La primera visita al dentista

La primera visita al dentista

A mi enano ya le han salido 3 dientes de leche (2 dientecillos como granitos de arroz en la parte inferior y uno de los paletos) y cómo habíamos leído mucho acerca de la conveniencia de llevar a los bebés al dentista en cuanto aparecieran los primeros dientes, ayer (a falta de 12 días para cumplir los 10 meses) fue la primera visita al dentista de nuestro bebé.

Algunos expertos recomiendan la visita en el momento en que aparecen los primeros dientes de leche, ya que los hábitos de higiene bucal comienzan a hacerse necesarios (los dientes de leche no se salvan de las caries del biberón). Otros en cambio, prefieren esperar a que el niño cumpla el año de edad para recomendar a los padres la visita a este especialista.

Éramos muy conscientes de que al peque no le pasaba nada y de que su boquita estaba perfectamente y no es que seamos unos papis obsesivos, pero acudir pronto al dentista con los niños tiene varios efectos beneficiosos:

  • Enseñar al niño desde edad temprana a que las revisiones bucales son beneficiosas para su salud
  • Acostumbrarles a visitar al dentista con regularidad y normalizar estas visitas para que no le tenga miedo al “sillón del dentista”
  • Recibir unos cuantos consejos útiles

Pues bien, cuando pedimos la cita en nuestro Centro de Salud (en Andalucía los niños tienen garantizada la atención bucodental gratuita hasta los 15 años) notamos que a la administrativa le sorprendió que el paciente fuera el enano y hasta le hizo gracia (vivimos en una zona residencial que pertenece a un pueblo chiquitito, ¡así que seguramente el nuestro fue el primer bebé que el dentista veía en su consulta en toda su vida!). Sin embargo, cuando ayer entramos en la consulta del dentista el especialista valoró muy positivamente nuestra iniciativa y comprobó con una revisión manual rutinaria que los dientes y encías de nuestro enano estaban perfectamente y nos dio algunos consejos que comparto:

  • Nada de zumos, jugos o infusiones azucaradas en biberón (como nuestro enano prescinde de todo eso y sigue con la leche materna, cumplimos a la perfección el requisito). Mucho menos chuches o dulces azucarados.
  • Mantener una correcta higiene de tetinas y chupetes (los azúcares se quedan en las gomas y pasan a la boca del bebé) en caso de usarlos (que no es nuestro caso porque no los quiere ver ni en pintura)
  • Nada de bálsamos para las encías, no resultan eficaces. Es preferible no tocar los dientes del bebé. Nos dijo que más adelante, cuando le empezaran a salir todos los dientes de golpe alrededor del año, si le notábamos molesto y dolorido le diéramos un poco de Apiretal (paracetamol infantil líquido) para aliviarle.
  • Los mordedores tampoco resultan eficaces más allá del primer instante de contacto con el frio.
  • Ofrecerle sorbitos de agua detrás de cada comida para limpiar la boca de restos.

También nos dijo que era genial que el peque siguiera con la teta y que la leche materna también tenía sus beneficios para la salud bucodental del pequeño ya que todos sus ingredientes son naturales y no hacían falta enjuagues para mantener la limpieza. Ignoro si eso significaba que en el caso de los niños alimentados con leche de fórmula en biberón recomendaría algún tipo de enjuague…

¡En definitiva, la visita fue cortita y satisfactoria y el peque se portó de maravilla!

La primera visita al dentista

 

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