#SMLM16

#SMLM16: 15 meses de Lactancia Materna

La Semana Mundial de la Lactancia Materna 2016 #SMLM16 se celebra del 1 al 7 de agosto en más de 170 países de todo el mundo bajo el lema “Lactancia Materna: clave para el desarrollo sostenible”. Hoy compartimos nuestra experiencia personal después de 15 meses de lactancia esperando que sirva de impulso para todas las mamás.

post-presentacion-02-una-mama-novata

A mi hijo le gusta subirse a mi regazo y darme palmaditas en el pecho cuando quiere “teti”. Y cuando está mamando, le gusta mirarme y que le mire. Si me pongo a leer o a ver la tela mientras se alimenta de mí, me gira la cara con su manita. Quiere toda mi atención para él. Y tiene razón: yo no tengo nada más importante que hacer en ese momento que mirarle a él.

#SMLM16

A mi hijo le encanta jugar con mis rizos cuando se engancha a mi pecho y acariciarme la tripa. Le gusta dormirse enganchadito. Le gusta que le haga cosquillitas en los brazos y le pase los dedos por el pelo mientras se va adormilando. Y antes de quedarse dormido, me mira y me sonríe. Es su manera de agradecerme el tiempo que le dedico y de decirme: “mami, ¡qué agustito se está así!”. A mi hijo le hace sentir bien que le de el pecho. En mis brazos se siente seguro y protegido. Feliz.

#SMLM16

Mi hijo tiene ya 15 meses y medio. Así es. Tiene ya más de un año y le sigo dando el pecho a demanda. Evidentemente, ya no demanda tantas tomas como cuando tenía unos meses de edad, pero sigue queriendo su “teti” unas 6 veces al día. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así? Pues ni idea. Yo le pregunto y él se ríe. Los bebés no se plantean esas cosas. Y en esto, él ordena. Y aunque en ocasiones es duro (porque para que nos vamos a engañar, la lactancia de larga duración exige sacrificio), nada puede sustituir a la inmensa satisfacción que siento como madre porque sé que le estoy dando lo mejor de sí misma a mi hijo.

maternidad

Ésta es nuestra experiencia. Sé que existen mil casos diferentes y muchas lactancias que fracasan debido a problemas médicos (mastitis, grietas en los pezones, mal agarre del bebé, etc.). Yo siempre defiendo que cada bebé es un mundo, que tampoco es necesario sufrir gratuitamente, y que lo más importante es poder disfrutar de la maternidad sin lágrimas. Por supuesto, me quito el sombrero ante todas aquellas mamás que, desesperadas tras continuados intentos fallidos, optan por alimentar a sus bebés con biberón. Sin embargo, por la experiencia observada a mi alrededor, me atrevería a decir que en el 99% de estos casos, el fracaso en la lactancia se debe a una mala información y a la ausencia total de asesoramiento, ayuda y apoyo.

Y lo sé porque contesto preguntas absurdas a diario. Estoy cansada de explicar, por ejemplo, que aunque mi hijo tenga 9 dientes no me muerde, porque los bebés no necesitan para nada los dientes para mamar. Tampoco come mal. Mi hijo come sólidos desde los 6 meses (sólidos de verdad, nada de triturados), nunca se ha puesto malo (no le he quitado ni un moco), no ha probado la leche de fórmula ni toma ningún otro tipo de lácteos para bebés. No se salta ninguna de las 5 comidas al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena) y sigue tomando teta.

Y no. No es vicio. Tampoco me usa como chupete. Se llama “succión no nutritiva”. Es fundamental para estrechar la relación que el bebé necesita con su madre en los primeros meses (y años) de vida y tiene una gran importancia para calmar al bebé, estimular los músculos de su cara, mantener el contacto cuerpo a cuerpo con la madre y desarrollar sus sentidos en contacto con el pecho de la madre.

Los bebés nacen con el deseo y la necesidad de chupar el pecho de su madre. Y pobre del bebé que choque con la frustración de verse consolado con un trozo de plástico. Conozco casos muy cercanos en los que el recién nacido buscaba desesperado el pecho de su madre y ésta se lo negaba y le obligaba a tomar el biberón o le enchufaba el chupete con menos de un día de vida. Sin más razón que la de su propia conveniencia. También casos en los que se hincha el estómago del niño con agua y tisanas entre horas para no tener que alimentarlo tan a menudo ni a demanda. Estas conductas me parecen abominables. Mi hijo, como todo buen lactante, siente un rechazo total hacia chupetes y tetinas.

Los recién nacidos concentran toda su actividad sensorial en la boca. Durante la etapa que los psicoanalistas han llamado “fase oral”, los bebés tienen el sentido del tacto en la boca, y su desarrollo sensorial (y también su supervivencia) depende de lo que puedan captar a través de ella. Al succionar el pecho materno, los bebés se exponen a una serie de olores, texturas y sabores que son vivos y cambiantes, cálidos y humanos. Sustituir esa experiencia por el chupeteo constante de un frío trozo de plástico, empobrece las experiencias sensoriales de los bebés.
Semana-Europea-Lactancia-Materna-04-una-mama-novata

Así que aquí estamos. Haciendo las cosas bien y aún así, aguantando casi a diario consejos ignorantes de destete que nunca he pedido y que no necesito. Comentarios desagradables y poco afortunados del tipo “tu marido te va dejar por otra si no le prestas a él más atención que al niño” y absurdos elogios a la leche de fórmula por parte de madres que no quieren reconocer que podrían haberle hecho mejor. La verdad es que recibo muchas más críticas y comentarios desalentadores que las mamás de mi entorno que han decidido dar el biberón. Y por más que me suceda, siempre me sorprende… ¿Cómo puede ser esto posible?

lactancia materna

También he tenido que aguantar a médicos intentando recetarme pastillas para cortar la leche mientras venden la leche artificial como una “liberación”. Desde mi humilde espacio me gustaría denunciar a todos aquellos profesionales sanitarios que incumplen su Código Deontológico recomendando leche artificial sin necesidad en lugar de fomentar la lactancia y ayudar a las madres. A los que regalan muestras de leche de fórmula y cobran por indicar marcas de leche artificial. Por favor, actualícense, infórmense y ayudan a concienciar. El apoyo y el cuidado de la lactancia materna, es un problema de Salud Pública.

La “normalización” de la leche artificial nunca debería haber sucedido. La leche materna tiene todos los nutrientes que el bebé necesita y en las cantidades exactas en las que los necesita. Ninguna otra leche es igual. No es porque lo diga yo, que doy el pecho. Es porque numerosos estudios científico-médicos lo avalan. Defender lo contrario es fruto del pensamiento absurdo y del desconocimiento. Por ejemplo, muchas madres ven con buenos ojos que la leche de fórmula “engorde” más a sus bebés, cuando en realidad uno de los beneficios de la leche materna es que ayuda a combatir la obesidad infantil.

#SMLM16

La leche artificial cumple con lo necesario, pero no contiene no contiene ni las sustancias inmunológicas ni las hormonas que promueven el adecuado crecimiento del niño. Además, la leche materna reduce el riesgo de padecer otitis, diarreas, neumonías e infecciones en general (y de orina en particular). A largo plazo, la lactancia materna también se asocia a menos probabilidades de alergias y diabetes. Algunos trabajos científicos incluso empiezan a apuntar a un desarrollo cognitivo más destacado. Es decir, la leche materna mejora la capacidad del niño para aprender y recordar. Haciéndole, como consecuencia, más inteligente, como consecuencia de la ingesta de 2′-fucosyllactose (el oligosacárido de la leche materna más abundante) que induce el aumento de memoria, así como la mejora de diversas capacidades cognitivas relacionadas con el aprendizaje.

Si eres mamá y quieres dar el pecho, rodéate de otras mamás lactantes y apóyate en sus casos de éxito. Observa su experiencia y escucha sus consejos. No hagas nunca caso a quien te diga que no puedes dar el pecho. Sé inteligente y positiva. Busca una matrona buena y un pediatra preocupado por seguir la recomendación de la OMS para la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. Si no fuera éste el caso, levántate y vete porque no estás ante un buen profesional.

Yo le he seguido dando el pecho a mi hijo. Siempre. Bajo viento y marea. En casa, en el restaurante, en el parque, de visita en casa ajena, en las tiendas, de boda, en la cama, en la piscina y hasta en la iglesia mientras se celebraba una comunión.

#SMLM16

Que nadie se sienta ofendido. Sé que a menudo el enganche del bebé al pezón no es fácil ni rápido, que las jornadas y horarios laborales dificultan mucho la lactancia materna, sé que el sacaleches es un coñazo, sé que la lactancia de larga duración esclaviza mucho… Lo sé, porque soy mamá lactante y me enfrento a diario a todos estos inconvenientes. Pero también sé lo siguiente: Quien quiere busca un medio. Quien no, una excusa.

Yo no me puedo ofender porque un papá que habla inglés esté enseñando a su hijo a ser bilingüe sólo por el hecho que yo no pueda o no sepa. Alcanzar la edad adulta hablando varios idiomas en vez de uno solo es mucho mejor. No es una apreciación personal. Es una realidad. Pues lo mismo sucede cuando comparas la leche materna con la leche artificial. Por muy lograda que esté y muy buena que sea, la leche de fórmula nunca podrá igualar a la leche materna. Todavía no conozco a una persona que prefiera una tortilla de supermercado a la de su madre o unas albóndigas de lata a unas caseras.

Y como no me cabe en la cabeza que haya una sola madre en el mundo que se conforme con darle a su hijo algo “bueno” cuando está al alcance de su mano darle “lo mejor” (¡y además lo más fácil, cómodo, rápido, práctico y barato!) he terminado por concluir que hay falta de información y falta de deseo por informarse.

Lo cual es desolador. Porque si nos preparamos hasta para sacarnos el carnet de conducir… ¿Cómo es posible que no nos preparemos mejor para ser madres?

Conozco al menos media docena de casos en los que se ha metido biberón al recién nacido apenas unas horas después del parto. Me sigue asombrando que haya madres que aseguren que no tenían leche y que el niño lloraba porque tenía hambre. Y hablo de partos naturales, sin complicaciones, en los que el bebé entra en contacto con la madre al instante de su mismo nacimiento. Madres que aseguran que “el bebé no me ha cogido el pecho” con unas horas de vida. Los bebés nacen con un potente instinto succionador desarrollado. Pero, evidentemente, no saben engancharse al pecho. Algunos se engancharán del tirón, pero a la mayoría hay que enseñarles. Y tiene que enseñarles la madre. Y para eso, ha tenido que formarse con una matrona antes. Si hay madres adoptivas que han podido dar el pecho a sus bebés adoptados. ¿Cómo es posible que una madre natural no pueda?

Otra excusa recurrente es la de “no tenía leche suficiente para alimentarle”. Ésta respuesta es una de las favoritas. Y es una soberana tontería. Si las madres con serias carencias nutricionales en los países en vía de desarrollo amamantan a sus hijos durante años… ¡cómo tú no vas a poder! Estamos preparadas genética y biológicamente para producir leche a demanda cualquiera que sea nuestra condición física. Lo único que tienes que saber es que durante las primeras 48h es posible que no veas ni una sola gota de leche porque el calostro es prácticamente invisible. Pero está ahí y es todo cuanto necesita tu bebé. Ellos nacen preparados para pasar sin alimentarse durante los primeros 2 ó 3 días tras el parto.

Todas estas decisiones son fruto de la ignorancia. Lo cierto es que todas estas madres no le han dado el pecho a su bebé por falta de paciencia o de formación.

Semana-Europea-Lactancia-Materna-10-una-mama-novata

Lo único que tienes que hacer es insistir, tener paciencia, ser tolerante y comprensiva y ponerte en su lugar. Los primeros días hay que tener al bebé al pecho prácticamente durante las 24h del día hasta que se establezca debidamente la lactancia materna. No es sacrificio ni esclavitud. Es amor y maternidad.

Conozco el caso de una mamá a la que le hicieron cesárea y mientras ellas se recuperaba, le dieron un bibi a su bebé. Como consecuencia, el niño rechazó el pecho. Pero su mamá estaba bien informada. Echó a todo el mundo de la habitación y se pasó más de 6 horas con el peque en brazos. ¿Qué creéis que pasó? Pues que cuando el niño tuvo hambre de verdad, se enganchó al pecho de su madre. Y ambos tuvieron una feliz y larga experiencia de lactancia materna a partir de ese instante.

Para esa madre lo más fácil hubiera sido sucumbir a todos los comentarios que escuchaba a su alrededor (escuchar a un bebé llorar porque tiene hambre no es nada fácil de soportar), y darle otro biberón. Pero ella no tomó el camino fácil porque sabía que no era el mejor.

Mención aparte merecen las madres que se han enfrentado a infecciones, mastitis y grietas y han conseguido superar este trance sin dejar de dar el pecho a sus bebés en ningún momento. Existe asesoramiento e información adecuados para cada caso. Evidentemente, tampoco se trata de sufrir la maternidad. Si la lactancia materna se convierte en una pesadilla, es mejor optar por otras vías alternativas. ¿Pero cuántas veces sucede esto en realidad?

Sí, dar el pecho es sacrificado. También lo es pasear al perro a menos cero grados, hacer dieta, levantarse a las 6 de la mañana para ir a trabajar, machacarse en el gimnasio o salir a correr a las 7 de la mañana. Y ninguna de estas cosas tiene la recompensa de ver crecer feliz y sano a tu bebé. Ojalá nuestra experiencia sirva de impulso para que otras mamás se decidan a dar lo mejor de sí mismas a sus bebés.

La campaña en imágenes de LA SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA 2016 de la OMS #SMLM16

La OMS recomienda la leche materna como modo exclusivo de alimentación durante los 6 primeros meses de vida. A partir de entonces, se recomienda seguir con la lactancia materna hasta los 2 años, como mínimo, complementada adecuadamente con otros alimentos inocuos.

#SMLM16 #SMLM16 #SMLM16 #SMLM16 #SMLM16 #SMLM16

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *