La introducción de la carne en la dieta del bebé

La introducción de la carne en la dieta del bebé

Las carnes constituyen la cuarta etapa en la introducción de la alimentación complementaria en la dieta del bebé a partir de los 6 meses. A partir de ese momento, su dieta comienza a ser mucho más rica y variada.

Las carnes aportan proteínas indispensables para el crecimiento, las defensas y la regeneración de los tejidos, vitaminas y minerales como el hierro, esencial para combatir la anemia.

Se introducen una vez que el bebé ha aceptado sin ningún problema la fruta y luego los cereales y las verdura. Como es el primer alimento de origen animal que probará el bebé, su incorporación debe ser suave y paulatina y observar cómo es tolerada.

La introducción de la carne en la dieta del bebé

Si tomáis como referencia las tablas de introducción de comida de los bebés, suele indicarse introducir primero las carnes blancas de pollo, pavo o conejo 15 días después del ciclo de verduras y hortalizas. Sin embargo ya son cada vez más los pediatras que acortan este tiempo y aconsejan comenzar a introducir el pollo en las papillas a los 7 ó 10 días de haber acabado la semana de verduras.

Las diferentes carnes se introducen por primera vez en la dieta de los bebés trituradas y mezcladas en el puré de verduras a la hora de la comida (entre las 12.00 y las 14.00h). Por ejemplo: puré de pollo con patatas y zanahoria o de pavo con guisantes o judías verdes.

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Para el bebé, las partes más adecuadas son las menos grasas como el solomillo, la pechuga o los filetes. Y antes de cocinarlas hay que retirar bien la piel, los nervios y la grasa visible. No se le debe añadir sal ni ningún otro condimento a excepción de un chorrito de aceite de oliva virgen.

Los purés de verduras y carne o carne y hortalizas pueden reservarse en la nevera para ser consumidos a las 24 horas o congelarse sin problemas.

Se le pueden preparar papillas de verduras y hortalizas con pollo durante unos 3 ó 4 días y después acabar el ciclo de 7 ó 10 días con otros 3 ó 4 días de pavo y/o conejo. Una vez que haya pasado el ciclo de las carnes blancas, se puede introducir la carne de ternera siguiendo las mismas indicaciones. Un poco después, se le puede ofrecer cordero pero el cerdo se introduce mucho tiempo después, alrededor de los 10 ó 12 meses.

Generalmente los bebés agradecen la introducción de las carnes a sus papillas, ya que éstas adquieren un sabor mucho más sabroso y las recetas empiezan a ser más variadas y menos rutinarias.

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