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¿Conciliación es trabajar con tu bebé en brazos?

Me llama mucho la atención la polémica que ha levantado la diputada de Podemos Carolina Bescansa entrando en la Cámara baja con su bebé de 5 meses para poder amamantarlo a demanda porque según ella misma ha declarado, entre otras razones, al estar dando el pecho no puede separarse durante mucho tiempo de él.

Me parece genial que ésta sin duda entregada madre haya decidido no hacer uso de la guardería de pago que el Congreso pone a disposición de sus miembros. Yo tampoco soy amiga de dejar a los bebés en una guardería siendo tan pequeñitos pero, no nos engañemos, esto no es conciliación. 

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Para mí conciliar es poder quedarte en casa hasta que tu bebé cumpla 12 o 18 meses de edad, momento en el que, aunque doloroso, no resulta una aberración dejarle al cuidado de otras personas. Conciliar es disfrutar de una baja maternal remunerada con el 100% de tu sueldo durante al menos los 6 meses de lactancia materna exclusiva que recomienda la OMS. También me parece conciliar que las empresas dispongan de guarderías en los centros de trabajo y de salas de lactancia adecuadas y que se permita a sus trabajadoras hacer las pausas necesarias para amamantar a los bebés a lo largo de su jornada laboral. Conciliar es, sin duda, respetar las guardas legales y establecer jornadas de trabajo sensatas porque, no nos olvidemos; los hijos no son bebés durante toda su vida y las familias con adolescentes o incluso universitarios también tienen derecho a la conciliación laboral y familiar. Conciliar es poder llevar a cabo determinadas tareas laborales desde casa. Es conciliar que se reconozca a los padres bajas de paternidad razonables, en lugar de bajas absurdas de 15 días, para que también ellos puedan disfrutar de sus hijos y sus hijos de ellos y todo el peso de su crianza, cuidado y educación no recaiga exclusivamente sobre la mujer que, a la larga, se verá obligada inevitablemente a renunciar a sus metas profesionales o a reciclarse en pos de un trabajo que la permita mantener este nivel extra de actividad y responsabilidad familiar. Conciliar es establecer un sistema de ayudas económicas a padres de rentas bajas para que sus hijos menores de edad disfruten de las mismas ventajas que otros niños de familias más pudientes sin que sea necesario que sus padres tengan varios trabajos, doblen jornadas o realicen horas extra para poder pagarles clases de inglés, levarles al dentista para que les coloquen aparato o comprarles regalos de cumpleaños sacrificando el tiempo libre que deberían pasar junto a ellos.

Conciliar es, en definitiva, establecer medidas que permitan que las familias estén juntas, se cuiden, crezcan y disfruten de tiempo de calidad y establecer los mecanismos necesarios para velar que se cumplan dichas medidas.

Mi niño tiene 8 meses y es muy de brazos. No le gusta el cochecito de paseo, ni la trona, ni el parque de juegos, ni la manta de actividades, ni la hamaquita ni el balancín ni nada que se os pueda ocurrir y exista para mantener a un bebé entretenido durante un ratito para que sus papis puedan hacer mientras otras tareas que, aunque menos importantes que estar con él, resultan ser necesarias. Como limpiar, cocinar, asearse o trabajar. Tanto es así, que cuando Miguel se marcha a trabajar y el peque y yo nos quedamos a solas por la tarde, he desarrollado una habilidad extraordinaria para ducharme con él, escribir con él, ocuparme de las tareas menos peligrosas de la casa con él, sacar a la perra de paseo con él, ir a la compra con él y hasta hacer pipi con él encima. En el único espacio de la casa en el que no entro con él a cuestas es en la cocina. Por razones obvias de seguridad, ni plancho ni cocino con él encima (aunque sí que plancho y cocino durante los 15 minutos que aguanta viendo Pocoyó en la trona). Explico esto para que veáis que tengo experiencia de sobra en lo que supone hacer tareas con un bebé en brazos y creedme, no es nada fácil. Terminas estresada, haciéndolo todo a medias y con un resultado mediocre porque cuando estás al cuidado de un niño, lo único realmente importante, es él. Y en todo lo demás, no te centras lo suficiente. ¿Si ni siquiera soy capaz de llevar mi casa como antes, cómo se supone que voy a ser capaz de trabajar con él?

Si hay mujeres, que por la naturaleza de su trabajo o sus habilidades y la amabilidad de sus empresas y/o jefes pueden y quieren llevarse el niño a trabajar con ellas, me parece fenomenal que lo hagan. Que cada una ejerza la maternidad y su trabajo como quiera. Lo que ocurre es que si a esto lo llamamos conciliar, sólo podrán hacerlo un reducido grupo de madres. Yo soy periodista. ¿Os imagináis encender la televisión y ver a una reportera haciendo un directo en el lugar de un accidente con 6 muertos con el niño en brazos, en medio de un incendio forestal o en mitad de una inundación con el agua hasta la cintura? Y no digamos ya si eres policía, juez, abogada, cirujana, cantante de Ópera, actriz de teatro, anestesista, taxista, piloto, controlador aéreo… Yo que sé, se me ocurren millones de profesiones en las que ni la madre podría ejercer su actividad laboral ni sería bueno para el bebé que lo hiciera con él en brazos. El trabajo no el lugar para los niños. Su lugar está en casa o en el parque, con sus padres o con su familia preferentemente o si no con sus cuidadores, en un ambiente sereno y feliz, lúdico y sano.

Sin duda la maternidad ocupa un papel especialmente importante en la vida de las mujeres que decidimos ser madres. Y desde luego que yo prefiero estar con mi hijo que trabajando, pero hay un lugar y un tiempo para cada cosa. En la vida hay prioridades, como los hijos o la familia, que merecen que se les dedique un tiempo mayor, pero resulta que tengo que trabajar para mantener cierto nivel de bienestar para ellos porque no soy rica y no sólo eso, si no que, como persona que soy, resulta que no soy sólo madre, por más que este rol sea una de las facetas más importantes de mi vida o la más importante de todas ellas. También soy esposa, amante, amiga, hija, hermana, trabajadora, cocinera, ama de casa y un montón de cosas más que no vienen al caso. Para sentirme realizada necesito tiempo y un espacio adecuado para desarrollar cada una de las facetas que en conjunto hacen que mi vida sea equilibrada, que me llenan y me hacen feliz porque el conjunto de todas ellas (maternidad, pareja, familia, salud, trabajo, tiempo de ocio, etc.) es lo que hace que sea yo misma y mi vida sea plena.

Y para poder trabajar, en concreto, necesito poder centrarme en lo que hago y tener ambas manos libres. Igual que no quiero llevarme trabajo a casa cuando estoy con mi bebé, me parece una solución terrible tener que llevarme el bebé al trabajo porque no existan medidas efectivas que garanticen la conciliación. ¿Trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? Por más que le eche de menos mientras trabajo, prefiero tener un trabajo que me permita disfrutar de más tiempo de calidad para estar juntos que uno que me deje llevar al niño a trabajar conmigo. Porque de lo contrario me daría la sensación de que me están dando gato por liebre.

Si, como gesto simbólico, esta diputada se ha llevado a su bebé al trabajo porque, según dice ella “es hora de llevar lo que hay en la calle a las instituciones y que esta Cámara se parezca más a nuestro país”, pues no me parece que lo haya conseguido porque no conozco a ninguna otra madre a la que dejen ir a trabajar con su hijo en brazos. Si lo ha hecho porque podía y le apetecía hacerlo, me parece fenomenal. Por supuesto, también me parece genial que le haya dado el pecho allí, porque allí es donde le había llevado y tenía la obligación de alimentarlo a demanda. En eso no veo polémica alguna, faltaría más. Y si, según ha declarado su partido, con esta acción (consensuada) querían “ejemplificar la dificultad de miles de madres para conciliar la vida familiar y laboral y reivindicar así la necesidad de repartir permisos entre hombres y mujeres, ampliar las guarderías y conseguir que estas tareas dejen de ser un asunto que las mujeres tienen que resolver por su cuenta”, como guiño me parece estupendo, pero no como ejemplo a seguir. Creo que se está dando un mensaje social terriblemente erróneo si la propuesta política para alcanzar la conciliación es que te lleves al bebé al trabajo. 

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