Saber si una guardería es buena

15 signos para saber si una guardería es buena

¡Ya queda nada para que empiece la guarde! En septiembre, miles de peques comenzarán a ir por primera a la escuela infantil. ¡La que escogieron sus papis, ilusionados o temerosos, hace meses! Algunos padres habrán valorado mil y una opciones. Otros, en cambio, habrán seleccionado en función de la cercanía o de las plazas disponibles. Los hay que habrán optado por guarderías privadas o subvencionadas y también quienes hayan optado por llevar a sus hijos a la guardería pública. En realidad, saber si una guardería es buena para nuestro hijo es una tarea mucho más fácil de lo que nos imaginamos.

Saber si una guardería es buena

Sean cuáles sean las opciones barajadas a la hora de elegir guardería, si queréis rearfirmaros en vuestra decisión, tened en cuenta estos 15 signos para saber si una guardería es es buena.

1. Boca a boca

La guardería es el lugar en el que vamos a dejar durante parte del día a nuestro tesoro más preciado: nuestros hijos. Cuando no conoces la zona o te enfrentas por primera vez a la tarea de buscar una escuela infantil para tus hijos, conocer las opiniones de otros padres puede resultaros la mar de útil.

La experiencia de otros padres con niños de edades similares a los tuyos puede resultar motivadora. Si las familias de vuestro entorno están contentas con sus guarderías y una o varias de ellas son las más elegidas, podéis obtener rápida y fácilmente referencias de confianza.

2. Hay movimiento y ruido, hay vida

Ver niños de 1 a 3 años sentados y completamente en silencio, con los brazos cruzados y sin hacer nada, no es sinónimo de buenos modales. Los niños pequeños aprenden jugando, así que tienen que jugar. 

Lo ideal cuando entramos en una guardería, es verles jugando, moviéndose, disfrutando y pasándoselo bien. A estas edades todavía no comparten juegos ni buscan compañeros, pero deben permanecer juntos y entretenidos en tareas específicas y adecuadas para su edad.

3. en grupo y supervisados

Los niños deben compartir espacio. Puede que todavía no jueguen entre ellos, pero poco a poco aprenderán a relacionarse entre sí. La guardería es clave para el proceso de socialización de un niño. Las profesoras y monitoras deben encargarse de que ningún peque quede al margen o permanezca aislado.

Cuando dejamos a nuestros hijos en manos de personal cualificado, lo mínimo que esperamos de ellos es que les cuiden. Los niños deben estar bien atendidos en todo momento. Si vemos niños sentados solos en el suelo, llorando o con el pañal o la cara sucios, algo no marcha bien.

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4. un horario programado con variedad de actividades

Los niños pequeños se aburren con facilidad. Llenar su día con diferentes actividades que les permitan desarrollar múltiples habilidades es una tarea obligatoria. La escuela infantil debe tener material suficiente y variado para que ningún niño permanezca sin hacer nada: bloques de construcción, libros y cuentos, pinturas y material para hacer manualidades, muñecos para el juego simbólico (¡e incluso disfraces!), pelotas y juegos de mesa. También debe programar actividades diferentes según la época del año.

Ver una guardería con poca variedad de juguetes y actividades programadas significa que los niños tendrán pocas posibilidades de hacer cosas variadas o no podrán jugar todos al mismo tiempo.

5. Libertad de elección y de movimiento

Los niños pequeños necesitan libertad de movimientos. Hay momentos en que las actividades en una escuela infantil son dirigidas y en grupo (se les cuenta un cuento, cantan una canción, preparan una actuación, etc.) y otros en los que los niños deben tener libertad para hacer lo que más les motive. 

El tiempo de juego libre es tan fundamental para el desarrollo de un niño como la adaptación a las normas. No a todos los niños les puede apetecer hacer lo mismo al mismo tiempo que los demás. Es muy frustrante para ellos estar haciendo algo que les gusta y divierte y que alguien les diga que deben dejar de hacerlo para pasar a hacer algo más aburrido, simplemente porque todos los demás van a hacerlo. No se puede tener a un niño de 2 años jugando con plastilina sentado en una silla por obligación cuando el pequeño se siente mejor jugando en el suelo.

Además, la libertad de elección (de juguetes o actividad, por ejemplo), resulta fundamental para juzgar la personalidad y los gustos del pequeño. Enseñarles a elegir es tan importante como el que sepan obedecer. Una buena profesora planificará siempre varias alternativas a una actividad y observará cómo actúa y se desenvuelve cada niño.

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6. Las educadoras trabajan de manera grupal e individual

Los niños pequeños necesitan sentirse escuchados, queridos y arropados. Un niño necesita saber que está siendo atendido en todo momento y notar que es importante para los demás. Además, no todos los niños necesitan ni demandan la misma atención. Por ello, las educadoras infantiles deben pasar tiempo con los niños de manera individual y que también en pequeños grupos. Eso las ayudará a conocer las particularidades de cada peque y también el comportamiento de la dinámica de su grupo.

Si entramos en una escuela infantil y vemos que las educadoras trabajan siempre en grupo, probablemente no lleguen a conocer realmente cómo es cada uno de los niños.

7. El aula de los peques: un lugar limpio, alegre y seguro

Una de las mejores maneras de ver cómo es una escuela infantil, es observando la clase en la que va a estar nuestro hijo durante el curso escolar.  Si la guardería es dinámica y creativa como debería ser, el aula estará decorada con las obras de los niños, con sus manualidades, dibujos, fotos, actividades, murales, etc. Observando su clase y la decoración de ésta, tendremos un claro ejemplo de lo que se vive allí cada día y de todas las cosas que harán los niños en nuestra ausencia.
También debe ser un entorno sano y seguro ya que el peque pasará allí una buena parte del día junto con otros niños. Ventanas altas con cierres especiales y barrotes para evitar caídas, enchufes fuera del alcance de los niños o debidamente protegidos, ausencia de escalones peligrosos y suelos acolchados en la zona de los columpios son algunas de las precauciones que debemos comprobar que el centro cumple. Además, una correcta higiene incluye un sanitario adaptado en altura por cada una o dos clases y una zona de comedor espaciosa y reluciente.

8. La creatividad es importante

Los niños deben ser animados a desarrollar la imaginación mediante el juego y la creación. La creatividad no sólo es fundamental para el desarrollo del talento artístico, sino para todas las facetas de nuestra vida. ¡Nunca se sabe qué pequeña mente hoy, hará grandes progresos en el futuro! Las ideas nuevas e innovadoras sobre cómo llevar a cabo una actividad, juego o tarea, deben ser escuchadas y consideradas por las educadoras.

Si observamos que un niño es obligado a seguir siempre un mismo patrón a la hora de, por ejemplo, jugar a las construcciones de bloques, es un mal síntoma. Los niños deben ser libres de dibujar vacas con alas y colorear cielos de color rosa si eso es lo que le apetece.

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9. A la guardería no se va a aprender

Puede que muchos padres se escandalicen al leer esto, pero resulta que es totalmente cierto. Los niños aprenden sin querer. Aprenden algo porque les resulta útil (abrir una botella para poder beber porque tienen sed, por ejemplo), por repetición, práctica (ensayo-error), casualidad (descubrimiento fortuito: el agua moja la mano cuando se toca), rutina diaria o jugando.

Las escuelas infantiles que “venden” programadas o métodos de educación “para genios” dirigidos a niños de menos de 3 años, venden quimeras. Los programas educativos de las escuelas infantiles deben estar aprobados y dirigidos por la Consejería de Educación y han de cumplir sus requisitos. Partiendo de esa base, intentar enseñar inglés a un bebé para que en el futuro sea bilingüe si en su casa sólo se habla el castellano, es una tarea absurda e imposible. No estamos hablando de un niño en edad escolar ni de un adolescente. Hablamos de un bebé que quizás aún ni siquiera haya pronunciado sus primeras palabras con sentido. Además de confundirle con palabras que resultarán del todo inútiles en su día a día, tan sólo conseguiremos frustrarle, aburrirle y retrasar el aprendizaje del lenguaje y el vocabulario que realmente le serán útiles en su vida diaria.

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El objetivo de los niños en la guardería no es aprender números ni letras… ¡Pero las aprenderán igualmente! En la guarde un niño aprenderá palabras diversas, desarrollará su lenguaje y también algunas de las tareas básicas de su día a día como recoger sus juguetes. Pero todo esto lo aprenderá en el contexto de sus experiencias del día a día.

10. estimular en exceso no es bueno

Cada etapa del crecimiento de un niño es única, especial e irrepetible. Hay tiempo para todo y saltarnos una etapa tan fundamental de su desarrollo como la primera infancia para adelantar la siguiente no es positivo para ellos. Los niños tienen que jugar. Jugando a explorar, conocerán plantas, animales, minerales, colores, formas, texturas, sonidos, etc. De este modo, de una manera divertida para ellos aprenderán todo lo que necesitan saber, ni más ni menos, sin que las actividades estén centradas en conocerlo.

Si entráis en una aula infantil en la que todos los niños están sentado rellenando fichas, salid corriendo. Esa no es la manera adecuada para ellos de aprender cosas… ¡Sencillamente porque no es estimulante ni divertido! Si os hablaron de un maravilloso programa informático para niños de 2 años, podéis echaros a reír sin tapujos. Los niños pequeños sólo aprenden si disfrutan de lo que están haciendo. Y esto es así tanto si se trata de un niño con altas capacidades como de uno completamente normal.

En esta etapa, es mucho más interesante para ellos una guardería con un aula sensorial que otra en la que les mantienen sentados realizando ejercicios de evaluación y tests de inteligencia.

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11. Los niños juegan al aire libre

Salir de casa para pasar el día encerrados en la guardería y pasar el día allí encerrados es un error. He escuchado a padres decir que han optado por una guardería frente a otra porque el patio era interior, la zona de recreo estaba cubierta o no se salía al exterior con los niños. El deseo de protección de esos padres con respecto a su hijo es comprensible, pero resulta excesivo cuando es nocivo para el niño.

Una guardería adecuada, ha de disponer de un espacio exterior en buen estado, seguro y debidamente adaptado para los peques. Los niños tienen que poder jugar al aire libre todos los días varias horas. Disfrutar de la luz solar, del aire exterior y disponer de un espacio adecuado para poder correr y saltar es sano para ellos. Siempre que haga buen tiempo, han de tener esta posibilidad. En caso de que un día haga mal tiempo no debería aprovecharse para hacerles trabajar más en el aula. En este caso, es mejor permitirles un poco de juego libre que les ayude a desarrollar la imaginación.

12. Se leen muchos cuentos variados

Einstein decía: “Si quiere que su hijo sea inteligente, cuéntele historias. Si quiere que sea más inteligente aún, cuéntele más historias”. Los niños pequeños deben de poder escuchar cuentos como actividad grupal y también de disfrutarlos por su cuenta, aunque en esta etapa sólo los manipulen o nada más que se fijen en las imágenes ilustradas.

Además, los títulos deben ser lo más variados posible. De esta forma, su universo se enriquecerá de una forma que ni nosotros mismos sospechamos.

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13. Se tiene en cuenta la diversidad del grupo y el ritmo de cada niño

No todos los niños llevan el mismo ritmo en las mismas cosas. Unos van más adelantados en algunas cosas y otros van más atrasados. A la hora de preparar y llevar a cabo actividades, la educadora debe tener en cuenta tanto a los niños más hábiles como a los niños que van más despacio en su desarrollo. Una buena educadora propondrá nuevos retos para los que se aburren haciendo cosas que ya dominan. También creará actividades adaptadas para que vayan evolucionando los niños menos avanzados.

También se deben tener en cuenta el grado de madurez y la etapa evolutiva de los niños. Por ejemplo, a la hora de ir al baño o de sentarse a comer. Puede que algunos niños empiecen a quitarse el pañal antes que otros, o niños que ya comen sólidos mientras la mayoría no mastica todavía.

Una escuela infantil apropiada tendrá en cuenta todos estos factores y respetará las necesidades de cada niño adaptándose a ellas. Una guardería en la que obligan a todos los peques a comer puré, no es un buen lugar para nuestros hijos.

14. Los niños disfrutan yendo a la guardería

El mejor indicativo de que una guardería es buena es ver que los niños van contentos, que están felices y que quieren volver. Naturalmente, al principio la mayoría lo pasa mal. Ir a la guarde supone separarse de los padres, algo que hasta ahora nunca ha sucedido. Pero a medida que el curso avanza, debemos observar que los niños están contentos. ¡Eso es que su guardería es un buen lugar para ellos!

Nosotros podemos ayudar a nuestros hijos a adaptarse a este nuevo cambio. Se adaptarán con mayor facilidad y rapidez si realizamos el aconsejable periodo de adaptación. Así los niños se acostumbrarán antes a este nuevo espacio y a sus nuevas rutinas. También podemos poner en práctica algunos trucos para evitar el estrés escolar.

Salir con tiempo de sobra de casa, mantener un estado de ánimo alegre de camino a la guarde y llegar siempre a tiempo a recoger a nuestros hijos son algunos puntos clave para dar confianza a nuestros peques. También es importante que los padres participemos en las actividades de la guardería que estén planificadas para ello. Así los peques no sentirán que se les está dejando “abandonados” en un lugar nuevo y desconocido.

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15. Un ambiente familiar

La guardería es como un segundo hogar para nuestros hijos. O debería serlo. La guardería debe actuar y sentirse como una gran familia. El niño debe sentir a sus compañeros y profesores como parte de su entorno más allegado. ¡Va a pasar una buena parte de las horas del día junto a ellos!

Los niños necesitan, por encima de todas las cosas, que se les quiera. Escoged una escuela infantil en la que todos se conocen y se tratan con cariño. Porque será un entorno feliz y seguro para nuestros peques. Estaremos mucho más tranquilos si sus cuidadores traten a nuestro hijo como a su propio hijo.

2 comentarios en “15 signos para saber si una guardería es buena

    • Una Mamá Novata dijo:

      ¡Mil gracias, nos alegra que nuestro blog te resulte útil! Nos hace mucha ilusión leer comentarios como éste y nos anima a seguir trabajando en el blog día a día 🙂 ¡Un saludo!

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