Moviendo el esqueleto con el Robot Robi

Moviendo el esqueleto con el Robot Robi

¡Estaba deseando que llegara el lunes! No, no me he vuelto loca… ¡Es que esta semana la he empezado con mucha energía y cargadita de novedades porque tenemos 4 nuevos juguetes en casa y estoy deseando compartirlos con vosotros! 

Nos hemos tirado todo el fin de semana jugando con ellos y observando al peque manipularlos. Como ya tiene casi un añito, ya es consciente y reconoce las cosas que le rodean e interactua muchísimo, así que ha sido toda una gozada para nosotros verle disfrutar con los juguetes nuevos. Los 4 son de Nabumbu, nuestro último descubrimiento: una tienda online de juguetes requetechula que nos ha sorprendido mucho por diversos motivos y de la que os hablaré al final de este post, que voy a dedicar al primero de los juguetes: el Robot interactivo Robi de Fisher Price. Aquí tenéis unas imágenes de cómo viene en su cajita original.

Yo no soy partidaria de mostrar imágenes de cara de mi peque… ¡Pero me encantaría que hubierais visto la reacción que tuvo cuando lo vio salir del paquete! ¡Su padre y yo nos quedamos realmente sorprendidos porque era la primera vez que mostraba tanto entusiasmo por un juguete! Se le iluminó la carita y empezó a emitir grititos de alegría (los mismos que suelta cuando ve que va a desayunar pan con aceite… ¡para que os hagáis una idea!). Aquí tenéis el vídeo donde se le puede ver bailando con su nuevo juguete:

La verdad es que el robot es muy gracioso, mueve la cabeza y el cuerpo al ritmo de la música y se ilumina con luces de colores. ¡Es muy divertido!robot-interactivo-robi-fisher-price-08-una-mama-novata

A nosotros también nos gustó mucho, la verdad. Y es que el Robot Robi tiene un divertido y colorido diseño en plan futurista que atrae de inmediato a los más pequeños de la casa. No en vano, es uno de los juguetes de moda este año. Además, su marca es sinónimo de garantía ya que Fisher Price es una firma de total confianza que fabrica juguetes de muy buena calidad. Y este caso no es una excepción, el robot está hecho en plástico resistente a prueba de niños. Sus orejitas y sus bracitos, eso sí, son de tela para facilitar el agarre y permitir que el peque también juegue a descubrir texturas diferentes.

Para empezar a jugar con él, sólo es necesario apretar su barriguita. La zona de contacto es muy amplia y ocupa la mayor parte del cuerpo del juguete por lo que mi peque de 11 meses no tuvo ningún problema en localizarla sin ayuda y… ¡sorpresa! El Robot baila, emite música, habla, canta y se ilumina con luces LED. ¡Todo un espectáculo para un bebé! Se quedó como hipnotizado, riéndose como loco y con la mirada fija en el juguete. Y empezó a bailar casi al instante. Muy pronto descubrió, también sin ayuda, los otros botones que el robot tiene en los pies y que activan sus otros modos de juego: música y baile, modo educativo o de aprendizaje (de números, colores y abecedario) y un botón extra con una sorpresa: ¡el robot admite la grabación de mensajes personalizados que después emite cantando! Esta opción nos ha encantado y al enano le divertía muchísimo dar grititos y ver que el muñeco le imitaba.

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Los botones son de tamaño bastante grande y muy blanditos de manera que incluso un niño más pequeño que mi hijo los puede presionar perfectamente por sí mismo para activar el robot. El tema de los botones parece una tontería, pero en realidad ayudan a los peques a descubrir la relación causa-efecto (“si aprieto aquí, pasa esto…”), por eso se llaman juguetes interactivos. Si interactua con él, el niño consigue que el Robot Robi haga diferentes cosas, y los botones más pequeños ayudan además a desarrollar la motricidad fina. Aquí tenéis una imagen de mi hijo apretando él solito los botones.

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Mi hijo, como la mayoría de niños de su edad, es muy bailón. El movimiento y la música son fundamentales en el desarrollo de los niños pequeños. Les encanta bailar y enseguida mueven el cuerpecito y dan palmitas al son de la música. Me encanta que este juguete fomente esta faceta de su crecimiento, ya que así ejercita la motricidad gruesa. Además, las luces de colorines estimulan los sentidos del niño.

Este juguete estrella ha sido diseñado para niños de 9 a 36 meses. Una franja de edad bastante amplia que permite amortizar de sobra su coste (algo muy de agradecer, la verdad). Lo que hace posible que entretenga e interese durante tanto tiempo a los niños y no lo dejen olvidado a las primeras de cambio es que este muñeco todoterreno es también un juguete evolutivo que se va adaptando al crecimiento del niño. Para ello cuenta con 3 modos de juego o aprendizaje de manera que el peque comienza aprendiendo a bailar y cantar con él y acaba aprendiendo las letras, los colores, a contar, etc. Me parece que el rango de edad del fabricante es, en este caso, muy acertado.

Tiene 4 modos de juego (barriga y 3 botones más en los pies) con más de 40 canciones, melodías y frases de aprendizaje. Mide unos 33 cm de alto y es bastante ligero para tratarse de un juguete robusto. Mi niño mide 71 cm así que podéis haceros una idea de las proporciones niño-juguete por las imágenes.

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Funciona con 4 pilas AA y el fabricante recomienda que sean alcalinas. Se sitúan en la parte inferior de los pies, perfectamente protegidas y fuera del alcance de los niños con sus correspondientes tapas de seguridad atornilladas. En esta zona es donde también Fisher Price sitúa siempre el botón de encendido y apagado y las opciones de volumen.

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Al padre de la criatura (al que le encantó el juguete tanto o más que al niño), se le ocurrió en un momento dado que para mejorar el fantástico compañero de juegos de su hijo, podían haberle dotado de un pequeño motorcito que le permitiera rodar un poquito y no sólo mover la cabeza y las caderas sin moverse del sitio. Pero yo no comparto la opinión del santo padre. Los motores son ruidosos y encarecen mucho el producto, se atascan con facilidad por según qué superficies (sobre todo en casas con alfombras o con mascotas que desprenden pelo, como es nuestro caso), si hay escaleras de por medio terminan teniendo una vida sorprendentemente corta y, si no, los niños se los cargan enseguida o vete tú a saber dónde acaban y quién los acaba pisando y con qué consecuencia (para el pobre juguete o el despistado viandante), porque a esta edad los peques no suelen dedicarse precisamente a recoger sus trastos. Si en mi casa ya aparecen las cosas más inverosímiles debajo de sofás y camas, no me quiero ni imaginar lo que sería de mí si encima los juguetes andaran… Y, bueno, ya por motivos puramente egoístas… ¡14 horas de entrenamiento gateril al día me parecen suficientes! Porque, sinceramente, si ya ando desriñonada todo el día de aquí para allá detrás del enano agachada como un gnomo, lo que menos me hace falta es meter en casa un juguete que estimule aún más las carreras de mi hijo. A ver, entendedme: que el chico tiene que aprender a andar… ¡Pero es que parece que se está preparando para las olimpiadas de gateadores profesionales, leches!

A mí me ha parecido un juguete redondo tal y como está, la verdad. Y ya sabéis que yo no tengo pelos en la lengua. Lo cierto es que el niño está encantado con su robot, le divierte muchísimo y le entretiene un buen rato (que para un niño tan pequeño ya es mucho decir). Aquí os dejo el vídeo promocional de Fisher Price por si queréis verlo en acción:

Si queréis más información, o detalles técnicos del juguete, podéis consultar su ficha en la web del fabricante o de la tienda de juguetes. También podéis consultar al personal de Nabumbu, porque al contrario que en otros establecimientos, ellos saben lo que venden. He intercambiado varios e-mails con ellos y eso se nota enseguida.

Ahora voy a hablar un poco de cómo resultó el proceso y la experiencia de compra, porque creo que merece mucho la pena. Para empezar, el pedido que incluía el juguete llegó a casa en menos de 24 horas, todo un tiempo récord incluso para los comercios electrónicos más rápidos y competentes. ¡Y a mí, que siento debilidad por el packaging bonito y los pequeños detalles, éste me enamoró! Y no sólo a mí… ¡La caja era tan mona que hasta nuestro gato Siete se sentía intrigado! En cada lateral se puede leer un mensaje dirigido a nuestros peques.

Y la cosa no queda ahí… a medida que el niño va abriendo el paquete, se encuentra con nuevas sorpresas. Nuestro enano aún no sabe leer, ¡pero imaginaos la excitación de un niño de 6 ó 7 años que vaya abriendo la caja y vaya encontrando, en cada solapa, nuevos mensajes dirigidos a él que le animen a seguir desempaquetando y despierten cada vez más su entusiasmo e interés!

Está claro que en Nabumbu saben fomentar la pasión por el juego y el aprendizaje y orientan todo a los más peques. Ya desde el desempaquetado del pedido, el niño está jugando. Han sabido cómo fomentar la natural curiosidad de los peques y potenciar su afán de descubrimiento. Me parece un magnífico packaging, creativo y original. Genera expectación y resulta perfecto para regalos sorpresa.

He de confesar que yo había echado el ojo desde hace mucho tiempo a este juguete y por eso estoy tan emocionada por tenerlo por fin en casa. Si no lo hemos tenido antes es porque, por más que mirara, su precio siempre era superior a 60 euros (¡en Navidad llegó hasta los 80€!). Me parecía excesivo para tratarse de un juguete para un niño tan pequeño, la verdad. ¡Que no somos ricos y hay otras prioridades! Pero por este precio sí que merece la pena y es que en Nabumbu tienen el Robot Robi a 46,95 euros.

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Ni siquiera en época de rebajas, donde el mejor precio lo han marcado las tiendas online, ha llegado a bajar nunca de 50 euros + gastos de envío (a veces abusivos). Y no es una excepción, en esta tienda tienen juguetes baratos, de primeras marcas y para todas las edades. En algunos casos la diferencia con respecto a otros comercios son enormes. Además, esta tienda de juguetes tiene un sistema de acumulación de puntos (“bumbus”) para conseguir rebajas directas en las compras. Basta con entrar en la ficha de cualquier juguete y leer la información en la parte superior de la columna de la derecha que aparece en la pantalla para empezar a acumular puntos para conseguir los juguetes más baratos.

 El proceso es muy sencillo y no tiene “trucos” ocultos. Como anuncia el propio packaging:

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Y lo mejor es que estos descuentos se consiguen no sólo comprando, sino también interactuando. De hecho, el sistema de ahorro está basado fundamentalmente en la participación. Ya desde el momento en el que te registras estás acumulando puntos de descuento. Y sigues haciéndolo al compartir los juguetes que te gustan, los que ya tienes, opinando sobre ellos, valorándolos, etc.

Y es que decir que Namumbu es una tienda online de juguetes es quedarse corto. Está basada en un concepto muy original, ya que está concebida como una red social para padres e hijos. Pero todo esto es difícil de explicar y os animo a visitarla para que la conozcáis por vosotros mismos.

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Además, tiene una filosofía muy especial que podéis conocer en La nave de Bu, que cada trimestre se centra en un nuevo objetivo. Las pasadas navidades por ejemplo, bajo el lema “Ningún niño sin juguete”, donaron un total de 5.000 juguetes a distintas ONGs. ¿No os parece increíble poder ayudar a fomentar campañas solidarias comprando además los juguetes al mejor precio, mientras enseñamos a los peques el valor de la solidaridad? A nosotros sí. Nos han cautivado los principios de este e-commerce que, además, es 100% made in Spain. ¡Pero qué más se puede pedir!

22 comentarios en “Moviendo el esqueleto con el Robot Robi

  1. Ana dijo:

    De nada,no conocia el juguete pero despues de la descripcion que has hecho me parece un juguete muy bueno para los peques y una de las cosas que mas me ha gustado es que crece con el niño/a.

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