Colecho seguro

Colecho seguro

El colecho es un gran cambio. Atañe, no solo a la mamá y al bebé, sino a toda la familia. Y claro, no es para todo el mundo. Muchos expertos subrayan los beneficios físicos y psicológicos de que dormir con sus padres tiene para los niños, pero también tiene sus detractores. Al fin y al cabo, hay tantas formas de crianza como familias, padres e hijos hay en el mundo y descubrir si el colecho seguro es una práctica beneficiosa en vuestro caso depende solo de vosotros mismos. Si crees que puede veniros bien y queréis probarlo, hay ciertos consejos sencillos que podéis poner en marcha para practicar el colecho de forma segura.

COLECHO: COSAS A TENER EN CUENTA PARA HACERLO SEGURO

  • No consumas al alcohol, drogas o medicamentos. Es muy importante asegurarse de que nada está nublando tus sentidos ni afectando tu capacidad para sentir la presencia de tu bebé en la cama.
  • No fumes en la habitación donde duerme el bebé. Fumar representa un riesgo para los bebés. Puede provocarles asma, muerte súbita y otras enfermedades.
  • Cuentos menos seáis, mejor. No se recomienda compartir la cama con un bebe y otros niños pequeños, mascotas o adultos. Así se reduce el riesgo de que el bebé sufra accidentes desagradables como asfixia o aplastamiento. No es seguro tener un bebé durmiendo con otros niños o animales domésticos.
  • Cuanto más sencilla sea la cama, mejor. Se debe prescindir de almohadas, cojines o peluches. Deja solo lo que imprescindible para una noche de sueño. Mantas, edredones, nórdicos, almohadas y, en general, la ropa de cama para adultos presenta un grave riesgo de asfixia para el bebé. Nosotros sustituimos las mantas gruesas por otras livianas, usamos pijamas más gruesos para no tener que taparnos tanto y cuando ponemos un nórdico ligero, prescindimos de las sábanas. Cuando nos cubrimos, lo hacemos sólo hasta la cintura haciendo dormir al bebé más arriba, fuera de la manta.
  • El colchón debe ser firme. La superficie donde debe dormir en una superficie plana y firme, nunca sobre colchones muy suaves, mullidos, blandos o de agua donde el bebé se puede hundir y sufrir ahogamiento.
  • Controlar espacios donde el bebe pueda quedar atrapado. Podéis arrimar un lado de la cama contra la pared para que solo quede un lado abierto y así te asegurarás de que tu bebé no ruede fuera de la cama o poner una barrera de seguridad en uno de los lados para evitar caídas, como hacemos nosotros. Controla todos los espacios en los que el bebé podría llegar a atascarse, como el hueco entre el colchón y el cabecero de la cama.
  • No practicar el colecho en otras superficies diferentes a camas o colchones. Dormir en un sofá o sillón no es seguro. Tiene demasiadas zonas y huecos donde el bebé podría caerse, atascarse y/o se asfixiarse.
  • No dejar al bebé solo en la cama. No desatiendas nunca al bebé, podría caerse fácilmente. No dejes que tu bebé duerma sobre una almohada ni rodeado de ellas. Podría rodar fuera o cubrirse la cara con las almohadas. Si no vas a estar en la habitación, pon a tu bebé en un lugar seguro, como un moisés o una cuna, hasta que regreses.
  • No abrigues demasiado al bebé. Viste a tu bebe con ropas livianas a la hora de acostarse. El contacto contigo y con tu cuerpo basta para aumentar de forma natural su temperatura. Si tú te encuentras cómoda con la temperatura ambiente, él también lo estará.
  • Ten en cuenta tu estado físico, no lo intentes si estás demasiado cansada o sufres alguna enfermedad que disminuya tu capacidad para atender al pequeño. En estos casos, es mucho mejor que tu bebé duerma en una superficie separada, pero todavía en la misma habitación, como una cuna especial para el colecho. Si eres una persona obesa, asegúrate de no crear con el peso de tu cuerpo “huecos” en el colchón que podrían convertirse en espacios peligrosos para el bebé y su respiración.
  • El pelo excesivamente largo debería recogerse, para evitar que se enrede alrededor del cuello del bebé. Y no te acuestes con collares, joyas o ropa que puedan hacer que el bebé se enrede.
  • No uses perfumes, ambientadores o inciensos, ya que puede afectar la capacidad del bebé para respirar con claridad.
  • Una cuna de colecho puede servirte de utilidad para tener más cerca a tu bebé y cogerle con más facilidad si no quieres meterle en tu propia cama. Lee más sobre esta opción aquí.

Colecho seguro

Nosotros empezamos a practicar el colecho por necesidad: nuestro bebé no dormía bien, tenía el sueño muy ligero, no quería estar solo y mamaba mucho durante la noche. Todo eso hizo que, por una cuestión meramente práctica, al final acabáramos siempre los 3 juntos en la cama. Se acabaron los llantos y los sueños interrumpidos para toda la familia.

Al principio, me daba mucho miedo que pudiera aplastarle, pero me di cuenta de que la posición que ambos adoptábamos al dormir juntos era perfectamente natural y que el peque se adaptaba a mi cuerpo de manera que éste, en vez de agobiarle, le protegía. A nosotros nos ha ido bien así, pero si finalmente decidís que el colecho no es para vosotros, no insistáis en ello por muchos manuales que os lo recomienden. No seréis mejores ni peores padres por ellos. Cada familia es un mundo y lo que le sirve a una, a otra puede no funcionarle.

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