Lactancia materna

Lactancia materna: la crisis de los 3 meses

Para muchas mujeres establecer la lactancia materna resulta difícil al principio porque pueden surgir dificultades (mal agarre del pezón, malas posturas, grietas, mastitis, etc.). La verdad es que yo no tuve ningún problema y desde el principio el peque se me enganchó perfectamente y todo fue como la seda. El enano era un glotón, lo tenía todo el día enganchado al pecho y, como consecuencia, yo no paraba de producir leche durante todo el día. Estaba acostumbrada a cambiarme constantemente los discos de algodón completamente llenos de leche, iba goteando por todas partes y era frecuente que manchara la ropa y las sábanas por el constante chorreo. El niño llegó a engordar hasta medio kilo por semana y nunca menos de 220 gr. cuando el mínimo exigido por los pediatras es de 150 gr.

Sin embargo, cuando el bebé tenía aproximadamente 3 meses y la lactancia ya estaba completamente establecida, el peque comenzó a coger unos 100-120 gr. por semana y yo comencé a producir mucha menos leche. Me alarmé un poco porque aunque el bebé seguía comiendo mucho y yo tenía leche suficiente para amamantar al niño en cada toma y que no se quedara con hambre, ya no iba goteando leche a cada instante y me cambiaba los discos una o dos veces al día como mucho. Por supuesto, consulté el hecho con la pediatra y con especialistas en lactancia materna. Todo era perfectamente normal. Habíamos llegado a la crisis de lactancia de los 3 meses, un desajuste típico que ocurre cuando los bebés se regulan y la lactancia se estabiliza. 

Los recién nacidos se cansan en seguida de mamar o no tienen la fuerza suficiente para extraer de golpe toda la leche que necesitan. Como consecuencia, las tomas son muy cortas y muy seguidas porque se quedan dormidos y en breve vuelven a tener hambre, o bien eternas porque tardan muchísimo en sacar toda la leche que necesitan. Pero aproximadamente a los tres meses de vida, los niños establecen cierto ritmo en la lactancia. Aunque se sigue dando el pecho a demanda, ya pueden pasar varias horas antes de que necesiten volver a comer y tardan menos en vaciar el pecho en cada toma (5-10 minutos). Como consecuencia, la producción de leche materna también se estabiliza, adaptándose al ritmo y las necesidades del bebé. Yo me había inquietado porque ya no me sentía los pechos hinchados casi nunca, era una causa completamente normal de todo lo anterior. La lactancia se había estabilizado.

A los 3 meses de vida se suelen dar varios patrones de comportamiento que pueden llevar a la madre a pensar, erróneamente, que su leche ya no es suficiente para el niño:

  • El bebé coge menos peso. A los 3 meses los niños empiezan a coger mucho menos peso que las primeras semanas. es algo completamente natural. Los bebés van cogiendo cada vez menos peso y engordando más lentamente.
  • Los patrones de sueño se ven alterados en esta etapa de crecimiento. A veces, resulta que un bebé que hasta ahora dormía profundamente durante 6 o más horas seguidas durante la noche, comienza a despertarse cada 2 ó 3 horas. Es fácil pensar que es porque pasa hambre, pero a menudo se vuelve a dormir si le cogemos en brazos un rato. Forma parte de su proceso de maduración y poco a poco vuelven a recuperar un ritmo adecuado de sueño.
  • Parece que se queda con hambre porque se come las manos. También es frecuente que al terminar las tomas el niño se meta la manita en la boca. No es porque pase hambre. A los bebés les encanta succionar y tienen el instinto fuertemente arraigado. Les consuela y les proporciona placer. Además, a los 3 meses comienzan a descubrir el mundo con la boca y se llevan a la boca absolutamente todo lo que encuentran.
  • Parece que ya no tengo leche. El bebé se engancha a un pezón, lo suelta y llora o protesta. Te miras y, ¡horror!, parece que no sale leche. Tranquila. Si estimulas manualmente la aureola comprobarás que, al cabo de unos minutos, la leche mana. Sucede que hasta ahora, madre e hijo estabais acostumbrados a tener leche de inmediato incluso cuando no la necesitabais y ahora el bebé tiene que estimular succionando durante unos minutos el pecho para que comience a brotar leche de él. Eso le enfada, pero no pasa nada. Vuelve a ponerle al pecho y no desistas hasta que brote la leche y veas que se tranquiliza. Es perfectamente normal que los pechos ya no estén hinchados tras varios meses de lactancia, que no se noten las subidas de leche y que la mayor cantidad de leche se produzca precisamente mientras el niño succiona (el pecho de la mujer no está hecho para almacenar, sino para producir). Al cabo de un tiempo, el bebé se acostumbrará a engancharse, a succionar y a esperar un poco para comenzar a amamantarse.

A menudo, las madres interpretamos todos estos factores como un síntoma alarmante de que ocurre algo con su leche, que ya no producimos la misma cantidad o calidad y el bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad. La leche materna va cambiando su cantidad y composición a medida que el bebé crece para adaptarse a todas sus necesidades y es siempre perfecta, de principio a fin, para cada etapa del desarrollo del niño.

Si aún así quieres aumentar tu producción de leche para quedarte más tranquila, puedes probar a ponerte al peque al pecho cada menos tiempo y asegurarte de que vacía el pecho al final de cada toma. También puedes utilizar un sacaleches entre toma y toma para aumentar tu producción de leche. Después de varios días, la producción de leche se habrá ajustado a la nueva demanda.

Por supuesto, una madre puede interrumpir la lactancia materna por decisión propia motivada por diversos motivos, pero si estás decidida a continuar dándole el pecho a tu hijo, no caigas en la trampa de darle biberón con leche de fórmula por un mal asesoramiento. Infórmate adecuadamente, acude a auténticos asesores de lactancia. 

Expertos en asesoramiento gratuito de lactancia materna:

  • La Liga de la Leche. La Liga de la Leche se fundó en 1956 y, en la actualidad, atiende cada mes a más de 300.000 madres en 63 países. Es miembro del Consejo de Organizaciones No-Gubernamentales de UNICEF y mantiene relaciones de trabajo con la Organización Mundial de la Salud. Es, además, miembro fundador de la Alianza Mundial a favor de la Lactancia Materna (World Alliance for Breastfeeding Action, WABA).
  • Leche League International. Una organización lactivista donde encontrarás toda la información necesaria para dar el pecho con éxito y un apartado especialmente interesante sobre todos los falsos mitos de la lactancia materna.

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(Imágenes vía www.jovenbebe.com y www.guiadiga.org)

2 comentarios en “Lactancia materna: la crisis de los 3 meses

  1. Bea dijo:

    Pues yo me confundo un poco. O lactancia materna exclusiva o se le pueden dar otros líquidos? y cómo se sabe si un bebe que se despierta por la noche es porque quiere pecho o agua? no es mejor darle pecho? el pecho le hidrata igualmente, yo pienso que es mejor darle siempre pecho

    • Una Mamá Novata dijo:

      Hola Bea, por supuesto, la mayor parte de la leche materna es agua (de ahí en parte su fácil y rápida digestión) así que sí, le hidrata igualmente y, por supuesto, siempre es mejor darle pecho (de hecho no es recomendable darle otros líquidos tipo zumos, jugos, etc.) La teti siempre va a ser la mejor manera (¡y la más rápida!) de alimentarles, hidratarles e incluso consolarles!!! Un saludo y gracias por pasarte y comentar 🙂

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