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Tacatá: ¿Sí o No?

Cuando Diego hizo los 8 meses y medio nos planteamos la conveniencia de comprarle un tacatá por varios motivos.

  • Ya estaba comenzando a ponerse de pie el sólo sujetándose a nosotros
  • Ya daba pasos a una velocidad que se las pelaba sujetándole por las axilas
  • No le gustaba su parque de juegos porque en él se sentía aislado
  • No aguantaba mucho tiempo en hamacas, balancines ni tronas ya que no le gustaba sentirse atado, estar recostado, tumbado o incluso sentado
  • No le gustaba nada gatear, de hecho se saltó por completo esa etapa y comenzó a ponerse en pie directamente, aunque después retomó el gateo

Estábamos un poco desesperados por encontrar una solución adecuada para él que a nosotros nos permitiera poder hacer la comida, limpiar el polvo o hacer la cama ya que hasta ese momento, prácticamente teníamos al peque en brazos las 24h del día y resultaba, además de agotador, bastante estresante. El porteo no había funcionado y veíamos como a nuestro alrededor se acumulaban las cosas por hacer y no podíamos hacer nada por evitarlo. Aún utilizando mochila portabebés, había tareas domésticas que resultaban peligrosas para un bebé en brazos y no podíamos mantenerle en el parque de juegos, su cuna, el balancín o la trona más de 15 minutos sin que comenzara a llorar desesperado por salir de ahí. Ignorar el llanto tampoco era la solución: lejos de calmarse, se ponía aún más histérico y después era aún más difícil calmarle. El resultado era que todos acabábamos frustrados. Necesitábamos una solución inmediata.

Y así fue como un par de madres con experiencias similares nos recomendaron comprarle un tacatá. Éramos muy conscientes de mala fama que en los últimos años habían cogido los andadores, así que lo consultamos con la pediatra para saber si podían torcérsele las piernecitas o hacerse daño en la columna usando un andador. Ella, que además es madre de varios niños, nos dio un consejo muy sensato: para saber si algo es bueno o malo para nuestros hijos sólo hace falta sentido común.

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los contras del tacatá

La Asociación Española de Pediatría está radicalmente en contra del uso del tacatá. Ahora vemos sus motivos:

  • Entre un 12 y un 33% de los niños que utilizan un andador sufren un accidente
  • El riesgo de caerse por unas escaleras se multiplica por 4
  • Tienen el doble de riesgo de sufrir un traumatismo craneoencefálico y de fracturas de brazos y piernas
  • Mayor riesgo de quemaduras e intoxicaciones.
  • Los niños que utilizan andadores tardan más en andar por un retraso en su desarrollo motor
  • Por todos estos motivos en Canadá está prohibida su publicidad y su venta

La Academia Americana de Pediatría es aún más contundente y propone:

  • Prohibir la fabricación y venta del andador para niños
  • Educar a los padres sobre la ausencia de beneficios y los riesgos demostrados, sobre todo en relación con las escaleras
  • Programas comunitarios de recogida de andadores y reciclaje de sus materiales
  • No permitir el uso del andador en los centros autorizados para el cuidado de niños

Y además, lo que en general los expertos también suelen achacarles es:

  • Que a los bebés que usan tacatá les resulta más difícil aprender a andar adecuadamente ya que suelen andar de lado y no se produce el balanceo natural de los brazos que realizas al andar
  • Puede producir un arqueo de las piernas en el bebé
  • Puede reducir la capacidad motora del pequeño si el andador es utilizado muy frecuentemente
algunos de sus mitos

Bueno, Miguel y yo analizamos cada uno de estos alarmantes datos y llegamos a la conclusión de que el tacatá, como la mayoría de las cosas de esta vida, no es ni bueno ni malo en sí y que es su mal uso o abuso lo que ocasiona problemas.

Porque, analicemos detalladamente cada uno de estos puntos:

  • La mayoría de los andadores están indicados para bebés de más de 6 meses, sin embargo; es cierto que para esta edad no son muy apropiados ya que en esta fase los bebés deben estar reptando, gateando, sentándose, levantándose, ensayando movimientos, dando sus primeros pasitos, ejercitando sus músculos, poniéndose a prueba y desarrollando su equilibrio. Por eso, si pasan la mayor parte del tiempo en un tacatá estamos retrasando su desarrollo motor y obligándoles a establecer unos puntos de equilibrio erróneos (si pasan la mayor parte del tiempo en él… ¡O en cualquier otro lugar que no sea el suelo! Incluidos los brazos, la trona, la hamaca, la sillita de paseo, los columpios de puerta, los correpasillos, etc.). Pero, ¿qué es lo que pasa si un niño de 8 meses que ya experimenta todo esto pasa media hora al día en un tacatá supervisado por su madre? Pues nada. No ocurrirá nada. Simplemente, pasará media hora jugando como la pasaría ante la trona viendo los dibujos animados, en su hamaca con un juguete o en su balancín columpiándose.
  • ¿Y por qué tiene mucho más riesgo de sufrir accidentes? Según la Asociación española de Pediatría, porque avanzan a una velocidad mucho más rápida de lo normal y tienen acceso a todas las cosas con más facilidad. Vaya, eso significa que si sus padres supervisan al niño adecuadamente y crean un hogar seguro para él, apartando del alcance de sus manos objetos peligrosos y estableciendo medidas de seguridad en puertas, picos de mesas y cajones… ¡Se acabó el problema! ¿O no? Pues parece ser que, para los detractores del tacatá, no. Ellos alegan que aunque los padres pretendamos estar pendientes de nuestros bebés ni un instante, resulta inevitable despistarse un par de segundos para atender el teléfono, abrir el horno, contestar al telefonillo, etc. Y que esos dos segundos son más que suficientes para que nuestro hijo tenga un accidente, se caiga por unas escaleras, se golpeé contra una estantería o le caiga un objeto pesado encima. Bueno, las negligencias involuntarias son algo que pueden ocurrirles a los mejores padres del mundo, es un riesgo que se corre siempre, a cada instante y en cualquier situación en compañía de niños pequeños. Nuestros hijos, incluso ya mayorcitos, pueden atragantarse en cualquier momento con una miguita de pan, caerse de un columpio o resbalar en la bañera y por más culpables que nos sintamos por ello, no podemos variar el hecho de que somos humanos y no seres omnipresentes. En este sentido, nos parece mucho más peligroso dejar a un bebé solo en la bañera aunque sea un segundo, hablar por el móvil mientras conducimos con el bebé a bordo o cruzar la calle con el cochecito de manera inadecuada y peligrosa para la seguridad del niño. Tres cosas realmente peligrosas que suelen hacerse más o menos frecuentemente. De hecho, los tacatás tienen una bandeja con borde ancho que dificulta mucho más que el niño acceda a los objetos que si no estuviera dentro de él. En nuestro entorno, las caídas de la cama de los adultos, del sofá y de los cambiadores, han sido siempre más frecuentes que las de los andadores. De hecho, no conozco a un sólo niño que se haya lastimado jugando con un tacatá. Por supuesto, en los hospitales seguramente la cifra sea mucho más alarmante, pero también la de niños que acuden a urgencias mordidos por perros o atropellados por coches. Por eso es lo que tiene el servicio de urgencias infantil: que todos los niños accidentados acuden a él.
  • En cuanto al riesgo de caerse por las escaleras, bueno, nuestra casa de hecho es una sola planta baja y aunque no lo fuera, hay unas cancelas de seguridad geniales para casas con escaleras en las que viven bebés, geniales para evitar este tipo de catástrofes, se use o no tacatá en ellas.
  • La mejor manera de evitar que el bebé sufra quemaduras e intoxicaciones no es evitar comprarle un tacatá, sino tener cuidado en no dejar estas sustancias nocivas a su alcance e impedirle el paso a la cocina. 
  • Para evitar caídas que provoquen traumatismos y roturas, se debe supervisar bien el área de acceso del bebé con el tacatá y vigilar que no se acerque a estanterías ni objetos peligrosos, así como disponer de un tacatá robusto, estable, sin posibilidad de vuelco y que cumpla la normativa europea vigente sobre seguridad en los juguetes y artículos de puericultura para bebés.
  • El tacatá de por sí no provoca el arqueo de piernas del bebé, lo que provoca el arqueo de piernas es forzar al bebé a mantenerse de pie si aún no lo ha hecho por sí mismo, máxime cuando el periodo de tiempo es muy prolongado, se empleé para ello andador o no, ya que los bebés muy pequeños aún no tienen la musculatura lo suficientemente desarrollada.
  • Si no se abusa de su uso, el andador tampoco tiene porqué reducir la capacidad motora del bebé. No más, al menos, que mantenerle durante un tiempo excesivo atado al cochecito, a la trona o a un balancín. tacata-bueno-o-malo-02-una-mama-novata

Con todo esto no queremos criticar, ni mucho menos, a aquellos padres que decidan no permitir a sus hijos montar en tacatá. Cada familia es un mundo, cada hogar es único y cada niño tiene su propia personalidad y sus propias necesidades. Sencillamente a nosotros, que sí somos partidarios de que nuestro bebé lo use, nos hacen falta razones más contundentes para prohibirle su uso. Una buena razón sería: “usar tacatá aumenta el riesgo de sufrir displasia de cadera en los niños”. Pero que nos digan “es que os podéis despistar y al niño le puede pasar algo terrible” nos parece una afirmación alarmista sin mucho sentido, ya que en este caso lo de menos es que el niño esté o no montado sobre un tacatá. Exactamente igual de peligroso es dejar a un bebé gatear a sus anchas, sin supervisión, aún más si existe la posibilidad de que caiga por unas escaleras. Que exista un país que haya prohibido explícitamente su venta para que los niños no se caigan tanto por las escaleras a mí personalmente me parece increíble, porque no estamos hablando de un artículo defectuoso que haya que retirar del mercado, o de una sustancia nociva que se haya “colado” en la composición de un producto sino de artículos debidamente homologados que cumplen con todas las medidas adecuadas de seguridad. Es como si prohibieran vivir en casas con escaleras a las familias con hijos. Menos accidentes habría, no cabe duda, pero sería una medida un tanto drástica y del todo absurda como ponerse, por ejemplo, una tirita antes de tener una herida.

Diego usa su tacatá, muchas veces sólo como mesa de juego, mientras nosotros estamos cerca realizando tareas sencillas para las que no se requiere una gran concentración (pero sí tener las dos manos libres). Es un andador homologado, ligero pero robusto, estable, con equilibrio y sistema antivuelco, y nunca está más de 30 minutos en él.

Parece una tontería, pero tener 30 minutos para poder ir al lavabo, pasar el plumero o la escoba o atender el correo mientras a nuestro lado el peque juega tranquilo ha sido todo un logro para esta familia. Evidentemente, no monto la tabla de planchar mientras él usa su andador porque podría chocar contra ella y caérsele la plancha encima, pero hay muchas otras tareas domésticas (como barrer, cepillar al perro o vaciar las papeleras) que también son necesarias y el andador nos ha dado unos minutos de libertad para poder hacerlas.

Que quede claro, el tiempo que pasamos con nuestro hijo es el mejor para nosotros. Nos bañamos con él, dormimos con él, vemos la tele con él, paseamos con él, comemos con él, le atendemos y jugamos con él prácticamente la mayor parte del día. Pero la casa no se hace sola y como el peque detesta estar encerrado entre barrotes o atado con cinturones de seguridad, ésta es para nosotros una muy buena alternativa.

Evidentemente, los accidentes ocurren. De hecho, según la Asociación Española de Pediatría y su Comité de Seguridad y Prevención de lesiones no intencionadas en la infancia, “las lesiones constituyen la primera causa de muerte en la infancia en la Unión Europea. Son también la principal causa de dolor, sufrimiento y discapacidad que a lo largo de la vida pueden tener consecuencias graves sobre el desarrollo físico, psíquico y social del niño lesionado”Hace falta un sólo segundo de despiste para que a un niño le pase cualquier cosa. Te agachas a atarte los cordones de un zapato y ya ha cruzado la calle. Te das la vuelta un momento y ya se ha caído al agua. No podemos meterles dentro de un burbuja ni convertirnos en padres obsesionados con la seguridad hasta el punto de ponerles un casco hasta para cruzar la calle, tan sólo podemos extremar las precauciones y usar la lógica y el sentido común.

cómo usar adecuadamente un andador

Hay algunos puntos básicos a tener en cuenta para usar un andador de forma segura:

  1. Que el bebé esté listo para usar un tacatá. Hay diferentes opiniones sobre cuándo un bebé está listo para usar un andador. Aunque en las cajas de embalaje de estos artículos especifique que se puede usar a partir de los 6 meses, en realidad no hay una edad establecida, ya que cada bebé desarrolla a su propio ritmo. Para saber si tu bebé está listo para usar un andador, fíjate en si es capaz de sentarse, mantener derecha su cabeza y arrastrarse por sí mismo. Así estaremos seguros de que tiene capacidad suficiente para mover sus piernas, arrastrar con él el andador y no lastimarse el cuello ni la espalda.
  2. Supervisa el entorno para que sea seguro al usar un tacatá. El suelo debe ser liso, sin alfombras que puedan engancharse en las ruedas del andador o hacer que el bebé tropiece al montarlo. No debe haber cerca de su alcance objetos peligrosos o frágiles. Si hay escaleras, debe bloquearse el acceso a las mismas con una puerta o verja de seguridad para bebés. También se pueden utilizar para bloquear la entrada a las habitaciones donde no es aconsejable que el bebé use el andador, como por ejemplo, la cocina. Cubre con dispositivos de seguridad cualquier borde afilado con el que tu bebé podría hacerse daño, especialmente los que queden a la altura de su cabeza.
  3. Vigila a tu bebé cuando esté en el andador. Un andador, ni ninguna otra cosa, debe sustituir nunca a la supervisión de los padres. El andador no es para dejar al niño solo y a sus anchas, siempre debe permanecer en la habitación un adulto con el bebé que está utilizando un andador para evitar que se atasque o se haga daño. El tacatá les ofrece mayor movilidad y  esto puede hacer que el bebé acceda a lugares y llegue a cosas que no eran accesibles cuando se arrastraba.
  4. Pon siempre zapatitos o zapatillas al bebé en si está usando el andador. Así evitaréis que se lastime con cualquier objeto al pisar el suelo. Esto es aún más recomendable si piensa usarse el andador en exteriores como patios, jardines, etc.
  5. El bebé debe usar el tacatá sólo 15 o 30 minutos minutos al día. Aunque el andador puede ser una gran herramienta para ayudar a los bebés a moverse y caminar, demasiado tiempo en el andador puede tener consecuencias negativas ya que al estar sentados sólo fortalecen los músculos de la parte inferior de las piernas (caminar también requiere de fuerza en los músculos superiores).
  6. El andador no debe sustituir el gateo ni las caminatas de pie. Es importante que el bebé practique gatear, ya que esto ayuda a desarrollar la fuerza de los brazos y piernas y promueve su coordinación. Aunque el tacatá les de una mayor libertad y confianza de movimiento,  el propio movimiento de caminar es diferente. En un andador, el bebé se mueve sólo en las puntas de sus dedos de los pies y no necesita practicar su equilibrio ya que la propia estructura del andador le sostiene, mientras que caminar adecuadamente implica apoyar la planta de los pies y sostenerse por uno mismo.

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Como conclusión, podríamos decir que es el mal uso o abuso del andador lo que es nocivo para la seguridad y el desarrollo del bebé y que la totalidad de los accidentes que se atribuyen al tacatá se debe a una supervisión nula o insuficiente. Ahora bien, si os vais a sentir estresados supervisando cada movimiento del niño mientras éste usa su andador, vuestro peque es especialmente difícil de controlar montado sobre él, o bien os va a resultar complicado despejar vuestra casa de peligros u obstáculos, es preferible que no lo utilicéis. No hay una buena o una mala decisión en este sentido. No todos los niños tienen que usar hamaquita, balancín, parque de juegos, tronas, andadores o correpasillos. Cada niño es un muno y existe una gama la mar de variada de accesorios infantiles para cada carácter, necesidad evolutiva y personalidad.

otras opciones

Si, por ejemplo, estáis más interesados en el entretenimiento que puede ofrecerle una mesa de actividades y preferís que ésta sea estática, hay muchas opciones donde elegir en el mercado. Las hay incluso que incluyen una plataforma de quita y pon para botar y los asientos suelen ser giratorios ya que de esta forma favorecen que el bebé vaya rotando hasta hacer los 360º para acceder a todas las actividades. Así ta,bién fomentaréis que el bebé se mueva para satisfaccer su curiosidad.

Si no estáis seguros de qué es lo más adecuado en vuestro caso o en el de vuestro bebé, muchos andadores ofrecen la posibilidad de “capar” su movimiento, mediante mecanismos de balanceo o incluyendo patas o topes para bloquear sus ruedas y dejarlo estático. Aunque el precio de estos últimos suele ser bastante más elevado, no hay duda que con estos 2×1 acertaréis seguro.

 

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