10 Consejos para educar niños autónomos

Los que nos leéis con frecuencia, sabéis que nos gusta promover la autonomía de nuestro peque. Creemos firmemente en el proverbio chino que afirma: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Por eso, intentamos inculcar a Diego un espíritu independiente y autosuficiente. Y para conseguirlo, intentamos darle seguridad en sí mismo y todo nuestro apoyo. Hoy os damos 10 consejos para educar niños autónomos.

10 Consejos para que nuestros peques sean niños autónomos

Lo primero que, como padres, tenemos que entender, es que la autonomía de un ser humano es un proceso que requiere aprendizaje. Un carácter independiente y autónomo nace de la seguridad y la confianza en uno mismo. Si desde pequeñitos, los niños se sienten seguros, más adelante les resultará más sencillo elegir y tomar decisiones. Los papás podemos promover ese sentimiento de seguridad acompañándoles y apoyándoles en cada etapa de su desarrollo.

Estos 10 consejos están orientados a favorecer la confianza de los niños en sus propias capacidades y así hacerlos felices:

  1. Practica el apego desde el nacimiento. La crianza con apego educa a los niños desde el respeto y la empatía, entendiendo y satisfaciendo sus demandas y necesidades. De este modo se crea una fuerte unión emocional entre padres e hijos y se promueve el desarrollo de una personalidad segura e independiente, más dispuesta a aceptar y superar retos. Un niño que se siente seguro junto a sus padres y tiene cubiertas todas sus necesidades, se inclina a explorar el mundo que le rodea más rápidamente.
  2. Permíteles tomar sus propias decisiones y ser autónomos en aquellas actividades que ya son capaces de realizar solos según su edad: desplazarse y explorar gateando, comer solitos con las manos, recoger sus juguetes, bañarse solos, utilizar los cubiertos, lavarse los dientes, vestirse solos, atarse los zapatos, elegir su ropa, hacer los deberes… Si favorecemos que nuestros hijos sean autónomos, estaremos ayudándoles a ganar madurez. Si, en cambio, se lo damos todo hecho, serán incapaces de desenvolverse por sí solos. De la misma manera, los niños también tienen derecho a tomar determinadas decisiones que les incumben, para ello lo mejor es incluirle poco a poco en la toma de pequeñas elecciones que le competen o en las que puede aportar su opinión. Simplemente con escucharlo ya lo estamos fortaleciendo. Pregúntate a qué podéis jugar, qué podéis preparar de cenar, qué ropa puede ponerse para ir a tal o cual sitio, qué le apetece hacer el fin de semana, dónde podéis ir a dar un paseo o qué película podéis ver todos juntos. Son pequeñas decisiones que le ayudarán a tener cada vez más iniciativa.
  3. No hagas las cosas por ellos. Ayúdales, sí. Apóyales también, pero no hagas que se sientan inútiles al no dejarles hacer las cosas por sí mismos y a su propio ritmo. Si los niños se sienten capaces de hacer las cosas por sí mismos, esa sensación repercutirá muy positivamente en su autoestima. Y la autoestima es clave para sentirse felices y estar seguros en todas sus acciones.
  4. Practica la comunicación interpersonal con tus hijos, activamente y con respeto. El diálogo hará que tu pequeño se conozca mejor a sí mismo y permitirá que nosotros le conozcamos mejor a él. Al fin y al cabo, cada ser humano es único y nuestro niño no tiene porque compartir nuestros gustos y preferencias.
  5. Establecer límites es necesario para aportar seguridad al niño. Hay que mostrar firmeza, pero con afecto. El autoritarismo y la permisividad son extremos indeseados. Si establecemos, explicamos e inculcamos unos límites lógicos y razonables, el niño entenderá qué comportamientos son satisfactorios y cuáles merecen la reprobación de sus padres. Entender y seguir los límites aporta seguridad a los niños.
  6. Jugar es importante. Es la única obligación real que tienen los niños. Durante toda su infancia, los niños aprenden mientras juegan. Los juguetes y los juegos les ayudan a comprender el mundo que les rodea, a saber cómo funcionan las cosas y cómo deben actuar en cada momento. Ofréceles juegos y juguetes adecuados para su edad. Cada etapa es única y maravillosa y no por intentar empezar la siguiente antes, van a aprender antes. Al contrario: ofrecerles a los bebés juegos y actividades que no son adecuadas para su edad es sinónimo de fracaso, aburrimiento o frustración.
  7. Respeta el ritmo de cada niño. Cada cosa, a su edad. La sobre-estimulación no es buena, ni tampoco saltarse etapas necesarias de desarrollo y aprendizaje. Los niños tienen, sobre todo, que poder seguir siendo niños. No podemos animar su autonomía en cuestiones para las que aún no están preparados. Cada etapa tiene sus nuevos retos y logros y para superarlos con éxito es fundamental haber. Da igual que tu peque comience a caminar a los 10 ó a los 16 meses. Ten por seguro que cuando él se sienta capaz, dará sus primeros pasos. Todos, antes o después, con mayor o menor destreza, terminamos siendo capaces de realizar las mismas actividades. ¡Al final, todos los adultos sabemos andar! Confía en tu hijo y aplaude con alegría cada pasito que avance porque tiene mucho mérito ir consiguiendo poco a poco las cosas por uno mismo. Y no tengas prisa, ¡los bebés crecen muy rápido! También debes respetar su estado de ánimo. Al igual que los adultos, hay momentos en los que los niños necesitan sentirse más arropados. Si un día tu peque no quiere vestirse solo, no te lo tomes como un retroceso. Ayúdale y habla con él para averiguar qué le pasa (puede que sólo quiera un poco de atención extra). Ya sabe vestirse, así que seguro que volverá a hacerlo solo en cuanto su estado de ánimo cambie.
  8. Relativiza sus errores y valora sus esfuerzos. Aplaude sus logros por pequeños que éstos sean porque Eso sí: evita ser demasiado elogioso y que las alabanzas no sean exageradas. Y por más equivocaciones que cometa, valora su perseverancia porque el esfuerzo es una cualidad primordial para sus futuros logros como adulto. De la misma manera, hablar de los errores dándoles su justa importancia, facilita el aprendizaje y también inculca tolerancia a la frustración, el autocontrol y la autoestima.
  9. Déjales ser libres. No intentes que tus hijos tengan tus mismos gustos y preferencias. Puede que los hayáis gestado, pero no son “vuestros”. Cada niño es un ser humano único e individual que se pertenece solo a sí mismo. Déjale elegir y equivocarse. Déjale aprender de sus errores y ayúdale a aprender de ellos. Esfuérzate por conocerle a fondo y no le impongas hobbies o actividades que no son de su agrado. Poco a poco irá descubriendo cuáles son sus propias habilidades y pasiones. La vida es una aventura maravillosa que debe atreverse a descubrir por sí mismo. Debe saber que sus padres estarán siempre ahí, en todo momento, pero que él es muy capaz de apañárselas sin ellos.
  10. Enséñales a ser participativos e iguales. El niño tiene derecho a la participación. Confíale pequeñas responsabilidades en casa para que sea más autónomo y confiado. El objetivo de la crianza es tratar de ayudar a nuestros hijos a convertirse en adultos que se valoran a sí mismos y pueden ser valorados por los demás. Si nunca le enseñas a lavar los platos o hacer la comida, se convertirá en un adulto incapaz de hacer nada por sí mismo. Empieza por enseñarle a guardar sus juguetes, arreglarse la cama, ordenar la habitación, ayudar a limpiar o a poner la mesa. Y, por supuesto, tanto niños como niñas deben recibir la misma educación. Si queremos para ellos una sociedad igualitaria, empecemos por hacer igualitario su presente para que pueda serlo su futuro. Educar a los niños en igualdad es nuestra responsabilidad.

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