A la playa con el bebé

¡A la playa con el bebé!: decálogo de supervivencia

Teniendo en cuenta la cantidad de bártulos que necesita llevar un bebé consigo es como para pensarse seriamente lo de ir a la playa con el bebé, pero es una experiencia tan divertida y enriquecedora para ellos que merece mucho la pena.

Se puede llevar a un bebé a la playa desde su nacimiento siempre que no se le exponga directamente al sol ni se le lleve en las horas centrales del día. La mejor edad para que el peque empiece a disfrutar en la playa es a partir del año, cuando ya es más consciente de lo que le rodea y más aprende a través de sus sentidos. El olor del mar y la arena de la playa, además de las nuevas texturas y los colores, son ideales para su estimulación.

A la playa con el bebé

Estos son 10 consejos que os simplificarán la vida:

  • Lleva sólo lo imprescindible.  ¡Ni se os ocurra llevar el carrito! Las ruedas se atascan y se hunden en la arena, haciendo que moverlo cueste el doble y pese el triple. Utilizad mejor una mochila portabebé o maxicosi y elegid sólo los dos juguetes favoritos del bebé (que sean pequeños, pero no tanto como para perderse en la arena). La playa tiene cosas muy interesantes y divertidas para jugar como la arena o las olas. Necesitaréis además, 2 ó 3 pañales especiales para el baño, toallitas húmedas (forever), una gasa para la babita si es un bebé muy pequeño, una capa de baño para secarle si le bañáis, una toalla para ponerle sobre la arena y una muda de ropa para cambiar al bebé. Si el peque ya tiene cierta edad, camina (aunque sea con ayuda) y comienza a chapotear solo, también sus manguitos, flotador, burbuja o chaleco y unas sandalias adecuadas, de goma y con cierre al tobillo para bañarse y pisar con ellas. Si el peque tiene edad suficiente para jugar con el cubo, la pala, el rastrillo, y los moldes, sentaros y jugar en la arena con vuestro peque.
  • Protección solar. Que la crema solar sea pediátrica y en forma de spray, es la mejor para los peques. Se absorbe antes y son a prueba de agua y de roces con la ropa. A mí, la que más me gusta es el Fotoprotector en spray de ISDIN. Es carillo, la verdad, pero es el mejor, súper efectivo. No te olvides de aplicarlo antes de salir de casa o cuando aún estéis en el coche. Si el peque ya se mueve mucho, hacerlo en la playa con la arena es misión imposible. Debéis aplicar una capa espesa por todo el cuerpo, también en aquellas partes que solemos olvidar como nuca, empeines y orejas, al menos 20 minutos antes de la exposición al sol.
  • Evita las horas centrales del día. Entre las 12 y las 18, el sol es demasiado fuerte para cualquiera, pero aún más para los bebés. Podéis ir a la playa un rato por la mañana y otro por la tarde, a partir de las seis, cuando el sol empieza a descender. El atardecer es la mejor hora para ir con el bebé a la playa.
  • El peque, siempre a la sombra. No olvidéis llevar una sombrilla o un refugio solar. El bebé necesita un espacio de sombra donde sentarse, tumbarse, jugar o echarse una siesta. A mí los refugios me parecen súper prácticos, son como pequeñas tiendas que cubren del sol y el viento. Ya las usábamos antes de que naciera el peque para ir a la playa con nuestra perra y dan muy buen resultado.
  • El bebé siempre hidratado. Es muy importante mantener al bebé siempre hidratado puesto que son más vulnerables a la deshidratación que los adultos. Una excesiva pérdida de líquidos puede tener graves consecuencias para su organismo, es por ello que hay que tener especial precaución en verano. Si es amamantado, sólo basta con ofrecer el pecho con más frecuencia. Si tiene menos de seis meses, no hace falta darle agua extra. Si es mayor, lleva una botella de agua mineral y ofrécela con frecuencia.
  • Su primer acercamiento al agua, ha de ser tranquilo. Sin niños gritando o corriendo alrededor ni adultos o grupos de jóvenes jugando a las palas o con pelotas ya que el bebé puede asustarse y no querer entrar. Al principio, mojadle sólo los pies e irlo metiendo poco a poco, sólo en la orilla y teniendo mucho cuidado con las olas. No lo soltéis ni un momento y procurad no extender el baño más de 10 minutos. Si se echa a llorar o no quiere meterse, no le forcéis. La playa genera reacciones muy opuestas en los bebés: o les encanta o les da pánico.

A la playa con el bebé

  • Una piscina hinchable. Si el bebé tiene menos de 2 meses, lo mejor es llevarle una pequeña piscina hinchable y rellenarla con un poco de agua (si es de las duchas, mejor) para que el bebé pueda refrescarse y jugar allí tranquilamente sin salpicaduras ni olas. Eso sí, aún así no le quitéis el ojo de encima: apenas unos centímetros pueden provocar un ahogamiento.

A la playa con el bebé

  • Experimentar con la arena. Una de las grandes preocupaciones de los padres a la hora de ir a la playa con el bebé es la arena. Es inevitable que el bebé se la lleve a la boca, querrá probar su textura y su sabor. No pasa nada porque lo haga, tal vez descubra que no le gusta y no lo vuelva a hacer, pero no es recomendable que lo tome como costumbre porque puede estar sucia, haber restos de colillas o envoltorios, por tanto hay que intentar evitarlo. Si veis que se lleva arena a la boca, distraedle y proponedle otro juego más divertido (la arena mojada de la orilla es menos tentadora y rsulta ideal para crear formas y construcciones con el cubo y la pala).
  • El vestuario adecuado. Ha de protegerle bien del sol, debéis ponerle un sombrero y ropa ligera. El peque no debería quitarse la camiseta ni siquiera durante el baño y si es anti UV tanto mejor. La ropa de neopreno es estupenda en zonas de baño muy frias para que el peque no sufra hipotermia.

A la playa con el bebé

  • Tanto el agua como la arena son elementos que estimulan los sentidos, fomentan el crecimiento y el desarrollo y ayudan a la coordinación motora de los niñosAsí que cuando vamos a la playa con nuestro bebé es importante incentivar juegos en la arena, que estimularán su capacidad motriz y su creatividad. Jugar con el agua y la arena es beneficioso para los niños muy activos y/o curiosos, ya que tiene un efecto tranquilizador sobre los ellos y les ayudará a concentrarse, compartir y serenarse. Podéis construir castillos de arena con el cubo y la pala, el bebé puede ayudar a mover arena de un sitio a otro.También podéis crear juegos simples con el agua para entretener al niño. Por ejemplo, cuando una ola esté a punto de mojar el cuerpo del bebé, papá y mamá lo levantan. Este juego les pone a la expectativa y a la espera de la siguiente ola, porque saben que serán levantados. Cerca de la orilla del mar, también se puede cavar un hoyo para que simule como una piscina donde el bebé puede entretenerse, y chapotear sin preocupaciones.

A la playa con el bebé

Gatear y caminar por la arena es muy beneficioso para el desarrollo y los primeros pasos del niño, ya que al ser una superficie fina, y ofrecer rugosidades e irregularidades, se estimula el tacto en los pies del niño y le incitan a seguir. Aquellos que todavía están en la etapa del arrastre, la arena les ayudará a iniciarse en el gateo. Para los gateadores, la playa les permite hacer unas buenas carreras de varios metros sin obstáculos. Y para los caminadores es importante que den los pasos descalzos, para que experimenten el tacto de la arena fina de playa bajo sus pies. Fijaos en que  la arena no esté muy caliente y que el agua no esté demasiado fría, para evitar complicaciones.

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