Mi Primera Lonely Planet

Mi Primera Lonely Planet, para pequeños viajeros

¿Conocéis Mi Primera Lonely Planet para niños? Bueno, a mí me encanta viajar. Mis padres han sido grandes viajeros y yo he viajado desde que tengo uso de razón. Me habitué a los aviones, trenes, barcos y coches desde que era niña. Viajé con mi familia hasta la edad adolescente y después, en la edad universitaria, viajé con mi pareja y mis amigas. Ya en la edad adulta y debido a mi profesión, he tenido que cambiar mucho de residencia (he tenido 10 mudanzas, ¡una locura!) y viajar mucho por trabajo. He atesorado experiencias y anécdotas maravillosas gracias a ello con mis colegas profesionales, pero las mejores experiencias las he tenido siempre viajando por placer.

A los que nos gusta viajar sabemos que el disfrute comienza ya en la preparación del viaje. Disfruto informándome del país o la región de destino y organizando la maleta y todos los pequeños detalles. Tengo la costumbre de coleccionar las guías de viaje de los lugares en los que he estado y también de los que me gustaría conocer algún día. Disfruto pasando el tiempo sentada en el sofá leyendo, subrayando y anotando consejos y curiosidades.

Antes solía planificar al menos un gran viaje fuera del país al año (mi último gran viaje fue a la India, con un grupo de amigos en plan mochileros) y un par de ellos de destino nacional. Aunque en los últimos años, por diversos motivos, no he podido viajar tanto como me hubiera gustado, es un hábito que deseo retomar algún día y que quiero inculcar en mi hijo. Viajando yo he aprendido cosas que no se pueden aprender en los libros ni ver en una pantalla de cine o televisión. Porque, por ejemplo, Nueva Delhi no se puede “oler” en una página de papel ni se puede “sentir” México en un DVD. Por eso me gustaría compartir con él la pasión por los viajes.

Creo, por ejemplo, que es importante implicar a los niños en la planificación de las vacaciones familiares. Compartir con ellos imágenes y datos de interés para que ellos puedan decidir también qué quieren conocer al llegar al nuevo destino.

Yo he siempre he utilizado las guías Lonely Planet en todos mis viajes. Me gustan especialmente porque están hechas por gente viajera (viajeros de verdad, no simples turistas) que ha residido en los lugares de los que hablan durante un tiempo o parte de su vida y que saben cómo moverse por ellos, dónde comer, dormir, desde dónde contemplar la puesta de sol o dónde están los rincones singulares que generalmente se les escapan a los turistas y que los lugareños disfrutan diariamente. Por eso cuando salieron las primeras guías infantiles de esta firma, en seguida despertaron mi interés.

Mi Primera Lonely Planet es la colección para peques del famoso sello editorial. Hasta la fecha incluye 6 guías ilustradas: Barcelona, Londres, París, Nueva York, Berlín y China.

Mi Primera Lonely Planet

Son geniales para niños porque adaptan el contenido a su manera de pensar y comprender las cosas y consiguen despertar su curiosidad e interés con historias, curiosidades, anécdotas y muchas fotos, ilustraciones y textos de distintos niveles de profundización, que sirven para los más pequeños y también para los que son un poco mayores. El formato es también muy adecuado para las manos de un niño (17×21 cm), son de tapa blanda y ligeros para que puedan llevarlos en la mano o en su propia mochila y no se cansen de ellos.

Además, los destinos elegidos son perfectos para pequeños viajeros. A excepción quizás de China (falta mucho para que podamos plantearnos un viaje familiar así con un peque que ahora tiene 9 meses), los viajes que plantean pueden hacerse perfectamente con niños.

Me gustaría, primero, visitar de nuevo algunos lugares ya conocidos de los que ya tenemos referencia previa para controlar la ruta y poder revivir de nuevo, pero a través de los ojos de un niño, toda la experiencia del viaje visitando, claro está; sitios nuevos indicados para su disfrute. Y esta vez, contar con él desde el principio 🙂

Por ejemplo, Barcelona es un viaje cortito ideal para peques y a la hora de plantearse coger un avión con niños, creo que Londres y París son ciudades perfectas para una primera toma de contacto aéreo. Son lugares geniales para visitar y disfrutar en familia y no se tarda mucho en llegar a ellas. Creo que Nueva York, por la distancia a la que se encuentra, las dimensiones que tiene y el ajetreo constante, está más indicada para niños un poco más grandes. Me parece una ciudad súper divertida para niños a partir de los 13 ó 14 años y para adolescentes.

Sea cuál sea su primer destino, tengo claro que tendrá su primera guía de viaje en cuanto empecemos a inculcarle otra de nuestras grandes pasiones: la lectura.

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