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Educación sin Libros: colegios “alternativos”

La Educación sin Libros está despertando entusiasmo, pero también dudas. Los colegios que se suman a este innovador método apuestan por una educación que estimule a los niños a explorar el mundo para obtener experiencias y encontrar respuestas. Al estudiar sin libros se fomenta la expresión artística, la creatividad, el trabajo en grupo, la curiosidad y el espíritu crítico. El temario transmite todos los conocimientos fundamentales, pero el método es flexible. Ya hay quien dice que este nuevo método acabará con el fracaso escolar.

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¿En qué consiste estudiar sin libros?

El alumno no se limita a aprenderse las lecciones y hacer ejercicios o rellenar fichas. La Educación sin Libros obliga al niño a investigar por su cuenta y elaborar sus propios cuadernos de estudio con sus propios textos, dibujos y observaciones.

Es un método “de personas para personas”, aseguran los profesores que imparten este innovador método. Al final de curso, sus alumnos habrán aprendido las mismas asignaturas que el resto de sus compañeros de otros centros convencionales. Con la excepción de que ellos mismos habrán realizado sus propios contenidos. Y no sólo eso, sino que lo habrán hecho de forma transversal e integradora, logrando que las asignaturas no formen compartimentos estanco, sino un todo global y armonioso.

Por ejemplo, en el colegio Estudio, en Madrid, los alumnos de quinto se zambullen en el mundo de los ríos: al dibujar por dónde pasan aprenden geografía; al comprender cómo las poblaciones se fueron construyendo a lo largo de su cauce, aprenden historia; al calcular el caudal que llevan, aprenden matemáticas. “Existen unos conocimientos fundamentales que hay que transmitir, lo que es flexible es el modo de hacerlo”, explica Maribel Hidalgo, coordinadora de primaria de este colegio.

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Los exámenes y deberes, a debate

Desde hace décadas, alumnos y docentes critican este método de evaluación por resultar arcaico y poco fiable. Las personas somos mucho más que una nota y a menudo, la memoria es sólo una de las habilidades que nos permitirán desenvolvernos con soltura el día de mañana.

Los exámenes priorizan aprobar, en lugar de aprender. Muchos académicos consideran los exámenes como un método clasista de descarte que deja fuera de evaluación a muchos chicos y chicas inteligentes y con altas capacidades. Nuestro actual sistema educativo prioriza aprobar en lugar de aprender.

En cuanto a los deberes, según un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España es el quinto país que más deberes pone a los alumnos a nivel mundial. Según dicho informe, los niños españoles dedican un total de 6,5 horas de tarea a la semana, frente a una media de 4,9 horas.

Sin embargo, nuestro país está en la cola del rendimiento académico mundial. Mientras países como Finlandia o Corea del Sur, cuyos niños destinan menos de 3 horas a deberes, son dos de las naciones con mejores resultados académicos.

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una Educación centrada en lo humano

La mayoría de los colegios en España siguen un sistema educativo ceñido a los temarios de los libros. No se tiene en cuenta la individualidad, intereses y capacidades de cada niño. Parten de la premisa de que cantidad es sinónimo de calidad. ¿De qué sirve que nuestros hijos memoricen los contenidos de libros y más libros, si con el paso del tiempo olvidan lo aprendido?

Los pedagogos demandan un sistema educativo centrado en el alumno, y no en el temario. Un método basado en formar de forma íntegra a personas que el día de mañana se van a proyectar en la sociedad y que tienen que ser capaces de moverse por el mundo y resolver problemas de forma eficaz.

Los profesores que siguen este método educativo que elimina los libros de su metodología, aseguran que al destinar todos los esfuerzos a sacar lo mejor de cada alumno en particular, con una pedagogía centrada en lo humano, frente a la pedagogía tradicional centrada en la mera transmisión del conocimiento, logran como resultado alumnos motivados, con interés por aprender, y felices.

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Un colegio sin libros ni deberes, ¿es posible?

Un colegio sin libros ni deberes no sólo es posible; es real. Y, además, debería ser lo normal, por lo menos en las edades más tempranas. Es el caso, por ejemplo, del Colegio Nuestra Señora de Schoenstatt, en Madrid, donde emplean un método educativo propio basado en la autogestión del aprendizaje y la respuesta personal del alumno.

Desde pequeños, los niños adquieren el hábito de producir sus propios apuntes, llevando a la práctica los conocimientos teóricos adquiridos. Esto les conduce a una mejor fijación de los conceptos. Un trabajo que, además, se realiza siempre en clase, lo que hace que aprender sea algo positivo y estimulante para ellos. Cargándolos de deberes sólo se consigue su desmotivación y desánimo. En casa, sólo se les encarga que lleven a cabo pequeñas tareas, que contribuyan a forjar el hábito y la predisposición al estudio.

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Ventajas e Inconvenientes de Estudiar Sin Libros

La mayor dificultad (que no inconveniente), radica en la dificultad que supone para los maestros elaborar su propio material e impartir sus clases sin apoyo de libros de texto. Es mucho más fácil ir leyendo la lección y mandando los ejercicios ya estipulados en un texto, que inventar algo nuevo, aunque lo segundo sea más práctico y enriquecedor para los alumnos.

De la misma forma, al no haber manuales obligatorios, cuando los niños llegan a casa, sus padres pueden estar un poco perdidos a la hora de ayudarles a estudiar.

Sin embargo, se ha demostrado que los niños saben perfectamente lo que tienen que preparar sin la supervisión de sus padres. Y además, con este método, disfrutan haciéndolo. Para algunos, incluso, este método puede ser una solución contra el fracaso escolar y el desinterés que sufren muchos pequeños en el colegio.

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Lo primero para los docentes que imparten esta innovadoras clases, es hacer que los niños se involucren e interesen por adquirir el conocimiento necesario para comprender el mundo que les rodea. Se comienza aportando la experimentación y el conocimiento práctico para despertar en ellos la curiosidad necesaria para suscitar la preocupación por saber más y el interés por encontrar fuentes de información para aprender. Después, entra en acción la fase del método inductivo-deductivo: el aula, la biblioteca, el profesor. De esta manera, se inculca en ellos un hábito de investigación y estudio que perdurará al llegar a la fase adulta.

En este contexto, los libros de texto ya no son la ley, ni algo que hay que memorizar. Se convierten en un material de referencia más, de mínima importancia en comparación con el estudio directo de la realidad.

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Los más reconocidos colegios “alternativos”

Si tu experiencia con la “educación tradicional” no ha sido satisfactoria, deseas algo más para tus hijos o te planteas llevarles a un colegio de pedagogía alternativa, estos son los centros más reconocidos. En ellos, se enseña sin asignaturas, libros, ni exámenes.

• La Institución Educativa SEK

Cuenta con 9 colegios privados, 6 en España, uno en Dublín y otro en Los Alpes, que conjugan el plan de estudios español con los programas del bachillerato internacional. Lo más característico del SEK son sus aulas inteligentes, unas clases diáfanas donde hay zonas de trabajo en las que los alumnos organizan sus tareas y el horario dedicado a cada una de ellas.

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• Colegios Montessori

Los hay por todo el país y su metodología es famosa por basarse en la libertad de movimiento de los niños, en la integración de las diferentes materias curriculares, en la colaboración entre alumnos de distintas edades y en el aprendizaje a partir de la observación y la manipulación. Por eso, todo el material que hay en las clases se usa para que los alumnos puedan experimentar con él, equivocarse y aprender.

• Colegios “por proyectos”

En España hay bastantes colegios que trabajan el aprendizaje por proyectos, sobre todo en la etapa infantil. Por ejemplo: en Madrid, el CEIP El Quijote y el Colegio Trabenco hacen al niño partícipe de su propio aprendizaje y le enseñan a investigar. En estos centros educativos, no hay exámenes ni libros de texto, sino que se trabaja sobre actividades en clase y proyectos decididos por profesores de distintas asignaturas. Los alumnos crean sus propios materiales, buscan información y material sobre el tema en periódicos, Internet, libros, etc. y la comparten con sus compañeros.

• Ágora

Los colegios Ágora de Barcelona y Mallorca, así como el Areteia y el Zuloaga de Madrid, que pertenecen al mismo grupo de centros escolares, tienen en común el papel que la música desempeña en la educación integral de sus alumnos. Todos tocan al menos un instrumento y actúan ante sus compañeros.

• Centros Waldorf

Los colegios que siguen el método Waldorf (La Escuela Libre Micael, de Madrid, la Escola Waldorf-Steiner “el Til·ler”, de Barcelona, y la Geroa Eskola-Escuela Libre, de Álava, entre otras) han hecho de la expresión artística y el fomento de la creatividad sus características fundamentales. En Infantil se mezclan niños de todas las edades y se fomenta el juego libre. Cada alumno escoge los materiales que quiere (naturales y sencillos, como la madera o la lana) para desarrollar su imaginación. En Primaria tienen la misma importancia las actividades artísticas que las matemáticas. Y no se califica con notas sino mediante un informe personal al final de cada curso.

• Collegi Montserrat

Muchos aspectos hacen del colegio Montserrat de Barcelona un centro educativo especial. Desde los espacios y mobiliario como la organización de los contenidos curriculares hasta el material didáctico, todo está encaminado a adaptar la enseñanza a cada niño dentro de un marco de respeto a la diversidad. La idea de base es que cada niño dispone de un abanico de inteligencias. Es misión del colegio ofrecerle lo que necesita para desarrollarlas. Formándose en un entorno donde perciba estímulos, confianza en las habilidades de cada niño y trabajo cooperativo, adquirirá el valor fundamental: autonomía en el aprendizaje.

• Centro Mare de Déu de Montserrat en Terrasa

Este centro público de educación infantil y primaria funciona en base a las comunidades de aprendizaje desarrolladas por el brasileño Paulo Freire. Este pedagogo apostó por el diálogo igualitario  como forma de libertad portagonizado por alumnos, familias y profesores. El enfoque es el de aprender a construir conocimientos compartidos con el fin de transformar la comunidad y transformarse a uno mismo para crecer juntos. Los grupos interactivos que se forman en el centro educativo integran alumnos, voluntarios y profesores que dinamizan los conocimientos. En la actualidad, existe más de 30 centros educativos en España que participan de este modelo.

• Institución Libre de Enseñanza

Uno de los colegios más representativos de esta corriente es el Colegio Estilo de Madrid, fundado por Josefina Aldecoa, que trabaja sin libros de texto y que considera el arte una asignatura fundamental desde los 3 años. En esta escuela el trabajo diario se archiva y se encuaderna a final de curso, para consultarlo en años posteriores, y se dan clases de música y teatro en casi todas las etapas educativas.

Si queréis saber cómo es un día en uno de estos colegios, qué hacen los alumnos en clase y cómo se evalúa su trabajo, aquí tenéis un genial artículo sobre todo ello.

2 comentarios en “Educación sin Libros: colegios “alternativos”

  1. Maite dijo:

    Muy buen post! !Te felicito!! Quizás lo que más me gusta de todo lo que has contado es la idea de centrarse en lo humano y en las características personales de cada alumno. Me resulta fundamental puesto que todo lo que implique un trato “uniforme” dirigido a personas conduce a error e injusticias. Somos diferentes y tenemos necesidades diferentes. Somos personas, no “números” que integran una masa uniforme. Ese es uno de los aspectos que más me gusta del colegio que hemos elegido para nuestra hija. En cuanto al tema de los libros, discrepo con que “sobren”. Quizás es que no hemos hecho un buen uso de ello y se han convertido en muchas ocasiones en un instrumento “odioso” para los alumnos y “poco incentivador” para los profesores, que se relajan remitiendo a ellos sin buscar la manera adecuada de enseñar. Pero personalmente pienso que los libros son, bien utilizados, una ventana a la libertad, al mundo y a los conocimientos. Lo suyo es que se viera la manera de emplearlos como una herramienta más junto con todas las que has comentado. No como único elemento. Muchas gracias por tu post. Un beso

    • Una Mamá Novata dijo:

      ¡Gracias Maite! Has hecho una muy sabia reflexión. Estoy contigo al 100%. En casa somos grandes lectores y vemos con pesar lo poco y mal que se incentiva en las escuelas la pasión por los libros. La actual metodología docente fomenta el aprobado por encima del aprendizaje y convierte los libros de texto y las clases en algo tedioso que hay que “tragar” de forma obligatoria. Deduzco por tu comentario que habéis optado por una escuela alternativa para vuestros hijos. ¿Qué tal experiencia estáis teniendo? Mi peque todavía va a la Escuela Infantil, ¡pero dimos muchas vueltas hasta encontrar una que no dejara todo el día “aparcados” a los niños!

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