Así les explica una madre a sus hijos quién es Papá Noel sin romperles el corazón

¿Cuándo es el mejor momento para explicar la verdad sobre Papá Noel? Según los psicólogos es entre los 7 y los 11 años, que es precisamente la edad a la que muchos que lo descubren por sí mismos. ¿Pero qué pasa si se sobrepasa esta edad y esto no sucede? Muchos padre prefieren entonces explicarles la verdad ellos mismos a sus hijos antes de que lo sepan por sus compañeros de clase y se sientan defraudados. ¿Pero cuál es la mejor forma de contarles la verdad? La curiosa idea de una madre para explicarles a sus hijos quién es Papá Noel sin romperles el corazón se ha hecho viral en las redes.

¿Estás preparado para ser un Papá Noel?

Christy Hutchison reveló en su Facebook la táctica que siguen en su familia para revelar quién es en realidad Papá Noel: “En nuestra familia, tenemos una forma especial de hacer la transición de los niños de recibir de Santa a convertirse en Santa. De esta manera, el concepto de Santa no es una mentira que queda al descubierto, sino el despliegue de una serie de buenas acciones y el espíritu de la Navidad “. 

quién es papá noel

En su familia decidieron que una manera sencilla pero igual de mágica de explicar a los niños la verdad sobre Santa Claus, era hacer que pasaran de esperar a Santa a convertirse en Santa. Así les hacían entender que este personaje es en realidad una manera de mantener viva la tradición de buenas acciones y el verdadero espíritu de la Navidad. Su táctica ha sido tan admirada, que su publicación se ha hecho viral en las redes sociales.

¿En qué momento se le da a un niño la oportunidad de ser Papá Noel?

Si un niño tiene ya 6 ó 7 años y empieza a tener ciertas dudas o a hacer preguntas, se sugiere a la madre o padre que se vaya a dar una vuelta con el niño, a jugar, o a merendar, para poder charlar con él de forma distendida. Entonces se le dice lo mucho que ha crecido, lo mayor que es ya y se recuerda con él algunas buenas acciones del niño para terminar diciéndole que ya está listo para convertirse en un Papá Noel.

Pasar de creer en Papá Noel a convertirse en él.

Es entonces cuando se le descubre cuál es en realidad el espíritu de la Navidad: “Es muy posible que hayas notado que la mayoría de Santa Claus que ves son en realidad personas que se visten como él. Personas disfrazadas. Quizás incluso alguno de tus amigos te haya dicho que no existe. Muchos niños creen eso porque no están preparados todavía para ser un Papá Noel, pero tú sí lo estás”.

La clave del éxito de esta idea

La técnica ha resultado ser tan del agrado de mucha gente porque lejos de convertirle en un descreído de la magia, le ofrece al niño la posibilidad de ser capaz de formar parte de la misma magia de la Navidad convirtiéndose en Papá Noel para realizar una buena obra o dar un regalo que haga feliz a alguien: se le dice que tendría que elegir a alguien que conoce, un amigo o algún familiar. La misión es secreta: esa persona no debe enterarse, pero el niño debe poder averiguar qué cosa necesita esa persona, conseguirla, envolverla y entregarla, de manera que esa persona no sepa nunca quién se lo regaló. Porque ser Papá Noel no consiste en regalar para conseguir la gratitud del otro, sino de regalar de manera generosa.

Ser Papá Noel no consiste en regalar para conseguir la gratitud del otro, sino de regalar de manera generosa.

Esta mamá cuenta que su hijo mayor decidió comprarle a su vecina unas zapatillas nuevas, ya que a menudo la veía descalza. Las compró, las envolvió y las dejó en su puerta. Cuando la vio caminando con ellas se emocionó muchísimo.

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¿Qué os parece?

Confieso que esta técnica me genera sensaciones contradictorias. Por una parte, me parece una manera muy bonita de enfocar la Navidad y el momento de los regalos. Por otra parte, me parece un tanto incompatible con la etapa anterior de fe ciega en este tipo de personajes. Me explico: si se va a acabar contándole al peque que las personas nos convertimos en Papá Noel, el Ratoncito Pérez o los Reyes Magos al llegar a la edad adulta, tal vez no sería conveniente alimentar en exceso la historia de Papá Noel.

No tiene sentido contar cada año el tema de los renos voladores, el trineo mágico, el “duérmete pronto”, “déjale galletas y leche” y no sé cuántas historias más, si luego se va a explicar que en realidad Papá Noel es una manera de poner nombre al espíritu de la Navidad. Así que de alguna manera, la feliz transición que plantea la madre exige todo un comportamiento coherente y permanente a lo largo de los años algo diferente a toda la parafernalia socio-cultural que se asocia a estos personajes. ¿Cómo les explicamos entonces que pueden creer en Papá Noel o los Reyes Magos pero no en toda la magia que les rodea para que después esta táctica funcione?

El momento adecuado para desvelar el secreto de la Navidad es aquel en el que el niño nos pregunta por primera vez.

Yo creo que la capacidad que tienen los niños de creer en la magia porque sí, de manera ciega, es tan preciosa precisamente porque es incuestionable. No me parece bien privarles de esa etapa tan hermosa, aunque fugaz, de su vida. Ni tampoco prolongarla más allá de lo necesario. Ni suavizar el tránsito hacia una realidad ingenua o parcial. Aplaudo la creatividad de esta madre y su táctica me parece entrañable, pero sencillamente pienso que lo mejor es tratar el tema con naturalidad y honestidad. Por eso pienso que el momento adecuado para desvelar el secreto de la Navidad es aquel en el que el niño nos pregunta abiertamente por primera vez porque de lo contrario, les estaríamos mintiendo y se sentirían engañados.

Tal vez entonces, la mejor táctica cuando nos pregunten es responderles: “¿Y tú que crees?” para que, si quieren y son capaces, descubran la verdad.

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