Viajar con niños: guía para padres novatos

¿Os encanta viajar pero acabáis de tener un bebé o vuestro peque es aún muy pequeño? ¡Que su edad no os sirva de excusa! Los niños pueden viajar desde que nacen y aunque debéis adaptar vuestros planes a sus necesidades, no hay nada que os pueda suponer un serio impedimento. Ésta es la guía definitiva para padres novatos que quieren viajar con niños.

Viajar con niños

Queréis viajar con un bebé o con un niño muy pequeño a bordo… ¡Y todo el mundo os dice que estáis locos! Que no cunda el pánico: la clave está en tenerles en cuenta a la hora de planificar todo el viaje.

Organizaos bien

Hacer cualquier cosita de nada puede convertirse en una tarea mastodóntica con un peque que no deja ni un minuto libre al día. Dividíos el trabajo: decidid quién buscará destinos, transporte y alojamientos, y quién contactará y realizará las reservas. ¡Así será todo mucho más fácil! Además, de esta forma, ambos estaréis igual de motivados. 😉

No os compliquéis la vida. Con un bebé en casa, el tiempo es oro. ¡Y el vuestro os tiene que cundir mucho antes de que el peque reclame vuestra atención de nuevo! Los buscadores online ofrecen la solución más rápida y las mejores comparativas a tiempo real.

Elegid un destino familiar 

Por más que os apetezca iros a la India en plan mochileros, puede que éste no sea el mejor destino para un niño pequeño. Olvidaos de este tipo de viajes por el momento, que ya habrá tiempo. ¡Seguro que hay lugares más cercanos que ninguno de los dos conocéis todavía! El mundo es muy grande y tiene rincones bellísimos a cada vuelta de esquina. Para encontrarlos, basta con querer buscarlos…

Lo primero que tenéis que pensar es de qué tipo de viaje y estancia os apetece disfrutar más. Playa, montaña, ciudad.. Las capitales europeas, por ejemplo, ofrecen un sinfín de atractivos y son un buen destino turístico para familias con niños pequeños. ¡Y muchas de ellas están a tan sólo un par de horas de vuelo! Londres, París, Berlín, Roma… Buscad destinos atrayentes también para niños y que sean cercanos. ¡Que no necesitéis descansar de vuestras vacaciones a la vuelta de ellas!

Hoteles no, por favor

Con un niño pequeño, no vais a poder estar todo el día dando vueltas por la calle. Los hoteles implican un hall, un restaurante, una habitación cerrada y poco más… ¡Y vosotros no queréis pasaros gran parte de vuestras vacaciones encerrados entre cuatro paredes!

La mejor opción para familias con peques son los apartamentos vacacionales como los que ofrece Hundredrooms. Estaréis como en casa, dispondréis de mayor espacio y podéis ahorraros un dinerillo en desayunos y cenas. Son súper abundantes y nada caros. Por ejemplo: el apartamento de la imagen está en París y cuesta menos de 60€ por noche. Pero lo mejor de todo, ¡es que lo he encontrado en dos minutos!

Planificad bien la ruta e incluir actividades también para ellos

Es un viaje para todos. ¡Y el más peque de la casa también cuenta! Los museos son lugares maravillosos pero a no ser que tengan enormes esqueletos de dinosaurios, los niños se aburrirán en seguida en ellos. Por eso a la hora de viajar con niños, es importante localizar puntos de interés para ellos a lo largo de nuestro viaje e involucrar a los peques en los preparativos (si tienen edad suficiente para ello).

Podéis mostrarle imágenes de vuestro destino y de los lugares que hay en él que van a gustarle. Habladle de cómo va a ser vuestra ciudad (o pueblo) de vacaciones, de la casita tan bonita que tendréis allí, de las cosas que haréis juntos (la palabra “juntos” es muy importante para ellos) y de todas las cosas nuevas que veréis. Hacedle imaginar lo bien que lo vais a pasar todos juntos para que le entren ganas de conocer el lugar y no tema marcharse de casa. Echadle imaginación… ¡Pero no tanta como para que luego se sienta decepcionado al llegar!

Tenedlo claro a la hora de trazar vuestro itinerario: olvidaos de estar pateando las calles todo el día, de querer verlo absolutamente todo y de ir con prisas para que os de tiempo. Los niños son extremadamente sensibles y sólo conseguiréis alterarle. Un ritmo suave y un itinerario diario breve, que alterne las visitas turísticas con los momentos de esparcimiento y no esté sobrecargado de visitas culturales, se adapta a la perfección al ritmo de un peque.

Y por supuesto: jamás le engañéis. Si no queréis exponeros al berrinche constante de un niño indignado (y con razón), debéis ser fieles a vuestra palabra y llevarle a ver los animales del zoo (o lo que sea que le hayáis prometido).

Cuidado con el equipaje

Ya lo tenéis todo organizado y reservado… ¡Ahora toca hacer las maletas! No hagáis más maletas que manos tenéis. Viajar con niños implica llevar muchos trastos extra (sillita de paseo, cuna de viaje, etc.). La regla de oro es una maleta por cada dos. Siempre con ruedas y nunca gigantescas. Pensad que ambos tenéis que tener una mano libre para poder cuidar al peque en todo momento.

Si sois tres debería bastaros una maleta de tamaño medio y una de mano. Si viajáis en avión y no queréis facturar, debéis preparar una maleta de mano por persona. Y ya. No hace falta llevar un regimiento de pañales. Seguro que adonde vais también los podéis comprar (como tantas otras cosas que ocupan una barbaridad de espacio en la maleta). Infórmate del tiempo que hará en vuestro destino y llévate sólo la ropa que sea necesaria (nada de “por-sis”).

Un trayecto ameno

Si tu peque tiene un cuento o juguete favoritos… Por lo que más quieras, ¡no te los olvides! Es preferible que te entren un par de camisetas menos en la maleta si después no quieres arrepentirte cuando ya sea demasiado tarde. Hemos quedado en que el trayecto tiene que ser necesariamente corto. Bien, pero aún así los niños pierden el interés en seguida y a él puede hacérsele muy largo. No pasa nada: ¡estaréis preparados!

Ten a mano sus cosas (pero no a la vista). Dosifícale los juguetes y no se los saques demasiado pronto. ¡Ellos son tu artillería pesada! Al principio estará súper entretenido con la novedad del viaje. ¡Todo esto es nuevo para él! Aprovecha la ocasión y procura fomentar su interés por todas esas cosas nuevas que está viendo a su alrededor. Con suerte, en menos que todos os deis cuenta, habréis llegado a vuestro destino. 🙂

Una vez en el destino…

Para los niños son muy importante todas sus rutinas y hábitos. Les hacen sentirse seguros, tranquilos y satisfechos. Un niño que se siente a gusto, es un niño feliz. Y, por extensión, toda la familia disfrutará mucho más de su estancia fuera del hogar. El peque debe de poder disfrutar de su hora diaria de juego al aire libre con otros niños de su edad, esto es importante para que no se sienta desorientado. También lo es que respetéis sus horarios de comida y sueño (¡por eso es tan práctico el apartamento de alquiler!).

Así que nada más llegar, localizad un parque o una zona de juegos infantil, una farmacia cercana a vuestro apartamento vacacional (por si las moscas, que nunca se sabe cuando va a empezar a salir un diente…) y un restaurante que le pueda gustar (si es demasiado pequeño para tener gustos personales, podéis buscar restaurantes o cafeterías que no estén demasiado abarrotados y donde no haya excesivo bullicio).

Sentido común y empatía: los mejores compañeros de viaje

Como veis, todo es muy lógico y coherente. Se trata de utilizar el sentido común y empatizar con ellos. En definitiva: tenerles en cuenta, porque son parte de la familia y van a viajar con nosotros. Estas sencillas pautas marcarán por completo la diferencia y harán que lo único que lamentéis a vuestra vuelta, es no haber sacado más fotografías para vuestro primer álbum de viajes juntos, como familia. 🙂

Imágenes | Pixabay / Dung_Dang /Alexa Fotos / hundredrooms / jill111 / ayoubZineLaarab /Pexels.

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