Lactancia materna

Lactancia materna: tú eres todo lo que necesita

Si vas a ser mamá o acabas de estrenarte como mami, una de las infinitas decisiones que tienes que tomar, es si vas a practicar la lactancia materna. Es decir: dar o no el pecho a tu bebé. En esto de la crianza, como en todo lo demás, yo soy poco amiga de los extremismos y entiendo que cada bebé, mamá y familia es un mundo. Lo que quiere decir es que lo que a una mamá o bebé le viene bien, a otros puede que no.

Conozco varios ejemplos de mamás que no han querido dar el pecho, mientras otras lo han dado hasta que su bebé ha cumplido los 2 años de edad… o más. Las que deciden no darlo, lo hacen basándose en diferentes motivos personales y quieren tanto a sus bebés como aquellas que lo damos. El vínculo entre madre e hijo en este sentido, está más que asegurado decidas darle el pecho o no, porque eres su madre y él/ella es tu hijo/a.

La lactancia materna es una de las cosas en las que insisten pediatras, matronas y expertos niños en general por ser la alimentación más recomendable para los bebés (la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva para los bebés de 0 a 6 meses). Y es cierto que al dar el pecho no sólo le transmites los alimentos necesarios para su desarrollo, sino también hormonas y anticuerpos. No hay ninguna otra fórmula alternativa que proteja mejor e inmunice a tu bebé. Y además, el contacto piel con piel y el tiempo que pasáis juntos, fortalece el vínculo entre madre e hijo. Todo ello son claras ventajas frente a la leche de fórmula, como también lo son lo barato que resulta (coste cero, no hay nada más barato) y lo práctico que es (porque evidentemente siempre llevas lo necesario encima y te olvidas de comprar, esterilizar, preparar y transportar biberones y latas). Y también es bueno para ti, porque ayuda a la mamá a recuperarte más rápidamente, a bajar peso con más facilidad y a prevenir el cáncer de útero. Para mí, hay otra clara ventaja que nunca se dice pero que es tan importante como las anteriores: el pecho es lo que mejor y más rápidamente les sosiega. El recién nacido acaba de llegar al mundo después de pasar 9 meses protegido y arropado en el interior de su mamá y todo es nuevo para él. Lo único que le es familiar y que reconoce nada más nacer, es a ti. En todo ello hay también un fuerte componente emocional y psicológico. Dar pecho, al fin y al cabo, es dar vida.

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Como contrapartida, está el hecho de lo mucho que esclaviza. Los biberones preparados sacian mucho más que la leche materna (que es un 88% agua y se digiere por completo a los 90 minutos como mucho), por lo que el bebé necesita mucha más tomas y más a menudo y claro, no puedes irte nunca demasiado lejos porque no le puedes encargar a nadie que le de un bibi. Además, la lactancia materna es a demanda. Y a demanda quiere decir a demanda, así que por mucho que te digan que los bebés aguantan hasta 2 horas sin mamar, más te vale tirar el reloj a la basura porque prácticamente no vas a hacer otra cosa que dar el pecho todo el día hasta que haya pasado por lo menos la cuarentena. Puede pedirte cada 2 horas, cada hora, cada media hora o cada vez que le apetezca. Da igual lo mucho que disfrutes dando el pecho a tu peque, a veces echarás de menos tener algo de espacio personal. Es lógico, normal y natural. No te culpabilices por ello.

Dar el pecho es una decisión muy personal. Si decides hacerlo no dejes que nadie te desaliente, pero los extremismos tampoco son buenos. No todos los niños tienen porqué tomar el pecho por mucho que Unicef y la OMS se empeñen en ello. Millones de niños de todo el mundo se han criado perfectamente con leche artificial. Yo doy el pecho, no porque me haga sentir más o menos mujer ni mejor o peor madre. Doy el pecho porque creo honestamente que es lo mejor para mi bebé. Unas veces lo disfruto más y otras menos (cuando nada más puede consolarle que estar contigo, te sientes invencible; en cambio, cuando llevas media hora haciéndote pipi y el peque no se desengancha o estás en el supermercado con el carrito de la compra lleno de congelados medio derretidos ya, es difícil disfrutar). Pero en general, me gusta dar el pecho. Y, sea como sea, hasta la fecha nos ha ido divinamente a ambos. Si a otras mamás les ha ido de maravilla el biberón, me parece igual de perfecto. Ni las juzgo ni considero que sean peores madres. Tampoco entro en debates acerca de la conveniencia de las lactancias breves o las lactancias prolongadas (si te tienes que incorporar al trabajo a los 4 meses de haber nacido tu bebé, es difícil que puedas dar el pecho hasta los 6 meses). Apoyo firmemente el respeto y la tolerancia. Todas las mamás del mundo quieren lo mejor para sus bebés. Sinceramente, no puedo saber qué hubiera hecho si dar el pecho se hubiera convertido en una pesadilla de infecciones constantes, por ejemplo. Mi experiencia personal ha sido inmejorable. Pero en última instancia ni yo, ni tu madre, ni tu abuela podemos decirte lo que debes hacer o cómo hacerlo. Sólo tú sabes lo que es mejor para tu familia.

Al principio, las tomas serán muy cortas y muy seguidas porque los recién nacidos tienen que hacer un gran esfuerzo para mamar y se cansan en seguida, por lo que suelen tener hambre también antes. Nunca dudes de que tu leche es buena o  suficiente. Si tu bebé va cogiendo peso adecuadamente semana tras semana, es que lo es. No te preocupes innecesariamente. Y cierra los oídos a los comentarios negativos. Yo pasé por ello, cuando algunos de mis familiares veían que mi bebé pedía pecho cada dos por tres (esto es: lloraba desesperado, porque el pobre no sabía pedirlo de otra forma), me empezaron a decir que mi leche no saciaba al niño, que con los bibis los bebés engordaban más y mejor… Total, que me empezaron a generar unas dudas enormes… ¡Hasta que en la primera visita al pediatra comprobamos que había ganado nada más y nada menos que 400gr. en una semana! Esa es otra milonga que tendrás que oír muchas veces: que los bebés que toman pecho no cogen tanto pecho como los que toman biberón. Pues mi bebé no ha puesto menos de 220gr. por semana (el mínimo que deben coger es 150gr.) a base sólo de teta. Así que no te ralles ni dejes que te rallen: los bebés lactantes piden pecho por muchos otros motivos además del hambre: sed, consuelo, necesidad de protección, de contacto directo, etc. Si das el pecho a tu bebé, en seguida te darás cuenta de que lo de las 2 horas es una quimera. Dar el pecho no es una condena, pero vas a tener que mentalizarte de que vas a tener que adaptarte a su ritmo y de que lleva su tiempo. Te quitará muchísimo tiempo para ti misma y para hacer otras cosas. Eso sí, no te desesperes porque pasada la cuarentena el bebé comienza a regularse y sus tomas son más prolongadas y espaciadas entre sí, así que hasta entonces lo mejor es disfrutar de esos ratos entre madre e hijo y pensar que le estás dando lo mejor de ti misma regalándole algo que nadie más que tú puede hacer por él. Y creedme, no merece la pena tener dudas ni antes ni durante, porque todo es mucho más intuitivo de lo que podemos pensar al principio. Puede que tú no sepas muy bien lo que estás haciendo, pero lo llevas en el ADN. Tanto si al principio te cuesta que el bebé te coja bien el pecho como si no, si te propones hacerlo lo vas a hacer bien, seguro, porque dar el pecho es lo más instintivo y natural que existe. 

Lactancia materna

Yo tuve una matrona increíblemente buena, que nos preparó para pasar 15 días (las primeras 2 semanas), mortales de necesidad (aseguraba que a menudo, son peores que el parto). Porque el bebé no nace sabiendo y si también tú eres novata, tenéis que aprender cómo se hace juntos. Hay que tomárselo con calma. A mí la lactancia materna me ha ayudado a corregir un feo defecto de carácter que tenía: ¡la impaciencia! Ahora soy una persona mucho más serena que antes y disfruto mucho más el momento presente. Daos todo el tiempo del mundo. Al fin y al cabo, os acabáis de conocer. Como dice el pediatra Carlos González:

«Cada vez que nace un niño, nacen también un padre y una madre. Y a partir de ahí crecemos juntos en sabiduría y en virtud.»

Nadie nace sabiendo y a veces el camino no es fácil. Nuestra matrona nos habló de las grietas y las mastitis y nos aseguró que cuando dar el pecho duele, es que no se está haciendo bien. ¡Pero es que a veces no se sabe hacer mejor! Y evidentemente, en estos casos no hay culpables. No es culpa de la mamá ni del bebé. A veces todo va de maravilla desde el principio, otras veces cuesta un poco más cogerle el truquillo. Conozco casos muy cercanos en los que las mamás no han empezado a disfrutar de verdad de sus bebés hasta que han dejado de darles pecho porque han tenido muchos problemas de grietas y/o mastitis. O mamás y bebés que no han superado los primeros 15 días de adaptación mutua y han optado por el biberón. El bebé no tiene que coger sólo el pezón, sino también parte de la aureola por su zona inferior, para masajearla con la lengua y provocar la estimulación de las glándulas que segregan la leche. Cuando son chiquitines, tienden a coger sólo el pezón y como no estamos acostumbradas, los pellizcos duelen, la verdad. Pero pasado un tiempo de adaptación (la famosa primera quincena), lo más normal es que el bebé y la mamá ya se hayan acostumbrado mutuamente y amamantar y mamar se hagan correctamente. Yo tuve muchísima suerte, mi bebé es muy tragón y se me enganchó al pecho nada más nacer, del tirón. Pero en las farmacias hay infinidad de productos para evitar las grietas que os aconsejo tener a mano desde el minuto cero, como hice yo… por si acaso. La mejor y más recetada, es ésta. Yo al principio la usaba para prevenir, pero dejé de hacerlo pasado un tiempo porque no tuve ningún problema. Aún así, llevo un envase muy chiquitito en el bolso de la sillita de paseo por si la necesito algún día. Y si sufrís mastitis, por muy dolorosa que sea, sabed que vuestro bebé es el que más os puede ayudar a acabar con ella porque al seguir mamando, os vaciará de toda esa leche enquistada y os aliviará. No compréis ningún sacaleches de momento, porque son trastos carísimos y a lo mejor ni lo llegáis a necesitar, pero si al final os decantáis por esta opción, según la experiencia de las mamás que yo conozco, el que es indoloro y mejor funciona es éste. 

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Creedme cuando os digo que es una cuestión de tozudez. Si estás convencida de querer dar el pecho y a la primera no sale bien, insistir es ganar. Hace poco una mamá me contó que al haber sufrido una cesárea, a su bebé le metieron biberón durante las horas de recuperación que ella tuvo que esperar hasta subir a planta. Como consecuencia, el bebé ya no quería engancharse al pecho. esta mamá (que además de inteligente es muy testaruda), quería dar el pecho a su bebé porque estaba convencida de que era lo mejor para él así que un día dejó que su bebé tuviera el hambre suficiente como para optar por empezar a mamar. Se mantuvo en sus 13, impertérrita ante las críticas de su suegra y el llanto de su bebé, y después de 4 horas de intentos y llantos, el bebé se enganchó al pezón y hasta la fecha.

En cuanto a la técnica a seguir, hay muchas y muy diferentes. Yo amamanto a mi bebé sentada, con o sin cojín de lactancia, tumbada de costado en la cama, de pie, e incluso mientras paseo o hago la compra. Hay mamás que le ponen 10 minutos en cada pecho y otras que le dan un pecho en cada toma. Yo, por ejemplo, le ofrezco un pecho hasta que acaba y después (si no se ha quedado sopa), le ofrezco el otro. Si lo quiere, bien. Si no, pues nada. Y nunca he mirado el reloj. Eso sí: intenta acordarte de cuál fue el último pecho del que mamó más, porque la siguiente toma deberás empezar por el contrario para que no te duela el pecho que no has descargado. A muchas mamás les funciona divinamente el colecho para las tomas nocturnas, mientras otras se horrorizan nada más escuchar hablar de él. Como decía al principio, cada mamá y cada bebé son un mundo y sólo tú sabes lo que mejor os conviene a los dos. Busca un espacio relajado y tranquilo que os ayude a coger confianza a ti y a tu bebé en las primeras tomas, busca una postura cómoda para ti y no estés tensa, muéstrate confiada y serena. No te preocupes si al principio el recién nacido no te vacía del todo el pecho del que está mamando. Es normal, se cansa antes de acabar. Evita ofrecerle el chupete o biberones con agua o manzanilla hasta que te haya cogido bien el pecho, para asegurarte bien de que no te lo va a soltar cuando pruebe las tetinas artificiales (normalmente es al revés: a los niños de pecho les da asquito todo lo demás).

Producimos leche al ritmo que nuestros bebés maman, así que la carencia de leche no es un problema del que te debas preocupar. Todas las mamás del mundo son capaces de alimentar a sus bebés con su leche materna. Los casos en los que no sube la leche o no se tiene cantidad suficiente, son realmente escasos. Piensa que mujeres de condición socio-económica muy baja de todo el mundo han alimentado durante siglos a sus bebés de la manera más natural y económica posible sin ningún problema. ¿Por qué lo vas a tener tú?

A las mujeres de la generación de nuestras madres se las convenció de que no estaban capacitadas para alimentar correctamente a sus hijos. Antes de probar incluso la lactancia materna, los médicos las recomendaban dar el biberón. Pero resulta realmente sospechoso que prácticamente ninguna de las mujeres de aquella generación de primerizas pudiera realmente dar el pecho… En la actualidad, incluso las mujeres que no tienen los pezones desarrollados pueden amamantar perfectamente a sus bebés con unas buenas pezoneras. Mi madre tiene una teoría económico-cultural para ello. Ella opina que, como en su generación se necesitaba aumentar la incorporación laboral de la mujer para reactivar la economía del país y realmente eran muy pocas las madres que tras tener su primer hijo seguían trabajando, se potenciaba mucho menos la maternidad afectiva y se recomendaban fórmulas más rápidas y desapegadas para criar a los hijos, como el biberón o la famosa, absurda y obsoleta teoría de “no lo cojas que se acostumbra, mejor déjalo llorar para que desarrolle los pulmones”. Yo prefiero no pensar que existía una especie de conspiración oculta (por muy tentadora y razonable que suene la teoría de mi madre), sino que los especialistas de aquella época estaban deseosos de probar los recientes avances técnicos de la puericultura y que ahora que se ha comprobado que lo más natural es también lo mejor, volvemos a estar en el buen camino. El de la crianza natural. Todas las mujeres son capaces de dar el pecho, pero no todas tienen el apoyo y el asesoramiento adecuados. Rodéate de aquellas mamis que lo han conseguido y busca ayuda si tienes algún problema. Por último, súper importante: si tienes algún problema de salud y/o los fármacos que necesitas tomar no te dejan dar el pecho, no te sientas culpable si no puedes amamantar a tu bebé con lactancia natural. Todas las mamás del mundo hacen todo lo que humanamente pueden para criar bien a sus bebés. ¡A veces, sencillamente no se puede hacer nada más que lo que se puede!Lactancia materna

Y para terminar, ten presente que echar de un sitio público a una madre que está dando el pecho a su bebé es incurrir en una grave discriminación de la mujer y en una violación en toda regla de los Derechos del Niño. De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño, todos los lactantes y niños tienen derecho a una buena nutrición y esto incluye la lactancia materna a demanda. Es denunciable y como mínimo, deberías exigir al instante la hoja de reclamaciones del establecimiento que incurriera en el delito. Por otra parte, amamantar en público sigue siendo un handicap para muchas madres que optan por la lactancia materna. A muchas mamás les avergüenza mostrar el pecho en público y optan por guarecerse, lo cual es respetable pero no todos los establecimientos tienen una sala de lactancia adecuada (¡los servicios no son una opción!) que les permita dar el pecho en un ambiente íntimo y relajado. Otros muchos establecimientos cuentan con salas adecuadas para la lactancia. Esas salas están ahí para facilitar la lactancia a las mamás que necesitan intimidad para dar el pecho, pero su uso no es obligatorio. Nadie te puede obligar a usarlas ni echarte de ningún sitio por dar el pecho en público a tu bebé. Parte de nuestra sociedad, no sólo la española sino la de la mayor parte del planeta, ve la lactancia materna en público como algo ofensivo. Paradójicamente, aceptamos sin reservas e incluso con agrado que una mujer atractiva muestre un bonito escote en público.

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Está en nuestras manos acabar con esta doble moral. Nadie tiene derecho a avergonzarte en público por dar el pecho a tu bebé. Dar el pecho en público no es exhibicionismo. Es atender las necesidades de tu bebé adecuadamente y conciliarlas con una vida social sana.

Para concienciar a la sociedad, la OMS y UNICEF llevan ofreciendo desde 2013 una serie de recomendaciones ilustradas:

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ENLACES DE INTERÉS

  • e-lactancia.org  Consulta la compatibilidad de la Lactancia con 16.965 fármacos, productos de fitoterapia (plantas), homeopatía y otros productos alternativos, procedimientos médicos y cosméticos, contaminantes, enfermedades maternas y del lactante y más
  • La Liga de la Leche. La Liga de La Leche es una organización internacional no gubernamental sin ánimo de lucro, que ofrece información y apoyo a las madres que desean amamantar a sus hijos. se fundó en 1956 y, en la actualidad, atiende cada mes a más de 300.000 madres en 63 países. Es miembro del Consejo de Organizaciones No-Gubernamentales de UNICEF y mantiene relaciones de trabajo con la Organización Mundial de la Salud. Es, además, miembro fundador de la Alianza Mundial a favor de la Lactancia Materna.
  • Un regalo para toda la vida. El increíble libro del pediatra Carlos González.
  • Beneficios y Composición de la Leche Materna, según Unicef.
  • Los Derechos del Niño: Alimentación del lactante y del niño pequeño, según la OMS.
  • Las cosas que nunca debes decirle a una madre lactante. Interesante artículo del ABC.
  • lactanciaenlibertad.org. Para conocer de primera mano casos de discriminación a madres lactantes y cómo actuaron.

Y recuerda, mamá lactante: tú tienes todo lo que tu bebé necesita.

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5 comentarios en “Lactancia materna: tú eres todo lo que necesita

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