuestra vida sea más intensa y variada. Haz lo que quieras con estas mitades que combinan distintos estados de ánimo.

Así es. Es la descripción que Wodibow da a sus dos pequeños. Emoying y Nanoemo tienen muchos beneficios para los niños: desarrollan la motricidad fina, el pensamiento lógico, la comunicación y la imaginación. También comparten todas las ventajas de los juguetes de madera que os enumeraba en este post.

Sin embargo, su mayor beneficio es que sirven para trabajar las emociones con los peques. Ayudan a aprenderlas, a reconocerlas y a identificarlas. Pero también a expresarlas. Las caritas expresivas son usadas por los peques desde sus primeros dibujos como vehículo de expresión emocional en una etapa de su infancia en la que a menudo les cuesta expresarlas verbalmente.

La importancia de la Inteligencia Emocional en la educación de los peques

A menudo se subestima la importancia de la Inteligencia Emocional (IE) en los niños. Sin embargo, las emociones poseen una función adaptativa hacia lo que nos rodea que resulta fundamental para hacernos encajar en nuestro contexto social. Y, tal y como Wodibow dice en las instrucciones de estos juguetes:

Las emociones nos hacen sentir y sentir nos hace estar vivos.

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar los estados de ánimo de uno mismo y también de los demás. Tener Inteligencia Emocional significa saber dirigir y equilibrar las emociones.

Las 6 emociones humanas más básicas y que, por tanto, antes “sienten” los peques son: el Miedo, la Sorpresa, la Aversión, la Ira, la Alegría y la Tristeza. Media docena de sentimientos que son capaces de experimentar desde prácticamente su nacimiento y con los que a menudo les cuesta lidiar. A los niños les cuesta reconocer correctamente sus emociones. ¡Y es que esto no siempre es tarea fácil, ni siquiera para los adultos!

Los que tenemos peques en casa sabemos que las rabietas son bastante habituales durante su crecimiento. La mayor parte de las veces se debe a que les invade una sensación negativa que son incapaces de identificar. Los niños no saben expresar sus emociones y reaccionan ante ellas de la única manera que saben: gritan, lloran, patalean…

Una de las maneras más recomendables de evitar las rabietas, además de adelantarse a ellas, es enseñar a los niños a reconocer sus emociones y a expresarlas oralmente.

El reconocimiento de emociones, un factor clave en su desarrollo

Enseñar habilidades de Inteligencia Emocional a los niños es, por tanto, capacitarles para distinguir, matizar, contextualizar, relativizar y gobernar mejor sus propias emociones. Es por tanto una poderosa herramienta que les ayudará en su crecimiento y su adaptación social.

Cuando sabemos qué emoción estamos sintiendo, nos resulta más fácil tomar decisiones respecto a cómo gestionarla. Por ejemplo: cuando los niños son conscientes de que están celosos y no sólo tristes, mejora su capacidad de procesar dicha emoción y tomar decisiones sobre su comportamiento.

Y como los niños son unos grandes aprendices visuales, se trabaja mucho mejor con ellos a través de dibujos, gráficos y colores. Por este motivo, Emoying y Nanoemo les ayudan eficazmente a catalogar mejor sus sentimientos. 🙂

Una vez que hemos conseguido enseñar a nuestros hijos cuáles son y cómo funcionan las emociones, podemos animarles a utilizar la palabra en lugar de la rabieta y el llanto para expresar cómo se sienten. ¡Lo cual es mucho mejor tanto para ellos como para los adultos!

Así que, resumiendo, este tipo de juguetes les ayuda en su educación y desarrollo y favorece su capacidad expresiva y su comunicación interpersonal. ¡Y además son divertidos!

Cómo se juega y cómo se educa con Emoying y Nanoemo

Emoying y Nanoemo admiten dos variantes de juego, atendiendo a su carácter educativo:

  • Juego libre: podemos dejar al niño sólo con su imaginación para que juegue a combinar las piezas y a identificar las emociones que expresan.
  • Juego orientado: exige la participación de un adulto que ayude al peque a formar y reconocer las expresiones de las caritas. De esta forma, podemos ir explicándole al niño lo que significa estar triste, alegre, asustado, enojado, etc. Es el que os recomiendo usar con los niños más pequeños o hasta que el peque se familiarice con el juego. 🙂

También podemos usarlos en familia o con amigos como juego de mesa, practicando el juego de competición o de cooperación, en equipo o por equipos:

  • Juego de competición: podemos escribir los nombres de las emociones en papelitos, los doblamos y los metemos en el mismo tubito en el que vienen los juguetes. Después formamos equipos que compiten entre sí para comprobar cuál de ellos es más rápido y eficaz formando caritas que muestren la expresión exacta que describa el papelito que hemos sacado a ciegas del cilindro. Este tipo de juego supone un reto o desafío que fomenta la habilidad lógica y la rapidez cognitiva.
  • Juego de cooperación: el procedimiento es igual que el anterior, pero se juega formando un único equipo en el que todos los miembros colaboran para alcanzar un objetivo común (formar e identificar emociones). Este otro tipo de juego incentiva el trabajo en equipo, la socialización y la comunicación.

Y en cualquiera de estas variantes del juego, el peque irá introduciéndose en el proceso de aprendizaje de las emociones. Y lo mejor de todo es que lo hará mientras juega y se divierte (porque en eso consiste al final ser niño: en jugar y divertirse sin límites). Nosotros también podemos incentivarle con frases como: “¿qué cara pones cuando estás contento?” o “¿qué carita se parece a papá cuando está enfadado?”. ;P

Nuestra experiencia de uso

Diego tiene 22 meses y lleva jugando con sus caritas de madera un ratito diario durante las últimas dos semanas. Al principio, le costaba identificarlas como caras que transmitían emociones. Se limitaba a juntas las mitades caprichosamente (ojos con ojos, bocas con bocas…). Pero poco a poco (con nuestra ayuda inicialmente), ha sido capaz de identificar los rasgos faciales adecuados y combinarlos correctamente entre sí.

También comienza a identificar algunas emociones básicas como la alegría o la tristeza. Le hemos enseñado que la boca con un corazón (besar) es lo que hace mamá cuando Diego se va a la cama, que las gafitas de sol y la sonrisa es lo que se pone papá cuando salimos a la calle o que la carita más sonriente de todas es como la que pone Diego cuando los abuelitos vienen a verle a casa. 🙂

A mi hijo le encanta jugar a apilar las piezas de madera, a mezclarlas y combinarlas entre sí. Pide sus piezas de madera magnéticas varias veces al día y se entretiene un rato jugando (y trabajando) con ellas sobre la alfombra de su cuarto o en la puerta del frigo (¡sí, también se pueden usar en superficies metálicas!).

Cuando aprende una combinación nueva que reconoce (el guiño, por ejemplo), hemos notado que la repite mucho.

Así que sabemos que es cuestión de tiempo que con su manipulación y nuestras explicaciones, empiece a relacionar conceptos y sea capaz de representar cada vez una mayor gama de expresiones.

A nosotros nos ha parecido una magnífica herramienta de aprendizaje, un juguete ideado para una de las necesidades vitales de la primera infancia y un excelente material de proximidad que nos anima, a niños y mayores, a utilizar una nueva y divertida forma de expresarnos. 🙂

Un juguete evolutivo con múltiples usos… ¡También para adultos!

Emoying y Nanoemo son juguetes para peques a partir de los 2 años de edad. Sin embargo, debido a su naturaleza, el tipo de juego que incentivan es evolutivo. Su complejidad puede aumentar a medida que el peque crece y desarrolla su inteligencia emocional y el peque va interpretando y conociendo mejor la extensa gama de emociones. 🙂

Además, ambos juguetes multiplican las opciones de juego porque pueden usarse en cualquier superficie horizontal… ¡O en la nevera!

Sus piezas de madera imantadas permiten que los peques jueguen con ellos en la cocina o en cualquier superficie vertical metálica, como una pizarra magnética.

¡Sus múltiples posibilidades y su capacidad expresiva es lo que hace que ambos gusten tanto y por igual a niños y a adultos! Y es que resulta que estas simpáticas caritas han hecho las delicias de muchas parejitas que acostumbran a dejarse mensajes o notitas en la nevera.

Podemos utilizar Nanoemo (también Emoying, pero por su tamaño es más práctico el de menor dimensión para este uso) para sujetar mensajitos, listas de la compra o de tareas pendientes, etc. O, simplemente, utilizar los emoticonos para transmitir sentimientos.

Y si os gusta la fotografía o eres un iger empedernido (un amante apasionado de Instagram), no os hace falta que os diga que estos versátiles emoticones de madera harán vuestras delicias. Son súper fotogénicos y muy prácticos para compartir vuestros estados de ánimo a través de vuestras redes sociales. 😀

En definitiva, tanto Emoying como Nanoemo ofrecen infinitas posibilidades. 🙂

¿Qué tamaño y formato escojo?

Pues depende de lo que queráis invertir en el juguete, de la edad del niño y/o del uso que penséis darles. El fabricante recomienda cualquiera de las versiones para personitas de 2 añitos o más. Pero yo encuentro igualmente idónea la versión grande del juego para niños menores de 24 meses, como Diego.

Para ellos os recomendaría la versión de 10 piezas de Emoying. Su manipulación es muy sencilla y la combinación de sus piezas permite formar hasta 25 expresiones. Para empezar a educar en emociones sin reliarles demasiado, me parece ideal. 🙂

La versión más extensa de Emoying es perfecta para peques que ya tengan claros los principales estados de ánimo (triste/feliz, enfadado/alegre, etc.) y sus papis quieran seguir avanzando en su educación emocional ya que con sus 20 piezas se pueden formar hasta 100 expresiones.

O para familias con más de un peque, para que haya piezas para que todos jueguen y aprendan a la vez. 🙂

¡Nanoemo me gusta para mí! jajaja ;P La “versión S” de este juguete consta de 20 piezas que dan lugar a 100 combinaciones.

Por su tamaño es igualmente perfecta para los peques que se encuentren en la segunda de las situaciones que hemos descrito o para adultos con ganar de juguetear un poco con su cámara de fotos o los imanes de su nevera. 😀

Juguetes respetuosos con el medio ambiente

Los Emoying y los Nanoemo son 100% made in Spain y están fabricados con madera de haya maciza e imanes. Sus expresiones faciales están pintadas con pintura al agua ecológica. Son, por tanto, juguetes ecológicos totalmente respetuosos con el medio ambiente.

De hecho, hablar de Wodibow es hablar de respeto al medio ambiente. Porque esta empresa 100% española está dedicada a la fabricación de artículos de madera de excelente calidad y muy ingeniosos. De hecho, su filosofía no plastic es su mayor estandarte.

Wodibow y su compromiso con la infancia

Éste no es el primer juguete de Wodibow que pasa por nuestras manos. Anteriormente, ya habíamos probado Chalking con excelentes resultados (de hecho, es uno de los juegos favoritos de nuestro peque y sus piezas siempre andan de un lado a otro de nuestra casa). A nosotros nos encanta el diseño y la funcionalidad de los artículos de esta firma de juguetes educativos.

Wodibow presta atención a los pequeños detalles y mima al milímetro los diseños de sus juguetes. No en vano, han sido galardonados con algunos de los premios de diseño más prestigiosos del mundo. Sus juguetes ofrecen calidad en los materiales y durabilidad en su uso. Cualquiera de sus juguetes nos parece un regalo perfecto y atemporal, que enamorará al afortunado niño receptor.

Como ya os hablé extensamente de esta juguetera segoviana al final de este post, no pienso extenderme demasiado en esta ocasión. A nosotros lo que más nos gusta de sus juguetes de madera es que están orientados a desarrollar la imaginación y la creatividad de los niños, el mayor tesoro de la infancia. 🙂

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